Jorge Olcina: «la solución a corto plazo del calentamiento climático es imposible»

Jorge Olcina es Catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante, donde imparte clases de Ordenación del Territorio, Climatología y Riesgos Naturales. Además es el Presidente de la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE).

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Jorge Olcina Cantos. Imagen de archivo. (A. Domínguez, Diario la verdad)

¿Qué papel tiene el ser humano en el cambio climático?

En el proceso de cambio climático actual, causado por las emisiones de gases de efecto invernadero, tiene toda la culpa. El clima terrestre es por naturaleza cambiante, pero hasta 1850 estos cambios se han debido a causas naturales. El cambio climático actual, que tiene como efecto principal la subida de la temperatura terrestre, está provocado por el ser humano con las emisiones de gases procedentes de la quema de combustibles fósiles; por tanto, su papel es fundamental.

El ser humano es la causa y debería ser la solución. Otra cosa es que quiera aplicar soluciones o no.

¿Cuáles son los puntos clave para combatirlo?

La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo, Gas Natural). Lo principal sería reducir drásticamente el consumo de estos combustibles y sustituirlos por energías renovables.

Esto es lo que persiguen los acuerdos internacionales firmados por muchos países (Kyoto, París). El problema es que los grandes países emisores de gases de efecto invernadero no han firmado o no están cumpliendo los objetivos de estos acuerdos internacionales, de manera que un 60% de las actuales emisiones están sin control, esto es, pertenecen a países que no están reduciendo sus emisiones (EEUU, China, India, Rusia, Brasil). Por tanto, el problema es muy serio y la solución a corto plazo del calentamiento climático es imposible.


Ante esto, otro aspecto clave es la adaptación: los territorios y las sociedades deben ir adaptándose a los efectos previstos del cambio climático. Esto supone el desarrollo de acciones que afectan a todos los sectores económicos y a la planificación del territorio.


«Los negacionistas no se documentan con datos científicos, en todo caso, aprovechan algunos datos para su beneficio»


¿Qué importancia tiene Greta Thunberg en este paradigma?

Ha sido muy importante para impulsar la concienciación ciudadana en todo el mundo y para movilizar a la juventud.

Esto ha sido muy importante para que las sociedades tengan claro que la lucha contra el cambio climático es un proceso sin vuelta atrás. No caben los negacionistas en este proceso, porque niegan una evidencia científica y proponen la inacción ante un problema muy grave como es el cambio climático. Por tanto, es fundamental informar a las sociedades con rigor de las consecuencias del cambio climático y favorecer las actuaciones ciudadanas de concienciación.

¿Y su antagonista Donald Trump?

Donald Trump ha sido nefasto para la lucha contra el cambio climático. Desde el primer momento mostró su hostilidad a todo tipo de acuerdo internacional que pudiese limitar el crecimiento económico de EEUU, manteniendo un modelo basado en el uso masivo de combustibles fósiles y en una potente industria del automóvil. Por tanto, se han perdido cuatro años en las políticas de mitigación a escala mundial. Confiemos que el cambio en la administración americana tras las últimas elecciones, favorezca la apuesta de EEUU por el Acuerdo de París y el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones.

¿Cuáles son los argumentos en que se basa el discurso de los negacionistas?

Que el cambio climático es un proceso normal en la Tierra y que no depende del ser humano, que los gases de efecto invernadero no ocasionan el calentamiento de la atmósfera, y que en última instancia la reducción de emisiones de gases no solucionará el problema.

Según ellos, no hay que preocuparse por la cuestión e incluso acuden a teorías de conspiración, sin base científica pero muy impactantes, para explicar las causas del cambio climático: emisión de radiación desde antenas, procesos extraterrestres, etc.
Los negacionistas no se documentan con datos científicos, en todo caso, aprovechan algunos datos para su beneficio. Por ejemplo, cuando se produce una ola de frío rápidamente salen a la palestra para decir que lo del calentamiento climático es un engaño.  A pesar de todo esto, movilizan lamentablemente a mucha gente en redes sociales y siguen teniendo predicamento.

Las redes sociales han demostrado ser útiles para campañas de sensibilización o de concienciación. En este caso, ¿son efectivas?

Las redes sociales tienen una utilidad fundamental si se emplean en el buen sentido, es decir, para informar a la sociedad desde la ciencia y para concienciar del grave problema que supone el cambio climático; pero siempre desde el rigor y sin caer en el alarmismo innecesario.

Estamos ante el problema ambiental más importante para la humanidad en este siglo y debe ser abordado desde el rigor de la ciencia para conocer sus causas y sus posibles soluciones. Los medios de comunicación y las redes sociales deben informar a la sociedad de todo esto, con mensajes claros y directos, pero no alarmistas. La comunicación a la sociedad es fundamental, pero debe ser una comunicación veraz, que no se haga eco de noticias falsas, que se base en la ciencia.

Uno de los problemas del cambio climático es que es un proceso lento, de medio y largo plazo, pero constante. No va a ocurrir de hoy para mañana, sino que se va manifestando poco a poco. De ahí la importancia de educar a la sociedad para que conozca lo que puede ocurrir y se prepare para ello. 

Activismo medioambiental en Twitter: El caso de Greta Thunberg y la estela negacionista

El cambio climático es la variación climática global de la Tierra durante un período prolongado de tiempo. Este fenómeno está claramente influenciado por los humanos y los gases de efecto invernadero como el CO2, y sus impactos se observan en todos los continentes.

En los últimos años este problema ha estado en primera plana, tanto en medios como en la agenda política, debido a una creciente concienciación popular por el ecosistema; sin embargo, la preocupación social sobre el medio ambiente se remonta mucho tiempo atrás. Algunos expertos postulan a Rachel Carson como la precursora de la conciencia por el medioambiente.

Primeras voces del activismo medioambiental: Rachel Carson

Para algunos autores como Enrique Leff (1998), la conciencia de la degradación del entorno surge en la década de 1960, con la publicación del libro Primavera Silenciosa, publicado en 1962 por la estadounidense Rachel Carson. Bióloga de profesión, Carson expresó en este libro los problemas que podían acarrear los pesticidas que se utilizaban en ese momento en la agricultura – además de para erradicar mosquitos que transmitían la malaria y para el control de plagas a nivel doméstico -, llamados “DDT”, no solo en especies animales o el medioambiente, sino en las propias personas a través de la cadena alimentaria, ya que se estaban utilizando en cantidades que no tomaban en cuenta su efecto sobre la salud humana, los animales y el ambiente.

Como muestra la bióloga Merce Piqueras en su trabajo “La fuerza y la penetración de las ideas”, a pesar de que se la tachó de histérica y emocional, su investigación tuvo un impacto a gran escala: como consecuencia del debate surgido en la sociedad, obligó a los gobiernos a replantearse su uso. Debido a esto, el presidente John F. Kennedy nombró una comisión para estudiar el uso de los pesticidas.

