Activismo medioambiental en Twitter: El caso de Greta Thunberg y la estela negacionista

El cambio climático es la variación climática global de la Tierra durante un período prolongado de tiempo. Este fenómeno está claramente influenciado por los humanos y los gases de efecto invernadero como el CO2, y sus impactos se observan en todos los continentes.

En los últimos años este problema ha estado en primera plana, tanto en medios como en la agenda política, debido a una creciente concienciación popular por el ecosistema; sin embargo, la preocupación social sobre el medio ambiente se remonta mucho tiempo atrás. Algunos expertos postulan a Rachel Carson como la precursora de la conciencia por el medioambiente.

Primeras voces del activismo medioambiental: Rachel Carson

Para algunos autores como Enrique Leff (1998), la conciencia de la degradación del entorno surge en la década de 1960, con la publicación del libro Primavera Silenciosa, publicado en 1962 por la estadounidense Rachel Carson. Bióloga de profesión, Carson expresó en este libro los problemas que podían acarrear los pesticidas que se utilizaban en ese momento en la agricultura – además de para erradicar mosquitos que transmitían la malaria y para el control de plagas a nivel doméstico -, llamados “DDT”, no solo en especies animales o el medioambiente, sino en las propias personas a través de la cadena alimentaria, ya que se estaban utilizando en cantidades que no tomaban en cuenta su efecto sobre la salud humana, los animales y el ambiente.

Como muestra la bióloga Merce Piqueras en su trabajo “La fuerza y la penetración de las ideas”, a pesar de que se la tachó de histérica y emocional, su investigación tuvo un impacto a gran escala: como consecuencia del debate surgido en la sociedad, obligó a los gobiernos a replantearse su uso. Debido a esto, el presidente John F. Kennedy nombró una comisión para estudiar el uso de los pesticidas.

La investigación acabó con la prohibición de uso agrícola de los pesticidas DDT en 1972, el mismo año que se realizó la Primera Cumbre para la Tierra. En ese evento, se adoptaron los principios para la conservación y mejora del medio humano y se planteó la cuestión del cambio climático por primera vez. Fue, por tanto, “una de las voces más importantes a tener en cuenta para entender los inicios de la conciencia ambiental”, tal y como asegura Carlos Mallen Rivera en su artículo “Rachel Carson, 50 años de romper el silencio”.

Todo este proceso condujo a que en 1989 se aprobase el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, pero la verdadera piedra angular vendría de la mano de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ya que derivó en la adopción del Protocolo de Kyoto en 1997, que constituye “la acción más influyente en materia de cambio climático que se haya emprendido hasta la fecha”, según el redactor jefe de la unidad del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas, Peter Jackson. 

Aunque la sociedad ha aumentado desde entonces su preocupación sobre el medio ambiente – como se puede ver en los continuos informes del Pew Research Center – y ha habido otros personajes influyentes, como Al Gore; en los últimos cinco años ha habido una voz destacada en cuanto a activismo medioambiental, valiéndose de los avances de las redes sociales y estrategias comunicativas: la adolescente Greta Thunberg.

Greta, ¿un producto ad hoc?

Las autoras Luisa Massarani e Ildeu de Castro Moreira presentaron las tres líneas más comunes de lo que denominan comunicación científica: la primera sería formada por discursos científicos primarios, producidos por científicos para otros científicos; la segunda se refiere a discursos científicos didácticos que, generalmente, componen manuales de enseñanza; y la tercera línea sería la de los discursos científicos divulgativos, de la llamada divulgación científica, propiamente dicha, dirigida a públicos no iniciados. 

Los discursos de Greta Thunberg caerían en esta última categoría, pero con una salvedad: debido a su activismo, y como explica el Catedrático de Ingeniería Química Gumersindo Feijoo, Greta “puso a nivel comunicativo y mundial” el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13: la acción sobre el clima.

