Timeline Historia de la Ciencia 1543-1953

Alumnos del Master de Historia de la Ciencia y la Comunicación Científica han trabajado en la elaboración de esta cronología interactiva  que comprende desde la publicación del “De Revolutionibus Orbium Coelestium” de Copérnico en 1543, hasta la descripción el Descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADNpor  Watson y Crickn en 1953. Esperamos que se convierta en un recurso útil para todos los amantes de la divulgación científica.

 

Las universidades de Barcelona destacan por su calidad investigadora en el panorama nacional

Alumnos de Periodismo Científico de la UMH analizan el Ranking de Shanghái sobre I+D en centros académicos de todo el mundo

La Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Barcelona y la Universidad Autónoma de Barcelona se encuentran entre las cinco universidades españolas con mejor valoración en el Ranking de Shangái de 2017. Este acreditado ranking clasifica las universidades de todo el mundo principalmente por su capacidad investigadora. Según el vicerrector de Investigación e Innovación de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, Manuel Miguel Jordán Vidal, este ranking ha alcanzado mucho prestigio en el ámbito de la investigación ya que evalúa la calidad de investigadores y estudiantes.

El Ranking de Shanghái se realiza anualmente desde el año 2003 y evalúa más de 1.200 universidades – tanto públicas como privadas – entre las que se seleccionan las 500 mejores. Los criterios que tiene en cuenta este ranking son: premios Nóbel y medalla Fields (máximo galardón otorgado por la academia matemática) tanto obtenidas por sus profesores como por sus alumnos; investigaciones publicadas en revistas académicas de alto impacto, especialmente Nature y Science; investigadores altamente citados y rendimiento per cápita del equipo investigador a tiempo completo respecto al tamaño de la institución, entre otros.

Los gráficos que se muestran a continuación analizan algunos de los resultados del ranking de Shanghai. En primer lugar, se presenta un listado de los diez países con más universidades dentro del top 100 del ranking de 2017. Después, se exponen las diez universidades con mejor valoración en los últimos cinco años.

Asimismo, el análisis se centra en la posición de las universidades españolas dentro del ranking de Shangai: se detalla qué universidades del país aparecen en el ránking de 2017 y, además, cuáles destacan en cada uno de los campos de estudio. Este estudio también valora la aparición de las universidades de España desde 2003. Por último, se contempla la aparición de la Universidad Miguel Hernández (UMH) en el ranking.

Top ten de países en el top 100 del Ranking de Shanghái (2017)

 

En el año 2017, Estados Unidos continúa liderando el ranking con una gran diferencia respecto al resto, un 48% que supone casi la mitad de presencia en el top 100. El país europeo con más fuerza es Reino Unido, aunque se observa una gran distancia respecto al primer país con su 9% respecto al 48% de este. Australia es el tercer país en aparecer, con un 6%, siendo así tres países de continentes diferentes los integrantes del top 3. Suiza es el siguiente con un 5%, seguido muy de cerca por Canadá, Alemania y Países Bajos con un 4% cada uno y Japón, Francia y Suecia con el 3 %. Para encontrar a China, país creador de este ranking, hay que trasladarse hasta el meridiano de la tabla donde comparte un porcentaje del 2% con Bélgica y Dinamarca. Rusia, Noruega, Singapur, Finlandia e Israel ocupan la parte baja de estos 100 primeros países con un sencillo 1%.

Top ten de universidades en el Ranking de Shanghái, comparativa de los últimos 5 años

El top diez de las mejores universidades en el Ranking de Shanghái no presenta grandes cambios en los últimos cinco años. Desde el año 2013 hasta el 2017 las mismas diez universidades se han disputado los primeros puestos, destacando los casos de Harvard y Stanford, ya que la primera ha encabezado la clasificación durante los últimos cinco años y la segunda ha mantenido el puesto de subcampeona durante el mismo periodo de tiempo. En cuanto al resto de universidades (Berkeley, MIT, Cambridge, Princeton, Columbia y Chicago) su clasificación en el top no ha variado de forma significativa y apenas se han desplazado un puesto o dos. Este inmovilismo se debe en gran medida al gran peso que tienen los Premios Nobel y Medallas Fields en el sistema de evaluación del Ranking de Shanghái, contabilizando los galardones ganados tanto por el profesorado como por los alumnos de las universidades. De esta forma se favorece a las universidades más antiguas y de más prestigio. Por tanto, no es de extrañar que Harvard sea la universidad con más premios Nobel (158 en total y 144 computables para el Ranking de Shanghái), entre los cuales se encuentra Adam Riess, ganador del Premio Nobel de Física en 2011. Sin embargo, son reseñables los casos del California Institute of Technology y de Oxford, ya que el California Institute pasó de estar en el sexto puesto en el 2013 a quedar noveno en el 2017, mientras que Oxford ascendió en un solo año (del 2015 al 2016) del puesto número diez al número siete debido probablemente a los ganadores del Premio Nobel J. Michael Kosterlitz (premio de Física en el 2016) y Sir John Gurdon (premio de Medicina en el 2012).

Universidades españolas que aparecen en el último Ranking de Shanghái

  1. Pompeu Fabra
  2. Universidad de Barcelona
  3. Universidad de Granada
  4. Autónoma de Barcelona
  5. Autónoma de Madrid
  6. Complutense de Madrid
  7. Universidad de Santiago de Compostela
  8. Politécnica de Valencia
  9. Universidad Jaume Primer
  10. Universidad del País Vasco
  11. Universidad de Valencia

En el top 500 aparecen prácticamente las mismas universidades españolas que han formado parte del Ranking de Shanghai durante los últimos 5 años (2012-2017). En el podio de esta clasificación destaca la presencia de Barcelona, siendo la Pompeu Fabra y la Universidad de Barcelona primera y segunda respectivamente. La Universidad de Granada se sitúa, por primera vez, en tercer lugar por delante de universidades tan prestigiosas a nivel nacional como la Autónoma de Madrid, que desciende hasta una quinta posición. Respecto al resto de universidades que aparecen en el ranking, su clasificación no varía en gran medida, excepto en el caso de la Universidad de Valencia relegada a una última posición, cuyo descenso es considerable respecto a años anteriores. La Universidad de Zaragoza, presente en este top desde 2012,  desaparece en esta última selección.

Evolución de la aparición de las universidades españolas en el Ranking de Shaghái

 

Respecto a la evolución de las universidades españolas en el Ranking de Shanghai se puede observar que ha sufrido un vaivén constante. En 2003, primer año en el que se efectuó el listado aparecen 13 universidades españolas. Este hecho coincide con el gran aumento del presupuesto destinado a la investigación científica en España se situó en el 1,07% del PIB del país.

Por otra parte, existe una “tendencia inversa en España con respecto a lo sucedido en la Unión Europea. Mientras que en España el gasto público pasa, entre los años 2000 y 2010, del 74,4% al 78,2%, en la Unión Europea (de 21 países) dichas cifras son 85,5% y 76,4%”, según un estudio de Josep-Oriol Escardíbul Ferrá y Carmen Pérez Esparrells en la Revista de Educación y Derecho de la Universidad de Barcelona.

Según el informe del Observatorio del Sistema Universitario de 2015, en el período 2009-2015, los ingresos totales de las universidades públicas españolas disminuyeron un 20,2%. Pese a ello, durante este periodo, las instituciones universitarias han mantenido su presencia en el Ranking. Durante el último año de la legislatura de Mariano Rajoy, se produjo una leve subida del presupuesto de un 0,4%.

Universidades españolas destacan en el último Ranking de Shanghái

Cataluña es la comunidad autónoma española con más presencia en el ranking. En cada área de conocimiento aparece una, o más, universidades catalanas. Entre las que destaca la Universidad de Barcelona, presente en tres de estas áreas. Sin embargo, la universidad mejor posicionada en su rama es la Universidad de Granada; puesto 45 en Tecnología y Ciencias de la computación. Un caso sorprendente ya que en el 2015 se encontraba entre los puestos 101 y 150.

Ciencias naturales y Matemáticas es el área con más representación española, con hasta seis universidades presentes. Un dato destacable cuando hace apenas cuatro años tan solo aparecían tres centros españoles en este campo. En cualquier caso, continúa siendo la Universidad Autónoma de Madrid la mejor posicionada de entre todas las españolas especializadas en estas ciencias.

Aunque España cuenta cada año con más representación en las listas del Ranking de Shangai, ha perdido notablemente su presencia en el campo de las Ciencias sociales; donde en 2014 contaba con cuatro universidades.

En el último ranking, la Universidad Miguel Hernández de Elche ha conseguido entrar por primera vez entre las cien mejores Universidades del mundo en el Área de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (Ingeniería), es la decimotercera a nivel nacional. Además, también se ha colocado entre las 400 primeras en Ciencia Agrícolas y en Ciencia de la Biología humana (Ciencias médicas), apartado en el que se ha posicionado entre las 8 mejores de España. Según Manuel Miguel Jordán Vidal, estas son las ramas en las que más destaca la Universidad ilicitana junto al área de las Ciencias Sociales.

Javier Aguado, Luisa Bernal, Esther González, Christian Marques, Javier Oliva, Sara Sarrión y Alfredo Teja

Gabriel González Pavón: “La tecnología del Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) es sin duda la mejor tecnología del mundo y, en muchos sentidos, exclusiva para poder tener una imagen en tiempo real en el quirófano”

El director médico de Onconvisión explica cómo nace la Cámara Sentinella desarrollada por el I3M

Gabriel González Pavón / Foto: cedida por Gabriel González Pavón

Gabriel González Pavón, licenciado en medicina y cirugía por la Universidad de Barcelona es el director médico de Oncovisión, empresa líder en desarrollo y comercialización de equipos para diagnóstico por imagen y tratamiento del cáncer. Entre sus productos clínicos incluye una gamma cámara intraoperatoria única en el mercado denominada Sentinella y un revolucionario equipo para el diagnóstico del cáncer de mama llamado Mammi PET, ambos desarrollados originalmente por el Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M).

¿Cuál es el origen de Oncovisión?

El nombre oficial de la empresa Oncovisión es Gen-Imaging S A. Oncovisión es un Spin-off  del Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) que dirige el profesor José María Benlloch, aunque originalmente la transferencia de tecnología se hacía desde el Instituto de Física Corpuscular (IFIC), anterior instituto al que pertenecía el profesor. Esta spin-off es una empresa que no hubiera surgido si no existiera la tecnología original común a la gamma cámara Sentinella y el PET (por las siglas en inglés de Positron Emission Tomograhy) dedicado al diagnóstico del cáncer de mama que se llama Mammi, y también en la investigación pre-clínica en equipos llamados Albira.  La tecnología del I3M se ha transferido y se ha  convertido en productos que se están comercializando en más de cuarenta países alrededor del mundo. En el caso de Sentinella se ha utilizado con éxito en más de cien mil pacientes con cerca de treinta tipos  de cáncer.

¿Qué es lo que hace que estos equipos sean mejores que otros utilizados en el mismo campo?

