Activismo medioambiental en redes sociales: la figura de Greta Thunberg

El cambio climático, la construcción de un personaje y las carencias del periodismo científico

El cambio climático es la variación climática global de la Tierra. Este fenómeno está claramente influenciado por los humanos, y sus impactos se observan en todos los continentes. A pesar de su gravedad e importancia, y de los indicios que comenzaron a verse en el pasado siglo, no fue hasta 1968 que los principales órganos de las Naciones Unidas consideraron seriamente las cuestiones medioambientales. 

De este modo, en 1972, en la Primera Cumbre para la Tierra, se adoptaron los principios para la conservación y mejora del medio humano. Esta declaración planteó la cuestión del cambio climático por primera vez, y los gobiernos comenzaron a tener en cuenta las actividades que pudieran provocar un empeoramiento en el cambio climático. Este proceso encaminó que en 1989 se aprobase el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, pero la verdadera piedra angular vendría de la mano de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ya que derivó en la adopción del Protocolo de Kyoto en 1997, que constituye la acción más influyente en materia de cambio climático que se haya emprendido hasta la fecha. 

Durante todo este proceso han sido numerosas las voces y asociaciones que se han alzado contra la contaminación y el cambio climático. La sociedad ha aumentado su preocupación sobre el medio ambiente y la contaminación, valiéndose de las redes sociales para divulgarlo.

Un ejemplo es el caso de la cuenta @CO2_earth, que con datos de un observatorio, cada dos semanas saca el mismo tweet: la concentración de CO2 de la semana anterior, en comparación con el mismo dato de un año atrás, y de hace 10 años. 

Es en este entorno, aunque mucho más actual, donde aparece nuestra protagonista principal de la historia: Greta Thunberg.

Hija de un actor y de una cantante de ópera, la historia de Greta, contada por ella misma y por sus padres, tanto en los medios como en libros que se pueden encontrar en cualquier librería, es sencilla: una niña sueca de 15 años, sensible, a la que diagnostican síndrome de Asperger, comienza a sentir apatía e incluso depresión, por lo que se le está haciendo al planeta. Cansada de esta situación, el 20 de agosto de 2018 emprende una huelga escolar, plantándose delante del Parlamento hasta que aseguren cumplir con el compromiso del Acuerdo de París contra el cambio climático.

Timeline hecho por Victoria Pérez Gascón

Su protesta continúa todos los viernes, creando así el movimiento “Fridays For Future” y alcanzando fama internacional. Esto lleva a una niña que comenzó con una huelga en solitario, a ser la cara visible de la lucha contra el cambio climático. Con este movimiento sin precedentes de concienciación ambiental, Greta consigue llegar a las más altas esferas, dando conferencias en los principales organismos internacionales, creando campañas con asociaciones e incluso reuniéndose con los jefes de estado de muchos países. 

Y todo esto, con 16 años. 

Para Eila Rodríguez, periodista y activista durante años con Greenpeace, la entrada de Greta fue un cambio muy significativo, ya que “los medios de comunicación y las redes son los que mueven las masas y pueden cambiar la opinión pública”. Greta, por su perfil, además de volverse un personaje internacional, “movilizó a la gente, juntándola, haciendo un grupo y convirtiéndose en un movimiento mundial” con los Fridays For Future. 

Independientemente de la llegada de Greta, asegura que durante los años que pasó dentro de la organización, la mayoría de voluntarios activistas eran gente joven con una ideología y pensamientos semejantes, que podían verse reflejados en el discurso que ha ofrecido durante estos dos últimos años Greta. 

Estos jóvenes eran los que generalmente se encargaban, dentro del departamento de comunicación, de las redes sociales. Estas tienen mucha importancia, ya que en las campañas en las que participó Eila, supusieron hasta un 70% del impacto. a veces, conseguían llegar a los medios por la cantidad de interacción que generaban. Esta interacción ya no solo pertenecía a las generaciones más jóvenes, sino que también llegaba hasta los “boomers” y la “generación de nuestros padres”, nacidos durante el Baby Boom posterior a la Segunda Guerra Mundial.

De entre las más destacadas para ella, están la campaña sobre la pesca de arrastre, que consistía en marcar en los supermercados aquellas marcas de conserva que usaban este método, ilegal en España y muy dañino para la fauna marítima. Además, también recuerda con cariño la foto delante de la catedral, en la que escribieron con luz “Save the Arctic” con una linterna y un modo de fotografía de larga exposición.

Eila durante una de las campañas- Foto cedida.

Detractores: negacionismo e ideología

Un ascenso a la esfera pública tan abrupto, con el reconocimiento mundial que conlleva, además de probablemente ser difícil de sobrellevar, sobre todo siendo tan joven; implica que por el camino aparezcan muchos seguidores, pero también detractores, y más teniendo en cuenta que en el cambio climático no solo cuenta el medioambiente, sino que hay intereses económicos y política que se entrelazan. 

