Eila Rodríguez: «hay mucha información que tienen las ONGs que no interesa que tenga respaldo científico»

  • Eila Rodríguez Filgueiras es una periodista graduada por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Además tiene un Máster en Investigación de Periodismo: Discurso y Comunicación,  y fue activista en Greenpeace y Aldeas Infantiles.

Eila Rodríguez durante la campaña de pesca de arrastre. Foto cedida.
  • Como periodista que ha seguido de cerca la información ambiental, ¿encuentras de calidad las noticias que los medios de comunicación dan sobre este tema?

La verdad es que no. Creo que es escasa, aunque entiendo que conseguir fuentes es bastante más complicado porque las ONGs trabajan desde perspectivas diferentes a los medios. 

Contrastar la información en esos aspectos es más complicado, pero creo que se podría atender mucho más a qué dice Amnistía Internacional, Greenpeace… Entiendo que es información incómoda en muchas ocasiones y que tiene que tener algún respaldo científico, pero hay mucha información que tienen las ONGs que no interesa que tenga respaldo científico, porque no interesa que salga ni que se hable de eso.

Cada vez hay más información, pero a mí me sigue pareciendo insuficiente y de poca calidad. Solo hay noticias cuando hay algo muy gordo. Cuando las noticias son pequeñas, locales, no suele aparecer y no entiendo por qué, ya que es algo que afecta a todo el mundo. Como dice mi abuelo: “muchos pocos hacen mucho”. En material de medioambiente, muchos problemas pequeños, hacen uno grande.

  • ¿Tenéis buena respuesta de la población a las campañas e iniciativas de Greenpeace? ¿En qué rango de edad habéis notado más implicación o que haya calado más? 

Normalmente siempre hay buena respuesta porque Greenpeace es una organización que tiene presencia y notabilidad. Es algo que la gente conoce y tiene buena reputación. En organizaciones más pequeñas, las iniciativas no calan tanto porque no son tan conocidas ni tienen un renombre.

Con respecto al rango de edad, depende de la campaña. Hicimos una en Santiago sobre la pesca de arrastre -que es ilegal en España- y recuerdo que cuando fuimos a informar sobre eso por los supermercados, de 45 años en adelante, les daba igual.

Cuando hablamos de cambio climático, ahí sí que interesa más. El rango de edad suele ser parecido, entre 18 y quizás 55, les interesa. A partir de 60, no se preocupan nada.

«Las redes sociales suponen un 70% del impacto de la campaña»

  • ¿Podrías destacar la actividad o campaña que más te haya marcado de entre las que hayas participado? 

Pues precisamente esa de las conservas. Fuimos al supermercado en Santiago de Compostela y pusimos pegatinas conforme que esas marcas usaban un método de pesca ilegal en España. 

Eso me marcó porque para mí era algo importante y lo tuvimos que hacer un poco clandestinamente.

Después de unas horas fuimos a ver los resultados y estábamos contentos, porque aunque habían comprado, no faltaban muchas. Aunque la gente en unas semanas las volviera a comprar esos productos, momentáneamente había hecho efecto. Ahí me di cuenta de que una acción pequeña podía tener un impacto.

Luego recuerdo una para Save the Arctic, contra el deshielo de los polos. Fuimos a la catedral, también en Santiago y escribimos “Voices Arctic” con luz y fotografía de alta exposición. Recuerdo que nos costó muchísimo, pero que también fue muy compartida en redes. En ese momento pensé: “de qué forma tan sencilla se puede hacer algo viral” y fui consciente de la importancia de que algo se mueva por redes.

  • ¿Cuál es el perfil principal de tus compañeros en estas ONG?

El 85 por ciento de los voluntarios tenemos entre 18 y 35 años. Con más de 35 suelen pertenecer a cúpulas más altas. Es raro que alguien entre como voluntario en una ONG con más de 25 años. He conocido a gente allí con 60 años, pero por norma general llevan en las organizaciones desde que son muy jóvenes.

  • ¿Crees que nuestra generación está concienciada y es proactiva contra el cambio climático? 

Sí. El cambio climático empezó mucho antes. Mi madre, por ejemplo está muy concienciada desde siempre. Ahora que se habla mucho de esos temas, creo que nuestra generación está muy concienciada y es muy proactiva. 

A nivel internacional y local, el movimiento Friday For Future fue impresionantes en todos los niveles, tanto de gente en manifestaciones, como de publicaciones y contenido en redes sociales.

En estos casos las redes son muy importantes, porque el contenido llega de un modo mucho más directo y efectivo y es muy fácil de mover. Todo el mundo las usa y es vital en las ONGs, tanto para difundir como para decir “vamos a hacer una acción, hay una manifestación…”.

Cuando algo se mueve por redes, está en la opinión pública, por lo que para los medios está en bandeja publicarlo. Las redes sociales suponen un 70% del impacto de la campaña. Además, es un cliché eso de que cala más en la gente joven. Todo el mundo usa Facebook, Twitter, Instagram…

Incluso se puede llegar a los medios de comunicación por el movimiento en redes, ya sea porque se comparte mucho en WhatsApp o porque se mueve mucho en Twitter. No es la primera vez que pasa.

En Fridays For Future fue muy importante la conexión entre grupos, por ejemplo entre Lleida, Girona, Barcelona.. El hacer piña, compartir los contenidos de otros, poder ver lo que hacían los demás y sentirte parte de algo, que es muy importante.

  • ¿Ha habido un cambio en las actividades, o en cuanto a la implicación de la que hablábamos antes, desde que Greta Thunberg ha aparecido en el panorama mediático?

El nacimiento de Fridays For Future y la entrada de Greta en escena creo que dieron un impulso muy grande en el movimiento contra el cambio climático. La gente ya era consciente del deshielo, agujero en la capa de ozono… Pero con Greta se puso en primerísima línea porque los medios de comunicación y las redes son los que mueven las masas y pueden cambiar la opinión pública. Greta Thunberg apareció mucho, tanto por el movimiento que montó, como por su perfil. Salir en los medios internacionales significa visibilidad internacional y eso a la gente joven le impactó muchísimo. 

Sirvió para que toda la gente local que tenía un sentimiento y una creencia con respecto al cambio climático, se juntasen, haciendo grupos más grandes. Movilizó a la gente, juntándola, haciendo un grupo y convirtiéndose en un movimiento mundial.

Greta opina que a nivel de objetivos no se consiguió apenas nada, pero yo creo que se consiguió crear un movimiento enorme y consolidar una conciencia en la gente joven y no tan joven.

María Josep Picó: «Una persona de la edad de Greta no tiene la potestad para ir reivindicando cosas»

  • María Josep Picó es periodista y miembro de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA). Además, es profesora asociada en la Universitat Jaume I.
María Josep Picó. Imagen cedida.
  • ¿Cuáles son las claves para una buena divulgación de la ciencia?

Lo primero es que tienes que tener unos buenos resultados, resultados que sean interesantes y aproximarlos a la ciudadanía de la forma más atractiva posible, siempre que no se pierda la veracidad.

  • ¿Hay un buen nivel en España en cuanto a divulgación científica?

Sí, en cuanto a divulgación las universidades, la FECYT y otras instituciones han hecho un gran trabajo. Si vamos a los medios de comunicación, el nivel es menor, y en las redes sociales hay de todo. Podemos decir que existe un sector importante en cuanto a la divulgación. La divulgación no está sujeta a la actualidad, se genera a través de los medios o actividades.

El periodismo científico no está tan bien. En los medios es donde tenemos una situación precaria debido a su situación, porque la prensa está en una crisis triple y el periodismo científico no está pagado, lo que lleva a que las informaciones de ciencia o medioambiente no se traten como se debería.

Yo siempre pongo el caso de El Mundo y El País, porque El Mundo tenía una sección grandísima y no sé si queda alguien y en El País directamente está descentralizado.

  • ¿El discurso de Greta se adecúa a esto?

Creo que Greta es la construcción de una marca y que ella se tiene que poner en la sección de activismo. Greta no es periodista, ella no hace divulgación, habla del calentamiento pero sobre todo reivindica, como los ecologistas.

Es una activista y yo soy bastante crítica, porque con ella se ha creado una marca, un modelo de negocio. Se ha creado artificialmente un personaje, porque una persona de la edad de Greta no tiene la potestad para ir reivindicando cosas, ni tiene por detrás una financiación y un equipo. Una niña de 16 años no puede presentarse y hacer un discurso en la ONU. 

Hay una cosa que para mí es muy importante y es la transparencia en la financiación. En Greta me ha costado muchísimo verlo. En junio vi que había creado una fundación y en su momento estuve buscando y no encontraba transparencia informativa. Yo quiero saber quién la financia.

Hay mucho irreal dentro de las personas jóvenes. La gente no está volcada para nada, la gente va a manifestaciones porque van después al McDonalds o a Zara. Me gusta, pero ¿hasta qué punto se crea conciencia y un alumno mío deja el coche y viene en transporte público? Hay un estudio sobre la figura de Greta, algo del estilo de “la creación del discurso de Greta”. Menciona todo lo relativo a apelar a la pena, a esos poderes públicos y su culpabilidad, a la infancia e inocencia.

Las personas como Greta silencian el verdadero discurso, lo importante es que dejemos de contaminar y mientras estemos con este tipo de comunicación, no atacamos el verdadero tema.

  • ¿Hay más reticencia a Greta en las redes sociales?

No he hecho un seguimiento como tal, pero sí que hay críticas sobre que como es mujer no es muy agraciada, sobre que es «una niña enfadada», o cosas por el estilo. Lo que sí es cierto es que esto va a traer una bola. Si lo preguntas, los jóvenes no se identifican, y yo lo veo en mis alumnos. Es un discurso muy lejano, por lo que es más difícil que cale en la gente joven.