Su fama, escasa edad, influencia en las redes, discurso reivindicativo e incluso perfil – mujer blanca, de familia adinerada – han hecho que esté sometida al ojo crítico y haya polaridad de opiniones con respecto a ella. Esto puede comprobarse en el trabajo realizado por Isabel Fernández Análisis de la figura de Greta Thunberg en la prensa española”, en el que se concluye que dependiendo de la línea editorial el tono de la comunicación varía, con incidencias de 55,55% de términos positivos – El País – o de tan solo un 6,66% – El Mundo -.

Hija de un actor y de una cantante de ópera, la historia de Greta, contada por ella misma y por sus padres, tanto en sus propias redes, medios, o en los libros que se pueden encontrar en cualquier librería, es sencilla: una niña sueca de 15 años, sensible, a la que diagnostican síndrome de Asperger, comienza a sentir apatía e incluso depresión por la contaminación a la que se está sometiendo al planeta. Cansada de esta situación, el 20 de agosto de 2018 emprende una huelga escolar delante del Parlamento, hasta que los políticos aseguren cumplir con el compromiso del Acuerdo de París contra el cambio climático.

Su protesta continúa todos los viernes, creando así el movimientoFridays For Future y alcanzando fama internacional. Esto lleva a una niña que comenzó con una huelga en solitario, a ser, para muchos, la cara visible de la lucha contra el cambio climático. Con este movimiento sin precedentes de concienciación ambiental, Greta consigue llegar a las más altas esferas, impartiendo conferencias en los principales organismos internacionales, creando campañas con asociaciones e incluso reuniéndose con los jefes de estado de muchos países. 

Para Eila Rodríguez, periodista y activista durante 4 años con Greenpeace, la entrada de Greta fue un cambio muy significativo, ya que “los medios de comunicación y las redes son los que mueven las masas y pueden cambiar la opinión pública”. Greta, por su perfil, además de convertirse en un personaje internacional, “movilizó a la gente, juntándola, haciendo un grupo y convirtiéndose en un movimiento mundial” con los Fridays For Future. 

Independientemente de la llegada de Greta, Eila asegura que durante los años que pasó dentro de la organización, la mayoría de voluntarios activistas eran gente joven con una ideología y pensamientos semejantes, que podían verse reflejados en el discurso que ha ofrecido Greta durante estos últimos años. 

Mª Josep Picó: “Las personas como Greta silencian el verdadero discurso”

A pesar de que Greta comenzó con un apoyo mundial enorme, cada vez hay más reticencia y escepticismo, fuera del negacionismo, con respecto a su figura, al proceso de creación o incluso a su financiación y expectativas a largo plazo. 

Captura de pantalla de usuario de Twitter crítico con Greta Thunberg y su discurso.

Captura de pantalla de usuario de Twitter crítico con Greta Thunberg y su discurso.

Captura de pantalla de usuario de Twitter crítico con Greta Thunberg y su discurso.

La alusión a la infancia, desde el punto de vista comunicativo es todo un éxito en el discurso, ya que consigue dotar de importancia suprema al problema, invocando la inocencia perdida. Es por eso, que para Carlos Toural, profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Santiago de Compostela y actual miembro del gabinete rectoral, todo se trata de la construcción de un producto, una creación ad hoc. Como experto en comunicación política, ve una estrategia de marca, un personaje, en donde las redes sociales adquieren una importancia vital, ya que estamos en una era de consumo de información, en la que Greta ha sabido aprovecharlo para convertirse en un fenómeno de consumo de masas. 

Pero no es la voz más crítica. La transparencia en la financiación es un tema muy importante en este caso para María Josep Picó, profesora asociada en la Universitat Jaume I. En el caso de la organización creada por la adolescente, la Fundación Greta Thunberg, no ha conseguido encontrar la información suficiente y eso le plantea una incógnita: ¿Quién financia los costes del activismo de Greta?.