Es por esto que se obtienen reacciones de personas negacionistas – sí, personas que aún con todas las evidencias científicas, niegan el cambio climático y sus efectos -, como el partido republicano o las políticas más conservadoras. En estos tiempos uno de sus mayores ejemplos es el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que anunció en 2019 la retirada de EEUU del Acuerdo de París.


La presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental, María García, tiene claro este último punto, ya que afirma que la negación viene de la parte política y económica desde los 90 y el siglo XX, donde se tienen que tomar decisiones políticas que conllevan un cambio de modelo económico y la presión de las compañías y los intereses en combustibles fósiles, hacen que los políticos no quieran dar los pasos necesarios.

“Eso es dando la cara, porque por detrás se están diversificando: muchas empresas petroleras son las primeras que están apostando económicamente por energías renovables. Algunos líderes han dado pasos atrás porque siguen empeñados en una serie de negocios e inversiones que no tienen mucho futuro, por lo que ponen trabas y niegan el cambio climático, lo que contradice a los propios estados de EEUU, porque las mayores inversiones en energías renovables y cambios de modelo de construcción, se están produciendo dentro de las compañías de este país”, aseguraba la periodista.

Personajes públicos como el ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, han mostrado su descontento con Donald Trump y su forma de tratar la cuestión climática, asegurando que a él no lo representa y que “no habla en nombre del pueblo americano en lo que se refiere al clima”.

En este sentido el vicerrector de Planificación, Tecnologías y Sustentabilidad de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), Gumersindo Feijoo, es claro, los datos objetivos como fuente para desarmar esta corriente: “Si tú entras con una persona negacionista a decir «cambio climático sí o no», entras en una creencia, pero esto no es una creencia, son datos, con lo cual hay que enseñar. Si tú enseñas tus datos, la otra persona tiene que demostrarlo “¿tienes un medidor en tu casa de CO2 y te da algo diferente? Genial. ¿No lo tienes? Entonces no puedes refutarlo”.

En España, a pesar de no haber lobbies negacionistas como en EEUU, sí encontramos cierta resistencia en políticos de partidos con un carácter más conservador, como puede ser el expresidente del gobierno José María Aznar, e incluso en algunos medios de comunicación, como en este caso, La COPE.

Naomi Seibt: la “anti Greta”

Teniendo en cuenta la fama alcanzada por Greta y los enemigos a los que ataca con su discurso, no es de extrañar que tarde o temprano haya aparecido su homónima en el bando negacionista, fichada por el Heartland Institute y la Administración Trump: la adolescente alemana Naomi Seibt.

Para el experto en comunicación política y periodismo digital, Carlos Toural, el diálogo de la denominada “anti Greta” es en su mayor parte vacío, ya que intenta llevarlo a su terreno y “le contesta porque si no lo hace, da la impresión a los usuarios de no tener argumentos”. 

Para Toural, Trump es “una especie de algoritmo completamente aleatorio”, ya que gestiona él mismo sus propias redes, siendo una variable incontrolable en cuanto a comunicación. “Este perfil puede ser el mismo perfil de una persona que está en la playa, pasa un niño corriendo, le cae arena y le grita”, afirma.

Greta, un producto “ad hoc”

A pesar de que Greta comenzó con un apoyo mundial enorme, cada vez hay más reticencia, fuera del negacionismo, con respecto a su figura, al proceso de creación o incluso a su financiación y expectativas a largo plazo. Un ejemplo de esto son los estudios sobre la figura de Greta como líder carismática, de Manuel Granados García, en el que define su discurso basado en el prototipo de heroína, la evocación de la niñez y la infancia perdida, y debido a eso el victimismo y resentimiento hacia unos líderes que “le han quitado su niñez”.

La alusión a la infancia, desde el punto de vista comunicativo es todo un éxito en el discurso, ya que consigue dotar de importancia suprema al problema, invocando la inocencia perdida. Es por eso, que para Toural todo se trata de la construcción de un producto, una estrategia de marca, un personaje, en donde las redes sociales adquieren una importancia vital, ya que estamos en una era de consumo de información, en la que Greta ha sabido aprovecharlo para convertirse en un fenómeno de consumo de masas. Una creación “ad hoc”.

Las personas como Greta silencian el verdadero discurso”, María Josep Picó

Pero no es la voz más crítica. La transparencia en la financiación es un tema muy importante en este caso para María Josep Picó, profesora asociada en la Universitat Jaume I. En el caso de la fundación creada por Greta, no ha conseguido encontrar la información suficiente y eso plantea una incógnita: ¿Quién financia los costes del activismo de Greta?

