Eila Rodríguez: «hay mucha información que tienen las ONGs que no interesa que tenga respaldo científico»

  • Eila Rodríguez Filgueiras es una periodista graduada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Además tiene un Máster en Investigación de Periodismo: Discurso y Comunicación,  y fue activista en Greenpeace y Aldeas Infantiles.

Eila Rodríguez durante la campaña de pesca de arrastre. Foto cedida.
  • Como periodista que ha seguido de cerca la información ambiental, ¿encuentras de calidad las noticias que los medios de comunicación dan sobre este tema?

La verdad es que no. Creo que es escasa, aunque entiendo que conseguir fuentes es bastante más complicado porque las ONGs trabajan desde perspectivas diferentes a los medios. 

Contrastar la información en esos aspectos es más complicado, pero creo que se podría atender mucho más a qué dice Amnistía Internacional, Greenpeace… Entiendo que es información incómoda en muchas ocasiones y que tiene que tener algún respaldo científico, pero hay mucha información que tienen las ONGs que no interesa que tenga respaldo científico, porque no interesa que salga ni que se hable de eso.

Cada vez hay más información, pero a mí me sigue pareciendo insuficiente y de poca calidad. Solo hay noticias cuando hay algo muy gordo. Cuando las noticias son pequeñas, locales, no suele aparecer y no entiendo por qué, ya que es algo que afecta a todo el mundo. Como dice mi abuelo: “muchos pocos hacen mucho”. En material de medioambiente, muchos problemas pequeños, hacen uno grande.

  • ¿Tenéis buena respuesta de la población a las campañas e iniciativas de Greenpeace? ¿En qué rango de edad habéis notado más implicación o que haya calado más? 

Normalmente siempre hay buena respuesta porque Greenpeace es una organización que tiene presencia y notabilidad. Es algo que la gente conoce y tiene buena reputación. En organizaciones más pequeñas, las iniciativas no calan tanto porque no son tan conocidas ni tienen un renombre.

Con respecto al rango de edad, depende de la campaña. Hicimos una en Santiago sobre la pesca de arrastre -que es ilegal en España- y recuerdo que cuando fuimos a informar sobre eso por los supermercados, de 45 años en adelante, les daba igual.

Cuando hablamos de cambio climático, ahí sí que interesa más. El rango de edad suele ser parecido, entre 18 y quizás 55, les interesa. A partir de 60, no se preocupan nada.

«Las redes sociales suponen un 70% del impacto de la campaña»

  • ¿Podrías destacar la actividad o campaña que más te haya marcado de entre las que hayas participado? 

Pues precisamente esa de las conservas. Fuimos al supermercado en Santiago de Compostela y pusimos pegatinas conforme que esas marcas usaban un método de pesca ilegal en España. 

Eso me marcó porque para mí era algo importante y lo tuvimos que hacer un poco clandestinamente.

Después de unas horas fuimos a ver los resultados y estábamos contentos, porque aunque habían comprado, no faltaban muchas. Aunque la gente en unas semanas las volviera a comprar esos productos, momentáneamente había hecho efecto. Ahí me di cuenta de que una acción pequeña podía tener un impacto.

Luego recuerdo una para Save the Arctic, contra el deshielo de los polos. Fuimos a la catedral, también en Santiago y escribimos “Voices Arctic” con luz y fotografía de alta exposición. Recuerdo que nos costó muchísimo, pero que también fue muy compartida en redes. En ese momento pensé: “de qué forma tan sencilla se puede hacer algo viral” y fui consciente de la importancia de que algo se mueva por redes.

  • ¿Cuál es el perfil principal de tus compañeros en estas ONG?

El 85 por ciento de los voluntarios tenemos entre 18 y 35 años. Con más de 35 suelen pertenecer a cúpulas más altas. Es raro que alguien entre como voluntario en una ONG con más de 25 años. He conocido a gente allí con 60 años, pero por norma general llevan en las organizaciones desde que son muy jóvenes.

  • ¿Crees que nuestra generación está concienciada y es proactiva contra el cambio climático? 

Sí. El cambio climático empezó mucho antes. Mi madre, por ejemplo está muy concienciada desde siempre. Ahora que se habla mucho de esos temas, creo que nuestra generación está muy concienciada y es muy proactiva. 

A nivel internacional y local, el movimiento Friday For Future fue impresionantes en todos los niveles, tanto de gente en manifestaciones, como de publicaciones y contenido en redes sociales.

En estos casos las redes son muy importantes, porque el contenido llega de un modo mucho más directo y efectivo y es muy fácil de mover. Todo el mundo las usa y es vital en las ONGs, tanto para difundir como para decir “vamos a hacer una acción, hay una manifestación…”.

Cuando algo se mueve por redes, está en la opinión pública, por lo que para los medios está en bandeja publicarlo. Las redes sociales suponen un 70% del impacto de la campaña. Además, es un cliché eso de que cala más en la gente joven. Todo el mundo usa Facebook, Twitter, Instagram…

Incluso se puede llegar a los medios de comunicación por el movimiento en redes, ya sea porque se comparte mucho en WhatsApp o porque se mueve mucho en Twitter. No es la primera vez que pasa.

En Fridays For Future fue muy importante la conexión entre grupos, por ejemplo entre Lleida, Girona, Barcelona.. El hacer piña, compartir los contenidos de otros, poder ver lo que hacían los demás y sentirte parte de algo, que es muy importante.

  • ¿Ha habido un cambio en las actividades, o en cuanto a la implicación de la que hablábamos antes, desde que Greta Thunberg ha aparecido en el panorama mediático?

El nacimiento de Fridays For Future y la entrada de Greta en escena creo que dieron un impulso muy grande en el movimiento contra el cambio climático. La gente ya era consciente del deshielo, agujero en la capa de ozono… Pero con Greta se puso en primerísima línea porque los medios de comunicación y las redes son los que mueven las masas y pueden cambiar la opinión pública. Greta Thunberg apareció mucho, tanto por el movimiento que montó, como por su perfil. Salir en los medios internacionales significa visibilidad internacional y eso a la gente joven le impactó muchísimo. 

Sirvió para que toda la gente local que tenía un sentimiento y una creencia con respecto al cambio climático, se juntasen, haciendo grupos más grandes. Movilizó a la gente, juntándola, haciendo un grupo y convirtiéndose en un movimiento mundial.

Greta opina que a nivel de objetivos no se consiguió apenas nada, pero yo creo que se consiguió crear un movimiento enorme y consolidar una conciencia en la gente joven y no tan joven.