El hecho de que una niña de ahora 17 años consiga llegar a dar un discurso en las Naciones Unidas, para ella plantea serias dudas conforme al trasfondo, e incluso sentencia: “Las personas como Greta silencian el verdadero discurso”.

Detractores: el negacionismo y sus argumentos

En este escenario climático, para la profesora y ex codirectora del “Centro de Agua y Sostenibilidad medioambiental” de la Universidad de Oregón, Denise Lach; hay al menos dos desafíos políticos importantes que enfrentar, que deja patentes en su estudio Science and Politics: An A-to-Z Guide to Issues and Controversies. Por una parte, es un problema global para el que no hay mecanismos de gobernanza global, y por otro lado, ha habido décadas de desafío de negacionistas y escépticos, promoviendo la idea de que cualquier cambio para mitigar el cambio climático destruirá la economía global, estrechamente vinculada al uso de combustibles fósiles.

Dentro de los negacionistas, hay diferentes corrientes: quienes niegan que exista el cambio climático, los que admiten que existe el cambio climático pero rechazan la magnitud del problema o los que admiten su magnitud pero no creen que vaya a continuar. Una variante importante serían los adaptacionistas, que podrían describirse como un “negacionismo moderado”: su pensamiento se basa en que el cambio climático existe, pero que no hay que dotarlo de tanta importancia porque la solución es fácil, adaptarse a los cambios. 

En España, a pesar de no haber lobbies negacionistas como en EEUU, este pensamiento no es lejano, pudiendo encontrarlo en políticos de partidos con un carácter más conservador, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que aseguró que “nadie ha muerto por contaminación”, el expresidente del gobierno Mariano Rajoy, que en 2007 declaró no creer en el cambio climático -aunque posteriormente se retractase- o el actual presidente del Partido Popular, Pablo Casado, que asegura ser “adaptacionista ante el cambio climático”. 

Incluso algunos periodistas de medios de comunicación como la COPE, también se han mostrado reticentes hacia la figura de Greta.

Captura de pantalla de un tweet del periodista y escritor Miquel Giménez, muy crítico con Greta Thunberg y su discurso.

En el paradigma mundial, una de las cabezas visibles y más polémicas dentro de esta corriente sería el expresidente de los EEUU y miembro del Partido Republicano, Donald Trump, que anunció en 2019 la retirada de EEUU del Acuerdo de París. Aunque debido a diversas polémicas relacionadas con el asalto al Capitolio e informaciones fraudulentas, su cuenta de Twitter está temporalmente suspendida, se puede encontrar una recopilación de estos mensajes en la base de datos Trump Twitter Archive.

La presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental, María García, afirma que la negación viene de la parte política y económica del siglo XX, en especial en los años 90, donde se tienen que tomar decisiones políticas que conllevan un cambio de modelo económico y la presión de las compañías. Los intereses en combustibles fósiles hacen que los políticos no quieran dar los pasos necesarios: “Eso es dando la cara, porque por detrás se están diversificando: muchas empresas petroleras son las primeras que están apostando económicamente por energías renovables. Algunos líderes han dado pasos atrás porque siguen empeñados en una serie de negocios e inversiones que no tienen mucho futuro, por lo que ponen trabas y niegan el cambio climático”, asegura la periodista.

Y hasta personajes públicos como el ex vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore, han mostrado su descontento con Donald Trump y su forma de tratar la cuestión climática, afirmando que no lo representa y que “no habla en nombre del pueblo americano en lo que se refiere al clima”.

Los principales argumentos de Trump

Para el catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, los negacionistas no se documentan con datos científicos, sino que “acuden a teorías de conspiración, sin base científica pero muy impactantes” para explicar las causas del cambio climático, como la emisión de radiación desde antenas o procesos extraterrestres.

Siguiendo esta estela, la prestigiosa revista National Geographic España publicó en 2019 un artículo donde desmintieron 8 argumentos de los negacionistas climáticos como, por ejemplo, que más CO2 significa más alimento para las plantas, hasta que el cambio climático hace fértiles áreas que anteriormente no lo eran. 