El hecho de que una niña de ahora 17 años consiga llegar a dar un discurso en las Naciones Unidas, para ella plantea serias dudas conforme al trasfondo, e incluso sentencia: “Las personas como Greta silencian el verdadero discurso”.

El periodismo científico, en jaque

Al cansancio progresivo de la gente hacia las noticias de Greta por su sobreexplotación mediática, se ha sumado una crisis económica y una pandemia, que han puesto el punto de mira de las informaciones y las preocupaciones de la población, en otros asuntos: el bolsillo y la salud.

A pesar de ello, la pandemia por coronavirus muestra otra realidad ligada, y es que la polución y contaminación están relacionadas con la salubridad: cuanta más contaminación, más posibilidades de empeoramiento sanitario y enfermedades respiratorias, lo que está directamente relacionado con una mayor probabilidad de sufrir un cuadro grave en caso de contagio por COVID. 

En este sentido, también hay otros factores que han facilitado el desarrollo de las enfermedades infecciosas, como la resistencia a los antibióticos, las zoonosis, las desigualdades socioeconómicas e incluso las cuestiones culturales. 

La tendencia de la cultura de consumo tampoco ayuda, ya que no afecta únicamente a la sostenibilidad, sino que también lo hace en cuanto al consumo informativo. En España llegó a haber 35 revistas científicas divulgativas, de las que muchas tuvieron que cerrar en cuanto apareció Internet y la posibilidad de la información gratuita.

“Es necesario reforzar la especialización y contar no solo con cosas de relleno, sino que sean casi diarias”, María García

El periodismo se encuentra en crisis, por lo que a pesar de que la población consume con interés las noticias de carácter medioambiental y científico, las redacciones no apuestan por un periodista especializado, sino que la responsabilidad recae en un periodista generalista que, probablemente, no tenga una correcta formación y además tenga trabajo de otras secciones.

Esto hace que las noticias y reportajes no estén bien explicados, o bien por poca profundidad, por no tener las fuentes correctas, o por no saber adecuar el lenguaje para el público, por lo que no llega al receptor de un modo correcto, ni el impacto es el que debería ser.

Alicia de Lara, periodista especializada en comunicación científica y medioambiental, desarrolla esta hipótesis en su trabajo “Persiguiendo la calidad: un debate entre periodistas, científicos y lectores sobre la cobertura del cambio climático en los medios españoles”. En él señala la falta de recursos o de profundidad de la información. 

Es por eso, que María García reivindica que se cuente con un periodista especializado, porque “se nota mucho, por ejemplo, cuando llegan los incendios en verano. Cuando haces un tema de incendios no puedes ponerle el micrófono a la primera persona que pasa por la calle, sino que debes hablar con las brigadas forestales, asociaciones de montes, organismos judiciales…”. Es por ello que cree necesario un refuerzo y especialización, contando no únicamente cosas para rellenar, sino informaciones diarias. Un ejemplo serían las noticias sobre energía, agua o movilidad, demandados y leídos por el público.

Otro hándicap es que hoy en día cualquier persona puede divulgar en redes, por lo que la tendencia es que haya una cantidad exorbitada de bulos e informaciones incorrectas, difíciles de subsanar una vez llegan a la población y se extienden; y es que para María Josep Picó, lo primero con respecto a la buena divulgación es tener unos “buenos resultados”, es decir; resultados que sean interesantes, trasladándolos del modo más atractivo posible a la ciudadanía, sin perder la veracidad. 

Para ello, y debido a la gran cantidad de bulos y desinformación que se dio durante los primeros meses de coronavirus, plataformas como el gigante de Facebook o WhatsApp han ideado diferentes modos de minimizar el impacto de las falsas informaciones.

En el caso de Whatsapp, poniendo límite a los mensajes altamente reenviados,  ralentizando así su propagación. En caso de Facebook, la plataforma utiliza alarmas que aparecen en informaciones falsas y perjudiciales para la salud, desmentidas por la OMS. 

Greta vuelve a la escuela

Hace unas semanas que la adolescente sueca anunció el fin de su “gira medioambiental” y su regreso a la escuela

Es innegable que la figura de Greta ha marcado sobre el mapa el punto 13 de la ODS, que es el cambio climático, poniendo en entredicho a políticos de todo el mundo, y haciendo a todos partícipes en sus redes de los viajes en barco para no dejar una gran huella de carbono, las campañas en las que participaba, o los logros que conseguía. 

A pesar de ello, también ha dejado escéptica a una parte de la población sobre sus intereses, apuntando incluso a un futuro político, o poniéndose en entredicho su transparencia, como con el dinero recibido del premio Gulbenkian para la Humanidad, donado en parte a asociaciones para la lucha contra la COVID.