La investigación acabó con la prohibición de uso agrícola de los pesticidas DDT en 1972, el mismo año que se realizó la Primera Cumbre para la Tierra. En ese evento, se adoptaron los principios para la conservación y mejora del medio humano y se planteó la cuestión del cambio climático por primera vez. Fue, por tanto, “una de las voces más importantes a tener en cuenta para entender los inicios de la conciencia ambiental”, tal y como asegura Carlos Mallen Rivera en su artículo “Rachel Carson, 50 años de romper el silencio”.

Todo este proceso condujo a que en 1989 se aprobase el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, pero la verdadera piedra angular vendría de la mano de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, ya que derivó en la adopción del Protocolo de Kyoto en 1997, que constituye “la acción más influyente en materia de cambio climático que se haya emprendido hasta la fecha”, según el redactor jefe de la unidad del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas, Peter Jackson. 

Aunque la sociedad ha aumentado desde entonces su preocupación sobre el medio ambiente – como se puede ver en los continuos informes del Pew Research Center – y ha habido otros personajes influyentes, como Al Gore; en los últimos cinco años ha habido una voz destacada en cuanto a activismo medioambiental, valiéndose de los avances de las redes sociales y estrategias comunicativas: la adolescente Greta Thunberg.

Greta, ¿un producto ad hoc?

Las autoras Luisa Massarani e Ildeu de Castro Moreira presentaron las tres líneas más comunes de lo que denominan comunicación científica: la primera sería formada por discursos científicos primarios, producidos por científicos para otros científicos; la segunda se refiere a discursos científicos didácticos que, generalmente, componen manuales de enseñanza; y la tercera línea sería la de los discursos científicos divulgativos, de la llamada divulgación científica, propiamente dicha, dirigida a públicos no iniciados. 

Los discursos de Greta Thunberg caerían en esta última categoría, pero con una salvedad: debido a su activismo, y como explica el Catedrático de Ingeniería Química Gumersindo Feijoo, Greta “puso a nivel comunicativo y mundial” el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13: la acción sobre el clima.

Su fama, escasa edad, influencia en las redes, discurso reivindicativo e incluso perfil – mujer blanca, de familia adinerada – han hecho que esté sometida al ojo crítico y haya polaridad de opiniones con respecto a ella. Esto puede comprobarse en el trabajo realizado por Isabel Fernández Análisis de la figura de Greta Thunberg en la prensa española”, en el que se concluye que dependiendo de la línea editorial el tono de la comunicación varía, con incidencias de 55,55% de términos positivos – El País – o de tan solo un 6,66% – El Mundo -.

Hija de un actor y de una cantante de ópera, la historia de Greta, contada por ella misma y por sus padres, tanto en sus propias redes, medios, o en los libros que se pueden encontrar en cualquier librería, es sencilla: una niña sueca de 15 años, sensible, a la que diagnostican síndrome de Asperger, comienza a sentir apatía e incluso depresión por la contaminación a la que se está sometiendo al planeta. Cansada de esta situación, el 20 de agosto de 2018 emprende una huelga escolar delante del Parlamento, hasta que los políticos aseguren cumplir con el compromiso del Acuerdo de París contra el cambio climático.

Su protesta continúa todos los viernes, creando así el movimientoFridays For Future y alcanzando fama internacional. Esto lleva a una niña que comenzó con una huelga en solitario, a ser, para muchos, la cara visible de la lucha contra el cambio climático. Con este movimiento sin precedentes de concienciación ambiental, Greta consigue llegar a las más altas esferas, impartiendo conferencias en los principales organismos internacionales, creando campañas con asociaciones e incluso reuniéndose con los jefes de estado de muchos países. 

Para Eila Rodríguez, periodista y activista durante 4 años con Greenpeace, la entrada de Greta fue un cambio muy significativo, ya que “los medios de comunicación y las redes son los que mueven las masas y pueden cambiar la opinión pública”. Greta, por su perfil, además de convertirse en un personaje internacional, “movilizó a la gente, juntándola, haciendo un grupo y convirtiéndose en un movimiento mundial” con los Fridays For Future. 

Independientemente de la llegada de Greta, Eila asegura que durante los años que pasó dentro de la organización, la mayoría de voluntarios activistas eran gente joven con una ideología y pensamientos semejantes, que podían verse reflejados en el discurso que ha ofrecido Greta durante estos últimos años. 

Mª Josep Picó: “Las personas como Greta silencian el verdadero discurso”

A pesar de que Greta comenzó con un apoyo mundial enorme, cada vez hay más reticencia y escepticismo, fuera del negacionismo, con respecto a su figura, al proceso de creación o incluso a su financiación y expectativas a largo plazo. 

Captura de pantalla de usuario de Twitter crítico con Greta Thunberg y su discurso.

Captura de pantalla de usuario de Twitter crítico con Greta Thunberg y su discurso.

Captura de pantalla de usuario de Twitter crítico con Greta Thunberg y su discurso.

La alusión a la infancia, desde el punto de vista comunicativo es todo un éxito en el discurso, ya que consigue dotar de importancia suprema al problema, invocando la inocencia perdida. Es por eso, que para Carlos Toural, profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Santiago de Compostela y actual miembro del gabinete rectoral, todo se trata de la construcción de un producto, una creación ad hoc. Como experto en comunicación política, ve una estrategia de marca, un personaje, en donde las redes sociales adquieren una importancia vital, ya que estamos en una era de consumo de información, en la que Greta ha sabido aprovecharlo para convertirse en un fenómeno de consumo de masas. 

Pero no es la voz más crítica. La transparencia en la financiación es un tema muy importante en este caso para María Josep Picó, profesora asociada en la Universitat Jaume I. En el caso de la organización creada por la adolescente, la Fundación Greta Thunberg, no ha conseguido encontrar la información suficiente y eso le plantea una incógnita: ¿Quién financia los costes del activismo de Greta?.

El hecho de que una niña de ahora 17 años consiga llegar a dar un discurso en las Naciones Unidas, para ella plantea serias dudas conforme al trasfondo, e incluso sentencia: “Las personas como Greta silencian el verdadero discurso”.

Detractores: el negacionismo y sus argumentos

En este escenario climático, para la profesora y ex codirectora del “Centro de Agua y Sostenibilidad medioambiental” de la Universidad de Oregón, Denise Lach; hay al menos dos desafíos políticos importantes que enfrentar, que deja patentes en su estudio Science and Politics: An A-to-Z Guide to Issues and Controversies. Por una parte, es un problema global para el que no hay mecanismos de gobernanza global, y por otro lado, ha habido décadas de desafío de negacionistas y escépticos, promoviendo la idea de que cualquier cambio para mitigar el cambio climático destruirá la economía global, estrechamente vinculada al uso de combustibles fósiles.

Dentro de los negacionistas, hay diferentes corrientes: quienes niegan que exista el cambio climático, los que admiten que existe el cambio climático pero rechazan la magnitud del problema o los que admiten su magnitud pero no creen que vaya a continuar. Una variante importante serían los adaptacionistas, que podrían describirse como un “negacionismo moderado”: su pensamiento se basa en que el cambio climático existe, pero que no hay que dotarlo de tanta importancia porque la solución es fácil, adaptarse a los cambios. 