La cámara Sentinella es el componente principal de un equipo para hacer cirugía radioguiada, y permite  ver cuál es la extensión de tumores malignos. El proceso consiste, en primer lugar, en utilizar una inyección de material radioactivo de muy baja dosis sobre la zona donde está el tumor. La manera en que el organismo de las personas se defiende de tumores e infecciones se parece a los compartimientos casi estancos de los barcos, que corresponderían a las partes de nuestro cuerpo.  Cada zona está vigilada por uno o varios ganglios linfáticos. Cuando hay un tumor en cualquier órgano del cuerpo se inyecta en la zona apropiada a cada caso esa pequeña dosis de radiación, que es equivalente a la que se recibe tomando el sol durante pocas horas en la playa, con lo que incluso se puede utilizar en mujeres embarazadas, ya que carece de daño potencial. Esa inyección de radiación va a drenar a los ganglios linfáticos del área a la cual se ha aplicado la dosis, para permitir a la cámara Sentinella detectar si el tumor ha drenado a esos ganglios, lo que se confirma realizando una biopsia de cada uno de ellos. El sistema de drenaje de los tumores es primero a los ganglios locales y luego a ganglios regionales más lejanos; si el tumor no ha drenado a los ganglios locales esto quiere decir que no se ha extendido. Por eso la cirugía radioguiada es mínimamente invasiva, al evitar tener que quitar todos los ganglios linfáticos para analizarlos y solo extirpar aquellos a los que pudo haber drenado el tumor.

¿Cuál es el procedimiento al que sustituye la cámara Sentinella?

Si tomamos como ejemplo lo que se hacía antes en un tumor en la mama, el procedimiento previo era extirpar el tumor de la mama o la mama completa y quitar la mayoría de los ganglios de la axila. Se estaba trabajando de una manera muy agresiva. Se producía con mucha frecuencia un problema denominado Linfedema, que es cuando se bloquea el drenaje de los vasos linfáticos y se acumula líquido, en este caso en el brazo del lado en el que se quitaron los ganglios de la axila. Muchas mujeres, tras la extirpación de tumores de mama se producían un Linfedema que podía llevar el brazo a tener casi el diámetro de la pierna, algo muy molesto, e incluso causar discapacidad. La cámara Sentinella permite encontrar cualquier ganglio linfático, por pequeño o profundo que sea, evitando las alternativas más primitivas que eran las cirugías ‘a ojo’ basándose en conocimientos anatómicos.  Cada persona es diferente, y con Sentinella se puede hacer por fin cirugía a medida.

“La cámara Sentinella  permite encontrar cualquier ganglio linfático por pequeño o profundo que sea, evitando las alternativas primitivas que eran las cirugías ‘a ojo’ basándose en conocimientos anatómicos. Con Sentinella se puede por fin hacer cirugía a medida” 

¿Cuándo nace la cámara Sentinella y quiénes intervinieron directamente en su fabricación?

Lo que se llama prueba de concepto se produjo entre el año 2003 y el año 2006.Tras obtener aprobaciones regulatorias y cuando ya se había evaluado en hospitales en Valencia y Barcelona, pasó a utilizarse también en Madrid y otras ciudades de España, confirmando que hacia una aportación clínica muy importante en numerosos tipos de cáncer. Es entonces cuando la empresa Gen-Imaging cambió a una denominación más comercial, más práctica (Oncovisión). Encontró financiación de capital riesgo (la empresa Española Bullnet Capital) para poder desarrollar el negocio y convertir los prototipos en productos que cumplieran con los estándares exigidos, que se fabricaran de una manera fiable y segura y, sobre todo, que tuvieran en cuenta todas las normas de seguridad internacionales, a la vez que fueran fáciles de usar. El modelo original fue creado por el profesor José María Benlloch y su equipo y el trabajo de desarrollo posterior se hizo desde Oncovisión con cirujanos y médicos nucleares de todas partes de España.

¿Cuántos equipos  de cámara Sentinella se están utilizando actualmente a nivel mundial?     

En España, la cámara está instalada en 38 y en el resto del mundo hay más de cien aparatos al servicio de instituciones de gran prestigio en la Unión Europea, Estados Unidos, Australia, Japón, China y en algunos países de América Latina y Oriente Medio. Nos gustaría que fuera algo a lo que tuvieran acceso pacientes de todo el mundo, y por ello pensamos que nuestro éxito ha sido limitado. Aunque cada año se van instalando numerosos equipos, nos gustaría poder abarcar más, para poder ayudar a más personas, y en ello estamos. Oncovisión era una PYME, empresa pequeña, pero ha ido creciendo y desarrollando otras líneas con las mismas tecnologías, que trabaja directamente en algunos países y en otros lo hace a través de distribuidores. La innovación continuada resulta capital para introducir mejora prácticas, según las van proponiendo médicos nucleares o cirujanos. La nueva tecnología ayuda a que las personas puedan vivir más y mejor, y este es un buen ejemplo. En manos de expertos, Sentinella ayuda a las personas afectadas a superar sus tumores malignos. Es una de esas innovaciones que tienen cada día un impacto enorme para la vida.

¿Cómo describiría usted el trabajo realizado por el doctor José María Benlloch y el I3M?

La historia del profesor José María  Benlloch y la innovación que él ha sido capaz de desarrollar en España, en base a su formación y experiencia como físico en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas Elementales (CERN) en Ginebra, en Massachusetts Institute of Technology (MIT) y en Fermi National Accelerator (Fermilab) en los Estados Unidos y en muchos otros lugares es una de esas historias de las que yo siempre he sido admirador y de la que estoy muy orgulloso de formar parte, porque se ha ayudado a miles de personas y se ha reconocido el mérito de un brillante investigador. El profesor Benlloch ha sido reconocido, entre otros, con el premio de la Fundación Rey Jaime I en la modalidad  “Nuevas Tecnologías” y también con el Premio Nacional de Investigación “Leonardo Torres Quevedo”, del máximo prestigio. I3M es hoy sin duda uno de los mejores centros de imagen molecular del mundo y el profesor Benlloch, su director, siempre ha tenido claro que lo vital en la innovación científica y tecnológica es que tenga una aplicación práctica, su transferencia a la industria, creando futuro, empleo y riqueza. Con esta transferencia, la investigación más avanzada y la ciencia están al servicio de la vida de las personas.

José María Benlloch: “Investigación biomédica hay de muy alta calidad, desafortunadamente no siempre saca partido la industria española”

La actividad del Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) narrada por su director    

José María Benlloch / Foto: cedida por José María Benlloch

José María Benlloch es el director del Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) actualmente, aunque su formación en física nuclear y de partículas difiere a lo que hace el instituto, Benlloch cuenta con una destacada carrera como investigador tanto fuera como dentro del I3M. Se doctoró en física de partículas en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas Elementales (CERN). Su tesis doctoral consistió en los primeros datos obtenidos de un experimento de colisión de electrones y positrones acelerados a muy alta velocidad y energía. Para medir los resultados del experimento se utilizó un detector parcialmente creado en Valencia; a partir de estos datos, se concluyó la existencia de tres generaciones de neutrones ligeros y también se infirió de forma indirecta la existencia de una partícula elemental llamada quark top. Tras concluir su primera estancia post doctoral en el Fermi Nacional Accelerator Laboratory (Fermilab) en Estados Unidos regresó a España y se dio cuenta de que lo que aprendió en  detectores de partículas podría ser bastante útil para la medicina.

¿Cuál es el propósito a largo plazo de la actividad que realizan como institución?

A nosotros lo que nos gustaría a largo plazo es cada vez tener mayores ideas y contribuir al diagnóstico, a un diagnóstico mejor, más preciso y anterior, más precoz de distintas enfermedades. Estamos fundamentalmente interesados en el cáncer pero también en enfermedades mentales, tenemos un proyecto europeo que coordinamos nosotros de detección temprana de esquizofrenia y de otros problemas mentales como la depresión severa e incluso en el futuro nos gustaría contribuir al tratamiento. Estamos empezando a hacer algunas cosas con ultrasonidos y con nanoparticulas.

“Estamos fundamentalmente interesados en el cáncer pero también en enfermedades mentales, tenemos un proyecto europeo que coordinamos nosotros de detección temprana de esquizofrenia y de otros problemas mentales como la depresión severa e incluso en el futuro nos gustaría contribuir al tratamiento”

El instituto tiene su origen en la física de partículas. ¿Es una iniciativa de la Universidad Politécnica de Valencia o tiene algún otro origen?

Es una iniciativa del rector de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), al que yo pertenezco. Anteriormente yo pertenecía a otro instituto del CSIC, el Instituto de Física Corpuscular (IFIC), entonces en ese sentido también tiene origen en ese instituto que se dedica justamente a la física de partículas y donde hice mi tesis doctoral y me formé inicialmente, luego continué mi formación en el CERN y en el Fermilab en Estados Unidos. Posteriormente el rector de la Universidad Politécnica de Valencia, el CSIC, el delegado del CSIC en Valencia y el presidente del CSIC llegaron al acuerdo de crear este instituto.

¿Cuánto tiempo llevan en esta actividad? 

En la actividad del PET llevamos aproximadamente desde el año 1998, es decir,  casi veinte años. Otras líneas de investigación son más recientes, hemos trabajado alrededor de 3 años en resonancia magnética y en ultrasonido un año a partir de la incorporación de una persona que había estado algún tiempo investigando en ese campo; en rayos X, TAC, etc, llevamos mucho tiempo, a lo mejor unos diez o doce años.

¿Cuentan con el apoyo de alguna institución privada?

Contamos con financiación privada a través de proyectos y contratos, tenemos muchos contratos de empresas privadas para desarrollar equipamiento.

¿El personal que conforma el instituto tiene una formación en física o cuentan con personas que se dedican a la ciencia médica?

Tenemos muchos físicos en el instituto e ingenieros, fundamentalmente ingenieros electrónicos e informáticos y algún ingeniero mecánico. Médicos desafortunadamente no tenemos en el instituto, sin embargo trabajamos conjuntamente con ellos en los hospitales, es decir, nosotros pensamos que es de vital importancia trabajar con los médicos porque al final son los usuarios de los aparatos que desarrollamos por lo cual es importante que desde el principio intervengan en el diseño para que sea ergonómico y para que sea útil. Entonces sí trabajamos con médicos, pero no dentro del instituto.

¿Cuáles son los hospitales de Valencia que colaboran con el instituto?

El Hospital la Fe de Valencia es un hospital que comparte actividades de investigación con la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Valencia, pero también hemos trabajado con el Hospital Clínico, con el Hospital General y con el Hospital Universitario Doctor Peset. Fuera de Valencia también hemos colaborado con muchos hospitales, en  Europa y en Estados Unidos; en Europa con el Netherlands Cancer Institute que está en Amsterdam  y se dedica a la oncología, también con la Universidad de Karolinska (Instituto Karolinska) de Estocolmo y en Estados Unidos con el Massachusetts General Hospital, con la Clínica Mayo, es decir, hemos colaborado con muchos hospitales también.

¿Los equipos que han fabricado están siendo implementados o están en una etapa de desarrollo o de investigación?

Estamos en una etapa de desarrollo en la parte de tratamiento, en la parte de diagnóstico hay muchos equipos que están ya en los hospitales.

¿Puede mencionar algún equipo que ya esté siendo utilizado?  