Con el movimiento de Al Gore en EEUU, hubo un boom importantísimo; después vino la crisis del 2008 y se acabó. Ahora ha llegado la COVID y se ha llevado a Greta y todo; y gracias que podemos ir hablando de desarrollo sostenible y temas por el estilo, sino nada.

Greta es un personaje global y sus tweets tienen aún respuesta, pero su figura se quita en cuanto ves que su familia genera un negocio, que tiene financiación… Ahí ves que de alguna manera es poder fáctico.

  • ¿Qué organizaciones ecologistas tienen más peso en España?

A mí por ejemplo me gusta mucho WWF, Seo Birdlife, luego en cada territorio están las locales, que son muy importantes porque generan información. Greenpeace, por ejemplo, es la gran multinacional.

En España las organizaciones están haciendo su función y no tenemos fundaciones que sean lobbies negacionistas. Lo más negacionista que tenemos son algunos medios o la derecha española, que le quitan importancia al cambio climático porque toca lo económico.

  • ¿Cómo ha afectado la COVID? 

Estábamos viviendo un boom en informaciones sobre el cambio climático por las cumbres, incluida la COP25 en Madrid el año pasado, por Greta… Y claro, la COVID ha sido un parón porque todo se ha centrado en ello. Lo único que lo salva es que se dice que la contaminación contribuye y perjudica, es decir, el discurso de que si mejoramos el medio ambiente mejoramos la lucha contra la COVID y mejoramos la salud. 

Lo importante sería mantener esta relación porque los temas de salud están muy vinculados

Carlos Toural: «Greta es una creación ad hoc»

  • Carlos Toural Bran es experto en comunicación política. Además de haber sido vicedecano de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), actualmente sigue siendo profesor y forma parte del equipo rectoral.
Carlos Toural Bran. Imagen cedida.
  • En algunas facultades de periodismo se estudia la figura de Greta. ¿Por qué?

Básicamente porque estamos en una especie de cultura de consumo, y Greta es otro fenómeno de consumo de masas que se genera como tal, apoyada en redes sociales y que tiene la atención puntual en un contexto puntual. Se estudia esa figura porque Greta es una creación «ad hoc» para un contexto de cultura digital predominante y se apoya en las plataformas de difusión.

Es normal que se estudie en facultades, además, desde el punto de vista estratégico; los padres declararon que ya se preparó este perfil, no es cuestión de algo efímero sino que es un perfil con una estrategia detrás. Desde una construcción de marca, es muy interesante estudiarlo.

  • ¿La usarías como ejemplo de estudio de discurso político en tus clases?  

A nivel de estudio político no lo veo tan potente porque el discurso político está marcado por los objetivos que se consensuaron. El discurso se construye sobre esas cuestiones consensuadas. No es tanto discurso político en términos partidarios, sino de un tema concreto que luego los bandos atraen a su discurso. No es un discurso político puro sino como una iniciativa de creación de discurso puntual en un tema, que luego se puede cuadrar en diferentes ideologías y movimientos. En este caso, la izquierda lo asumió completamente, el centro lo asumió también e incluso parte de la derecha.

Ahora mismo ella es una niña, no puedes meterla en un partido y darle voz, pero hay mucha intención en hacerlo, en hacerla tomar decisiones. Es una creación de una marca que tiene su contexto particular y recorrido particular y es muy difícil sacarla de ahí. Lo que en un inicio era lo bueno, que es una niña y la hizo crecer, es precisamente el handicap de que no se pueda convertir en algo político.

  • ¿Cuáles son las claves de este discurso para que una niña de tan temprana edad consiga llegar a las más altas esferas?

No es un fenómeno tan disruptivo, en sentido de una aparición espontánea sino que obedece a una estrategia de creación y consolidación. Se habla del proceso de creación de perfil que hicieron los padres de Greta, y con su hermana están haciendo lo mismo en el ámbito del feminismo.

Para mí lo más relevante de este caso es cómo usaron el perfil de una niña, es decir, la  infancia. Me parece un punto positivo en cuanto a éxito, porque realmente estás concediéndole una importancia suprema a ese problema, ya que es la idea de que a los que les queda este mundo es a los niños, y son ellos los que nos dicen «parad que nos dejáis esto», es un caso relevante en cuestión de estudio por estrategia de marca y estrategia comunicativa en un perfil infantil.

«Me da pena hablar así de una niña […] Greta es un producto que va a alguna fundación, porque a nivel político no hay mucho recorrido»

  • Ha obtenido respuestas por parte de personajes como Donald Trump, en concreto, reacciones adversas y negacionistas.

Trump es una especie de algoritmo completamente aleatorio. Es una persona que gestiona sus redes sociales él mismo, por lo que es una variable que no controlas en cuanto a comunicación, ya que el personaje es quien controla el canal. Este perfil puede ser el mismo perfil de una persona que está en la playa, pasa un niño corriendo, le cae arena y le grita.

Greta apunta contra formas de actuar en las que basa Trump en los EEUU. Consiguió alzar su voz basándose en una marca potente y la gestión exitosa apoyada en redes sociales.

Naomi Seibt, la «anti Greta», es un diálogo converso en el que las voces se van alzando. Ahora mismo, le contesta porque si no le contestas es que no tienes argumentos, por lo que es un diálogo muchas veces vacío. El efecto que hace es «¡Uh! le contesto esto». Es una conversación en la que se construye un discurso en que cada uno intenta llevarlo a su terreno, pero es cuestión de redes sociales. Si quiero darle mas punch, lo transformo en comunicado y desde mi plataforma lo traslado a algo permanente.

  • ¿Está el discurso de Greta perdiendo fuerza?

Más bien es desgaste. El tema del que está hablando Greta viene desde hace tiempo y tiene mucho recorrido. Cualquier estrategia comunicativa establece un plan sobre ella que puede ser similar a un guión, por ejemplo, donde hay un inicio, personajes, puntos de intensidad narrativa… Y tienes que ir modelándolo constantemente. Las redes sociales como Twitter tienen un índice de renovación de mensaje muy alto y es muy difícil estar generando un punto de narración alto continuamente. Todos recibimos muchos impulsos al día, por lo que es difícil mantenerlo.

Estamos en un contexto de consumo rápido de contenido digital, pero con muy poco peso en cuanto a reflexión. Regurgitamos temas. Greta hizo viajes con el objetivo de la trascendencia, para obtener reconocimiento en redes y medios.

  • Salgamos un poco de la teoría. Cuéntanos tu opinión personal.

El discurso en el que ella se establece es un discurso con muchos lados complicados de tocar, porque por ejemplo, los barcos en los que viaja Greta están fabricados con materiales para los que hace falta industria, y esa industria mantiene familias… Entonces hay aspectos difíciles de despegar de la visión ecologista.

Es difícil que cale un discurso tan agresivo. Le veo salida en cuanto a modular la aparición y su discurso, para que después pueda ser colocada en alguna organización o asociación. Me da pena hablar así de una niña, pero lo que hicieron fue eso, pensando en el camino hacia el que se dirigía, en una meta concreta. Greta es un producto que va a alguna fundación, porque a nivel político no hay mucho recorrido, ya que ante la visión ecologista que defiende, de por medio está la realidad del capitalismo.

Sindo Feijoo: «La mayor preocupación medioambiental la tienen personas de 40 años»

  • Gumersindo Feijoo es Catedrático de Ingeniería Química en la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Además, es vicerrector de Planificación, Tecnologías y Sustentabilidad en la misma universidad.
Gumersindo Feijoo. Imagen cedida.
  • ¿En qué momento medioambiental nos encontramos?

En este paradigma hay dos lados, positivo y negativo. La COVID va a acelerar el tema medioambiental y hay algún dato objetivo que permite avalar esto, como por ejemplo los impactos en las dietas: en España hubo un aumento de productos de mayor calidad ambiental o alimentaria y el consumo de km 0 aumentó, (km 0 es todo aquello que se produce en un radio de 100 km desde donde está el consumidor). Para mucha gente esta peste es un suma y sigue dentro del tema medioambiental, en el que no hacíamos lo correcto. 

  • ¿Qué es la economía circular?

La economía circular es la gran revolución. Está cambiando totalmente la forma en que operan consumidores y empresas, porque la economía circular tiene una ventaja y es que si la haces bien puedes reducir costes y aumentar el rango de beneficio. 

La gente no sabe realmente qué es, pero está un paso por delante de las empresas. Lo que va de la mano de la economía circular de los objetivos de desarrollo sostenible, y eso la gente los conoce un poco más.

  • ¿Por qué hay gente que se resiste a aceptar el cambio climático?

Normalmente este tema tiene que ver con los datos y la percepción. Yo puedo decir que una persona es alta o baja y es una percepción, porque para una persona hablar de altos incluye solo a gente a partir de dos metros, mientras que para otra persona hablar de altos es mencionar a gente de más de 1,80. Por otra parte están los datos, que en este caso es la estatura: para ello se saca el promedio y ese es el dato objetivo. 

En el cambio climático pasa lo mismo, y es que en la ciencia hay que demostrar. Tú tienes unos datos y una hipótesis y si luego cambian los datos, se cambian las hipótesis. Los datos dicen que tenemos un cambio constante en el nivel de CO2 en la atmósfera y un aumento de la temperatura; por eso hay variaciones en los regímenes climáticos de temperatura, precipitaciones…Eso es irrefutable, está ahí. 