En España, a pesar de no haber lobbies negacionistas como en EEUU, este pensamiento no es lejano, pudiendo encontrarlo en políticos de partidos con un carácter más conservador, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que aseguró que “nadie ha muerto por contaminación”, el expresidente del gobierno Mariano Rajoy, que en 2007 declaró no creer en el cambio climático -aunque posteriormente se retractase- o el actual presidente del Partido Popular, Pablo Casado, que asegura ser “adaptacionista ante el cambio climático”. 

Incluso algunos periodistas de medios de comunicación como la COPE, también se han mostrado reticentes hacia la figura de Greta.

Captura de pantalla de un tweet del periodista y escritor Miquel Giménez, muy crítico con Greta Thunberg y su discurso.

En el paradigma mundial, una de las cabezas visibles y más polémicas dentro de esta corriente sería el expresidente de los EEUU y miembro del Partido Republicano, Donald Trump, que anunció en 2019 la retirada de EEUU del Acuerdo de París. Aunque debido a diversas polémicas relacionadas con el asalto al Capitolio e informaciones fraudulentas, su cuenta de Twitter está temporalmente suspendida, se puede encontrar una recopilación de estos mensajes en la base de datos Trump Twitter Archive.

La presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental, María García, afirma que la negación viene de la parte política y económica del siglo XX, en especial en los años 90, donde se tienen que tomar decisiones políticas que conllevan un cambio de modelo económico y la presión de las compañías. Los intereses en combustibles fósiles hacen que los políticos no quieran dar los pasos necesarios: “Eso es dando la cara, porque por detrás se están diversificando: muchas empresas petroleras son las primeras que están apostando económicamente por energías renovables. Algunos líderes han dado pasos atrás porque siguen empeñados en una serie de negocios e inversiones que no tienen mucho futuro, por lo que ponen trabas y niegan el cambio climático”, asegura la periodista.

Y hasta personajes públicos como el ex vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore, han mostrado su descontento con Donald Trump y su forma de tratar la cuestión climática, afirmando que no lo representa y que “no habla en nombre del pueblo americano en lo que se refiere al clima”.

Los principales argumentos de Trump

Para el catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, los negacionistas no se documentan con datos científicos, sino que “acuden a teorías de conspiración, sin base científica pero muy impactantes” para explicar las causas del cambio climático, como la emisión de radiación desde antenas o procesos extraterrestres.

Siguiendo esta estela, la prestigiosa revista National Geographic España publicó en 2019 un artículo donde desmintieron 8 argumentos de los negacionistas climáticos como, por ejemplo, que más CO2 significa más alimento para las plantas, hasta que el cambio climático hace fértiles áreas que anteriormente no lo eran. 

Después de un análisis propio realizado sobre los tweets del expresidente estadounidense, hay 4 premisas que destacan por encima de las otras.

  • ¿Cómo va a estar produciéndose un calentamiento global si hace frío?
  • El cambio climático es un proceso natural que se produce desde los inicios de los tiempos, el ser humano y los combustibles fósiles no son sus responsables.
  • Las temperaturas no han variado en los últimos 15-20 años.
  • No todos los científicos confirman el cambio climático.

De este modo, Trump muestra de un modo completamente abierto su negacionismo a su público – hasta en 366 comentarios en Twitter desde 2012 -, minimizando en su discurso la responsabilidad humana en la alteración climática de la Tierra. Además, utiliza la teoría de la conspiración y del ánimo de lucro de compañías y partidos políticos sobre la población; e incluso utiliza calificativos peyorativos para aquellos científicos, políticos y personas que reivindican un cambio de leyes y actuación.

Naomi Seibt: la “anti Greta”

Teniendo en cuenta la fama alcanzada por Greta y los enemigos a los que ataca con su discurso, no es de extrañar que tarde o temprano haya aparecido su homónima en el bando negacionista: la adolescente alemana Naomi Seibt.

Como se puede observar en sus redes, Seibt utiliza una estrategia parecida a la de Trump, con comentarios de apoyo hacia el entonces presidente y su administración, de negación del cambio climático e incluso con contestaciones a los tweets de la activista sueca. 

Para el experto en comunicación política y periodismo digital, Carlos Toural, el diálogo de la denominada “anti Greta” es en su mayor parte vacío, ya que intenta llevarlo a su terreno: “le contesta porque si no lo hace, da la impresión a los usuarios de no tener argumentos”. 

Además, para Toural, “Trump es una especie de algoritmo completamente aleatorio”, ya que gestionaba él mismo sus propias redes, siendo una variable incontrolable en cuanto a comunicación. “Este perfil puede ser el mismo perfil de una persona que está en la playa, pasa un niño corriendo, le cae arena y le grita”, afirma.

Redes sociales: claves en el discurso

Hoy en día, las redes sociales no se usan únicamente en el ámbito personal, sino que como se ha podido ver, han adquirido una importancia fundamental para muchas organizaciones y empresas, que las utilizan para promocionar productos y causas. También se utilizan para la divulgación, como el caso de CO₂ Earth, que valiéndose de los datos de un observatorio, cada dos semanas saca el mismo tweet: la concentración de CO₂ de la semana anterior, en comparación con el mismo dato de un año atrás, y de hace 10 años. 

Además, las redes han visto nacer y crecer la figura del influencer como un nuevo modelo de líder de opinión que debe combinar la gestión de su marca personal con el rol de prescriptor, incluyendo los mensajes de contenido político. En esta línea, el influencer serviría de “altavoz y canalizador de los mensajes de las marcas”, pero también de los medios de comunicación de masas, partidos políticos o, como en este caso, temas concretos y polémicos.

En el caso de defensores y activistas, como Greta, las publicaciones que destacan los efectos negativos del alto impacto del cambio climático ocupan un lugar destacado en medios y redes, y parecen ser recogidas por las redes sociales incluso cuando no incluyen el respaldo de personas de élite o referencias a ellos. 

Podemos considerar a Greta, debido a la cantidad de seguidores que tiene en sus redes sociales, como una “influencer”. Esto hace que todas sus publicaciones estén sujetas a debate público y generen, debido al tema y a los personajes que tiene por antagonistas, controversia. 

Un tweet se considera viral cuando alcanza popularidad, cuando se habla de él y/o de sus repercusiones, tanto dentro como fuera de la red social, cuando se propaga rápidamente, cuando llega más allá de un público determinado… Pero realmente no hay un número específico de retweets o “me gusta” determinado a partir del cual un tweet se considere viral.

Los tweets con más interactividad en la cuenta de Greta están en su mayoría relacionados con eventos importantes -charlas reivindicativas de Greta en cumbres del clima- declaraciones a sus detractores, estilo “estamos despertando” y “no nos van a ganar”, o bien fotografías donde destaca su “normalidad” e inocencia -agradeciendo las felicitaciones de su cumpleaños o paseando con sus perros-, evocando su niñez o aludiendo al síndrome de Asperger que padece.