El primer equipo que hicimos era una cámara pequeñita, una gamma cámara para la detección del ganglio centinela en intraoperatorio, esto lo utilizan los cirujanos para encontrar rápidamente dónde están los ganglios durante la intervención quirúrgica. Los ganglios están conectados directamente con el tumor y por lo tanto podrían tener una metástasis tumoral. Este aparato se encuentra en muchos hospitales de España, diría que por lo menos treinta hospitales de España lo tienen y también fuera de España, a lo mejor en total puede haber ciento cincuenta hospitales que tienen esta cámara. También existe un mamógrafo que desarrollamos aquí para la detección de tumores mamarios y está siendo implementado en muchas partes del mundo como por ejemplo China, Japón, Taiwán y Singapur.

¿España se encuentra en este momento bien posicionada en cuanto a investigación en el campo de la medicina?  

En el campo de la medicina desde luego hay muchos investigadores excelentes y en el campo biomédico; de hecho en España la mayoría se dedica al campo biomédico, en cambio lo nuestro es más bien ingeniería, ingeniería biomédica y no la pura biomedicina. Investigación biomédica hay de muy alta calidad, desafortunadamente no siempre saca partido la industria española, sino que de estas investigaciones se favorece muchas veces la industria extranjera; en la actualidad esto está empezando a cambiar, comienzan a surgir empresa biomédicas en España. Con relación a la ingeniería biomédica o física médica también está muy bien posicionada, no solo por nuestro instituto también por otros grupos de España reconocidos internacionalmente.

César David Vera-Donoso: “Nosotros, por suerte, tenemos la ventaja de contar con el I3M, que es un centro muy potente de científicos, para encontrarle soluciones a los problemas de los enfermos”

El coordinador del Comité de Tumores Urológicos del Hospital La Fe cuenta su experiencia como colaborador del Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) y como usuario de la Gamma Cámara Sentinella

Dr. Vera-Foto/Unidad de Comunicación del Departamento de Salud del Hospital La Fe de Valencia. Foto: cedida por el Dr. Vera

Desde el año 1992, coordina el Comité de Tumores Urológicos del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y, desde el año 1990, forma parte del Equipo de Trasplante Renal del mismo hospital. Su tiempo no asistencial lo dedica a la investigación traslacional en busca de soluciones a los problemas de sus pacientes, a la vez que coordina un grupo multidisciplinar que integra 4 áreas de investigación, en colaboración con el Centro de Investigación Príncipe Felipe (Laboratorio de Regeneración Tisular y Neuronal) y la Universidad Politécnica de Valencia (Instituto de Ciencia y Tecnología Animal, Instituto de Tecnología QuímicaConsejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC e Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular I3M).

Ha sido usuario de la cámara Sentinella desarrollada por el Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M) durante mucho tiempo ¿Cuándo comienza exactamente a utilizar esta herramienta?

Comenzamos a utilizar esta herramienta en la rutina clínica aproximadamente en el año 2013, cuando iniciamos nuestra validación de la técnica de ganglio centinella en el cáncer de próstata, en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia. En el Servicio de Urología, al que yo pertenezco, y en el cual dirijo el Comité de Tumores Urológicos apostamos por la cirugía radioguiada; es decir, la cirugía en la cual el médico se encuentra guiado por la señal que emiten los trazadores que hemos inyectado al paciente con anterioridad. Es una técnica que está en auge en muchos campos. En ella introducimos un trazador en la próstata del paciente por vía transrectal, denominado tecnecio 99 (99Tc), que nos va a marcar la diseminación del trazador y nos va a pintar los ganglios linfáticos, denominados ganglios centinella; estos son los primeros ganglios donde teóricamente podría derivar el cáncer de próstata, en caso de que se diseminara por vía linfática. Para ello, utilizamos la gamma cámara en diferentes fases del procedimiento. El día que inyectamos el trazador (99Tc), lo hacemos bajo guía doble de imagen; por una parte, un ecógrafo transrectal nos identifica la próstata y por otra parte, la gamma cámara sentinella nos permite visualizar que el trazador quede perfectamente incorporado dentro del tejido prostático, sin fuga hacia la vejiga o hacia otras estructuras anatómicas. Al día siguiente, es cuando operamos al paciente utilizando la gamma cámara Sentinella, para localizar en primera instancia todos los ganglios centinella que hemos de extirpar. Es como si fuera una visión del google map, y con esa información comenzamos a trabajar guiados por un contador geiger, que es una sonda gamma que indica la coincidencia de la información que nos da la Sentinella y que nos da el SPECTAT que es hecho el día anterior. Ese ha sido el uso inicial de la gamma cámara sentinella en nuestra especialidad.

¿Qué ventajas se han obtenido a partir de su implementación que quizás no existían antes de su utilización?

Con respecto a las técnicas usuales de linfadenectomía, es decir, en la extirpación de los ganglios linfáticos, en el cáncer de próstata, permite ahorrar 3 de cada 4 linfadenectomías. Te ahorras en 3 de cada 4 pacientes una hora o cuarenta minutos de cirugía, eso es dinero pero también te ahorras la morbilidad o efectos secundarios del procedimiento. Una linfadenectomía es extirpar todo ganglio linfático que usualmente va adherido a los grandes vasos sanguinos iliacos, es un procedimiento que tiene sus efectos secundarios y tiene sus riesgos. Si te ahorras 3 de cada 4 pacientes en realizar toda deserción quirúrgica, evitas problemas.

Usted ha formado parte del Hospital La  Fe durante casi tres décadas. ¿Conoce de cerca la actividad de investigación  que comparte el Hospital La Fe con el I3M y Universidad Politécnica de Valencia?

Efectivamente, ¡qué mayor estoy! .Casi tres décadas, porque entré de residente a este hospital, aunque yo soy de América. Mi tiempo no asistencial en el hospital lo dedico a la investigación; tengo un grupo propio de investigación, en el cual están incorporados varios miembros del Instituto de Instrumentación para la Imagen Molecular (I3M). Hay médicos nucleares, hay biólogos, hay químicos y profesionales de diferentes área de la investigación, para conseguir objetivos multidisciplinares que nos integran para un propósito común. La investigación se realiza desde el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Fe, es decir, que el canal adecuado e imprescindible es el Instituto; sin embargo, yo estoy en el hospital porque soy médico y cirujano urólogo y toda mi actividad asistencial con pacientes es la del hospital.

¿Por lo tanto no tiene nada que ver con las investigaciones que hace el I3M directamente, solamente es usuario de los aparatos que ellos desarrollan?

No, justamente lo contrario. Esto es una visión nueva, me encuentro trabajando en un proyecto de investigación con el I3M, teniendo en cuenta que el I3M está lleno de gente maravillosamente formada, gente con mucha potencialidad científica. Pero los que tenemos los problemas somos los médicos y los pacientes, estamos en la primera línea de batalla con  los padecimientos; pues el médico es el que tiene que generar la inquietud en los investigadores básicos y en los científicos, para resolver los problemas que tenemos con los pacientes. Nuestra aportación con los pacientes es realmente de inicio y vamos acompañando a los científicos en el desarrollo de soluciones, es decir, el científico no sabe los problemas que tenemos nosotros, lo sabemos nosotros y lo sufre el enfermo; entonces, esas limitaciones son las que va a resolver el científico de manera colegiada con los médicos que estamos en la práctica diaria. Esto es un camino muy interesante, no es nuevo, porque se ha hecho desde hace un siglo pero por muy poca gente. Nosotros, por suerte, tenemos la ventaja de contar con el I3M, que es un centro muy potente de científicos, para encontrarle soluciones a los problemas de los enfermos. Entonces, nosotros planteamos los problemas y ellos van desarrollando las soluciones, nosotros vamos adaptándolas y vamos probándolas a ver en qué termina la idea. Es un campo precioso de colaboración, yo no soy un usuario común del tema, trabajo generando ideas junto a ellos y en la gamma cámara sentinella misma, en el año 2004 o 2003, estuve en las publicaciones porque ya comenzábamos a ver para qué podía servir.

¿Considera usted que la tecnología para el diagnóstico médico se está desarrollando conforme a la necesidad actual o piensa que hace falta mayor inversión? 

Inversión hace falta siempre. En ese sentido el sistema americano tiene una ventaja, y es que nos permite desarrollar muchas más soluciones. Aquí, en Valencia, la verdad es que estamos consiguiendo avanzar en muchos detalles, en varios campos de investigación. En las líneas en las que yo trabajo nos cuesta muchísimo conseguir fondos, pero tenemos la ventaja de la alianza con el I3M que es un grupo muy potente de investigación, con mucha inquietud, con mucho prestigio, y juntos vamos avanzando. Podría decir que siempre son necesarios fondos que apoyen la investigación, pero también hay que decir que no podemos quejarnos. Vamos avanzando poquito a poquito en desarrollo y creemos que serán importantes.

“En las líneas en las que yo trabajo nos cuesta muchísimo conseguir fondos, pero tenemos la ventaja de la alianza con el I3M que es un grupo muy potente de investigación, con mucha inquietud, con mucho prestigio, y juntos vamos avanzando”

¿Hasta qué punto la tecnología está suponiendo una herramienta fundamental para la lucha contra el cáncer, es decir, está cumpliendo su rol o usted piensa que podría mejorarse?

La tecnología está avanzando de modo adecuado. Aunque también creo que falta interacción entre los médicos como usuarios finales y los científicos que generan tecnologías, para que trabajen en conjunto; de esta manera se puede aprovechar al máximo el recurso material que existe, es decir, los fondos. Naturalmente, un científico que está en su laboratorio no percibe lo que buscamos con los enfermos, no lo puede percibir porque no lo ve. Nosotros los médicos, en mi caso que trabajo con el cáncer, veo cómo pierdo pacientes por esta enfermedad, eso supone un feedback muy especial que nos retroalimenta para seguir intentando la búsqueda de tratamiento y de diagnóstico temprano.

Están desarrollando un nuevo proyecto con el I3M. ¿En qué consiste?

Con el I3M llevo 4 o 5 líneas de investigación. Estamos bastante avanzados en el diseño de un PET (por las siglas en inglés de Positron Emission Tomography), tomógrafo emisión de positrones portátil dedicado solamente a la próstata, para generar imágenes fiables del cáncer de próstata. Este es un problema relavante que tenemos, porque el cáncer de próstata no nos da una imagen médica segura para tratarlo. Por lo tanto, en estos momentos, en la práctica médica diaria, hay que quitar o hay que irradiar toda la próstata, porque no sabemos cuál es el volumen del tumor. Con el proyecto denominado PROSPET, estamos intentando conseguir una imagen fiable de lo que es este tipo de cáncer.

¿Cuál es su rol fundamental en el proyecto? 

Yo soy el principal coordinador del proyecto, que está financiado por el Instituto Carlos III de Madrid, el Ministerio de Economía y los Fondos Europeos de Desarrollo. Parte de la idea es nuestra. Coordino al grupo de físicos del I3M y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España,  a los investigadores del Hospital La Fe, los médicos nucleares, los radiofísicos y urólogos. También estoy coordinando las discusiones y la elaboración de los modelos. Hemos hecho tres versiones de modelos, así avanzan los proyectos y los ensayos, hasta que lleguemos a un modelo final. Cuando ya esté listo el dispositivo final tenemos que hacer las validaciones clínicas. Pero la verdad es que es una interacción, nos reunimos, vienen todos los físicos del I3M, los médicos nucleare y los urólogos, nos sentamos alrededor de una mesa y vamos discutiendo como  avanza el proyecto.