Hay gente que piensa que el cambio climático es la película de 2012 donde sube 4 metros el nivel del mar en un día, pero eso es ciencia ficción. Los datos son terribles aún así, y es que en Groenlandia se ha dado el punto de no retorno con respecto al deshielo y la temperatura. 

Si tú entras con una persona negacionista a decir «cambio climático sí o no», entras en una creencia, pero esto no es una creencia, son datos, con lo cuál hay que enseñar. Si tú enseñas tus datos, la otra persona tiene que demostrarlo “¿tienes un medidor en tu casa de CO2 y te da algo diferente? Genial. ¿No lo tienes? Entonces no puedes refutarlo”.

«Si decimos que un sueco es más medioambiental que un español, estamos equivocados«

  • ¿Qué importancia tiene el discurso de Greta?

De lo que no cabe duda de la figura de Greta es que es un icono, y todo icono tiene sus aciertos y fallos. Greta puso a nivel comunicativo y mundial el ODS número 13 de los 17 que hay: la acción sobre el clima. Hay gente que opina que ese es el gran objetivo, pero hay otra que también es muy importante la biodiversidad, pero no hay duda de que puso en los medios de comunicación ese problema. 

  • ¿Cuál es la tendencia actual del activismo medioambiental? 

Si hablamos de activismo, aquí no es tan alto como en otros países, pero en cambio la sociedad española está igualada a la sociedad alemana, por ejemplo. En una encuesta que acaban de hacer para los consumidores españoles, se ve que más de un 75% consumen productos con etiquetas medioambientales y ven favorable que hubiera alguna forma de identificar los productos más verdes. Es un porcentaje muy alto.

Somos poco dados a hacer una manifestación, pero nuestra actividad individual está por la labor. Nuestra barrera está en lo económico, ya que la gente está dispuesta a pagar hasta un 10-15 por ciento más, pero no un sobrecoste orbitado.

  • ¿Qué diferencia hay entre las nuevas generaciones y las anteriores, en cuanto a sus preocupaciones por el medioambiente y su forma de actuar al respecto?

Hay una diferencia en cuanto a percepción y a actuación. En la encuesta que mencioné antes, la mayor preocupación medioambiental la tienen personas de 40 años aproximadamente. En Europa, curiosamente, hay una gran preocupación y conciencia ambiental hasta los 14 años, luego hay un gap entre los 14 y los 40 años, y luego vuelve a la preocupación. Hay ahí un segmento en donde hay una relajación ambiental.

Hay bastante controversia, porque entramos dentro del comportamiento social pero hay artículos que dicen que es porque entras en una fase más hedonista y con una despreocupación general y del medioambiente, incluso se deja de reciclar correctamente.

En las charlas que voy a dar a institutos yo lo veo. Los chicos de 13 años son como esponjas, es una delicia, pero en cambio vas a bachillerato y la conciencia ambiental no es la prioridad. Quizás entran las preocupaciones económicas, qué vas a hacer… Tener definido o estructurado lo que vas a hacer.

  • Entonces, ¿cuál es el nivel de preocupación ambiental?

Pensamos que como sociedad no estamos en un nivel acto de conciencia medioambiental y sí que lo estamos. Individualmente con nuestros actos no tenemos nada que objetar. Si decimos que un sueco es más medioambiental que un español, estamos equivocados. Nuestros actos individuales dicen lo contrario. Está ahí la diferencia otra vez entre los datos y los actos. También es cierto que nosotros nos vendemos peor, las empresas deberían comunicar mejor sus logros, porque si vamos a la Unión Europea y no lo comunicamos mejor que Suecia, nos saca más conciencia, pues no, lo que pasa es que saben comunicarlo mejor. Eso se ve, por ejemplo, en Greta.

María García, presidenta de la APIA: «Greta también habrá sufrido cansancio»

María García de la Fuente es licenciada en Periodismo e Historia. Empezó su andadura en el periodismo ambiental en 1999 en Europa Press, y desde entonces ha estado en medios como Diario Público, o en el Gabinete de Prensa del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, para temas de la presidencia de la UE. Actualmente es la presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

María García de la Fuente. Imagen de archivo de la web APIA.
  • ¿Cuándo y por qué se crea la Asociación de Periodistas de Información Ambiental?

Surgió hace 25 años, cuando hubo una explosión en la biodiversidad y medios que apostaron por el periodismo ambiental. En ese momento, un grupo de periodistas se dio cuenta de que tenían temáticas similares, sensaciones afines y dificultades comunes. Surgió un poco por vernos y ponernos cara todos que estábamos dispersos por España. Se empezó con 35 compañeros y ahora somos más de 200. A lo largo de estos 25 años hemos ido creciendo en número y calidad de periodistas.

En España llegó a haber 35 revistas de medioambiente, había una conciencia por parte de la ciudadanía y un interés por ello. Era una apuesta personal del periodista pero sí que había un caldo de cultivo y temáticas que interesaban por parte de los medios. Era una forma de reivindicar la presencia e importancia del periodismo verde, poder tener cursos de formación especializada. No es lo mismo escribir de energía que de agua o biodiversidad. 

  • ¿Cuál es su objetivo? 

Reivindicar la presencia de periodistas especializados en este ámbito, y que aunque hay muchos compañeros que están lejos, las problemáticas son similares. También es una forma de buscar soluciones y poder tener acceso a una formación común.

  • Llegó a haber 35 revistas, pero muchas han cerrado. ¿Es porque ha disminuido el interés? 

No. Hubo un cambio importante, las editoriales siguen sus líneas de trabajo, pero hay grandes grupos que se unifican, por ejemplo. 

La aparición de Internet tuvo un impacto bastante fuerte en las revistas de papel. Cuando además acostumbramos a los lectores a tener información gratis en las redes, ir al quiosco y pagar se hace más difícil. No bajó la demanda informativa porque en Internet se siguió pidiendo información medioambiental. Los temas medioambientales eran los máximos consultados. Aún así, las revistas científicas con suscriptores, como Quercus, siempre se van a querer seguir leyendo en papel.

  • ¿Cuáles son las claves que debe seguir un periodista especializado en la comunicación medioambiental? 

Tener una buena agenda de fuentes. A la hora de especializarse lo importante es que te hayas formado primero sobre ese tema, que te documentes y aprendas. 

Que las fuentes sean fiables y rigurosas es otro punto vital, porque en muchos programas se le pone el micrófono a alguien que pasa por la calle. Debe haber una información contrastada. 

También es importante que ese lenguaje se haga entendible para la población. En el periodismo ambiental hay temas de gran importancia que explicar, desde qué comemos, hasta la energía que vamos a contratar en nuestro hogar, por lo que tenemos que hacer todo esto comprensible.

«No puedes mantener una figura mucho tiempo porque produce cansancio y no todos los días es noticia«

  • Greta Thunberg se ha convertido en un referente en este ámbito. ¿Qué diferencias ha habido en su discurso para que una niña se haya vuelto la voz de una generación?

El trabajo que han venido haciendo las organizaciones ecologistas ha sido muy importante para crear una conciencia medioambiental. Ese discurso se ha ido dirigiendo a una población concreta y se ha despegado el vínculo a la población más joven, que no se sentían tan identificados con las organizaciones activistas. A mí los programas de Félix Rodríguez de la Fuente me siguen encantando pero para chavales de 15 años quizás está alejado. 

En cambio, un referente adolescente que te cuenta algo que te afecta directamente y hace cosas que tú puedes hacer, con tus mismas características y en una sociedad similar, es el click:  hablar con el mismo lenguaje y mostrar que “Greta podría ser yo”.

  • ¿Ha disminuido la popularidad de Greta y su discurso?

Es un lenguaje muy directo, que no tiene nada que perder ni le debe nada a nadie, y la transparencia es muy importante. Creo que es un fenómeno que sufrió popularidad mundial en muy poco tiempo, y eso es digno de estudio. 

Es muy difícil que actrices o famosos entren en la agenda mediática como lo hizo Greta. No puedes mantener una figura mucho tiempo porque produce cansancio y no todos los días es noticia. Una vez terminó el año pasado, donde ella tuvo muchísima agenda y acabó con la cumbre del clima en Madrid, Greta cerró una etapa muy importante para hacer campaña y presión. Este año, seguramente tenía bastantes más actos pero con la pandemia ha tenido que cancelar muchos y por eso su discurso está más apagado. Aunque sí que está relacionado, ya que el foco se está poniendo en la crisis sanitaria. Greta también habrá sufrido cansancio, porque no es fácil estar en el candelero, y más siendo tan joven.

«Muchas empresas petroleras son las primeras que están apostando económicamente por energías renovables»

  • A pesar del activismo y la popularidad de Greta, también existen corrientes contrarias, como el negacionismo. ¿Cuál es la tendencia sobre la preocupación por el cambio climático?

La evolución que ha tenido el cambio climático primero fue más circunscrito a los ámbitos científicos en los años ochenta, aproximadamente. Dentro de la comunidad había negacionistas y voces en contra diciendo que por qué se tenía que invertir en esto. Ahí vieron que era algo global y que tenía que ser multisistémico, no solo temperaturas, sino estudios completos de ámbitos científicos. 

Cuando ya se ha superado eso, esa propia negación viene de la parte política y económica: en los 90 y el siglo XX se tienen que tomar decisiones políticas que conllevan un cambio de modelo económico, por lo que la presión por parte de las compañías y los intereses en combustibles fósiles, hacen que los políticos no quieran dar los pasos necesarios.

Eso es dando la cara, porque por detrás se están diversificando: muchas empresas petroleras son las primeras que están apostando económicamente por energías renovables. 