Por otra parte, en el análisis de los tweets de Trump dedicados a cuestiones climáticas, se observa que presentan un tono escéptico e irónico, con intención de sembrar dudas sobre el proceso del cambio climático. El autor Eduardo María Zanco, en su trabajo “Crise da democracia: o negacionismo de Donald Trump sobre as mudanças climáticas”, asegura que Trump emplea en su discurso el negacionismo para redireccionar los hechos del cambio climático y crear dudas, tanto de los hechos en sí como de que haya un complot y una conspiración detrás de ello. Para esto, utiliza como fuentes en reiteradas ocasiones blogs o webs con artículos de autores afines a este pensamiento, como “Climate Depot” o “Whatts Up With That?”.

Zanco menciona también la teoría propuesta por Castells en 2018 de que Trump inauguró un nuevo modo de comunicación presidencial: el gobierno vía Twitter, ya que “descubrió una forma de estar siempre en los medios sin necesidad de pagar por ello”, simplemente juntando en la ecuación declaraciones polémicas en formato de 140 caracteres, con la característica más importante de Twitter: su viralidad. 

De este modo, la red social Twitter ha demostrado ser clave en la campaña de marketing y comunicación de ambas partes debido a sus características, marcando e influenciando la opinión de los internautas y del público al que se dirigen. 

El tono agresivo de Trump en sus mensajes al perder las últimas elecciones estadounidenses, incendió todavía más a una población con ideales muy polarizados, y envuelta en disturbios violentos y protestas por los casos de violencia policial y racismo. Este ambiente de crispación, junto con las acusaciones de fraude electoral de Trump y sus arengas a sus seguidores para “recuperar el país”, derivaron en un asalto al Capitolio de una parte de la población afín al expresidente. Debido a ello, y a que Trump justificó en algunos tweets este ataque, Twitter consideró que estaba incitando a la violencia y decidió bloquear indefinidamente su cuenta.

Actualmente, Trump sigue criticando activamente a sus contrincantes políticos, firmó un acuerdo para convertirse en comentarista deportivo de un combate de boxeo el sábado 11 de septiembre y está siendo investigado por fraude con una de sus múltiples empresas.

Además de desmarcarse del estilo de comunicación agresiva de Donald Trump, su contrincante en las elecciones y actual presidente estadounidense, Joe Biden, volvió al Acuerdo de París. Esto se suma a la orden ejecutiva el 20 de mayo para analizar y reducir los riesgos económicos derivados del cambio climático, no solo aceptando que existe, sino además, actuando en consecuencia para intentar paliar los problemas que arrastra. 

Por su parte, aunque Greta Thunberg anunció en agosto de 2020 que volvía a la escuela, sigue colmando titulares y portadas. Una de las últimas, en concreto, hace escasas semanas, cuando aseguró por Twitter que el informe recientemente publicado por The Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), “no contenía ninguna sorpresa”.

En este documento, titulado Cambio Climático 2021: Bases físicas, múltiples expertos  afirman que el calentamiento global es generalizado, avanza con rapidez y se intensifica. También subraya la urgencia de reducir de forma sustancial, rápida y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que se están produciendo cambios en el clima de la Tierra en todas las regiones y en el sistema climático en su conjunto.

En última instancia, el informe deja claro que la influencia de la actividad humana en el sistema climático “es indiscutible”, a la vez que pone de manifiesto que “las medidas que se tomen pueden todavía determinar el curso futuro del clima”.

Eila Rodríguez: «hay mucha información que tienen las ONGs que no interesa que tenga respaldo científico»

  • Eila Rodríguez Filgueiras es una periodista graduada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Además tiene un Máster en Investigación de Periodismo: Discurso y Comunicación,  y fue activista en Greenpeace y Aldeas Infantiles.

Eila Rodríguez durante la campaña de pesca de arrastre. Foto cedida.
  • Como periodista que ha seguido de cerca la información ambiental, ¿encuentras de calidad las noticias que los medios de comunicación dan sobre este tema?

La verdad es que no. Creo que es escasa, aunque entiendo que conseguir fuentes es bastante más complicado porque las ONGs trabajan desde perspectivas diferentes a los medios. 

Contrastar la información en esos aspectos es más complicado, pero creo que se podría atender mucho más a qué dice Amnistía Internacional, Greenpeace… Entiendo que es información incómoda en muchas ocasiones y que tiene que tener algún respaldo científico, pero hay mucha información que tienen las ONGs que no interesa que tenga respaldo científico, porque no interesa que salga ni que se hable de eso.

Cada vez hay más información, pero a mí me sigue pareciendo insuficiente y de poca calidad. Solo hay noticias cuando hay algo muy gordo. Cuando las noticias son pequeñas, locales, no suele aparecer y no entiendo por qué, ya que es algo que afecta a todo el mundo. Como dice mi abuelo: “muchos pocos hacen mucho”. En material de medioambiente, muchos problemas pequeños, hacen uno grande.

  • ¿Tenéis buena respuesta de la población a las campañas e iniciativas de Greenpeace? ¿En qué rango de edad habéis notado más implicación o que haya calado más? 

Normalmente siempre hay buena respuesta porque Greenpeace es una organización que tiene presencia y notabilidad. Es algo que la gente conoce y tiene buena reputación. En organizaciones más pequeñas, las iniciativas no calan tanto porque no son tan conocidas ni tienen un renombre.

Con respecto al rango de edad, depende de la campaña. Hicimos una en Santiago sobre la pesca de arrastre -que es ilegal en España- y recuerdo que cuando fuimos a informar sobre eso por los supermercados, de 45 años en adelante, les daba igual.

Cuando hablamos de cambio climático, ahí sí que interesa más. El rango de edad suele ser parecido, entre 18 y quizás 55, les interesa. A partir de 60, no se preocupan nada.

«Las redes sociales suponen un 70% del impacto de la campaña»

  • ¿Podrías destacar la actividad o campaña que más te haya marcado de entre las que hayas participado? 

Pues precisamente esa de las conservas. Fuimos al supermercado en Santiago de Compostela y pusimos pegatinas conforme que esas marcas usaban un método de pesca ilegal en España. 

Eso me marcó porque para mí era algo importante y lo tuvimos que hacer un poco clandestinamente.

Después de unas horas fuimos a ver los resultados y estábamos contentos, porque aunque habían comprado, no faltaban muchas. Aunque la gente en unas semanas las volviera a comprar esos productos, momentáneamente había hecho efecto. Ahí me di cuenta de que una acción pequeña podía tener un impacto.

Luego recuerdo una para Save the Arctic, contra el deshielo de los polos. Fuimos a la catedral, también en Santiago y escribimos “Voices Arctic” con luz y fotografía de alta exposición. Recuerdo que nos costó muchísimo, pero que también fue muy compartida en redes. En ese momento pensé: “de qué forma tan sencilla se puede hacer algo viral” y fui consciente de la importancia de que algo se mueva por redes.