Esto último, como pandemia mundial, ha frenado sus últimos actos y comunicaciones, dejando en un segundo puesto el plano medioambiental, que tendrá que recobrar poco a poco su espacio, aún sin una voz tan popular y con un discurso tan marcado e internacional.

Eila Rodríguez: «hay mucha información que tienen las ONGs que no interesa que tenga respaldo científico»

  • Eila Rodríguez Filgueiras es una periodista graduada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Además tiene un Máster en Investigación de Periodismo: Discurso y Comunicación,  y fue activista en Greenpeace y Aldeas Infantiles.

Eila Rodríguez durante la campaña de pesca de arrastre. Foto cedida.
  • Como periodista que ha seguido de cerca la información ambiental, ¿encuentras de calidad las noticias que los medios de comunicación dan sobre este tema?

La verdad es que no. Creo que es escasa, aunque entiendo que conseguir fuentes es bastante más complicado porque las ONGs trabajan desde perspectivas diferentes a los medios. 

Contrastar la información en esos aspectos es más complicado, pero creo que se podría atender mucho más a qué dice Amnistía Internacional, Greenpeace… Entiendo que es información incómoda en muchas ocasiones y que tiene que tener algún respaldo científico, pero hay mucha información que tienen las ONGs que no interesa que tenga respaldo científico, porque no interesa que salga ni que se hable de eso.

Cada vez hay más información, pero a mí me sigue pareciendo insuficiente y de poca calidad. Solo hay noticias cuando hay algo muy gordo. Cuando las noticias son pequeñas, locales, no suele aparecer y no entiendo por qué, ya que es algo que afecta a todo el mundo. Como dice mi abuelo: “muchos pocos hacen mucho”. En material de medioambiente, muchos problemas pequeños, hacen uno grande.

  • ¿Tenéis buena respuesta de la población a las campañas e iniciativas de Greenpeace? ¿En qué rango de edad habéis notado más implicación o que haya calado más? 

Normalmente siempre hay buena respuesta porque Greenpeace es una organización que tiene presencia y notabilidad. Es algo que la gente conoce y tiene buena reputación. En organizaciones más pequeñas, las iniciativas no calan tanto porque no son tan conocidas ni tienen un renombre.

Con respecto al rango de edad, depende de la campaña. Hicimos una en Santiago sobre la pesca de arrastre -que es ilegal en España- y recuerdo que cuando fuimos a informar sobre eso por los supermercados, de 45 años en adelante, les daba igual.

Cuando hablamos de cambio climático, ahí sí que interesa más. El rango de edad suele ser parecido, entre 18 y quizás 55, les interesa. A partir de 60, no se preocupan nada.

«Las redes sociales suponen un 70% del impacto de la campaña»

  • ¿Podrías destacar la actividad o campaña que más te haya marcado de entre las que hayas participado? 

Pues precisamente esa de las conservas. Fuimos al supermercado en Santiago de Compostela y pusimos pegatinas conforme que esas marcas usaban un método de pesca ilegal en España. 

Eso me marcó porque para mí era algo importante y lo tuvimos que hacer un poco clandestinamente.

Después de unas horas fuimos a ver los resultados y estábamos contentos, porque aunque habían comprado, no faltaban muchas. Aunque la gente en unas semanas las volviera a comprar esos productos, momentáneamente había hecho efecto. Ahí me di cuenta de que una acción pequeña podía tener un impacto.

Luego recuerdo una para Save the Arctic, contra el deshielo de los polos. Fuimos a la catedral, también en Santiago y escribimos “Voices Arctic” con luz y fotografía de alta exposición. Recuerdo que nos costó muchísimo, pero que también fue muy compartida en redes. En ese momento pensé: “de qué forma tan sencilla se puede hacer algo viral” y fui consciente de la importancia de que algo se mueva por redes.

  • ¿Cuál es el perfil principal de tus compañeros en estas ONG?

El 85 por ciento de los voluntarios tenemos entre 18 y 35 años. Con más de 35 suelen pertenecer a cúpulas más altas. Es raro que alguien entre como voluntario en una ONG con más de 25 años. He conocido a gente allí con 60 años, pero por norma general llevan en las organizaciones desde que son muy jóvenes.

  • ¿Crees que nuestra generación está concienciada y es proactiva contra el cambio climático? 

Sí. El cambio climático empezó mucho antes. Mi madre, por ejemplo está muy concienciada desde siempre. Ahora que se habla mucho de esos temas, creo que nuestra generación está muy concienciada y es muy proactiva. 

A nivel internacional y local, el movimiento Friday For Future fue impresionantes en todos los niveles, tanto de gente en manifestaciones, como de publicaciones y contenido en redes sociales.