Algunos líderes han dado pasos atrás porque siguen empeñados en una serie de negocios e inversiones que no tienen mucho futuro, por lo que ponen trabas y niegan el cambio climático, lo que contradice un poco a los propios estados de EEUU, porque las mayores inversiones en energías renovables y cambios de modelo de construcción, se están produciendo dentro de las compañías de este país. Sí que hay un contraste de lo que dice Trump a lo que hace Trump, por lo que hay un movimiento importante también de alcaldes por el clima y gobernadores por el clima curioso. Y luego, viene la movilización social y hay una respuesta por parte de la ciudadanía.

  • ¿Qué puedes decirnos sobre el movimiento medioambiental y activista actual?

Creo que se ha conseguido desvincular el activismo ecológico de tener una conciencia ambiental. A los periodistas se nos llamaba “los ecologistas” o “los de los pajaritos”. No tienes que ser ecologista militante para tener conciencia ambiental. Cuando vas al súper o a una tienda de ropa, empiezas a mirar las etiquetas, saber dónde se ha producido el alimento, en qué condiciones… Los criterios ambientales se abren un hueco. 

Con la pandemia nos ha dado tiempo a hacer una reflexión para saber por qué hemos llegado aquí, porque al final lo que estamos viviendo es una zoonosis, un virus que pasa de un animal a los humanos, pero es un animal que no está en buenas condiciones, que tiene estrés, que está en un ambiente X.

  • ¿Y la comunicación ambiental actual?

Hay una gran diferencia entre cuando hay un periodista especializado o uno que cubre varias temáticas y le cae medioambiente. Se nota porque en el primer caso la información es rigurosa, contrastada, sabe a dónde acudir, y la noticia engancha, conocen perfectamente la temática. Desde la asociación reivindicamos que se cuente con un periodista especializado porque se necesita la especialización. Se nota mucho por ejemplo cuando llegan los veranos con los incendios. Cuando haces un tema de incendios no puedes poner el micrófono al primero que pasa por la calle, sino hablar con las brigadas forestales, asociaciones de montes, organismos judiciales… Es necesario reforzar la especialización y contar no solo con cosas de relleno, sino que sean noticias casi diarias, porque la ciudadanía lo demanda, ya que es la que más interesa a la gente. Cuando hablamos de energía, agua y movilidad, son temas que preocupan y que van a tener lectores.

Entrevista a Sandra Giménez Garrigues: «La comunicación con el paciente es una carrera de fondo»

La doctora Sandra Giménez se licenció en Medicina por la Universidad de Valencia para especializarse después en Oncología médica en el hospital de referencia de las Islas Baleares, Hospital universitario Son Espases. Completó su formación en el campo de la investigación y los ensayos clínicos en cáncer de pulmón en la universidad de Maryland en EEUU, en el Marlene & Stewart Greenebaum Comprehensive Cancer Center.
Actualmente trabaja como especialista médica en oncología en el Hospital Comarcal de Inca, desde donde nos recibe «virtualmente». Hoy hablamos con ella sobre cómo esta grave situación de crisis sanitaria causada por el Covid-19 está afectando a los pacientes en tratamiento oncológico.

P: ¿En qué medida se ha visto afectada la Unidad de Oncología del hospital por la pandemia? ¿Ha cambiado la política de visitas durante la crisis?
Sí, ha cambiado. Estamos intentando evitar que los pacientes se expongan a un posible contagio por coronavirus. La idea general es que se haga un balance entre los beneficios que puede aportar el tratamiento y los riesgos a los que se expondría cada paciente. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y otras sociedades oncológicas, han emitido varias guías con recomendaciones a adoptar por parte de los profesionales sanitarios durante la pandemia.

P: ¿Siguen entonces adelante todos los tratamientos de manera normal?
Estamos manteniendo los tratamientos de quimioterapia en curso. Tal vez estemos siendo un poco más restrictivos al considerar las alteraciones analíticas que conlleva la quimioterapia. Estos tratamientos suelen afectar a leucocitos, hemoglobina y plaquetas. En una situación normal, se puede continuar con las sesiones de quimoterapia a pesar de que los niveles de éstos componentes del sistema inmune no se hayan reestablecido del todo. Sin embargo, en una situación como la que estamos viviendo, optamos por alargar el tiempo entre sesiones para lograr una mayor recuperación de las defensas.En cuanto al seguimiento de los pacientes curados, se está haciendo por teléfono. Revisamos las pruebas y se avisa al paciente de que se le va a llamar. En los casos en los que el cáncer reaparece o necesitamos informar al paciente de que algo no va bien, sí que se les pide que vengan personalmente a la consulta.

P: ¿Son los enfermos de cáncer un grupo especialmente vulnerable? ¿Dentro de estos pacientes hay algún grupo con más riesgo de sufrir complicaciones por Covid-19?
Por definición, el paciente oncológico es un paciente de riesgo. Tener un cáncer activo implica una condición de inmunosupresión que aumenta el riesgo de sufrir complicaciones. Si a esto le sumamos que los fármacos quimioterápicos pueden disminuir las defensas naturales del cuerpo, el riesgo aumenta. En cuanto a si existe algún paciente con mayor riesgo, muchos enfermos de cáncer de pulmón padecen también de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, o EPOC, que es considerada otro factor de riesgo. Pero en general, cualquier paciente con cáncer, del tipo que sea, es considerado como paciente de alto riesgo.

P: En las últimas semanas hemos sido testigos, y en ocasiones víctimas, de bulos relacionados con la pandemia por coronavirus. En los últimos años, muchos profesionales de la salud han advertido del creciente número de pacientes que llegan a la consulta «sobreinformados» ¿A qué es debida esta reacción?
En el caso de los pacientes que llegan a nuestra consulta, no existe una sola razón. Se mezclan muchas cosas. Ante la noticia de que se padece cáncer, las emociones son muy diversas: el impacto inicial, el miedo, el desconcierto y, finalmente, la aceptación. Es totalmente comprensible que ante tal abanico de sentimientos, el paciente acuda a otras fuentes de información en busca de respuestas, de explicaciones, de soluciones a algo que no siempre las tiene. El problema aparece cuando los pacientes no distinguen si una información es fiable o cuando incluso llegan a malinterpretar información que sí lo es.

P: ¿Puede esta mala interpretación poner en peligro la confianza en los profesionales sanitarios?
Son varios los motivos que causan desconfianza. Algunos pacientes la traen puesta de casa. Debemos tener en cuenta que no solo la información que puedan encontrar en internet u otros medios, sino también las convicciones personales de cada paciente, sus propias experiencias o las de sus seres queridos, influyen en que puedan llegar a sentir una cierta desconfianza. Un caso extremo es el de las terapias alternativas: hemos llegado a tener pacientes que deciden abandonar su tratamiento por este tipo de terapias y, cuando más tarde vuelven a la consulta, poco queda por hacer.

P: No debe ser fácil lidiar con este escenario…
No lo es, pero afortunadamente no es un escenario frecuente. Además, en el tiempo que llevo trabajando como especialista en Oncología, he observado que también ocurre lo contrario. Me refiero, a pacientes que empiezan mostrando una cierta desconfianza pero ésta disminuye con el tiempo. Supone un gran esfuerzo, pero es parte de nuestro trabajo. La comunicación con el paciente es una carrera de fondo. Sobre todo, con enfermos de cáncer metastásico, debemos gestionar la información, ajustar sus expectativas y ayudar a que el paciente también la gestione y la comprenda. No podemos olvidarnos de que el cáncer sigue siendo un tema tabú y de que suele tratarse de pacientes muy vulnerables.

P: ¿Se «recetan» páginas web con información fiable?
Sí, es muy importante. De hecho, ya se hace. Depende del perfil de paciente, de su edad, nivel educativo, acceso a la información… Pero muchos pacientes te piden artículos o que les recomiendes páginas web donde buscar información. La SEOM, por ejemplo, ofrece información al paciente muy recomendable para que entienda todo el proceso.

P: Aunque imagino que los tratamientos están muy estandarizados, siguen existiendo diferencias en el porcentaje de supervivencia entre España y otros países como Japón o Estados Unidos. Después de tu estancia en Estados Unidos, ¿qué diferencias encontraste entre ambos sistemas de salud?
Encontré una diferencia que me chocó mucho. Allí la medicina personalizada es una realidad, encuentran un tumor y secuencian su ADN, conocen todas sus características genéticas y eso es determinante para poder encontrar el mejor tratamiento. Tienen la posibilidad de encontrar mutaciones que permiten individualizar los tratamientos, utilizando terapias dirigidas. En España no se ha llegado todavía a ese nivel. Se hace, sí, pero solo en pacientes con características muy específicas o que son candidatos a ensayos clínicos. Este sistema de medicina «a la carta» sería muy caro para un sistema de salud universal como el nuestro. Son sistemas que nada tienen que ver el uno con el otro, compararlos no es posible…

«El cáncer sigue siendo un tema tabú»

P: Según la OMS, se estima que un 30-50% de los cánceres se puede prevenir. ¿Cree que estamos cerca de detectar el cáncer antes de que aparezca?
Seguramente será posible en un futuro, pero en la actualidad solo estamos cerca en el caso de los cánceres hereditarios. Se pueden detectar mutaciones en determinados genes de susceptibilidad. Por ejemplo, alteraciones en el gen BRCA aumentarían el riesgo de padecer cáncer de mama, entre otros y, cambios en los genes asociados al síndrome de Lynch,
aumentarían la probabilidad de sufrir cáncer de colon. Una detección precoz de estas mutaciones y la adopción de medidas de prevención, sin
duda aumentan muchísimo la tasa de curación.