Después de un análisis propio realizado sobre los tweets del expresidente estadounidense, hay 4 premisas que destacan por encima de las otras.

  • ¿Cómo va a estar produciéndose un calentamiento global si hace frío?
  • El cambio climático es un proceso natural que se produce desde los inicios de los tiempos, el ser humano y los combustibles fósiles no son sus responsables.
  • Las temperaturas no han variado en los últimos 15-20 años.
  • No todos los científicos confirman el cambio climático.

De este modo, Trump muestra de un modo completamente abierto su negacionismo a su público – hasta en 366 comentarios en Twitter desde 2012 -, minimizando en su discurso la responsabilidad humana en la alteración climática de la Tierra. Además, utiliza la teoría de la conspiración y del ánimo de lucro de compañías y partidos políticos sobre la población; e incluso utiliza calificativos peyorativos para aquellos científicos, políticos y personas que reivindican un cambio de leyes y actuación.

Naomi Seibt: la “anti Greta”

Teniendo en cuenta la fama alcanzada por Greta y los enemigos a los que ataca con su discurso, no es de extrañar que tarde o temprano haya aparecido su homónima en el bando negacionista: la adolescente alemana Naomi Seibt.

Como se puede observar en sus redes, Seibt utiliza una estrategia parecida a la de Trump, con comentarios de apoyo hacia el entonces presidente y su administración, de negación del cambio climático e incluso con contestaciones a los tweets de la activista sueca. 

Para el experto en comunicación política y periodismo digital, Carlos Toural, el diálogo de la denominada “anti Greta” es en su mayor parte vacío, ya que intenta llevarlo a su terreno: “le contesta porque si no lo hace, da la impresión a los usuarios de no tener argumentos”. 

Además, para Toural, “Trump es una especie de algoritmo completamente aleatorio”, ya que gestionaba él mismo sus propias redes, siendo una variable incontrolable en cuanto a comunicación. “Este perfil puede ser el mismo perfil de una persona que está en la playa, pasa un niño corriendo, le cae arena y le grita”, afirma.

Redes sociales: claves en el discurso

Hoy en día, las redes sociales no se usan únicamente en el ámbito personal, sino que como se ha podido ver, han adquirido una importancia fundamental para muchas organizaciones y empresas, que las utilizan para promocionar productos y causas. También se utilizan para la divulgación, como el caso de CO₂ Earth, que valiéndose de los datos de un observatorio, cada dos semanas saca el mismo tweet: la concentración de CO₂ de la semana anterior, en comparación con el mismo dato de un año atrás, y de hace 10 años. 

Además, las redes han visto nacer y crecer la figura del influencer como un nuevo modelo de líder de opinión que debe combinar la gestión de su marca personal con el rol de prescriptor, incluyendo los mensajes de contenido político. En esta línea, el influencer serviría de “altavoz y canalizador de los mensajes de las marcas”, pero también de los medios de comunicación de masas, partidos políticos o, como en este caso, temas concretos y polémicos.

En el caso de defensores y activistas, como Greta, las publicaciones que destacan los efectos negativos del alto impacto del cambio climático ocupan un lugar destacado en medios y redes, y parecen ser recogidas por las redes sociales incluso cuando no incluyen el respaldo de personas de élite o referencias a ellos. 

Podemos considerar a Greta, debido a la cantidad de seguidores que tiene en sus redes sociales, como una “influencer”. Esto hace que todas sus publicaciones estén sujetas a debate público y generen, debido al tema y a los personajes que tiene por antagonistas, controversia. 

Un tweet se considera viral cuando alcanza popularidad, cuando se habla de él y/o de sus repercusiones, tanto dentro como fuera de la red social, cuando se propaga rápidamente, cuando llega más allá de un público determinado… Pero realmente no hay un número específico de retweets o “me gusta” determinado a partir del cual un tweet se considere viral.