En estos casos las redes son muy importantes, porque el contenido llega de un modo mucho más directo y efectivo y es muy fácil de mover. Todo el mundo las usa y es vital en las ONGs, tanto para difundir como para decir “vamos a hacer una acción, hay una manifestación…”.

Cuando algo se mueve por redes, está en la opinión pública, por lo que para los medios está en bandeja publicarlo. Las redes sociales suponen un 70% del impacto de la campaña. Además, es un cliché eso de que cala más en la gente joven. Todo el mundo usa Facebook, Twitter, Instagram…

Incluso se puede llegar a los medios de comunicación por el movimiento en redes, ya sea porque se comparte mucho en WhatsApp o porque se mueve mucho en Twitter. No es la primera vez que pasa.

En Fridays For Future fue muy importante la conexión entre grupos, por ejemplo entre Lleida, Girona, Barcelona.. El hacer piña, compartir los contenidos de otros, poder ver lo que hacían los demás y sentirte parte de algo, que es muy importante.

  • ¿Ha habido un cambio en las actividades, o en cuanto a la implicación de la que hablábamos antes, desde que Greta Thunberg ha aparecido en el panorama mediático?

El nacimiento de Fridays For Future y la entrada de Greta en escena creo que dieron un impulso muy grande en el movimiento contra el cambio climático. La gente ya era consciente del deshielo, agujero en la capa de ozono… Pero con Greta se puso en primerísima línea porque los medios de comunicación y las redes son los que mueven las masas y pueden cambiar la opinión pública. Greta Thunberg apareció mucho, tanto por el movimiento que montó, como por su perfil. Salir en los medios internacionales significa visibilidad internacional y eso a la gente joven le impactó muchísimo. 

Sirvió para que toda la gente local que tenía un sentimiento y una creencia con respecto al cambio climático, se juntasen, haciendo grupos más grandes. Movilizó a la gente, juntándola, haciendo un grupo y convirtiéndose en un movimiento mundial.

Greta opina que a nivel de objetivos no se consiguió apenas nada, pero yo creo que se consiguió crear un movimiento enorme y consolidar una conciencia en la gente joven y no tan joven.

María Josep Picó: «Una persona de la edad de Greta no tiene la potestad para ir reivindicando cosas»

  • María Josep Picó es periodista y miembro de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA). Además, es profesora asociada en la Universitat Jaume I.
María Josep Picó. Imagen cedida.
  • ¿Cuáles son las claves para una buena divulgación de la ciencia?

Lo primero es que tienes que tener unos buenos resultados, resultados que sean interesantes y aproximarlos a la ciudadanía de la forma más atractiva posible, siempre que no se pierda la veracidad.

  • ¿Hay un buen nivel en España en cuanto a divulgación científica?

Sí, en cuanto a divulgación las universidades, la FECYT y otras instituciones han hecho un gran trabajo. Si vamos a los medios de comunicación, el nivel es menor, y en las redes sociales hay de todo. Podemos decir que existe un sector importante en cuanto a la divulgación. La divulgación no está sujeta a la actualidad, se genera a través de los medios o actividades.

El periodismo científico no está tan bien. En los medios es donde tenemos una situación precaria debido a su situación, porque la prensa está en una crisis triple y el periodismo científico no está pagado, lo que lleva a que las informaciones de ciencia o medioambiente no se traten como se debería.

Yo siempre pongo el caso de El Mundo y El País, porque El Mundo tenía una sección grandísima y no sé si queda alguien y en El País directamente está descentralizado.

  • ¿El discurso de Greta se adecúa a esto?

Creo que Greta es la construcción de una marca y que ella se tiene que poner en la sección de activismo. Greta no es periodista, ella no hace divulgación, habla del calentamiento pero sobre todo reivindica, como los ecologistas.

Es una activista y yo soy bastante crítica, porque con ella se ha creado una marca, un modelo de negocio. Se ha creado artificialmente un personaje, porque una persona de la edad de Greta no tiene la potestad para ir reivindicando cosas, ni tiene por detrás una financiación y un equipo. Una niña de 16 años no puede presentarse y hacer un discurso en la ONU. 

Hay una cosa que para mí es muy importante y es la transparencia en la financiación. En Greta me ha costado muchísimo verlo. En junio vi que había creado una fundación y en su momento estuve buscando y no encontraba transparencia informativa. Yo quiero saber quién la financia.

Hay mucho irreal dentro de las personas jóvenes. La gente no está volcada para nada, la gente va a manifestaciones porque van después al McDonalds o a Zara. Me gusta, pero ¿hasta qué punto se crea conciencia y un alumno mío deja el coche y viene en transporte público? Hay un estudio sobre la figura de Greta, algo del estilo de “la creación del discurso de Greta”. Menciona todo lo relativo a apelar a la pena, a esos poderes públicos y su culpabilidad, a la infancia e inocencia.