Por otro lado, se encuentran las mutaciones causadas por infecciones víricas. Como ejemplos tenemos el virus del Papiloma Humano en el caso del cáncer de cérvix o el de amígdala, y el virus de la Hepatitis C y el cáncer de hígado. Estos virus pueden modificar el ADN de nuestras células dando lugar a un cáncer. El papel de las vacunas aquí es esencial. De hecho, el desarrollo de la vacuna contra el virus del Papiloma Humano ha sido un gran logro porque se consigue eliminar una de las causas responsables de la aparición de esta enfermedad.

La Dra. Giménez en el Hospital Comarcal de Inca

P: Y en relación a los tratamientos, ¿ofrecen todos los fármacos disponibles actualmente las mismas ventajas?
Es vital que el paciente sepa el tipo de terapia que está recibiendo. No es lo mismo una quimioterapia orientada a curar, que una quimioterapia adyuvante, cuyo objetivo es la prevención de que el cáncer en un paciente ya curado reaparezca. También existen, de otro lado, los cánceres metastásicos que requieren de tratamientos paliativos. En función del escenario en el que se halle el paciente, el tipo de cáncer y el estadío en el que se encuentre, la finalidad del tratamiento es distinta. Incluso, a veces, se trata de los mismos fármacos quimioterápicos utilizados en escenarios diferentes.

P: ¿La inmunoterapia o las terapias dirigidas desbancarán a los tratamientos convencionales?
Sí, ya lo están haciendo. Por ejemplo: la inmunoterapia, que se basa en quitar la capa de invisibilidad que utilizan algunos tumores para ocultarse de nuestro sistema inmune, ha causado una auténtica revolución en casos de melanoma en los últimos años. Hoy en día un melanoma metastásico que, hasta hace relativamente poco, tenía un pronóstico muy desfavorable, puede incluso llegar a curarse. Las tasas de curación aún son muy bajas, pero esto antes era impensable. Además, la esperanza de vida con la inmunoterapia también es mayor. Puedes tener la enfermedad controlada
durante mucho más tiempo que antes de la llegada de este tratamiento.

«La inmunoterapia, {…}, ha causado una auténtica revolución en casos de melanoma en los últimos años. {…} Las tasas de curación aún son muy bajas pero eso antes era impensable»

P: Y en el caso de las terapias dirigidas, ¿cuál es la ventaja? El mayor beneficio es que presentan menos efectos secundarios. Estos tratamientos son muy interesantes porque utilizan fármacos que reconocen específicamente componentes celulares (proteínas, por ejemplo) que se encuentran presentes en las células cancerígenas de una manera alterada. En ciertos tipos de cáncer de pulmón, se están utilizando con resultados muy buenos. Los avances de los últimos años han sido numerosos y valiosísimos, en todas las fases del cáncer, y esto nos hace pensar que estamos en el camino correcto para conseguir avances todavía más revolucionarios que seguro nos están esperando.

Proteger las plantas, proteger la vida

A finales de 2018, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró que 2020 sería el Año Internacional de la Sanidad Vegetal en un esfuerzo por poner en valor una disciplina que se encarga de cuidar aquello que posibilita nuestra propia existencia, motivo por el que celebramos el nombramiento bajo el lema ‘Proteger las plantas, proteger la vida’.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las plantas producen el 98% del oxígeno que respiramos y constituyen el 80% de los alimentos que comemos, además debemos tener en cuenta que los animales que consumimos son herbívoros y por lo tanto las plantas también son la base de su dieta. Por ello Ana María Ortega Gea, profesora del Área de Producción Vegetal de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO) de la Universidad Miguel Hernández (UMH), tiene claro que el ser humano puede vivir porque hay plantas: “Si desaparecieran las plantas, desapareceríamos nosotros también”. 

En esta línea, Pedro Luis Guirao Moya, profesor del mismo Área, subraya: “Las plantas son el productor primario más importante en tierra firme, tienen la capacidad de transformar la luz del sol, las sales del suelo y el CO2 del aire en materia orgánica”. Ambos expertos coinciden en que la vida vegetal juega un papel fundamental no solo en la producción de oxígeno, sino también en la formación y conservación de los suelos, que evolucionan gracias a la actividad biológica, y del resto de la vida. 

Los profesores Ana María Ortega y Pedro Guirao en los jardines de la EPSO.
Ana María Ortega Gea y Pedro Luis Guirao Moya, profesores del Área de Producción Vegetal de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO)

La sanidad vegetal vela por la salud de cultivos, plantas ornamentales y especies forestales. Para ello se centra en combatir plagas, enfermedades y malas hierbas. Las plagas son amenazas externas causadas generalmente por insectos, ácaros y otros artrópodos, pájaros, conejos, roedores, etc. Atacan comiendo los vegetales, poniendo huevos y manchando tanto las cosechas como las plantas ornamentales. Por el contrario, las enfermedades afectan a la vida vegetal de forma interna y, al igual que ocurre con los humanos, están causadas por virus, bacterias, hongos y otros microorganismos. A veces, ambas están íntimamente ligadas ya que existen enfermedades que son inoculadas por plagas, como es el caso de la Xylella fastidiosa, una enfermedad detectada recientemente en España que se transmite por algunas especies de insectos voladores y que supone una grave amenaza para el entorno mediterráneo. Por otro lado, las malas hierbas suponen un peligro para las plantas cultivadas porque compiten con ellas por recursos como la luz del sol, los nutrientes del suelo o el propio espacio.

Ortega pone el punto de mira en la necesidad de concienciación y señala que cuando enferman las plantas se produce un impacto en el medio ambiente y en el desarrollo económico y destaca que los ciudadanos no siempre son conscientes de ello. En este sentido, Guirao considera que, en parte, se debe a que las plantas se van degradando de forma silenciosa: “Cuando se quema un bosque se ve, pero cuando el bosque va poco a poco enfermando muchas veces es un proceso más lento, menos perceptible”. 

El frenético ritmo de vida que caracteriza a la sociedad actual también afecta a la salud de las plantas. El aumento del turismo y el comercio internacional tienen un fuerte impacto en la vegetación autóctona porque facilitan que las plagas y las enfermedades se propaguen a gran velocidad. Por ese motivo existen normativas internacionales que prohíben introducir plantas de forma particular en las fronteras y aduanas, que exigen que las empresas envíen sus materiales vegetales acompañados de un pasaporte fitosanitario, y que establecen periodos de cuarentena, pero ambos investigadores consideran que la inspección fitosanitaria en las fronteras “tiene que ser más intensa, más exigente”. 

Por ello los expertos llaman a la colaboración ciudadana y advierten de lo peligroso que puede ser para la vegetación local que se traigan plantas o semillas de los viajes al extranjero. El profesor de la UMH señala que esa colaboración también implica ser consumidores más conscientes: “Tenemos que cambiar de hábitos, consumir frutas y verduras de temporada y a ser posible de mercados locales, además de por supuesto comprar y consumir lo necesario, porque se está desperdiciando mucha comida”. 

Es difícil predecir cómo afectará el cambio climático a la salud vegetal, pero los expertos aseguran que se producirán cambios porque el incremento de las temperaturas podría favorecer la introducción y expansión de plagas que hasta el momento solo se encuentran en áreas tropicales o subtropicales; pero también señalan que podría darse la situación contraria y que los veranos más calurosos no favorezcan a aquellas plagas que necesitan temperaturas más suaves para vivir.

Inspección, legislación, sanción, educación y formación

Uno de los pilares básicos de la sanidad vegetal es la Gestión Integrada de Plagas y enfermedades, que se compone de varias acciones: seguimiento de los cultivos, inspecciones buscando plagas o enfermedades, colocación de trampas para detectar amenazas como las láminas cromáticas adhesivas que se ubican entre los cultivos, aplicación de métodos preventivos como las variedades resistentes, las feromonas o las mallas en los invernaderos. Por último, si es necesario, la aplicación de medidas curativas cuando las plagas alcanzan un umbral crítico establecido gracias a investigaciones previas.

Los sistemas de supervisión y alerta temprana pueden ser determinantes para el éxito de la gestión de las plagas y enfermedades. Las comunidades autónomas disponen de Servicios de Sanidad Vegetal que se encargan de inspeccionar los campos de cultivo, pero lo cierto es que se lleva a cabo mediante trabajo en equipo con los agricultores, que en muchas ocasiones son los primeros que detectan la posible amenaza y dan la voz de alarma. 

Los expertos señalan que además existe un amplio abanico legislativo que marca las pautas del control integrado y del uso sostenible de los productos fitosanitarios pero coinciden en que el principal reto al que se enfrentan es que se cumplan las normativas existentes. Afirman que debería haber un mayor control para asegurar que así sea y apuestan por la inspección, legislación, sanción y, de forma paralela, educación para enseñar a la sociedad desde la infancia la importancia que tiene la sanidad vegetal, y una formación más exhaustiva y continuada para los agricultores y técnicos agrícolas. En este sentido, la profesora Ortega pone de manifiesto que la prevención no sólo es rentable sino indispensable: “A pesar de que en medicina actualmente existen algunos viricidas, en agricultura no disponemos de antibióticos para controlar las enfermedades bacterianas, ni de productos viricidas para controlar los virus. Debemos ir directamente a prevenir la transmisión porque si sufren esas enfermedades no podrán curarse”.