  • ¿Cuál es el perfil principal de tus compañeros en estas ONG?

El 85 por ciento de los voluntarios tenemos entre 18 y 35 años. Con más de 35 suelen pertenecer a cúpulas más altas. Es raro que alguien entre como voluntario en una ONG con más de 25 años. He conocido a gente allí con 60 años, pero por norma general llevan en las organizaciones desde que son muy jóvenes.

  • ¿Crees que nuestra generación está concienciada y es proactiva contra el cambio climático? 

Sí. El cambio climático empezó mucho antes. Mi madre, por ejemplo está muy concienciada desde siempre. Ahora que se habla mucho de esos temas, creo que nuestra generación está muy concienciada y es muy proactiva. 

A nivel internacional y local, el movimiento Friday For Future fue impresionantes en todos los niveles, tanto de gente en manifestaciones, como de publicaciones y contenido en redes sociales.

En estos casos las redes son muy importantes, porque el contenido llega de un modo mucho más directo y efectivo y es muy fácil de mover. Todo el mundo las usa y es vital en las ONGs, tanto para difundir como para decir “vamos a hacer una acción, hay una manifestación…”.

Cuando algo se mueve por redes, está en la opinión pública, por lo que para los medios está en bandeja publicarlo. Las redes sociales suponen un 70% del impacto de la campaña. Además, es un cliché eso de que cala más en la gente joven. Todo el mundo usa Facebook, Twitter, Instagram…

Incluso se puede llegar a los medios de comunicación por el movimiento en redes, ya sea porque se comparte mucho en WhatsApp o porque se mueve mucho en Twitter. No es la primera vez que pasa.

En Fridays For Future fue muy importante la conexión entre grupos, por ejemplo entre Lleida, Girona, Barcelona.. El hacer piña, compartir los contenidos de otros, poder ver lo que hacían los demás y sentirte parte de algo, que es muy importante.

  • ¿Ha habido un cambio en las actividades, o en cuanto a la implicación de la que hablábamos antes, desde que Greta Thunberg ha aparecido en el panorama mediático?

El nacimiento de Fridays For Future y la entrada de Greta en escena creo que dieron un impulso muy grande en el movimiento contra el cambio climático. La gente ya era consciente del deshielo, agujero en la capa de ozono… Pero con Greta se puso en primerísima línea porque los medios de comunicación y las redes son los que mueven las masas y pueden cambiar la opinión pública. Greta Thunberg apareció mucho, tanto por el movimiento que montó, como por su perfil. Salir en los medios internacionales significa visibilidad internacional y eso a la gente joven le impactó muchísimo. 

Sirvió para que toda la gente local que tenía un sentimiento y una creencia con respecto al cambio climático, se juntasen, haciendo grupos más grandes. Movilizó a la gente, juntándola, haciendo un grupo y convirtiéndose en un movimiento mundial.

Greta opina que a nivel de objetivos no se consiguió apenas nada, pero yo creo que se consiguió crear un movimiento enorme y consolidar una conciencia en la gente joven y no tan joven.

María Josep Picó: «Una persona de la edad de Greta no tiene la potestad para ir reivindicando cosas»

  • María Josep Picó es periodista y miembro de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA). Además, es profesora asociada en la Universitat Jaume I.
María Josep Picó. Imagen cedida.
  • ¿Cuáles son las claves para una buena divulgación de la ciencia?

Lo primero es que tienes que tener unos buenos resultados, resultados que sean interesantes y aproximarlos a la ciudadanía de la forma más atractiva posible, siempre que no se pierda la veracidad.

  • ¿Hay un buen nivel en España en cuanto a divulgación científica?

Sí, en cuanto a divulgación las universidades, la FECYT y otras instituciones han hecho un gran trabajo. Si vamos a los medios de comunicación, el nivel es menor, y en las redes sociales hay de todo. Podemos decir que existe un sector importante en cuanto a la divulgación. La divulgación no está sujeta a la actualidad, se genera a través de los medios o actividades.

El periodismo científico no está tan bien. En los medios es donde tenemos una situación precaria debido a su situación, porque la prensa está en una crisis triple y el periodismo científico no está pagado, lo que lleva a que las informaciones de ciencia o medioambiente no se traten como se debería.

Yo siempre pongo el caso de El Mundo y El País, porque El Mundo tenía una sección grandísima y no sé si queda alguien y en El País directamente está descentralizado.

  • ¿El discurso de Greta se adecúa a esto?

Creo que Greta es la construcción de una marca y que ella se tiene que poner en la sección de activismo. Greta no es periodista, ella no hace divulgación, habla del calentamiento pero sobre todo reivindica, como los ecologistas.

Es una activista y yo soy bastante crítica, porque con ella se ha creado una marca, un modelo de negocio. Se ha creado artificialmente un personaje, porque una persona de la edad de Greta no tiene la potestad para ir reivindicando cosas, ni tiene por detrás una financiación y un equipo. Una niña de 16 años no puede presentarse y hacer un discurso en la ONU. 

Hay una cosa que para mí es muy importante y es la transparencia en la financiación. En Greta me ha costado muchísimo verlo. En junio vi que había creado una fundación y en su momento estuve buscando y no encontraba transparencia informativa. Yo quiero saber quién la financia.

Hay mucho irreal dentro de las personas jóvenes. La gente no está volcada para nada, la gente va a manifestaciones porque van después al McDonalds o a Zara. Me gusta, pero ¿hasta qué punto se crea conciencia y un alumno mío deja el coche y viene en transporte público? Hay un estudio sobre la figura de Greta, algo del estilo de “la creación del discurso de Greta”. Menciona todo lo relativo a apelar a la pena, a esos poderes públicos y su culpabilidad, a la infancia e inocencia.

Las personas como Greta silencian el verdadero discurso, lo importante es que dejemos de contaminar y mientras estemos con este tipo de comunicación, no atacamos el verdadero tema.

  • ¿Hay más reticencia a Greta en las redes sociales?

No he hecho un seguimiento como tal, pero sí que hay críticas sobre que como es mujer no es muy agraciada, sobre que es «una niña enfadada», o cosas por el estilo. Lo que sí es cierto es que esto va a traer una bola. Si lo preguntas, los jóvenes no se identifican, y yo lo veo en mis alumnos. Es un discurso muy lejano, por lo que es más difícil que cale en la gente joven.

Con el movimiento de Al Gore en EEUU, hubo un boom importantísimo; después vino la crisis del 2008 y se acabó. Ahora ha llegado la COVID y se ha llevado a Greta y todo; y gracias que podemos ir hablando de desarrollo sostenible y temas por el estilo, sino nada.

Greta es un personaje global y sus tweets tienen aún respuesta, pero su figura se quita en cuanto ves que su familia genera un negocio, que tiene financiación… Ahí ves que de alguna manera es poder fáctico.

  • ¿Qué organizaciones ecologistas tienen más peso en España?