Las personas como Greta silencian el verdadero discurso, lo importante es que dejemos de contaminar y mientras estemos con este tipo de comunicación, no atacamos el verdadero tema.

  • ¿Hay más reticencia a Greta en las redes sociales?

No he hecho un seguimiento como tal, pero sí que hay críticas sobre que como es mujer no es muy agraciada, sobre que es «una niña enfadada», o cosas por el estilo. Lo que sí es cierto es que esto va a traer una bola. Si lo preguntas, los jóvenes no se identifican, y yo lo veo en mis alumnos. Es un discurso muy lejano, por lo que es más difícil que cale en la gente joven.

Con el movimiento de Al Gore en EEUU, hubo un boom importantísimo; después vino la crisis del 2008 y se acabó. Ahora ha llegado la COVID y se ha llevado a Greta y todo; y gracias que podemos ir hablando de desarrollo sostenible y temas por el estilo, sino nada.

Greta es un personaje global y sus tweets tienen aún respuesta, pero su figura se quita en cuanto ves que su familia genera un negocio, que tiene financiación… Ahí ves que de alguna manera es poder fáctico.

  • ¿Qué organizaciones ecologistas tienen más peso en España?

A mí por ejemplo me gusta mucho WWF, Seo Birdlife, luego en cada territorio están las locales, que son muy importantes porque generan información. Greenpeace, por ejemplo, es la gran multinacional.

En España las organizaciones están haciendo su función y no tenemos fundaciones que sean lobbies negacionistas. Lo más negacionista que tenemos son algunos medios o la derecha española, que le quitan importancia al cambio climático porque toca lo económico.

  • ¿Cómo ha afectado la COVID? 

Estábamos viviendo un boom en informaciones sobre el cambio climático por las cumbres, incluida la COP25 en Madrid el año pasado, por Greta… Y claro, la COVID ha sido un parón porque todo se ha centrado en ello. Lo único que lo salva es que se dice que la contaminación contribuye y perjudica, es decir, el discurso de que si mejoramos el medio ambiente mejoramos la lucha contra la COVID y mejoramos la salud. 

Lo importante sería mantener esta relación porque los temas de salud están muy vinculados

Carlos Toural: «Greta es una creación ad hoc»

  • Carlos Toural Bran es experto en comunicación política. Además de haber sido vicedecano de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), actualmente sigue siendo profesor y forma parte del equipo rectoral.
Carlos Toural Bran. Imagen cedida.
  • En algunas facultades de periodismo se estudia la figura de Greta. ¿Por qué?

Básicamente porque estamos en una especie de cultura de consumo, y Greta es otro fenómeno de consumo de masas que se genera como tal, apoyada en redes sociales y que tiene la atención puntual en un contexto puntual. Se estudia esa figura porque Greta es una creación «ad hoc» para un contexto de cultura digital predominante y se apoya en las plataformas de difusión.

Es normal que se estudie en facultades, además, desde el punto de vista estratégico; los padres declararon que ya se preparó este perfil, no es cuestión de algo efímero sino que es un perfil con una estrategia detrás. Desde una construcción de marca, es muy interesante estudiarlo.

  • ¿La usarías como ejemplo de estudio de discurso político en tus clases?  

A nivel de estudio político no lo veo tan potente porque el discurso político está marcado por los objetivos que se consensuaron. El discurso se construye sobre esas cuestiones consensuadas. No es tanto discurso político en términos partidarios, sino de un tema concreto que luego los bandos atraen a su discurso. No es un discurso político puro sino como una iniciativa de creación de discurso puntual en un tema, que luego se puede cuadrar en diferentes ideologías y movimientos. En este caso, la izquierda lo asumió completamente, el centro lo asumió también e incluso parte de la derecha.

Ahora mismo ella es una niña, no puedes meterla en un partido y darle voz, pero hay mucha intención en hacerlo, en hacerla tomar decisiones. Es una creación de una marca que tiene su contexto particular y recorrido particular y es muy difícil sacarla de ahí. Lo que en un inicio era lo bueno, que es una niña y la hizo crecer, es precisamente el handicap de que no se pueda convertir en algo político.

  • ¿Cuáles son las claves de este discurso para que una niña de tan temprana edad consiga llegar a las más altas esferas?

No es un fenómeno tan disruptivo, en sentido de una aparición espontánea sino que obedece a una estrategia de creación y consolidación. Se habla del proceso de creación de perfil que hicieron los padres de Greta, y con su hermana están haciendo lo mismo en el ámbito del feminismo.