La prevención cobra especial importancia ante situaciones tan críticas como la que se está viviendo actualmente en el Cuerno de África, que se encuentra asolado por nubes de millones de langostas del desierto que devoran los alimentos y acaban con la vegetación. En este caso, los profesores coinciden en que el control de estas plagas se debe basar fundamentalmente en la predicción y remarcan que se ha de investigar para conocer cuáles son las condiciones ambientales que favorecen su aparición periódica y buscar, además, métodos de control preventivos que se apliquen de forma más intensa cuando se prevean esas condiciones favorables: “Todas estas respuestas, como siempre, se deben buscar investigando”.

20 plagas prioritarias para la Unión Europea

¿Métodos ecológicos para cuidar las plantas?

La FAO fomenta el uso de métodos ecológicos para luchar contra las plagas, los más frecuentes son el control biológico mediante la conservación y la introducción de fauna útil, que consiste en utilizar organismos para prevenir o reducir el ataque de las plagas para evitar daños mayores, o el uso de variedades resistentes. Pero estos investigadores del Área de Producción Vegetal subrayan que también es posible utilizar fitosanitarios en la agricultura ecológica si tienen su origen en la naturaleza, se componen de extractos de plantas o de sustancias de origen mineral, como es el caso del azufre y las sales de cobre. La profesora Ana María Ortega explica que los productos fitosanitarios también pueden tener efectos secundarios sobre la fauna útil porque estos insectos, que son beneficiosos para las plantas, desafortunadamente son similares a aquellos que causan las plagas, y se ven afectados por estos productos. Por ello cada vez se va avanzando más en el conocimiento de los fitosanitarios y el cuidado de los insectos beneficiosos ha cobrado un rol fundamental en la creación de estas herramientas.

Ambos investigadores afirman que los medios ecológicos pueden ser igual de efectivos que los medios convencionales y que los agricultores se decantan por unos u otros en función del producto que deseen obtener. Para poder vender frutas y hortalizas bajo la etiqueta ‘agricultura ecológica’ deben haberse cultivado utilizando exclusivamente métodos que responden a este sistema agrario regulado por la Unión Europea, que mantiene la diversidad y reduce los residuos. La profesora de la UMH hace hincapié en que esta decisión depende mucho de la demanda de los consumidores. 

Sin duda todas estas cuestiones estarán muy presentes en la Comisión de Medidas Fitosanitarias, prevista para realizarse del 29 de junio al 3 de julio en Roma, y en la Conferencia Internacional sobre Sanidad Vegetal que se celebrará en Helsinki del 5 al 8 de octubre. A lo largo del año tendrán lugar, además, diversas actividades en varios puntos del mundo para conmemorar el nombramiento.

Entrevista a Amparo Vilches: «La alfabetización científica es un derecho»

Catedrática de Didáctica de Ciencias Experimentales y Sociales de la Universitat de València.

Amparo Vilches es licenciada en Química y doctora en Educación. Su trayectoria le otorga una amplia perspectiva del ámbito educativo desde una doble dimensión como catedrática de la especialidad de Física y Química en Enseñanza Secundaria, tarea que confiesa echar de menos. Nos recibe en su despacho con inquietud por resolver nuestros interrogantes y acaba el encuentro poniendo a prueba nuestra cultura científica. Conversamos con ella sobre sostenibilidad en el marco de la puesta en marcha de la agenda 2030 y los principales retos de la comunicación científica.

¿Qué es la “Ciencia de la Sostenibilidad”?

Esta disciplina apareció a principios de los 2000 fruto de las dificultades socioambientales, no se trata de problemas aislados sino de problemas que están relacionados y se potencian unos a otros. La ciencia de la sostenibilidad puede resumirse en cuatro características fundamentales. En primer lugar, es interdisciplinar, surgió como un nuevo campo de estudio para unificar las problemáticas con las diferentes áreas de conocimiento, pretendía una ruptura de la barrera entre ciencias y humanidades. En segundo lugar, es transdisciplinar, busca incorporar la opinión de las personas que no están en el mundo académico porque son las que tienen que llevar adelante las propuestas para avanzar hacia una sociedad más sostenible. Las dos características restantes requieren una visión holística, espacial y temporal; por un lado, necesitamos una perspectiva glocal, término para referirnos a ambos niveles, local y global, y por otro lado, no podemos contemplar únicamente lo que está pasando hoy, debemos hacerlo a medio y largo plazo. Después de casi veinte años no se ha impuesto, de hecho, hemos llevado a cabo una investigación preguntando a quienes trabajan en el campo de la sostenibilidad, en la Universitat Politècnica de València (UPV), en la Universitat de València (UV) y en la Universitat d’Alacant (UA), y casi nadie había oído hablar de la ciencia de la sostenibilidad.

¿Existe formación en sostenibilidad?

La educación para la sostenibilidad nació en los años noventa y ha ido impregnando a las propias universidades. La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) organizó en el año 2005 un encuentro en el que se debatió sobre la necesidad de la presencia de la sostenibilidad en los currículos del plan Bolonia. Hemos hecho un estudio de las guías docentes de las diferentes materias y los temas de sostenibilidad está incluidos entre las competencias profesionales de los futuros maestros y profesores, pero eso no quiere decir que se lleve a cabo. La transversalidad, poco a poco, se va imponiendo a través de las personas implicadas que actuamos como una mancha de aceite. Se están dando algunos pequeños pasos, pero insuficientes para la gravedad del problema, incrementa la atención a esta problemática pero la velocidad a la que aumenta es mucho mayor, por tanto, necesitamos más acciones.

«La Ciencia de la Sostenibilidad es interdisciplinar, transdisciplinar y requiere una visión holística espacial y temporal»

Según datos de la UNESCO, solo alrededor del 30% de las estudiantes escogen estudios STEM. ¿Cómo se está promoviendo la incorporación de niñas y mujeres en ciencia?

Los temas de ciencia y género se han tratado en diversas ocasiones y algunos estudios apuntan a una decisión asociada a una gran presión social. Considero que es un tema muy relacionado con la educación y esta empieza en la infancia, desde la enseñanza se está intentando promover a través de la divulgación. En la Facultad de Magisterio, en la que estamos trabajando los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se persevera para que no exista esa discriminación desde niños en los planes de estudio. No obstante, la presión social y familiar aún sigue siendo muy fuerte, no han cambiado mucho las cosas. Tenemos tantos ejemplos de mujeres impresionantes referentes en diferentes campos de investigación y la gente las desconoce, es cierto que en algunos casos han tenido que poner el apellido del marido, pero todos tenemos que seguir luchando para impedirlo. Los estereotipos están muy arraigados, yo misma soy mujer y científica pero me he dedicado a la educación que es un ámbito feminizado.

Amparo Vilches en su despacho. Lucía Coll Peinado

¿Por qué la educación y las ciencias son fundamentales en el desarrollo del pensamiento crítico?

El pensamiento crítico está muy relacionado con la enseñanza de las ciencias porque la cultura científica conlleva determinadas características. Los científicos se hacen preguntas y plantean hipótesis que se ponen a prueba, todo ese carácter tentativo no se muestra, la ciencia se enseña como algo acabado. Se aboga por la necesidad de contar con evidencias científicas pero yo no soy partidaria de la palabra evidencia. «Más evidente que la Tierra está en reposo…», como señalaban algunas teorías…  Yo necesito pruebas, no evidencias porque nuestros sentidos nos engañan. Tenemos que formar ciudadanos críticos.

¿Hay que acercar la ciencia a la población?

Los movimientos “ciencia para todos” o “alfabetización científica de la ciudadanía” se originaron a finales de los años ochenta. La ciencia forma parte de la cultura científica que cualquier ciudadano debe adquirir. Sin embargo, parece que hoy se puede alardear de confundir un gen con un cromosoma pero si no sabes quién es Mozart eres un inculto. Es un tema complejo porque tenemos el enemigo en casa, los docentes universitarios de ciencias piensan que la ciencia no está al alcance de todos y debe ser para una ciudadanía preparada, pero todos los ciudadanos deben tener unos conocimientos mínimos. Einstein decía que la ciencia no piensa en fórmulas, que en la cabeza tenemos ideas y debemos ser capaces de explicarlas con palabras sencillas. Tenemos que hacer la ciencia asequible a la ciudadanía y evitar apoyarnos en fórmulas. Creo que necesitamos hacer una ciencia de la ciudadanía, una ciencia que forme parte de la cultura para que también cambie el papel de las mujeres, somos más del 50% de la población mundial y tenemos que formar parte de esa ciencia, la ciencia que se aprende y la ciencia que se enseña.

Usted afirma que «la participación ciudadana en la toma de decisiones es una garantía de aplicación del Principio de Precaución». ¿Qué responsabilidad ostentamos como ciudadanos?

El Principio de Precaución dice que no podemos comercializar ni poner en funcionamiento ningún nuevo desarrollo científico o tecnológico que no estemos seguros de que no es perjudicial para la especie humana, para los seres vivos y para el planeta. El Principio de Precaución es esencial, está firmado por todos los países, pero se ponen en marcha productos que no se han testado. Los científicos debemos transmitir a la ciudadanía la necesidad de ser capaces de participar en la toma de decisiones, la población es quien vigila ese Principio de Precaución y por eso tenemos que alfabetizar a la ciudadanía.

Por tanto, volvemos a la idea de la visión de la ciencia de la sostenibilidad y la transdisciplinariedad, para que todas las personas con conocimientos, aún sin ser profundos, puedan opinar. En muchos países se ha cerrado la puerta a que la ciudadanía opine sobre cambio climático alegando complejidad en los conceptos y es la ciudadanía la que ha conseguido que se prohíban las sustancias contaminantes que han producido el adelgazamiento de la capa de ozono. Esto demuestra que necesitamos que la ciudadanía esté alfabetizada científicamente.