A mí por ejemplo me gusta mucho WWF, Seo Birdlife, luego en cada territorio están las locales, que son muy importantes porque generan información. Greenpeace, por ejemplo, es la gran multinacional.

En España las organizaciones están haciendo su función y no tenemos fundaciones que sean lobbies negacionistas. Lo más negacionista que tenemos son algunos medios o la derecha española, que le quitan importancia al cambio climático porque toca lo económico.

  • ¿Cómo ha afectado la COVID? 

Estábamos viviendo un boom en informaciones sobre el cambio climático por las cumbres, incluida la COP25 en Madrid el año pasado, por Greta… Y claro, la COVID ha sido un parón porque todo se ha centrado en ello. Lo único que lo salva es que se dice que la contaminación contribuye y perjudica, es decir, el discurso de que si mejoramos el medio ambiente mejoramos la lucha contra la COVID y mejoramos la salud. 

Lo importante sería mantener esta relación porque los temas de salud están muy vinculados

Carlos Toural: «Greta es una creación ad hoc»

  • Carlos Toural Bran es experto en comunicación política. Además de haber sido vicedecano de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), actualmente sigue siendo profesor y forma parte del equipo rectoral.
Carlos Toural Bran. Imagen cedida.
  • En algunas facultades de periodismo se estudia la figura de Greta. ¿Por qué?

Básicamente porque estamos en una especie de cultura de consumo, y Greta es otro fenómeno de consumo de masas que se genera como tal, apoyada en redes sociales y que tiene la atención puntual en un contexto puntual. Se estudia esa figura porque Greta es una creación «ad hoc» para un contexto de cultura digital predominante y se apoya en las plataformas de difusión.

Es normal que se estudie en facultades, además, desde el punto de vista estratégico; los padres declararon que ya se preparó este perfil, no es cuestión de algo efímero sino que es un perfil con una estrategia detrás. Desde una construcción de marca, es muy interesante estudiarlo.

  • ¿La usarías como ejemplo de estudio de discurso político en tus clases?  

A nivel de estudio político no lo veo tan potente porque el discurso político está marcado por los objetivos que se consensuaron. El discurso se construye sobre esas cuestiones consensuadas. No es tanto discurso político en términos partidarios, sino de un tema concreto que luego los bandos atraen a su discurso. No es un discurso político puro sino como una iniciativa de creación de discurso puntual en un tema, que luego se puede cuadrar en diferentes ideologías y movimientos. En este caso, la izquierda lo asumió completamente, el centro lo asumió también e incluso parte de la derecha.

Ahora mismo ella es una niña, no puedes meterla en un partido y darle voz, pero hay mucha intención en hacerlo, en hacerla tomar decisiones. Es una creación de una marca que tiene su contexto particular y recorrido particular y es muy difícil sacarla de ahí. Lo que en un inicio era lo bueno, que es una niña y la hizo crecer, es precisamente el handicap de que no se pueda convertir en algo político.

  • ¿Cuáles son las claves de este discurso para que una niña de tan temprana edad consiga llegar a las más altas esferas?

No es un fenómeno tan disruptivo, en sentido de una aparición espontánea sino que obedece a una estrategia de creación y consolidación. Se habla del proceso de creación de perfil que hicieron los padres de Greta, y con su hermana están haciendo lo mismo en el ámbito del feminismo.

Para mí lo más relevante de este caso es cómo usaron el perfil de una niña, es decir, la  infancia. Me parece un punto positivo en cuanto a éxito, porque realmente estás concediéndole una importancia suprema a ese problema, ya que es la idea de que a los que les queda este mundo es a los niños, y son ellos los que nos dicen «parad que nos dejáis esto», es un caso relevante en cuestión de estudio por estrategia de marca y estrategia comunicativa en un perfil infantil.

«Me da pena hablar así de una niña […] Greta es un producto que va a alguna fundación, porque a nivel político no hay mucho recorrido»

  • Ha obtenido respuestas por parte de personajes como Donald Trump, en concreto, reacciones adversas y negacionistas.

Trump es una especie de algoritmo completamente aleatorio. Es una persona que gestiona sus redes sociales él mismo, por lo que es una variable que no controlas en cuanto a comunicación, ya que el personaje es quien controla el canal. Este perfil puede ser el mismo perfil de una persona que está en la playa, pasa un niño corriendo, le cae arena y le grita.

Greta apunta contra formas de actuar en las que basa Trump en los EEUU. Consiguió alzar su voz basándose en una marca potente y la gestión exitosa apoyada en redes sociales.

Naomi Seibt, la «anti Greta», es un diálogo converso en el que las voces se van alzando. Ahora mismo, le contesta porque si no le contestas es que no tienes argumentos, por lo que es un diálogo muchas veces vacío. El efecto que hace es «¡Uh! le contesto esto». Es una conversación en la que se construye un discurso en que cada uno intenta llevarlo a su terreno, pero es cuestión de redes sociales. Si quiero darle mas punch, lo transformo en comunicado y desde mi plataforma lo traslado a algo permanente.

  • ¿Está el discurso de Greta perdiendo fuerza?

Más bien es desgaste. El tema del que está hablando Greta viene desde hace tiempo y tiene mucho recorrido. Cualquier estrategia comunicativa establece un plan sobre ella que puede ser similar a un guión, por ejemplo, donde hay un inicio, personajes, puntos de intensidad narrativa… Y tienes que ir modelándolo constantemente. Las redes sociales como Twitter tienen un índice de renovación de mensaje muy alto y es muy difícil estar generando un punto de narración alto continuamente. Todos recibimos muchos impulsos al día, por lo que es difícil mantenerlo.

Estamos en un contexto de consumo rápido de contenido digital, pero con muy poco peso en cuanto a reflexión. Regurgitamos temas. Greta hizo viajes con el objetivo de la trascendencia, para obtener reconocimiento en redes y medios.

  • Salgamos un poco de la teoría. Cuéntanos tu opinión personal.

El discurso en el que ella se establece es un discurso con muchos lados complicados de tocar, porque por ejemplo, los barcos en los que viaja Greta están fabricados con materiales para los que hace falta industria, y esa industria mantiene familias… Entonces hay aspectos difíciles de despegar de la visión ecologista.

Es difícil que cale un discurso tan agresivo. Le veo salida en cuanto a modular la aparición y su discurso, para que después pueda ser colocada en alguna organización o asociación. Me da pena hablar así de una niña, pero lo que hicieron fue eso, pensando en el camino hacia el que se dirigía, en una meta concreta. Greta es un producto que va a alguna fundación, porque a nivel político no hay mucho recorrido, ya que ante la visión ecologista que defiende, de por medio está la realidad del capitalismo.

Sindo Feijoo: «La mayor preocupación medioambiental la tienen personas de 40 años»

  • Gumersindo Feijoo es Catedrático de Ingeniería Química en la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Además, es vicerrector de Planificación, Tecnologías y Sustentabilidad en la misma universidad.
Gumersindo Feijoo. Imagen cedida.
  • ¿En qué momento medioambiental nos encontramos?