Para mí lo más relevante de este caso es cómo usaron el perfil de una niña, es decir, la  infancia. Me parece un punto positivo en cuanto a éxito, porque realmente estás concediéndole una importancia suprema a ese problema, ya que es la idea de que a los que les queda este mundo es a los niños, y son ellos los que nos dicen «parad que nos dejáis esto», es un caso relevante en cuestión de estudio por estrategia de marca y estrategia comunicativa en un perfil infantil.

«Me da pena hablar así de una niña […] Greta es un producto que va a alguna fundación, porque a nivel político no hay mucho recorrido»

  • Ha obtenido respuestas por parte de personajes como Donald Trump, en concreto, reacciones adversas y negacionistas.

Trump es una especie de algoritmo completamente aleatorio. Es una persona que gestiona sus redes sociales él mismo, por lo que es una variable que no controlas en cuanto a comunicación, ya que el personaje es quien controla el canal. Este perfil puede ser el mismo perfil de una persona que está en la playa, pasa un niño corriendo, le cae arena y le grita.

Greta apunta contra formas de actuar en las que basa Trump en los EEUU. Consiguió alzar su voz basándose en una marca potente y la gestión exitosa apoyada en redes sociales.

Naomi Seibt, la «anti Greta», es un diálogo converso en el que las voces se van alzando. Ahora mismo, le contesta porque si no le contestas es que no tienes argumentos, por lo que es un diálogo muchas veces vacío. El efecto que hace es «¡Uh! le contesto esto». Es una conversación en la que se construye un discurso en que cada uno intenta llevarlo a su terreno, pero es cuestión de redes sociales. Si quiero darle mas punch, lo transformo en comunicado y desde mi plataforma lo traslado a algo permanente.

  • ¿Está el discurso de Greta perdiendo fuerza?

Más bien es desgaste. El tema del que está hablando Greta viene desde hace tiempo y tiene mucho recorrido. Cualquier estrategia comunicativa establece un plan sobre ella que puede ser similar a un guión, por ejemplo, donde hay un inicio, personajes, puntos de intensidad narrativa… Y tienes que ir modelándolo constantemente. Las redes sociales como Twitter tienen un índice de renovación de mensaje muy alto y es muy difícil estar generando un punto de narración alto continuamente. Todos recibimos muchos impulsos al día, por lo que es difícil mantenerlo.

Estamos en un contexto de consumo rápido de contenido digital, pero con muy poco peso en cuanto a reflexión. Regurgitamos temas. Greta hizo viajes con el objetivo de la trascendencia, para obtener reconocimiento en redes y medios.

  • Salgamos un poco de la teoría. Cuéntanos tu opinión personal.

El discurso en el que ella se establece es un discurso con muchos lados complicados de tocar, porque por ejemplo, los barcos en los que viaja Greta están fabricados con materiales para los que hace falta industria, y esa industria mantiene familias… Entonces hay aspectos difíciles de despegar de la visión ecologista.

Es difícil que cale un discurso tan agresivo. Le veo salida en cuanto a modular la aparición y su discurso, para que después pueda ser colocada en alguna organización o asociación. Me da pena hablar así de una niña, pero lo que hicieron fue eso, pensando en el camino hacia el que se dirigía, en una meta concreta. Greta es un producto que va a alguna fundación, porque a nivel político no hay mucho recorrido, ya que ante la visión ecologista que defiende, de por medio está la realidad del capitalismo.

Sindo Feijoo: «La mayor preocupación medioambiental la tienen personas de 40 años»

  • Gumersindo Feijoo es Catedrático de Ingeniería Química en la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Además, es vicerrector de Planificación, Tecnologías y Sustentabilidad en la misma universidad.
Gumersindo Feijoo. Imagen cedida.
  • ¿En qué momento medioambiental nos encontramos?

En este paradigma hay dos lados, positivo y negativo. La COVID va a acelerar el tema medioambiental y hay algún dato objetivo que permite avalar esto, como por ejemplo los impactos en las dietas: en España hubo un aumento de productos de mayor calidad ambiental o alimentaria y el consumo de km 0 aumentó, (km 0 es todo aquello que se produce en un radio de 100 km desde donde está el consumidor). Para mucha gente esta peste es un suma y sigue dentro del tema medioambiental, en el que no hacíamos lo correcto. 

  • ¿Qué es la economía circular?

La economía circular es la gran revolución. Está cambiando totalmente la forma en que operan consumidores y empresas, porque la economía circular tiene una ventaja y es que si la haces bien puedes reducir costes y aumentar el rango de beneficio. 

La gente no sabe realmente qué es, pero está un paso por delante de las empresas. Lo que va de la mano de la economía circular de los objetivos de desarrollo sostenible, y eso la gente los conoce un poco más.