«Los científicos debemos transmitir a la ciudadanía la necesidad de ser capaces de participar en la toma de decisiones»

Según el último informe PISA, España ha sufrido un descenso en la evaluación de las ciencias, consiguiendo sus peores datos y situándose por debajo de la media de la OCDE. ¿Cómo se interpretan estos resultados?

El informe PISA es una prueba de evaluación y las cuestiones están relacionadas con la toma de decisiones de aspectos vinculados a la vida cotidiana que tienen que ver con la ciencia y la tecnología, lo que se pregunta en las pruebas no lo enseñamos en el aula de ciencias, enseñamos una ciencia descontextualizada, alejada de la vida del estudiante. PISA, utilizado como instrumento, es interesante y los resultados del informe deberían servir a los docentes de ciencias para decir: «No estoy preparando a mis estudiantes». La prensa azuza: “¡Qué mal estamos!” Pero si extrapolamos los datos de los resultados a una escala sobre diez, estamos sobre 7.5, las diferencias no son tan significativas. Donde sí hay diferencia entre países es en el presupuesto de educación y eso es cuantificable.

La investigadora muestra algunos recursos de ludificación. Lucía Coll

En relación a los resultados de la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia en España de 2018 de la FECYT. ¿Hay analfabetismo científico?

Sí. La forma de enseñar en la educación reglada, así como la ciencia informal explicada a través de los medios de comunicación no están ayudando a la alfabetización científica. Hay analfabetismo y además a la gente no le importa, los objetos se hacen para que podamos usarlos sin tener conocimiento de cómo funcionan y cuanto más fácil sea mejor.

¿Qué supone ese analfabetismo en un mundo tecnificado?

Pensamos que no necesitamos la alfabetización directamente, pero es un error. Necesitamos educar en el mundo tecnificado que nos rodea para perder el miedo a ese conocimiento científico, para poder intervenir y tomar decisiones, para despertar el espíritu crítico y añadiría una cuarta razón, el placer de saber. La alfabetización científica es un derecho, hay países donde la educación científica está prohibida, no solo a las mujeres, también a los hombres.

«El gran reto de la comunicación científica es saber qué ciencia queremos transmitir»

¿Cuál considera que es actualmente el principal reto en la comunicación y la divulgación de la cultura científica?

El gran reto de la comunicación científica es saber qué ciencia queremos transmitir. La formación en el periodismo científico es importante, ya que son los intermediarios entre la ciencia y la ciudadanía, tienen la capacidad de trasladar cómo trabaja la ciencia y sus efectos, no solo el conocimiento científico. En esta última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP25, pareció apreciarse un salto en la información de los medios de comunicación en torno a la necesidad de educar a la ciudadanía en todos los ámbitos y creo que es fundamental que además esa educación tenga en cuenta las nuevas tecnologías. Podemos verlo con el tema del coronavirus, la diferencia entre escuchar a un responsable de sanidad facilitando información a todo aquello que llega a través de redes sociales.

Debemos comunicar una ciencia impregnada por las implicaciones entre ciencia, tecnología, sociedad y ambiente. La ciencia ha cambiado nuestra forma de ver el mundo y los ciudadanos tenemos que ser conscientes del papel enorme que podemos jugar en los cambios que tienen lugar en la sociedad.

«Mi trabajo como científica es divertidísimo. Me levanto cada día con ganas preguntándome qué es lo que voy a hacer hoy»

La bióloga Patricia Boya es una de las mayores expertas de España en autofagia, una función del organismo que permite desechar y reciclar basura celular.

Miguel Ángel Alegre

Patricia Boya, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y presidenta de la Sociedad Española de Autofagia (SEFAGIA).

Patricia Boya (Valladolid, 1971) es presidenta de la Sociedad Española de Autofagia (SEFAGIA), doctora en Biología por la Universidad de Navarra e investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). SEFAGIA es una organización científica que promueve la investigación sobre la autofagia en España y que tiene como objetivo fortalecer la competitividad de los grupos españoles interesados en la autofagia e impulsar la excelencia de la investigación básica y traslacional. Nos encontramos en el vestíbulo del Hotel Barceló V Centenario de Cáceres, donde se celebró del 4 al 6 de marzo el congreso SEFAGIA en su edición del año 2020. Hablamos de autofagia, de su carrera científica, de su día a día como investigadora y de cómo la ciencia ha estado presente desde los primeros días de su vida.

P: ¿De dónde proviene su vocación como científica?

R: Mi padre es físico teórico y siempre he visto la ciencia en casa. Pero concretamente, mi inclinación por la biología me la inculcó una profesora que tuve en el instituto en 2º de B.U.P. Me abrió los ojos ante las posibilidades que albergaba este campo para conocerse a uno mismo, que es lo que realmente implica saber el funcionamiento de tus células. Me acuerdo que fue porque nos mandó en clase un trabajo en el que teníamos que comparar los distintos tipos de animales: por ejemplo, las esponjas, los gusanos… Era una tabla grande donde apuntamos las diferencias entre sus aparatos y sistemas. El hecho de ser capaz de ver aquello de un solo vistazo y de cómo iban evolucionando los órganos hasta llegar a nosotros me pareció fascinante. Eso fue con 16 años y todavía sigo interesada en descubrir más y más sobre cómo funcionan nuestras células para ser lo que somos.

P: ¿Cómo describiría su día a día en el laboratorio?

R: Mi trabajo es divertidísimo. Cada día cuando me levanto me pregunto a mí misma: “¿Qué voy a hacer hoy?”, y siempre tengo varias opciones muy distintas. Puedo leer un artículo para entender un método nuevo, escribir el último resultado científico que hemos encontrado y ponerlo en contexto de lo que se sabe, hablar con mis estudiantes acerca de nuestros últimos descubrimientos, pensar cuál es el siguiente paso para avanzar en nuestra investigación y llegar a descifrar completamente el proceso que estamos estudiando… Aunque a veces tengo que hacer cosas tan aburridas como rellenar papeles, desgraciadamente tengo que rellenar un montón.

P: Usted investiga sobre el proceso de autofagia, ¿cuál es la mejor definición para que todo el mundo pueda hacerse una idea de lo que es?

R: Es una forma de eliminar la “basura” de tus células. Es un sistema de limpieza, pero también de reciclaje. Cuando se degrada esa basura, los materiales que se obtienen pueden ser utilizados para realizar otras funciones. Por ejemplo, yo tengo una silla vieja que ya no me sirve porque está rota o porque no me gusta. Lo que puedo hacer es coger esa silla y sacar de ella trozos de madera para hacerme una estantería nueva. Eso es lo que hace la autofagia con los componentes celulares.

«La autofagia es una forma que tienen las células de eliminar su “basura”. Es un sistema de limpieza, pero también de reciclaje. Los materiales que se obtienen pueden ser utilizados para realizar otras funciones.»

P: ¿Cuándo surge el interés en el mundo de la ciencia por la investigación en autofagia?

R: Aunque la autofagia se conoce desde hace más de 50 años, su interés creció mucho a raíz del descubrimiento en los años 90 de los genes que regulan el proceso, los genes ATGs. Con el conocimiento de estos genes se podía manipular la autofagia y entender qué sucedía cuando no funcionaba bien. Ahí se comprendió que la autofagia era esencial para muchísimas de las funciones de nuestras células y tejidos.

P: ¿Por qué es importante la investigación en autofagia?

R: Todas nuestras células necesitan de este sistema para mantenerse limpias. Cuando este sistema de reciclaje no funciona bien, se acumula basura en las células. Un ejemplo sencillo, cuando una célula se divide en dos, puede repartir esa basura entre sus células hijas a mitad y mitad. Pero en las células que no se dividen, como las neuronas o las células musculares, la basura se va a acumulando a lo largo de toda su vida y si el proceso de autofagia no funciona correctamente puede provocar alteraciones en la célula. La investigación en autofagia nos va a permitir entender este mecanismo, que ya de por sí es muy interesante, y buscar estrategias para modularla en aquellos casos en los que no se desempeña como es debido.

P: ¿Cuáles son las aplicaciones de la investigación en autofagia?

R: Un caso prototípico son las enfermedades neurodegenerativas. En estas enfermedades se acumulan tóxicos en las neuronas. El hecho de aumentar la autofagia en ellas permite que se elimine y se recicle ese material tóxico. Nos estamos enfocando en terapias basadas en la inducción de autofagia para tratar estas y otras patologías. Además, la autofagia no sólo tiene aplicaciones en enfermedades, sino también en otras áreas como la biotecnología o la biología vegetal. Todas las células utilizan la autofagia, por lo que hay muchas posibilidades de que sirva para mejorar y resolver retos en diversos sectores.

«El tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas es una de las aplicaciones de la investigación en autofagia. Además, como todas las células utilizan la autofagia, hay muchas posibilidades de que sirva para resolver otros retos»

P: Ha publicado papers en los que explica la relación de la autofagia con el cáncer y enfermedades de la retina.

R: El cáncer es complicado y hay que tener mucho cuidado porque sospechamos que dependiendo del estadio en el que se encuentre la enfermedad, la autofagia puede ser beneficiosa o perjudicial. Aun así, hay muchas investigaciones dirigidas a entender la autofagia en los procesos tumorales por si se pudiese utilizar para diseñar tratamientos antitumorales.