Decálogo de recomendaciones para mejorar la relación entre periodistas y científicos amantes de la divulgación científica

La propuesta ha sido elaborada por el grupo de estudiantes del Máster de Historia de la Ciencia y la Comunicación Científica, a partir de un trabajo colaborativo. El grupo, formado tanto por científicos como por comunicadores, debatió y analizó aspectos que influyen en la calidad de la información científica que se publica, con el objetivo de proponer este listado abierto a la reflexión y al debate. 

  1. Debe fomentarse la especialización periodística en distintas disciplinas científicas, concretamente la figura del periodista científico.
  2. Los periodistasm al decodificar el lenguaje técnico que utilizan los científicos para adaptarlo al público deben, en la medida de lo posible, no distorsionar la información original que proporciona el científico. Además de contextualizar dicha información para que el lector de esa noticia sepa de qué se está hablando y pueda entender el mensaje que se está lanzando.
  3. Nunca pecar de falta de rigurosidad en el tratamiento de una temática. Para ello las y los periodistas deben dedicar un tiempo suficiente en consultar fuentes fiables.
  4. La comunidad científica debería poner más en valor la divulgación social de la ciencia. Y no centrar únicamente la difusión del conocimiento a una esfera de expertos y expertas -con las revistas científicas especializadas-
  5. Debe mantenerse un consenso entre investigadores y periodistas, para que se genere una difusión de la ciencia que no conlleve al desentendimiento entre los actores (periodista-científico) y el público.
  6. En caso de querer/necesitar acompañar el texto de imágenes, éstas deben ser coherentes con el texto y no proporcionar información contradictoria al lector.
  7. No caer en excesivas trivialidades a la hora de trasladar un tema a los lectores, para evitar banalizarlo. Además, los titulares de las noticias deben ser lo más precisos posibles y evitar el sensacionalismo.
  8. Dar voz a fuentes expertas, de manera que las figuras políticas no les quiten el protagonismo que les corresponde.
  9. Potenciar, en la medida de lo posible, la vertiente educativa de la divulgación científica, que permite acercar la ciencia a la sociedad de forma didáctica, entretenida y rigurosa.
  10. El/la periodista científica debe siempre hacer contraste de fuentes, para así evitar que la importancia de la fuente escogida empañe de alguna forma la calidad de la información científica que se transmita.

Autores: Nicolás D’ Opazo Gallego; Omar Alfonso Bohórquez Pacheco; Lourdes Lloret Mayor; Maria Isabel Fuentes Daras; Juan Retamino Almansa; Laura Andrea Aceituno Castillo; Sara Moreno Tarin; Antonio Tejada Gonzalez

Ciencia a contracorriente

Cinco científicos españoles muestran la realidad actual de la investigación y hacia dónde se dirige

Cuesta abajo. El río, demostrando la ley de la gravedad, sigue su camino hacia el mar. 1.332 millones de kilómetros cúbicos de agua lo acogen y disfrazan de océano. Está perdido, las moléculas de agua que antes se agolpaban una al lado de la otra ahora están separadas. No volverán a unirse entre ellas. Sin embargo, las hay luchadoras. Van a contracorriente. No quieren dejarse llevar, se resisten. Algunas lo consiguen. Para otras, la fuerza ha podido con ellas. Aun así, no se dan por vencidas.

Esta es la situación por la que actualmente atraviesa la investigación científica en España, nadando en el sentido contrario al que se le quiere imponer, evitando empujones y tratando de que la corriente no se lleve todo lo conseguido hasta ahora. Corriente que, desde hace unos años, ha ganado velocidad en un cauce cada vez más estrecho y empinado en el que parece no caber más agua. Los científicos españoles, esas moléculas de H2O que no quieren ser arrastradas, trabajan por mejorar un país en el que la gran mayoría de habitantes desconoce cómo, por qué y para qué lo hacen. Su oficio, sin embargo, repercute en beneficio de todos.

Así lo defienden cinco investigadores españoles a los que, a pesar de pertenecer a diferentes campos y trabajar en cuatro comunidades autónomas distintas, muchas de sus experiencias les unen. Desconocían las dificultades a las que tendrían que enfrentarse cuando comenzaban. Más aún que estas fueran a empeorar. Con los años, finalmente, su experiencia les ha enseñado que en el camino hay más piedras de las que hubiesen imaginado. Sus trayectorias, tan distintas y parecidas a la vez, también les han hecho ver que España es un camino adoquinado en el que es difícil caminar sin que el pie tropiece.

Están llenos de ideas, proyectos que permitan que la sociedad española, esa para la que son unos desconocidos, tenga una vida mejor. Son conscientes de que queda mucho trabajo por delante. Esta dificultad, esta enorme roca, no les desmotiva. Cogen fuerzas para intentar moverla. Algunos lo han pasado mejor, otros, peor, pero todos tienen algo que decir. Todos desean enseñar a la sociedad que están ahí para ellos, que necesitan su apoyo y que la única manera de avanzar es hacerlo juntos. No quieren ir cuesta abajo y que el torrente, la tendencia actual, pueda con ellos.

ANA BELÉN ROPERO. LA DIFICULTAD PARA CONSEGUIR PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN

Ana Belén Ropero intenta que los españoles aprenden a elegir los alimentos.

La profesora de nutrición de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Ana Belén Ropero Lara (Ibi, Alicante, 1973) sabe lo que es sentirse atascada en el sistema. Tras pasar en el extranjero más de tres años, volvió en 2005 a España. Sin embargo, acabó con un contrato postdoctoral en el mismo grupo de la UMH en el que estuvo realizando su tesis.

Hasta el año 2011, cuando ya sumaba 15 años como investigadora, Ropero estudió el papel de los estrógenos en la regulación de la glucosa en sangre. Con ganas de iniciar su propia línea de investigación e “independizarse” [de su grupo], ese año solicitó financiación para un proyecto en un par de ocasiones. Sin embargo, las duras exigencias que desde entonces rigen la concesión de las ayudas impidieron que así fuera y que, un año más tarde, decidiera dejar completamente la investigación.

Debido a esas circunstancias, sumadas a la influencia de un compañero, su vida dio un giro. Junto a una colega del área de nutrición de la UMH, decidió poner en marcha un proyecto que nada tenía que ver con lo que había hecho hasta el momento: Badali, una base de datos que recoge información nutricional de alimentos e incluye recomendaciones de consumo.

“La sociedad no sabe lo que hacemos, con lo cual los gobernantes tampoco”, sostiene Ropero

Este blog de divulgación científica, en el que se encuentra inmersa actualmente, le hizo darse cuenta del posible origen de algunas de las principales dificultades en la I+D española: “Conforme comencé a meterme en este mundo, me iba dando cuenta de que esos problemas que teníamos en investigación tras las crisis eran porque realmente la sociedad no sabe lo que hacemos, con lo cual los gobernantes tampoco”. De hecho, la también profesora de la UMH asegura que durante su etapa como investigadora no se vio capaz de contar a su madre en qué trabajaba “porque no lo iba a entender”.

Para que esta situación mejore, la ya reconocida divulgadora parece tener claro qué es necesario hacer: “Se tiene que formar a la gente mediante divulgación científica, desde entidades institucionales y sobre temas que ya estén muy afianzados y estudiados”.

LUISA MARÍA BOTELLA. VOCACIÓN PARA MANTENERSE

Luisa María Botella Cubells

Luisa María Botella lleva años investigando la enfermedad rara HHT.

El de Luisa María Botella (Valencia, 1959), científica del Centro de Investigaciones Biológicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CIB-CSIC), es el ejemplo de que la vocación lo puede [casi] todo. Por recomendación de sus padres, pues ella quería ser docente, Botella decidió estudiar la carrera de biología, “aunque por aquel entonces las salidas eran incluso más oscuras que ahora”, reconoce. Ahí conoció la genética, momento en que se dio cuenta de que eso era lo que quería para su vida.

Tras varios años dedicada a la investigación básica con insectos, y durante los cuales se vio sin dinero y sin proyecto en una ocasión [no sería la última], la bióloga descubrió su verdadera pasión: la Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria (HHT) o síndrome de Rendu-Osler-Weber, una enfermedad rara que hasta el año 2001 no había sido estudiada. Esta circunstancia no era nada excepcional, pues como Botella recuerda “por aquella época había poca financiación para su estudio [el de las enfermedades raras]”.

Debido a la crisis, la investigadora se vio por segunda vez sin financiación y sin proyecto

Después de mucha insistencia, pues la investigadora no podía dejar de pensar en los pacientes de HHT, consiguió reunir todo lo necesario para investigar la enfermedad: el dinero, el proyecto, el personal, los pacientes y los médicos. Tal y como asegura, esto supuso “la época dorada del laboratorio”. No obstante, la crisis hizo estragos en todo lo conseguido hasta la fecha y, en el año 2011, se vio de nuevo sin financiación, sin un proyecto de investigación y con tan solo una compañera en el laboratorio.

Su vocación, ya claramente encaminada hacia el estudio de esta enfermedad, no le dejó tirar la toalla: Botella se presentó en 2012 al concurso de televisión Atrapa un millón, emitido por Antena3, para conseguir dinero y donarlo a la Asociación de Pacientes de HHT, creada en 2005. Los 15.000 € que logró ganar supusieron, tal y como asegura, “la semilla para hacer más cosas”.

Y así fue, pues poco más tarde la bióloga participó en una campaña de difusión de HHT con los medios, que tuvo como resultado una serie de “donaciones solidarias”. El laboratorio de Botella, quien considera de vital importancia hacer llegar la información a la sociedad para el buen funcionamiento de la investigación, comenzó a ser el de antes.

DIEGO GUTIÉRREZ. EL EJEMPLO DE QUE ESPAÑA NO SIGUE EL RITMO A EUROPA

Diego Gutiérrez es experto en realidad virtual.

Películas como Parque Jurásico (1993) o Toy Story (1995), la primera creada por completo con efectos digitales, despertaron el interés de Diego Gutiérrez Pérez (Zaragoza, 1970) por la informática gráfica. Años más tarde, Disney, una de las productoras de la cinta sobre juguetes animados, reclama sus servicios.

El investigador de la Universidad de Zaragoza ha conseguido, además, llamar la atención de otras importantes compañías e instituciones estadounidenses como Adobe y la NASA, la cual se interesó por una cámara que el grupo de Gutiérrez creó en 2013, en colaboración con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), para conocer la estructura interna de nuestro satélite. “Es tan rápida que se puede ver luz en movimiento. La NASA pensó implementar esta tecnología para mapear las cuevas de la luna en lugar de mandar un astronauta”, asegura Gutiérrez, quien también imparte clases en la institución aragonesa.