Los tweets con más interactividad en la cuenta de Greta están en su mayoría relacionados con eventos importantes -charlas reivindicativas de Greta en cumbres del clima- declaraciones a sus detractores, estilo “estamos despertando” y “no nos van a ganar”, o bien fotografías donde destaca su “normalidad” e inocencia -agradeciendo las felicitaciones de su cumpleaños o paseando con sus perros-, evocando su niñez o aludiendo al síndrome de Asperger que padece.

Por otra parte, en el análisis de los tweets de Trump dedicados a cuestiones climáticas, se observa que presentan un tono escéptico e irónico, con intención de sembrar dudas sobre el proceso del cambio climático. El autor Eduardo María Zanco, en su trabajo “Crise da democracia: o negacionismo de Donald Trump sobre as mudanças climáticas”, asegura que Trump emplea en su discurso el negacionismo para redireccionar los hechos del cambio climático y crear dudas, tanto de los hechos en sí como de que haya un complot y una conspiración detrás de ello. Para esto, utiliza como fuentes en reiteradas ocasiones blogs o webs con artículos de autores afines a este pensamiento, como “Climate Depot” o “Whatts Up With That?”.

Zanco menciona también la teoría propuesta por Castells en 2018 de que Trump inauguró un nuevo modo de comunicación presidencial: el gobierno vía Twitter, ya que “descubrió una forma de estar siempre en los medios sin necesidad de pagar por ello”, simplemente juntando en la ecuación declaraciones polémicas en formato de 140 caracteres, con la característica más importante de Twitter: su viralidad. 

De este modo, la red social Twitter ha demostrado ser clave en la campaña de marketing y comunicación de ambas partes debido a sus características, marcando e influenciando la opinión de los internautas y del público al que se dirigen. 

El tono agresivo de Trump en sus mensajes al perder las últimas elecciones estadounidenses, incendió todavía más a una población con ideales muy polarizados, y envuelta en disturbios violentos y protestas por los casos de violencia policial y racismo. Este ambiente de crispación, junto con las acusaciones de fraude electoral de Trump y sus arengas a sus seguidores para “recuperar el país”, derivaron en un asalto al Capitolio de una parte de la población afín al expresidente. Debido a ello, y a que Trump justificó en algunos tweets este ataque, Twitter consideró que estaba incitando a la violencia y decidió bloquear indefinidamente su cuenta.

Actualmente, Trump sigue criticando activamente a sus contrincantes políticos, firmó un acuerdo para convertirse en comentarista deportivo de un combate de boxeo el sábado 11 de septiembre y está siendo investigado por fraude con una de sus múltiples empresas.

Además de desmarcarse del estilo de comunicación agresiva de Donald Trump, su contrincante en las elecciones y actual presidente estadounidense, Joe Biden, volvió al Acuerdo de París. Esto se suma a la orden ejecutiva el 20 de mayo para analizar y reducir los riesgos económicos derivados del cambio climático, no solo aceptando que existe, sino además, actuando en consecuencia para intentar paliar los problemas que arrastra. 

Por su parte, aunque Greta Thunberg anunció en agosto de 2020 que volvía a la escuela, sigue colmando titulares y portadas. Una de las últimas, en concreto, hace escasas semanas, cuando aseguró por Twitter que el informe recientemente publicado por The Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), “no contenía ninguna sorpresa”.

En este documento, titulado Cambio Climático 2021: Bases físicas, múltiples expertos  afirman que el calentamiento global es generalizado, avanza con rapidez y se intensifica. También subraya la urgencia de reducir de forma sustancial, rápida y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que se están produciendo cambios en el clima de la Tierra en todas las regiones y en el sistema climático en su conjunto.

En última instancia, el informe deja claro que la influencia de la actividad humana en el sistema climático “es indiscutible”, a la vez que pone de manifiesto que “las medidas que se tomen pueden todavía determinar el curso futuro del clima”.

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