En este paradigma hay dos lados, positivo y negativo. La COVID va a acelerar el tema medioambiental y hay algún dato objetivo que permite avalar esto, como por ejemplo los impactos en las dietas: en España hubo un aumento de productos de mayor calidad ambiental o alimentaria y el consumo de km 0 aumentó, (km 0 es todo aquello que se produce en un radio de 100 km desde donde está el consumidor). Para mucha gente esta peste es un suma y sigue dentro del tema medioambiental, en el que no hacíamos lo correcto. 

  • ¿Qué es la economía circular?

La economía circular es la gran revolución. Está cambiando totalmente la forma en que operan consumidores y empresas, porque la economía circular tiene una ventaja y es que si la haces bien puedes reducir costes y aumentar el rango de beneficio. 

La gente no sabe realmente qué es, pero está un paso por delante de las empresas. Lo que va de la mano de la economía circular de los objetivos de desarrollo sostenible, y eso la gente los conoce un poco más.

  • ¿Por qué hay gente que se resiste a aceptar el cambio climático?

Normalmente este tema tiene que ver con los datos y la percepción. Yo puedo decir que una persona es alta o baja y es una percepción, porque para una persona hablar de altos incluye solo a gente a partir de dos metros, mientras que para otra persona hablar de altos es mencionar a gente de más de 1,80. Por otra parte están los datos, que en este caso es la estatura: para ello se saca el promedio y ese es el dato objetivo. 

En el cambio climático pasa lo mismo, y es que en la ciencia hay que demostrar. Tú tienes unos datos y una hipótesis y si luego cambian los datos, se cambian las hipótesis. Los datos dicen que tenemos un cambio constante en el nivel de CO2 en la atmósfera y un aumento de la temperatura; por eso hay variaciones en los regímenes climáticos de temperatura, precipitaciones…Eso es irrefutable, está ahí. 

Hay gente que piensa que el cambio climático es la película de 2012 donde sube 4 metros el nivel del mar en un día, pero eso es ciencia ficción. Los datos son terribles aún así, y es que en Groenlandia se ha dado el punto de no retorno con respecto al deshielo y la temperatura. 

Si tú entras con una persona negacionista a decir «cambio climático sí o no», entras en una creencia, pero esto no es una creencia, son datos, con lo cuál hay que enseñar. Si tú enseñas tus datos, la otra persona tiene que demostrarlo “¿tienes un medidor en tu casa de CO2 y te da algo diferente? Genial. ¿No lo tienes? Entonces no puedes refutarlo”.

«Si decimos que un sueco es más medioambiental que un español, estamos equivocados«

  • ¿Qué importancia tiene el discurso de Greta?

De lo que no cabe duda de la figura de Greta es que es un icono, y todo icono tiene sus aciertos y fallos. Greta puso a nivel comunicativo y mundial el ODS número 13 de los 17 que hay: la acción sobre el clima. Hay gente que opina que ese es el gran objetivo, pero hay otra que también es muy importante la biodiversidad, pero no hay duda de que puso en los medios de comunicación ese problema. 

  • ¿Cuál es la tendencia actual del activismo medioambiental? 

Si hablamos de activismo, aquí no es tan alto como en otros países, pero en cambio la sociedad española está igualada a la sociedad alemana, por ejemplo. En una encuesta que acaban de hacer para los consumidores españoles, se ve que más de un 75% consumen productos con etiquetas medioambientales y ven favorable que hubiera alguna forma de identificar los productos más verdes. Es un porcentaje muy alto.

Somos poco dados a hacer una manifestación, pero nuestra actividad individual está por la labor. Nuestra barrera está en lo económico, ya que la gente está dispuesta a pagar hasta un 10-15 por ciento más, pero no un sobrecoste orbitado.

  • ¿Qué diferencia hay entre las nuevas generaciones y las anteriores, en cuanto a sus preocupaciones por el medioambiente y su forma de actuar al respecto?

Hay una diferencia en cuanto a percepción y a actuación. En la encuesta que mencioné antes, la mayor preocupación medioambiental la tienen personas de 40 años aproximadamente. En Europa, curiosamente, hay una gran preocupación y conciencia ambiental hasta los 14 años, luego hay un gap entre los 14 y los 40 años, y luego vuelve a la preocupación. Hay ahí un segmento en donde hay una relajación ambiental.

Hay bastante controversia, porque entramos dentro del comportamiento social pero hay artículos que dicen que es porque entras en una fase más hedonista y con una despreocupación general y del medioambiente, incluso se deja de reciclar correctamente.

En las charlas que voy a dar a institutos yo lo veo. Los chicos de 13 años son como esponjas, es una delicia, pero en cambio vas a bachillerato y la conciencia ambiental no es la prioridad. Quizás entran las preocupaciones económicas, qué vas a hacer… Tener definido o estructurado lo que vas a hacer.

  • Entonces, ¿cuál es el nivel de preocupación ambiental?

Pensamos que como sociedad no estamos en un nivel acto de conciencia medioambiental y sí que lo estamos. Individualmente con nuestros actos no tenemos nada que objetar. Si decimos que un sueco es más medioambiental que un español, estamos equivocados. Nuestros actos individuales dicen lo contrario. Está ahí la diferencia otra vez entre los datos y los actos. También es cierto que nosotros nos vendemos peor, las empresas deberían comunicar mejor sus logros, porque si vamos a la Unión Europea y no lo comunicamos mejor que Suecia, nos saca más conciencia, pues no, lo que pasa es que saben comunicarlo mejor. Eso se ve, por ejemplo, en Greta.

María García, presidenta de la APIA: «Greta también habrá sufrido cansancio»

María García de la Fuente es licenciada en Periodismo e Historia. Empezó su andadura en el periodismo ambiental en 1999 en Europa Press, y desde entonces ha estado en medios como Diario Público, o en el Gabinete de Prensa del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, para temas de la presidencia de la UE. Actualmente es la presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

María García de la Fuente. Imagen de archivo de la web APIA.
  • ¿Cuándo y por qué se crea la Asociación de Periodistas de Información Ambiental?

Surgió hace 25 años, cuando hubo una explosión en la biodiversidad y medios que apostaron por el periodismo ambiental. En ese momento, un grupo de periodistas se dio cuenta de que tenían temáticas similares, sensaciones afines y dificultades comunes. Surgió un poco por vernos y ponernos cara todos que estábamos dispersos por España. Se empezó con 35 compañeros y ahora somos más de 200. A lo largo de estos 25 años hemos ido creciendo en número y calidad de periodistas.

En España llegó a haber 35 revistas de medioambiente, había una conciencia por parte de la ciudadanía y un interés por ello. Era una apuesta personal del periodista pero sí que había un caldo de cultivo y temáticas que interesaban por parte de los medios. Era una forma de reivindicar la presencia e importancia del periodismo verde, poder tener cursos de formación especializada. No es lo mismo escribir de energía que de agua o biodiversidad. 