“Ningún político ha apostado por la investigación, nunca”, sentencia Gutiérrez

Un poco más cerca, en Europa, el trabajo del investigador tampoco ha pasado inadvertido: el pasado año el Consejo Europeo de Investigación (ERC) le concedió un proyecto de 1,7 millones de euros para estudiar los posibles vínculos entre el mundo físico de la luz y la forma en que nuestro cerebro interpreta las imágenes. Cuando nos acercamos más en el mapa, sin embargo, la situación cambia. “Esta es una cantidad de dinero que está muy por encima de lo que consigues en España. Todos tenemos que hacer malabares con el dinero que podemos conseguir aquí. Cada vez está más difícil y ningún político ha apostado por la investigación. Nunca. En Europa es diferente”, señala el profesor.

A pesar de las condiciones actuales en las que lamenta se encuentra la I+D+i en nuestro país, donde cree que hace falta “promover la buena investigación” e “inspirar a la sociedad” para que estudie carreras científicas y tecnológicas, Diego Gutiérrez ha rechazado propuestas para irse al extranjero. “No es tan extraño. No todo el mundo quiere irse. Hay gente que sí y me parece muy bien. La pena es la que quiere quedarse y se ve obligada a irse porque aquí no hay nada. Hay muchos que tomamos la decisión de quedarnos porque valoramos muchas otras cosas. Cualquier decisión es perfectamente válida y respetable”, defiende el zaragozano.

MARÍA BLASCO. LA IMPORTANCIA DE ESQUIVAR OBSTÁCULOS Y DESPERTAR VOCACIONES

María Blasco es una de las pocas mujeres que dirigen un centro de investigación español. /CNIO

Confía en que la inmunoterapia, a la que hasta hace poco “no se le había prestado mucha atención”, sea la alternativa del futuro para combatir el cáncer. No lo afirma cualquiera, pues actualmente ostenta el cargo de directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Sin embargo, el suyo tampoco ha sido un camino fácil, debido a “las dificultades, barreras y sesgos” a los que asegura que han de enfrentarse las mujeres a lo largo de su vida. Aun así, María Blasco Marhuenda (Alicante, 1965) ha conseguido escalar por la pirámide laboral y demostrar que hay estereotipos que no siempre resultan ser ciertos: “Cuando pensamos en científicos, pensamos en hombres, sin embargo, la ciencia está hecha mayoritariamente por mujeres”, afirma la investigadora.

“Ahora es más difícil que hace una década atraer talento o encontrar financiación”, asegura Blasco

Por primera vez desde que Blasco volvió de su estancia postdoctoral en Nueva York en 1997, su grupo ha sufrido una disminución de tamaño, lo cual ha afectado al número de proyectos que pueden realizar. “Ahora es más difícil que hace una década atraer talento o encontrar financiación, nos afectan unas políticas muy restrictivas de contratación de personal que nos hacen ser menos competitivos. Esto es una indicación de lo mal que está la situación”, señala la directora del CNIO, quien en 2014 formó parte de la primera Selección Española de Ciencia, elaborada por la revista QUO, junto a investigadores de la talla de Juan Luis Arsuaga o Margarita Salas.

No obstante, la científica se muestra optimista y está convencida de que España es un país que “importa en el mundo de la investigación”. Además, Blasco confía en el potencial de la divulgación científica para lograr un acercamiento entre la población y los investigadores. “Ya no solo es importante lo que investigamos, sino que lo comuniquemos de forma efectiva, que hagamos partícipe a la sociedad de nuestro trabajo”. De esta forma, tal y como afirma, se pueden “tender puentes para formar, informar y despertar vocaciones”.

Para conseguir tal propósito, la investigadora sugiere varias medidas: “Lo primero que habría que hacer es mejorar la educación científica. Algo que también ayudaría sería aumentar los espacios dedicados a la ciencia en los medios de comunicación. Por nuestra parte, investigadores y centros de investigación debemos abrirnos a la sociedad en la medida de lo posible.

ALBERTO RUIZ. LA DEDICACIÓN PARA LOGRAR OBJETIVOS

Alberto Ruiz es catedrático en la Universidad de Cantabria.

Dos años más tarde, en 2016, nos encontramos con otro de los elegidos para formar parte de la Selección Española de Ciencia. Alberto Ruiz Jimeno (Logroño, 1952), catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Cantabriacolabora con el que califica como “posible centro de referencia mundial en investigación científica”: la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). 

Todos y cada uno de los logros que acumula le han enseñado que trabajar duro tiene recompensa. “Los problemas se van superando con la dedicación y la perseverancia, nunca hay que rendirse”, asegura el investigador. De hecho, reconoce que llegar a su posición actual no ha sido una tarea fácil, sino fruto de su gran empeño. “He tenido que trabajar con mucho tesón y a la vez entusiasmo, porque siempre he creído en lo que hacía. Lograr un puesto permanente en la universidad era muy difícil cuando yo terminé el doctorado, como lo es ahora mismo, pero finalmente llegó”, afirma el también coordinador de la Red Temática Nacional de Futuros Aceleradores.

Ruiz opina que el principal problema en España es que “se dedica muy poco presupuesto a I+D”

Recientemente declarado el investigador español más citado, el catedrático aparece en más de 1.000 artículos científicos. Su larga trayectoria y sus amplias colaboraciones con algunos de los centros de investigación más importantes del mundo, le han hecho tener una visión muy definida de la ciencia en nuestro país: “Ha avanzado muchísimo, gracias al interés de los propios científicos, su internacionalización y su dedicación. No obstante, el problema que tenemos en España es que se dedica muy poco presupuesto a I+D, sobre todo en los niveles más altos del Gobierno”.

Igualmente, el físico lamenta que los gobernantes no tengan “una conciencia clara de la importancia de la investigación científica, tanto básica como aplicada”, lo cual considera un impedimento para lograr estar “en primera línea de los países industrializados y avanzados”. En su opinión, “un Ministerio de Ciencia sería muy aconsejable”, aunque añade que “no es suficiente con tener un Ministerio, sino que la I+D se considere realmente como inversión y no como gasto”.


Las cinco piedras que, según los investigadores entrevistados, dificultan el viaje por la senda de la investigación española:

1. Disminución de los presupuestos para I+D.

El Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017, presentado el pasado 4 de abril a las Cortes Generales y aprobados por el Congreso de los Diputados el 31 de mayo, destina un total de 621,9 millones de euros a investigación científica, 105 millones menos que hace tan solo diez años. Además, estos han sufrido un descenso constante desde 2009 hasta 2016, año en que se vuelven a incrementar en un 5 %.

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2. Visión cortoplacista de la investigación.

En España, los proyectos de investigación no exceden de los tres años para su ejecución, tiempo que los científicos consideran escaso para cumplir con todos los objetivos exigidos. Como ejemplo, las “Consolidator Grant” del Consejo Europeo de Investigación (ERC), ayuda de excelencia obtenida por el investigador Diego Gutiérrez, pueden extenderse durante cinco años.

3. Ausencia de un Ministerio de Ciencia y nula formación científica de los gobernantes.

Desde 1966 hasta 2011, salvo el periodo 1996-2000, la I+D+i estuvo gestionada desde un ministerio cuya denominación hacía alusión expresa a la ciencia, la investigación, la innovación o la tecnología. Con el inicio del primer gobierno de Mariano Rajoy Brey en 2011, y hasta la actualidad, la gestión de la investigación ha corrido a cargo del economista Luis de Guindos a través del Ministerio de Economía y Competitividad, el cual pasa a llamarse desde 2016 Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

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4. Sociedad con una cultura científica pobre.

Aunque en la VIII Encuesta de Percepción Social de la Ciencia, publicada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología en 2017, se refleja un mayor conocimiento científico y tecnológico por parte de la sociedad española, con respecto a la encuesta de 2015, un porcentaje importante aún no tiene claras ciertas cuestiones: un 46,7 % de los encuestados afirmó que los antibióticos curan infecciones causadas tanto por bacterias como por virus, en lugar de únicamente por bacterias; y un 23,7 % aseguró que el Sol gira alrededor de La Tierra, y no al contrario.

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5. Demasiados requisitos para la solicitud de un proyecto de investigación.

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El célebre divulgador científico Carl Sagan dijo una vez: “Vivimos en una sociedad absolutamente dependiente de la ciencia y la tecnología y, sin embargo, la hemos organizado inteligentemente para que casi nadie las entienda”. Estos cinco investigadores, con la fuerza que encuentran en su vocación, seguirán luchando por hacerse entender y por un país que conozca y valore su esfuerzo. Un país donde la corriente no les arrastre, sino les impulse.

María Blasco | Directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas

“LA CIENCIA ESTÁ HECHA MAYORITARIAMENTE POR MUJERES”

Dirige uno de los centros de investigación más importantes en España y, por primera vez desde que volvió a España en 1997, la falta de presupuesto le ha impedido llevar a cabo varios proyectos


Maria Blasco. /CNIO

En 2014 fue incluida dentro de la primera Selección Española de Ciencia, elaborada por la revista QUO. María Blasco Marhuenda (Alicante, 1965), directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), tiene claro que España es un país “que importa en el mundo de la investigación”. No obstante, la investigadora lamenta que la actual crisis económica impida “atraer talento y conseguir financiación”.

Pregunta. ¿Cómo ve la situación de la investigación española en relación a la de otros países?

Respuesta. Creo que una de las grandes diferencias entre la investigación en nuestro país y en otros es que su devenir está sujeto a los cambios políticos. En otras partes del mundo, bien sea porque la financiación de la ciencia no se cuestiona, bien porque las instituciones se sustentan gracias a una fuerte inversión privada o a la filantropía, la investigación no sufre tantos vaivenes; tiene mayor estabilidad. Esto tiene que cambiar si queremos que en España se siga haciendo investigación de primer nivel. Todavía no nos terminamos de creer que somos respetados internacionalmente por nuestra ciencia.

“Ahora es más difícil que hace diez años atraer talento o encontrar financiación para un proyecto”

P. Tras una amplia trayectoria en la investigación, ¿qué diferencias más destacables nota desde sus primeros proyectos a los últimos?

R. La crisis ha sido un punto de inflexión. Ha frenado la progresión más o menos constante que vivíamos en España desde finales de los 90, cuando los investigadores que nos habíamos ido fuera tuvimos la oportunidad de regresar a laboratorios que nada tenían que envidiar a los de Estados Unidos, por ejemplo. Tras la crisis y los consabidos recortes –que al CNIO han afectado menos que a otros centros–, hemos perdido momemtum. Aunque España sigue claramente en el mapa y en nuestras instituciones hay grandes investigadores, algunos se plantean ir a otros países y, además, ahora es más difícil que hace diez años atraer talento o encontrar financiación para un proyecto. Por citar algunos números, ha habido una disminución de un 40% en el dinero dedicado para los proyectos de investigación financiados estatalmente. Pero no solo eso, ahora nos afectan unas políticas muy restrictivas de contratación de personal que también nos hacen ser menos competitivos.

P. ¿Ha tenido que abandonar una línea de investigación por falta de presupuesto? ¿Qué le ha supuesto?

R. Sí. Mi grupo ha disminuido de tamaño y hay proyectos que no podemos realizar. Es la primera vez que me pasa desde mi vuelta a España en 1997. Esto es una indicación de lo mal que está la situación.