  • ¿Por qué hay gente que se resiste a aceptar el cambio climático?

Normalmente este tema tiene que ver con los datos y la percepción. Yo puedo decir que una persona es alta o baja y es una percepción, porque para una persona hablar de altos incluye solo a gente a partir de dos metros, mientras que para otra persona hablar de altos es mencionar a gente de más de 1,80. Por otra parte están los datos, que en este caso es la estatura: para ello se saca el promedio y ese es el dato objetivo. 

En el cambio climático pasa lo mismo, y es que en la ciencia hay que demostrar. Tú tienes unos datos y una hipótesis y si luego cambian los datos, se cambian las hipótesis. Los datos dicen que tenemos un cambio constante en el nivel de CO2 en la atmósfera y un aumento de la temperatura; por eso hay variaciones en los regímenes climáticos de temperatura, precipitaciones…Eso es irrefutable, está ahí. 

Hay gente que piensa que el cambio climático es la película de 2012 donde sube 4 metros el nivel del mar en un día, pero eso es ciencia ficción. Los datos son terribles aún así, y es que en Groenlandia se ha dado el punto de no retorno con respecto al deshielo y la temperatura. 

Si tú entras con una persona negacionista a decir «cambio climático sí o no», entras en una creencia, pero esto no es una creencia, son datos, con lo cuál hay que enseñar. Si tú enseñas tus datos, la otra persona tiene que demostrarlo “¿tienes un medidor en tu casa de CO2 y te da algo diferente? Genial. ¿No lo tienes? Entonces no puedes refutarlo”.

«Si decimos que un sueco es más medioambiental que un español, estamos equivocados«

  • ¿Qué importancia tiene el discurso de Greta?

De lo que no cabe duda de la figura de Greta es que es un icono, y todo icono tiene sus aciertos y fallos. Greta puso a nivel comunicativo y mundial el ODS número 13 de los 17 que hay: la acción sobre el clima. Hay gente que opina que ese es el gran objetivo, pero hay otra que también es muy importante la biodiversidad, pero no hay duda de que puso en los medios de comunicación ese problema. 

  • ¿Cuál es la tendencia actual del activismo medioambiental? 

Si hablamos de activismo, aquí no es tan alto como en otros países, pero en cambio la sociedad española está igualada a la sociedad alemana, por ejemplo. En una encuesta que acaban de hacer para los consumidores españoles, se ve que más de un 75% consumen productos con etiquetas medioambientales y ven favorable que hubiera alguna forma de identificar los productos más verdes. Es un porcentaje muy alto.

Somos poco dados a hacer una manifestación, pero nuestra actividad individual está por la labor. Nuestra barrera está en lo económico, ya que la gente está dispuesta a pagar hasta un 10-15 por ciento más, pero no un sobrecoste orbitado.

  • ¿Qué diferencia hay entre las nuevas generaciones y las anteriores, en cuanto a sus preocupaciones por el medioambiente y su forma de actuar al respecto?

Hay una diferencia en cuanto a percepción y a actuación. En la encuesta que mencioné antes, la mayor preocupación medioambiental la tienen personas de 40 años aproximadamente. En Europa, curiosamente, hay una gran preocupación y conciencia ambiental hasta los 14 años, luego hay un gap entre los 14 y los 40 años, y luego vuelve a la preocupación. Hay ahí un segmento en donde hay una relajación ambiental.

Hay bastante controversia, porque entramos dentro del comportamiento social pero hay artículos que dicen que es porque entras en una fase más hedonista y con una despreocupación general y del medioambiente, incluso se deja de reciclar correctamente.

En las charlas que voy a dar a institutos yo lo veo. Los chicos de 13 años son como esponjas, es una delicia, pero en cambio vas a bachillerato y la conciencia ambiental no es la prioridad. Quizás entran las preocupaciones económicas, qué vas a hacer… Tener definido o estructurado lo que vas a hacer.

  • Entonces, ¿cuál es el nivel de preocupación ambiental?

Pensamos que como sociedad no estamos en un nivel acto de conciencia medioambiental y sí que lo estamos. Individualmente con nuestros actos no tenemos nada que objetar. Si decimos que un sueco es más medioambiental que un español, estamos equivocados. Nuestros actos individuales dicen lo contrario. Está ahí la diferencia otra vez entre los datos y los actos. También es cierto que nosotros nos vendemos peor, las empresas deberían comunicar mejor sus logros, porque si vamos a la Unión Europea y no lo comunicamos mejor que Suecia, nos saca más conciencia, pues no, lo que pasa es que saben comunicarlo mejor. Eso se ve, por ejemplo, en Greta.