  • ¿Cuál es su objetivo? 

Reivindicar la presencia de periodistas especializados en este ámbito, y que aunque hay muchos compañeros que están lejos, las problemáticas son similares. También es una forma de buscar soluciones y poder tener acceso a una formación común.

  • Llegó a haber 35 revistas, pero muchas han cerrado. ¿Es porque ha disminuido el interés? 

No. Hubo un cambio importante, las editoriales siguen sus líneas de trabajo, pero hay grandes grupos que se unifican, por ejemplo. 

La aparición de Internet tuvo un impacto bastante fuerte en las revistas de papel. Cuando además acostumbramos a los lectores a tener información gratis en las redes, ir al quiosco y pagar se hace más difícil. No bajó la demanda informativa porque en Internet se siguió pidiendo información medioambiental. Los temas medioambientales eran los máximos consultados. Aún así, las revistas científicas con suscriptores, como Quercus, siempre se van a querer seguir leyendo en papel.

  • ¿Cuáles son las claves que debe seguir un periodista especializado en la comunicación medioambiental? 

Tener una buena agenda de fuentes. A la hora de especializarse lo importante es que te hayas formado primero sobre ese tema, que te documentes y aprendas. 

Que las fuentes sean fiables y rigurosas es otro punto vital, porque en muchos programas se le pone el micrófono a alguien que pasa por la calle. Debe haber una información contrastada. 

También es importante que ese lenguaje se haga entendible para la población. En el periodismo ambiental hay temas de gran importancia que explicar, desde qué comemos, hasta la energía que vamos a contratar en nuestro hogar, por lo que tenemos que hacer todo esto comprensible.

«No puedes mantener una figura mucho tiempo porque produce cansancio y no todos los días es noticia«

  • Greta Thunberg se ha convertido en un referente en este ámbito. ¿Qué diferencias ha habido en su discurso para que una niña se haya vuelto la voz de una generación?

El trabajo que han venido haciendo las organizaciones ecologistas ha sido muy importante para crear una conciencia medioambiental. Ese discurso se ha ido dirigiendo a una población concreta y se ha despegado el vínculo a la población más joven, que no se sentían tan identificados con las organizaciones activistas. A mí los programas de Félix Rodríguez de la Fuente me siguen encantando pero para chavales de 15 años quizás está alejado. 

En cambio, un referente adolescente que te cuenta algo que te afecta directamente y hace cosas que tú puedes hacer, con tus mismas características y en una sociedad similar, es el click:  hablar con el mismo lenguaje y mostrar que “Greta podría ser yo”.

  • ¿Ha disminuido la popularidad de Greta y su discurso?

Es un lenguaje muy directo, que no tiene nada que perder ni le debe nada a nadie, y la transparencia es muy importante. Creo que es un fenómeno que sufrió popularidad mundial en muy poco tiempo, y eso es digno de estudio. 

Es muy difícil que actrices o famosos entren en la agenda mediática como lo hizo Greta. No puedes mantener una figura mucho tiempo porque produce cansancio y no todos los días es noticia. Una vez terminó el año pasado, donde ella tuvo muchísima agenda y acabó con la cumbre del clima en Madrid, Greta cerró una etapa muy importante para hacer campaña y presión. Este año, seguramente tenía bastantes más actos pero con la pandemia ha tenido que cancelar muchos y por eso su discurso está más apagado. Aunque sí que está relacionado, ya que el foco se está poniendo en la crisis sanitaria. Greta también habrá sufrido cansancio, porque no es fácil estar en el candelero, y más siendo tan joven.

«Muchas empresas petroleras son las primeras que están apostando económicamente por energías renovables»

  • A pesar del activismo y la popularidad de Greta, también existen corrientes contrarias, como el negacionismo. ¿Cuál es la tendencia sobre la preocupación por el cambio climático?

La evolución que ha tenido el cambio climático primero fue más circunscrito a los ámbitos científicos en los años ochenta, aproximadamente. Dentro de la comunidad había negacionistas y voces en contra diciendo que por qué se tenía que invertir en esto. Ahí vieron que era algo global y que tenía que ser multisistémico, no solo temperaturas, sino estudios completos de ámbitos científicos. 

Cuando ya se ha superado eso, esa propia negación viene de la parte política y económica: en los 90 y el siglo XX se tienen que tomar decisiones políticas que conllevan un cambio de modelo económico, por lo que la presión por parte de las compañías y los intereses en combustibles fósiles, hacen que los políticos no quieran dar los pasos necesarios.

Eso es dando la cara, porque por detrás se están diversificando: muchas empresas petroleras son las primeras que están apostando económicamente por energías renovables. 

Algunos líderes han dado pasos atrás porque siguen empeñados en una serie de negocios e inversiones que no tienen mucho futuro, por lo que ponen trabas y niegan el cambio climático, lo que contradice un poco a los propios estados de EEUU, porque las mayores inversiones en energías renovables y cambios de modelo de construcción, se están produciendo dentro de las compañías de este país. Sí que hay un contraste de lo que dice Trump a lo que hace Trump, por lo que hay un movimiento importante también de alcaldes por el clima y gobernadores por el clima curioso. Y luego, viene la movilización social y hay una respuesta por parte de la ciudadanía.

  • ¿Qué puedes decirnos sobre el movimiento medioambiental y activista actual?

Creo que se ha conseguido desvincular el activismo ecológico de tener una conciencia ambiental. A los periodistas se nos llamaba “los ecologistas” o “los de los pajaritos”. No tienes que ser ecologista militante para tener conciencia ambiental. Cuando vas al súper o a una tienda de ropa, empiezas a mirar las etiquetas, saber dónde se ha producido el alimento, en qué condiciones… Los criterios ambientales se abren un hueco. 

Con la pandemia nos ha dado tiempo a hacer una reflexión para saber por qué hemos llegado aquí, porque al final lo que estamos viviendo es una zoonosis, un virus que pasa de un animal a los humanos, pero es un animal que no está en buenas condiciones, que tiene estrés, que está en un ambiente X.

  • ¿Y la comunicación ambiental actual?

Hay una gran diferencia entre cuando hay un periodista especializado o uno que cubre varias temáticas y le cae medioambiente. Se nota porque en el primer caso la información es rigurosa, contrastada, sabe a dónde acudir, y la noticia engancha, conocen perfectamente la temática. Desde la asociación reivindicamos que se cuente con un periodista especializado porque se necesita la especialización. Se nota mucho por ejemplo cuando llegan los veranos con los incendios. Cuando haces un tema de incendios no puedes poner el micrófono al primero que pasa por la calle, sino hablar con las brigadas forestales, asociaciones de montes, organismos judiciales… Es necesario reforzar la especialización y contar no solo con cosas de relleno, sino que sean noticias casi diarias, porque la ciudadanía lo demanda, ya que es la que más interesa a la gente. Cuando hablamos de energía, agua y movilidad, son temas que preocupan y que van a tener lectores.