“España es un país que importa en el mundo de la investigación”

P. Si tuviera enfrente al responsable de dar dinero a su proyecto, ¿qué le diría?, ¿cómo lo convencería de que aquello en lo que quiere investigar merece la pena y es necesario para la sociedad?

R. Por primera vez en nuestra historia, España es un país que importa en el mundo de la investigación y es reconocido como tal internacionalmente. Hay centros e investigadores de élite. Eso es un hito. No solo somos país de vacaciones, somos país que innova y crea productos que son competitivos, y que ayuda a atraer inversión de farmacéuticas extranjeras, etc. Pero esto se está poniendo en peligro por los motivos que he indicado. Hay mucho que perder no financiando la investigación.

La directora del CNIO (segunda a la izq.) con otros investigadores del centro. /CNIO

 

P. La mujer está poco representada en los altos cargos. Según las estadísticas, conforme aumenta la responsabilidad y categoría del puesto, la presencia de la mujer va disminuyendo. ¿Ha tenido que hacer frente a un mayor número de barreras hasta llegar a ser directora del CNIO?

R. La sensación es que a las mujeres se nos examina con lupa, se nos cuestiona más. Y cuanto más arriba en la escala de responsabilidad se esté, este escrutinio es de mayor intensidad. Las barreras a las que se enfrentan las mujeres para avanzar en la carrera profesional están en las estadísticas. Mientras que, en las universidades, las mujeres representan la mitad o algo más de los estudiantes, el porcentaje femenino cae paulatinamente a medida que uno sube por la pirámide laboral. El último informe de Científicas en Cifras es la mejor radiografía. El 79% de los cargos de dirección y cátedras de las universidades públicas están ocupados por hombres y sólo hay tres mujeres rectoras. Esta situación no es elegida sino fruto de las dificultades, barreras y sesgos a los que nos enfrentamos las mujeres a lo largo de nuestra vida.

P. ¿Considera que la profesión investigadora está estereotipada?

R. Sí lo está, tanto o más que cualquier otra profesión. Cuando pensamos en científicos, pensamos en hombres, sin embargo, la ciencia está hecha mayoritariamente por mujeres.

“Es importante que hagamos partícipe a la sociedad de nuestro trabajo”

P. ¿Qué importancia atribuye a la divulgación científica?

R. La divulgación ha ido ganando importancia en los últimos años y hoy en día es uno de los ejes maestros de los planes de programas como el Horizonte 2020. Los índices de excelencia que cada año evalúan a los centros de investigación de todo el mundo también han empezado a incluir las actividades de science outreach y comunicación/divulgación entre los parámetros que valoran. Es decir, ya no sólo es importante lo que investigamos, sino que lo comuniquemos de forma efectiva, que hagamos partícipe a la sociedad de nuestro trabajo. En el CNIO, desde hace años, informamos acerca de las investigaciones más relevantes y realizamos también actividades dirigidas a la comunidad educativa, así como otras actividades de outreach. Actualmente, estamos trabajando en un proyecto para potenciar este aspecto, que para nosotros es vital dentro de nuestra estrategia global de Responsible Research & Innovation (RRI).

P. ¿Qué opinión le merecen las noticias científicas en medios generalistas?

R. Es un fenómeno difícil de controlar y cuanto más se expande internet, mayor es la dificultad. No obstante, la prensa científica, los periodistas especializados, suelen ser rigurosos con la información. Es cierto que a veces te encuentras con titulares ambiguos o directamente falsos, pero no tengo la percepción de que esto ocurra con frecuencia en medios de comunicación profesionales. Por parte de los centros de investigación, nuestra labor es hacer llegar a los periodistas información precisa. Además, nuestro departamento de comunicación siempre está disponible para gestionar entrevistas, hacer aclaraciones o proporcionar material adicional a los periodistas. Somos muy cuidadosos con qué cosas contamos y cómo lo hacemos.

P. ¿Qué propondría para mejorar el nivel de cultura científica de la población española?

R. Hace unos días publicaba la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) los resultados de su encuesta sobre Percepción Social de la Ciencia. Los datos, aunque mejores que los de pasadas ediciones, reflejan la falta de interés por la ciencia de la mayor parte de los españoles. Muchos aseguran, además, que este desinterés es fruto de su falta de comprensión. Hay datos preocupantes, como que sólo el 55% piensa que la ciencia tiene más beneficios que prejuicios. Lo primero que habría que hacer es mejorar la educación en ciencia. Algo que también ayudaría sería aumentar los espacios dedicados a la ciencia en los medios de comunicación. Por nuestra parte, investigadores y centros de investigación debemos abrirnos a la sociedad en la medida de lo posible. Tender puentes para formar, informar y despertar vocaciones.

P. ¿Cómo ve el futuro de la investigación oncológica y los tratamientos contra el cáncer?

R. Hay muchas esperanzas depositadas en la inmunoterapia. Históricamente, no se le había prestado mucha atención al uso del propio sistema inmune del paciente para combatir el cáncer, pero en los últimos años esta aproximación ha mostrado buenos resultados y seguro que tendrá un importante papel a medio plazo.

Diego Gutiérrez | Investigador en informática gráfica

“UN PAÍS CIENTÍFICAMENTE EDUCADO NO SE CONSTRUYE EN DOS DÍAS”

El investigador de la Universidad de Zaragoza cuenta con una financiación de 1,7 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación, una de las becas más prestigiosas en Europa


Diego Gutiérrez.

Diego Gutiérrez Pérez (Zaragoza, 1970) es investigador del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón. Tras una dilatada carrera, empresas como la NASA, Disney y Adobe, entre otras tantas, solicitan sus servicios. Sin embargo, el también profesor de la Universidad de Zaragoza lamenta que en España haya que “hacer malabares” con el dinero que dan para la investigación.

Pregunta. ¿Cuándo comienza su interés por la investigación?

Respuesta. Yo siempre he sido de ciencias, hice ingeniería industrial porque en aquel momento en Zaragoza era lo único que había y tampoco sabía muy bien si quería hacer una cosa u otra. Los dos últimos años vi que no me gustaba y en el Proyecto Fin de Carrera decidí buscar algo nuevo: la informática gráfica. Lo que me llevó a decantarme por este campo fue ver películas como Toy Story o Parque Jurásico a mediados de los 90.

“Todos tenemos que hacer malabares con el dinero que podemos conseguir en España”

P. ¿Qué diferencias principales nota desde sus inicios en la investigación respecto a la situación actual?

R. Todos hemos sufrido con la crisis, cada vez hay menos dinero en España, eso es un hecho. Hay menos becas, con lo cual son más competitivas, los proyectos son más difíciles de conseguir, te dan menos dinero, etc. La ventaja en mi grupo es que lo que nosotros hacemos solo requiere de ordenadores, y eso es algo relativamente barato. Por suerte, lo peor que nos puede pasar es que estos vayan más lentos. En otros campos, por ejemplo, requieren de cultivos biológicos o de máquinas más caras. Ahí lo han pasado peor. Aun así, todos tenemos que hacer malabares con el dinero que podemos conseguir en España. En Europa es diferente. Aquí cada vez está más difícil y ningún político ha apostado por la investigación. Nunca. Ahora parece que con la Ley de la Ciencia que se firmó hace poco la gente se lo está tomando un poco más en serio. Pero falta que pase un tiempo para ver si eso es más que un acto de firmar un papel.

P. ¿Alguna vez le han denegado un proyecto?

R. Sí, a todos nos han denegado proyectos. Al principio, sobre todo, recién terminada tu tesis doctoral intentas mandar proyectos tú solo, sin tu supervisor de tesis, y te los suelen negar. Cuesta mucho al principio, hace falta tener un poco de fe en ti mismo porque piensas “j***r, ¿por qué me van a dar a mí proyectos si se los pueden dar a mi director de tesis?”. Pero hay que insistir. A nivel europeo son proyectos durísimos con un índice de aceptación muy bajo, no es una métrica de lo bueno o malo que eres. Lo normal es que te acepten uno de cada ocho o diez.

P. Imagino que, conforme te vas afianzando y teniendo una carrera profesional, va siendo más sencillo que reconozcan tu trabajo y te financien.

R. Sí, sobre todo aquí. No quiero sonar pretencioso, pero ahora ya consigo los proyectos nacionales con una relativa facilidad. Hacemos bien nuestro trabajo, mandamos proyectos con sentido, son bien evaluados y ya tenemos la confianza de la gente que nos evalúa. Sin embargo, al principio cuesta hacerse un hueco. Hay que insistir, no queda otra.

P. En 2016 el Consejo Europeo de Investigación (ERC) le da 1,7 millones de euros para investigar si existen puentes entre el mundo físico de la luz y cómo el cerebro interpreta las imágenes.

R. Lo que pretendemos es seguir avanzando en temas de generación de imágenes fotorrealistas, tomando como ejemplo la realidad virtual, pero que se puedan realizar a la velocidad de las imágenes de los videojuegos, es decir, 16 milisegundos máximo por fotograma. Para eso lo que pensamos es que, quizás, toda la simulación física de la luz que hacemos para las imágenes tan “chulas” que aparecen en el cine, pero que cuestan 10 horas, no son necesarias porque el cerebro no entiende ese idioma de ecuaciones, sino otras cosas. El ejemplo que pongo siempre es el de los artistas. Cuando un artista pinta una capa de terciopelo, sientes que es real, casi puedes tocarlo y sentirlo. Cuando te acercas, ves que son manchas de colores. Es decir, ahí no hay física de la luz, hay otra cosa que el artista sabe plasmar muy bien, que es lo que hace que el cerebro entienda que es terciopelo.

El investigador con compañeros de su grupo. Fotografía aportada por Diego Gutiérrez.

P. Para estos proyectos necesitarán contar con un equipo interdisciplinar.

R. La forma en que te dan las ayudas ERC es un poco especial. El proyecto lo conceden a un investigador solo, lo que evalúa Europa es si esta persona en concreto, con su trayectoria, parece capaz de hacer lo que dice y si es interesante. Una vez se recibe la financiación es necesario contar con gente de distintos campos, por supuesto. Sin embargo, en el momento de la evaluación no te piden que tengas ya ese equipo, digamos que se fían de que, si lo has hecho antes, seas capaz de sacarlo adelante.

“El análisis que a veces te hacen de los gastos de dinero puede llegar a ser absurdo”

P. Al ser una financiación tan difícil de conseguir y tan importante, ¿necesitan estar justificando los gastos constantemente?

R. No. Europa funciona diferente, y más con las ERC, las más prestigiosas y mejor valoradas. En España, lamentablemente, te dan poco dinero y encima el análisis que a veces te hacen de los gastos de dinero puede llegar a ser absurdo, hasta el punto de que vas a un congreso, coges un taxi del hotel al aeropuerto y te preguntan quién iba en el taxi, incluso tres años después. Lo triste es que se preocupan más de esos 17 euros de taxi, por poner un ejemplo, que de la ciencia que has desarrollado. En el tema económico hay que hacer mucho papeleo. En Europa, sin embargo, es un poco más fácil, y las ERC más aún. Si consigues una, que es muy difícil, ya se fían de ti. El control no es tan minucioso.

P. ¿Es muy difícil conseguir esa financiación europea en España?

R. Son muy pocas, pero no soy el único. Sí que es verdad que es una cantidad de dinero que está muy por encima de lo que consigues en España. Cuando la consigues es “fiesta”. La Universidad de Zaragoza es una de las que más becas de estas tiene, creo que unas siete. Es decir, no soy el único, pero son muy difíciles de conseguir.

P. Creó junto a su grupo una cámara fotográfica capaz de tomar un billón de fotografías por segundo y esto llamó la atención de la NASA, quienes se pusieron en contacto con ustedes para ver si podían usarla para hacer un mapa de la topología interna de la luna.

R. La cámara esa la hicimos en colaboración con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 2013. Es tan rápida que se puede ver luz en movimiento. A nivel intuitivo, lo que logramos es que, a la velocidad a la que capturamos imágenes, somos capaces de preguntar a cada fotón individualmente dónde ha estado. Dos años después, la NASA se dio cuenta y pensó implementar esta tecnología para mapear las cuevas de la luna, que no se sabe lo que hay ni cómo son, en lugar de mandar un astronauta.

P. ¿Cómo funciona ese mapeo utilizando esta cámara?

R. Pensaron en montar un prototipo de la cámara en un satélite que orbitara la luna y la bombardeara con fotones. Estos penetran por la luna, van rebotando por dentro del cráter y algunos vuelven al sensor. Entonces, sabiendo cuándo hemos lanzado cada fotón, la velocidad de la luz y el tiempo exacto que ha tardado en llegar al sensor, podríamos deducir el espacio que ha recorrido y de ahí, intentar reconstruir la cueva.

P. También han colaborado con Adobe y Disney.

R. Sí, colaboramos con muchas empresas de generación de contenido visual. Estas son dos de ellas, hemos trabajado con otras. Con Adobe seguimos trabajando constantemente y con Disney surgen bastantes colaboraciones.

Proyecto de investigación con Disney Research Zürich en 2014 sobre la impresión de pelo en 3D para la creación de figuras personalizadas.

P. Han querido contratarle en el extranjero, pero lo ha rechazado y ha preferido quedarse en España.

R. Sí, no es tan extraño. No todo el mundo quiere irse. Hay gente que sí y me parece muy bien. La pena es la que quiere quedarse y se ve obligada a irse porque aquí no hay nada. Hay muchos que tomamos la decisión de quedarnos porque valoramos muchas otras cosas. Cualquier decisión es perfectamente válida y respetable. Cada uno valora lo que tiene que valorar y al final toma la decisión de quedarse o de irse. Pero sí, he podido irme a otros sitios.

“Aquí se ve la investigación con una mirada cortoplacista”

P. Ha estado en varias ocasiones en universidades de Estados Unidos. ¿Qué diferencias más destacables diría que hay entre la investigación en España y allí?

R. Son la noche y el día. Para empezar, el MIT o la Universidad de Stanford, que recibe todos los años alrededor de cientos de CV de los mejores estudiantes que quieren hacer allí el doctorado, son los máximos exponentes que están tirando del carro de la investigación. Luego, además, tienen al lado empresas como Adobe, Google o Facebook, que están invirtiendo muchísimo dinero en la investigación. Allí cuentan con la inversión, el apoyo y la convicción de que la investigación sirve, de que es una pieza fundamental para el desarrollo de un país, condiciones perfectas para que funcione. Además, tienen un modelo de investigación llamado Blue skies research, es decir, investigación abierta, que puede o no puede llevar a un producto, pero se reconoce su utilizad. En España, sin embargo, somos sobre todo ladrillo y turismo. Aquí se ve la investigación con una mirada cortoplacista, los proyectos duran tres años. Si encima te piden un producto o aplicación final, obviamente no puedo pensar muy a largo plazo, tengo que pensar en ideas puramente incrementales, no arriesgarme más. El modelo de investigación abierta lo echo mucho de menos aquí.

P. ¿Cómo ve la situación de la investigación en España en relación a políticas científicas?

R. Aquí no ha habido un político todavía que se ponga a apoyar algo de lo que no vaya a obtener beneficio de algún tipo dentro de su mandato. Aunque insisto en que la Ley de la Ciencia abre una puerta a la esperanza. Un país científicamente educado no se construye en dos días, hablamos de una o dos décadas. A ver si cambia.

P. ¿Cree que la sociedad conoce cómo funciona la investigación?

R. Tenemos mucho que hacer ahí y es un poco culpa de nosotros, los propios investigadores, quienes muchas veces estamos demasiado ocupados investigando como para divulgar. Yo lo hago siempre que puedo, aunque solo sea porque casi todo el dinero que manejo es dinero público y tengo la obligación de explicar a la sociedad en qué lo gasto. Por otro lado, creo que los medios cometen el error de no prestar atención a la ciencia, no hacen el esfuerzo por intentar crear una sociedad científicamente educada. Además, muchas veces, bien por falta de entendimiento o por llamar la atención, ponen titulares que crean falsas expectativas. Entonces, que la sociedad no conozca la investigación es un poco culpa de todos: del público por falta de interés, nuestra por falta de divulgación y de los medios por no tratar la ciencia más a menudo y más seriamente. Imagina que, en lugar de todos los programas basura, emitieran otros para educar científicamente a la gente. La sociedad que tendríamos de aquí a diez años sería diferente. Pero claro, eso no vende.

“Hace falta inspirar a la sociedad y tener metas difíciles”

P. ¿Considera que el científico está estereotipado?

R. Aunque no tengo una idea muy clara, sí creo que hay un cierto estereotipo, aunque no sé si es el principal problema. Hablando muchas veces con mis amigos, he visto que algunos no entienden la utilidad de ciertas investigaciones. Esto es algo que la gente tiene que saber, conocer qué beneficios traen. Ahí la prensa muchas veces falla mandando el mensaje equivocado, algo muy concreto y puntual. En EEUU hay un ejemplo muy claro, y es cuando Kennedy anunció en los años 60 que mandaría un hombre a la luna. Gracias a eso, ese país se convirtió en la primera potencia tecnológica y científica. Eso fue lo que dio lugar a que tanta gente allí quisiera dedicarse a la ciencia. Actualmente, está perdiendo su ventaja competitiva al ir limando cada vez más la importancia de la ciencia, y ahora con Trump mucho más. Entonces, no inspira a su población para que se dedique a ello, como ocurre en España, donde hace 15 años lo que la gente quería era irse a la construcción con 16 años y ganar 2.000 €, no dedicarse a la ciencia. Por ello, hace falta inspirar a la sociedad y tener metas difíciles que generen beneficios a todos los niveles.

P. Si la sociedad no conoce la investigación, ¿cree que los gobernantes tampoco?

R. Es un poco la pescadilla que se muerde la boca. Ahí yo creo que, si los gobernantes, que son la cabeza visible de la sociedad, comenzaran impulsando esto, poco a poco la sociedad iría reaccionando.

P. Incluso puede ser que los propios estudiantes tampoco sean conscientes.

R. Eso es algo que yo intento enseñarles muchas veces en la universidad. Yo mismo cuando estudiaba no sabía qué se hacía investigación a veces tan, tan buena en la Universidad de Zaragoza. Y eso es algo que veo en alumnos. Yo intento enseñarles lo que se hace aquí y que tengan opciones, que no piensen que investigar significa irse a EEUU.

P. ¿Qué opina de que generalmente se asocie la cultura con letras y raramente con ciencia y tecnología?

R. Es un tema que me enfada un poco. Por ejemplo, me enfada muchísimo cuando veo que algún famoso de estos que salen en programas de la tele se regodean de su falta de conocimiento en cosas tan básicas como podría ser el cálculo de un porcentaje. Es como regodearse en público de que no sabes leer. Nunca he visto en una entrevista sobre historia, por ejemplo, que digan que de eso no entienden nada. En entrevistas de ciencia, muchas veces. Falta aún muchísimo por hacer para que ese analfabetismo científico cambie.

P. ¿Cómo cree que se podría mejorar la cultura científica?

R. Para empezar, dedicando menos recursos a ciertas cosas y más a otras como ciencia. Por otro lado, promoviendo la buena investigación, porque algo que hacemos en investigación en España es el “café para todos”. Yo creo que habría que apostar por buena investigación, aunque no sea para todos. Esta no es una idea muy popular, pero creo que el modelo actual no funciona del todo bien. Sería necesario analizar con criterio la calidad del proyecto, premiar la excelencia. Finalmente, sería necesaria más financiación porque al final todo se reduce a dinero: puedes hacer más actos, más promoción, mejor investigación, contratar a mejores investigadores que den lugar a mejores productos, estos generar mejores noticias, más programas de televisión, etc.

Ana Belén Ropero | Profesora de nutrición y divulgadora

“EN ESPAÑA SOMOS MUY PRODUCTIVOS CON POCO DINERO”

Tras 15 años dedicada a la investigación, la denegación de dos proyectos hace a la profesora de la Universidad Miguel Hernández de Elche cambiar el rumbo hacia la divulgación científica


Ana Belén Ropero.

Hasta el año 2012 investigaba el papel de los estrógenos en la regulación de la glucosa en sangre. Sin embargo, la denegación de dos proyectos de investigación y la consecuente imposibilidad de independizarse, sumado a la influencia que tuvo un compañero, hizo que Ana Belén Ropero Lara (Ibi, Alicante, 1973) decidiera abandonar ese mundo y dedicarse a algo completamente distinto. Actualmente, la profesora de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche intenta que la sociedad aprenda a elegir lo que come.

Pregunta. ¿Qué cambios notables ha visto desde sus inicios en la investigación respecto a la situación actual?

Respuesta. Antes de la crisis era relativamente sencillo conseguir un proyecto, no necesitabas grandísimos currículums porque en España llevábamos una trayectoria ascendente en los últimos 20-30 años, estaba evolucionando e íbamos siendo más conscientes de la importancia de la investigación. Lo que sucedió es que ese aumento progresivo se vio muy afectado cuando comenzó la crisis. En mi caso, puede ser que notáramos los efectos un par de años después que el resto de sectores, pero al final nos pilló. Esa caída se ha ido acuciando más en los últimos años, lo cual ha cerrado muchas puertas. Antes había más posibilidades de crear tu propio grupo y ahora es más complicado, aunque, en realidad, no ha sido nunca sencillo.

P. Entiendo que esto afecta, sobre todo, a los jóvenes que intentan desarrollar una carrera profesional en la investigación.

R. Ahora mismo, gente muy preparada que se encuentra en el extranjero vuelve a España y se incorpora a un grupo con un contrato postdoctoral, es decir, no se independiza. Entonces, se quedan atascados sin poder pedir proyectos, pues para ello necesitas determinada posición dentro de una universidad o centro de investigación, una vinculación laboral. No te vale con tener un contrato de uno o dos años si el proyecto va a durar tres. Puesto que en este momento no se crean nuevas plazas, es muy difícil crear nuevos grupos. Además, incluso cuando llegas a una posición laboral que te permite oficialmente solicitar un proyecto, el cual fue mi caso, tampoco lo puedes tener. Una de las razones es que, si llevas una línea de investigación y quieras hacerte independiente con una parecida, el inconveniente es que te piden que sea claramente diferente de la del grupo de origen. Sin embargo, te exigen resultados previos, algo que no puedes tener si has estado haciendo otra línea de investigación. Es decir, tú no puedes pedir al jefe del grupo que te deje una partida de su dinero para hacer una línea de investigación diferente cuando él tiene que justificar en qué lo ha dedicado y cumplir con los objetivos de su línea.

“Como hay poco dinero, suben el listón y exigen mucho”

P. Parece difícil salir de esa situación.

R. Sí, el problema es que, como hay poco dinero, suben el listón y exigen mucho. La gente que se mantiene ahí es gente que lleva en el sistema varios años con una investigación consolidada. Dado que te piden resultados previos, es necesario entrar en el círculo. Lo que sucede es que, si los proyectos son para tres años, la investigación cuesta mucho de hacer. Es decir, tú no puedes esperarte a hacer tu investigación en el momento en que te dan tu proyecto. De alguna manera tienes que cubrirte las espaldas porque en ese periodo de tiempo no puedes hacer experimentos y publicar varios artículos – pueden pasar más de 6 meses desde que se envía uno hasta que se publica – para que luego te vuelvan a dar otro proyecto, es muy poco tiempo. Los proyectos a tres años son una visión muy cortoplacista de la investigación, pues esta requiere de más tiempo.

P. ¿Qué alternativas hay?

R. Lo que está permitiendo el sistema actual es que pueda haber más de un investigador principal en un grupo de investigación, lo cual favorece que esa gente tenga una posición algo mejor que postdoctoral, un poco más de relevancia. Por ejemplo, hay grupos de investigación que están formados por grupos más pequeños que sí pueden dirigir jóvenes investigadores, de modo que pueden tener más capacidad de libertad. Sin embargo, no siempre sucede eso, pues depende del investigador principal y su concepto de grupo de investigación. Llega un momento en que necesitas tener tu propia línea porque tienes tus ideas, algo lógico. Ahora mismo es imposible, el grupo tiene su financiación para su proyecto y no sobra dinero para comenzar uno aparte.

P. Tras sus estancias en el extranjero, ¿qué diferencias más destacables diría que hay respecto a la investigación en España?

R. En España somos muy productivos con poco dinero. No obstante, hay ocasiones en las que nos exigimos demasiado. En Estados Unidos, donde hay más dinero para la investigación, hay gente mala, buena y regular, igual que aquí. Pretendemos todos publicar en Nature o Science, [las dos revistas científicas con más prestigio] y eso no puede ser así. Algo distinto en EEUU es que allí tus ingresos dependen de tus proyectos, mientras que aquí tenemos nuestro sueldo. Aquí, siendo profesor, aunque no obtengas tus proyectos, sigues teniendo un sueldo. Allí está más en riesgo.

“En 2012 decidí dejar completamente la investigación”

P. ¿Ha tenido que abandonar alguna vez una línea de investigación?

R. He estado haciendo investigación durante 15 años sobre el papel de los estrógenos en la regulación de la glucosa en sangre. Hice mi tesis en la UMH, me fui tres o cuatro años fuera y en 2005 volví a España al mismo grupo de origen con un contrato postdoctoral. En el año 2011 solicité financiación en un par de ocasiones para un proyecto e independizarme del grupo. No lo conseguí, pues estábamos en plena crisis y comenzaba el “cuello de botella”. En 2012 decidí dejar completamente la investigación y ahora estoy retomando otras líneas.

P. Tras apartarse de ese camino, comienza un proyecto de divulgación científica.

R. Después de eso, comencé Badali con mi compañera del área de nutrición Marta Beltrá, un proyecto de promoción de la salud a través de una web de nutrición y una base de datos de alimentos. Esto lo hemos podido hacer con pequeñas ayudas de la UMH porque lo único que necesitamos es un ordenador y conexión a internet, aunque eventualmente también vamos a reconducirlo a la investigación. Además, nos han ayudado compañeros y estudiantes. Estamos intentado conseguir financiación, pero si no lo conseguimos, el proyecto puede seguir adelante, más lentamente, pero sale.

Marta Beltrá y Ana Belén Ropero. Fotografía de Belén Pardos.

P. ¿Cómo comienza a interesarse por la divulgación?

R. Esto de dejar una vía profesional y tomar otra no es algo que se haga a la ligera. Yo tenía un compañero que hacía y hace cosas de divulgación, Ernesto Caballero, quien me metió en este mundo. Estoy muy agradecida, puesto que gracias a ello descubrí que me gustaba divulgar. Cuando no me aceptaban los proyectos, vi que podía ser una opción hacia la que dirigir mi carrera profesional y, además, necesaria para la propia ciencia y la investigación.

P. Ahora que la conoce más a fondo, ¿cómo ve la situación actual de la divulgación científica?

R. Actualmente hay mucho movimiento, pero es un saco muy grande donde se incluyen actividades diversas que creo hay que ir trabajando. En algún momento habrá que pararse a pensar en qué es realmente la divulgación y qué es lo que queremos divulgar. Para ello, tiene que haber un reconocimiento de las instituciones y la sociedad para que podamos replantear qué vamos a divulgar. Además, científicos y periodistas tenemos que trabajar de la mano.

“La sociedad no conoce lo que hacemos, con lo cual los gobernantes tampoco”

P. ¿Cree que la sociedad conoce cómo funciona la investigación?

R. Conforme comencé a meterme en este mundo, me iba dando cuenta de que esos problemas que teníamos en investigación tras las crisis eran porque realmente la sociedad no sabe lo que hacemos, con lo cual los gobernantes tampoco. De hecho, durante todo el tiempo que estuve en la investigación a mi madre no pude contarle lo que estaba haciendo porque no lo iba a entender. Pero, ¿el problema era de mi madre o mío por no saber explicárselo?

P. ¿Qué opinión le merecen las noticias científicas en medios generalistas?

R. Revistas muy prestigiosas como Science cuentan con gabinetes de prensa que elaboran noticias que se entienden con facilidad y que los periodistas utilizan. Pero, ¿esas noticias son para la sociedad o para el ámbito científico? Yo creo que para este segundo. En muchas ocasiones, nos encontramos que un medio audiovisual tiene que contar en 30 segundos de qué ha tratado un artículo científico. A mí eso no me gusta porque no puedes coger un trabajo de investigación y en tan poco tiempo mostrárselo a gente que no tiene la suficiente cultura científica como para valorarlo. Generalmente, los resultados de una investigación son algo muy puntual, es decir, han tenido lugar en una situación concreta y con una serie de factores específicos. Sin embargo, los medios lo intentan extrapolar, lo cual es un error. No puede ser que pretendamos presentar a la sociedad un trabajo de investigación como algo concluyente. La investigación raramente nos puede dar esa respuesta rápida o ese titular que nos llame mucho la atención. Opino que ahí lo estamos haciendo mal tanto científicos como periodistas.

P. ¿Qué propondría para solucionar esto?

R. Se tiene que formar a la gente mediante divulgación científica, fuera de medios generalistas y sobre temas que ya estén muy afianzados y estudiados. Es decir, hasta que muchos grupos de investigación no se han puesto de acuerdo en unos resultados y coinciden, uno no puede decirle a la sociedad que eso es totalmente cierto. Y esto hay que hacerlo sin prisa. La comunicación científica requiere de tiempo para que salga bien. Los científicos tenemos que aceptarla, pues es parte de nuestro trabajo y se lo debemos a la sociedad. Además, hay que fomentar la actitud crítica desde pequeños para que, teniendo tú la información, seas capaz de valorarla y decidir. Sin embargo, me da la sensación de que hoy en día no la tenemos, ni en nutrición ni en nada. Y esa información tiene que venir de la investigación y la ciencia, sacarla del laboratorio, lo cual es complicadísimo.

P. Usted divulga a través de un blog, pero, ¿qué medio considera más adecuado para hacerlo?

R. La divulgación puede consistir desde la difusión de un artículo que se acaba de publicar, hasta cosas que se saben desde hace muchos años, algo común en nutrición y lo cual practicamos en Badali. Esto se puede hacer a través de muchos canales, como puede ser internet, donde gran parte de la información que se encuentra no tiene base ninguna y donde normalmente no se incluyen referencias. Otra opción son los eventos, tales como ferias. A este respecto, la ciencia corre un peligro importante, sobre todo en nutrición. Y es que, para llevar a cabo esas ferias, se necesita de una financiación que las instituciones públicas no tienen, por lo que en la actualidad se acude mucho a patrocinadores, que obviamente no ven con buenos ojos la crítica a sus productos. Mi opinión es que la divulgación hay que hacerla desde entidades institucionales. Una muy buena idea es a través de las Unidades de Cultura Científica.

P. ¿Cree que la profesión del científico está muy estereotipada?

R. Yo creo que sí, la gente no conoce cómo somos, por eso nos valora tanto, nos cree gente de mucho estudio. Pero nosotros somos personas normales que tienen características peculiares igual que las pueden tener periodistas o gente de cualquier profesión. Me gustaría que la gente realmente entendiera cómo funciona la investigación, algo complicado porque requiere de mucho tiempo.

“La investigación es muy exigente, requiere de mucho tiempo y es muy dura”

P. ¿Estos estereotipos afectan también a los investigadores?

R. Por mi experiencia personal, creo que sí. Los referentes que nosotros tenemos son gente excepcional. No solo por ser muy buenos, sino también porque hicieron de la ciencia su modo de vida. Para nosotros nuestro español en ciencias de la salud es Ramón y Cajal, un señor especial que dedicó su vida a esto. Y luego, para las mujeres, Marie Curie. Pero claro, son excepciones. Muchas veces te encuentras que los jóvenes que quieren iniciarse entran con la visión que tiene la sociedad, es decir, el estereotipo de que esta profesión es especial, lo que supone una idealización. Reconozco que yo tenía esa visión, pero con el tiempo va cambiando La investigación es muy exigente, requiere de mucho tiempo y es muy dura. Las personas vamos evolucionando y nos damos cuenta de que no hay que vivir encerrada en tu laboratorio, sino que también tienes que responder a la sociedad, tienes una vida personal…

P. ¿Cómo ve la situación de la mujer en la ciencia?

R. Yo conozco mujeres que son investigadoras principales y la mayoría entra dentro de dos categorías: o bien no tienen familia o pareja, o bien la pareja se dedica a lo mismo. En los hombres no ocurre esto. Actualmente, el peso de llevar una familia todavía recae en la mujer y eso es casi imposible de compaginar con una vida dedicada a la investigación, a menos que tu pareja también lo haga y pueda así comprenderlo y apoyarte. Además, el sistema tampoco está preparado para eso porque solo se tienen en cuenta los 4 meses de la baja maternal, pero tras ese tiempo sigues teniendo un niño que cuidar. Muchas mujeres quieren llevar esa vida idealizada de investigador y entran en conflicto con algo que también quieren: ser madre. De hecho, yo he visto malos comportamientos de investigadores hacia mujeres cuando han visto que son ellas las que trabajan en la investigación y los maridos los que han dejado su trabajo para irse, o venir aquí, con ella. O gente que, si los dos se dedican a la ciencia, dan por hecho que es el hombre el que va a ser investigador principal, cuando en realidad es ella la mejor o la que tiene más interés.