En cuanto a las enfermedades de la retina, en mi equipo trabajamos sobre todo con el sistema nervioso, y en él nos hemos centrado en la visión. Queremos entender el papel de la autofagia en el funcionamiento de nuestras neuronas del ojo y por qué la autofagia es buena para la diferenciación neuronal. Cuando se está formando el sistema nervioso, se parte de un neuroblasto, que es una célula que se divide durante el período embrionario. Del neuroblasto se forma la neurona a través de un cambio de metabolismo y de morfología. Una neurona que ya no se va a dividir más y tiene su axón, sus dendritas… Hemos descubierto que para que eso ocurra se necesita que haya mucha autofagia en un momento determinado. Si todo esto falla, no se forma la neurona. Las alteraciones de la autofagia están asociadas a enfermedades de pérdida de visión, como la retinitis pigmentosa o el glaucoma. En el caso del glaucoma, es una enfermedad asociada a la edad.

P: ¿Cómo afecta el envejecimiento al proceso de autofagia?

R: Cuando se hacen viejas nuestras células, sus sistemas de autofagia funcionan peor. Creemos que estrategias que aumentan esa autofagia pueden ayudar a mantener nuestras células más jóvenes.

P: ¿Qué métodos y técnicas suelen seguirse en un laboratorio de investigación en autofagia?

R: Trabajamos con células, tejidos y animales. Utilizamos ratones modificados genéticamente que tienen fluorocromos, unas moléculas fluorescentes que nos permiten observar al microscopio el proceso de autofagia. O empleamos células o tejidos que no tienen alguno de los genes de la autofagia, por lo que ésta no funciona bien y observamos las consecuencias.

P: ¿Cuáles son los trabajos de los que está más orgullosa de toda su carrera científica?

R: Son dos. El primero cambió por completo el paradigma de lo que se conocía en el campo de la autofagia. Cuando yo comencé a trabajar en autofagia, cuando se descubrieron sus genes, se pensaba que era un proceso asociado a la muerte de las células. Ese era el dogma. Ahora resulta bastante obvio que protege a la célula. Por aquellos tiempos no teníamos definidos los métodos más eficaces para estudiar la autofagia. Lo que hacíamos era observar las células al microscopio. Éstas tenían muchos autofagosomas, la característica principal de la autofagia, y se morían. Los autofagosomas son los orgánulos celulares que actúan a modo de bolsas de basura. En ellos, las células almacenan el material que quieren degradar y reciclar y luego vierten lo que serían las tijeras: las enzimas que rompen y procesan todos esos residuos. Estuve bastante tiempo intentando entender este proceso de muerte celular induciéndolo en las células, quitándoles los nutrientes y tratándolas con fármacos. Todo ello resultaba en su muerte, pero si inhibía el proceso de autofagia morían todavía más. Fue en la Gordon Conference en Estados Unidos, el primer congreso que hubo de autofagia, donde, al fijarme también en lo que hacían los otros investigadores, até cabos y me di cuenta de que lo que probablemente estuviera ocurriendo es que las células utilizasen la autofagia para sobrevivir. Justo al contrario de lo que se creía. La autofagia era un sistema protector de las células, y no un tipo de muerte celular.

«Cuando comencé a trabajar en autofagia, se pensaba que era un tipo de muerte celular. Pero investigando descubrí que era justo al contrario, la autofagia es un sistema protector de las células»

P: ¿Y el segundo?

R: Fue el descubrimiento del papel de la autofagia en el cambio no sólo morfológico sino también metabólico en la diferenciación neuronal. Ya lo he comentado antes, pero entrando más en detalle, esa autofagia en concreto es selectiva, eliminando las mitocondrias y recibe el nombre de mitofagia. Las mitocondrias son los orgánulos de nuestras células que producen energía de forma muy eficiente. Si no se tienen estos orgánulos, la energía se obtiene por la vía de la glicolisis, que es mucho más rápida, aunque menos eficaz. Pero tiene una ventaja, y es que permite obtener materiales adicionales para generar masa en la biosíntesis. Este cambio metabólico permite a las neuronas en ciernes poder crecer y generar su axón. Luego esas neuronas vuelven a utilizar las mitocondrias con normalidad. Una situación parecida ocurre en las células tumorales, y también en los macrófagos y linfocitos T cuando se activa la respuesta inmune. Son circunstancias en las que las células necesitan obtener energía de la forma más inmediata posible.

P: ¿Cómo surgió SEFAGIA?

R: Llevo trabajando en autofagia desde hace bastante tiempo. Al volver a España en 2004 (NdE: Patricia Boya cuenta en su curriculum con dos estancias internacionales en el Centro Nacional para la Investigación Científica, CNRS, de París, Francia y la Universidad de Cambridge, Inglaterra) era una de las pocas personas que había estado estudiando este proceso. Al ser un campo muy nuevo, había mucha gente interesada en aprender sobre ello y nos contactaron para colaborar. Al principio, yo ayudé a muchos grupos españoles de investigación a montar las técnicas y las metodologías pertinentes. José Luis Crespo, del CSIC en Sevilla, que también había trabajado en autofagia, fue quien propuso la idea de reunir a todos los científicos de España que nos dedicábamos a este campo. El objetivo era tener un marco que nos permitiera apoyarnos y aprender los unos de los otros para mejorar la investigación en autofagia en España. La primera vez fue en el año 2013 en Madrid, en mi centro, el CIB. A raíz de ahí fuimos creciendo poco a poco. Primero hacíamos asambleas anuales. En el curso 2015-2016 pedimos una beca del Ministerio para Redes de Excelencia y nos la concedieron. Con ella pudimos financiar nuestros proyectos y organizar congresos. En 2017, cuando se nos acabó la subvención, nos planteamos cómo podíamos seguir con todo esto y decidimos fundar la sociedad.

P: ¿Qué experiencias aportan congresos como el que se está celebrando ahora mismo?

R: Son esenciales. Primero porque ves lo que hacen los demás y aprendes de sus descubrimientos. Luego porque puedes darte cuenta de metodologías o formas de trabajo de tus compañeros que pueden complementar tu propia investigación. Lo maravilloso de los congresos es tener un contacto directo con los otros investigadores. Puedes acercarte a ellos y preguntarles si te pueden ayudar con su metodología a solucionar un problema que tienes con tus experimentos o si creen que sus modelos se pueden aplicar al proceso que estás estudiando. Los congresos son una de las herramientas más útiles para conseguir los propósitos con los que nació SEFAGIA, son lugares ideales para aprender, ayudarnos y en los que surgen nuevas colaboraciones.

P: ¿Cuál es su opinión sobre el sistema científico?

R: Los científicos no estamos conformes. Para investigar se necesitan recursos y estos son muy limitados, tanto a nivel económico como humano. Cada vez tenemos más obstáculos para poder trabajar. Hay que hacer más papeles, permisos, gestiones… Calculo que de todo el tiempo que estoy trabajando, sólo un 30% realmente lo dedico a pensar. El resto estoy ocupada con la burocracia. Obviamente es algo necesario, pero puede que lo mejor sería que de esos trámites se ocuparan otras personas y los científicos nos dedicásemos plenamente a investigar.

P: ¿Qué consejo les daría a los jóvenes que se quieren dedicar al mundo de la ciencia?

R: Que sean curiosos. Que no se crean nada y pongan todo en duda. Y, sobre todo, que se diviertan, que disfruten. Es un trabajo duro y sacrificado, pero nada aburrido. Si te gusta entender cosas nuevas, las trabas no importan. Esa gratificación cuando llegas a encajar todas las piezas del puzle y resolver el rompecabezas es el mayor regalo que la ciencia te puede hacer.

«La ciencia es un un trabajo duro y sacrificado, pero nada aburrido. Si te gusta entender cosas nuevas, las trabas no importan.»

«Muchas facultades de Reino Unido se matan por conseguir científicos procedentes de España»

Victoria Bueno González, licenciada en Biología y especializada en conservación de la biodiversidad, salió de España en 2016 hacia Reino Unido en busca de un futuro dentro de la investigación. Cuatro años mas tarde, la bióloga nacida en Zamora no solo se ha labrado un puesto como investigadora fuera de su país, su principal objetivo, sino que ha vivido multitud de experiencias tras su paso por Leeds y Bristol. Ahora, avalada por su veteranía en el extranjero, Bueno anima a salir de la zona de confort a todos aquellos científicos y científicas españoles sin oportunidades en España.

Victoria Bueno, investigadora en la Facultad de Biología de la Universidad del Oeste de Inglaterra (UWE).

Decidió salir de España para buscar nuevas oportunidades en Inglaterra y apareció Leeds, ¿Qué estuvo haciendo allí durante su estancia?

Cuando llegué empecé a trabajar en hostelería para pulir el lenguaje. Ya sabes cómo somos los españoles, nos cuesta mucho creernos preparados cuando llegamos a un país nuevo. Después, cuando sentí que estaba lista, comencé a aplicar a las ofertas de trabajo en las que mejor podía encajar según mi especialización. Me dieron un puesto de técnica de laboratorio docente en la Facultad de Bioquímica. Me valió mucho para adentrarme en este mundo, conocer a mucha gente, adquirir experiencia y lograr empezar un doctorado.Descubrí mi verdadera pasión.

Ha dicho que su principal objetivo era empezar un doctorado, ¿Cómo consiguió esa beca de doctorado en Bristol?

Aplicando online a través de todas las páginas web especializadas. Es muy sencillo obtener una beca de doctorado y existen muchos puestos vacantes y  la mayoría están financiados. Además, muchas  facultades de Reino Unido se matan por conseguir científicos procedentes de España.

¿Por qué dice que las facultades de Reino Unido están tan interesadas en los científicos españoles?

Porque la mayoría de los investigadores e investigadoras españolas que vienen de España tienen una mayor formación.  Muchos de los jóvenes de Reino Unido se gradúan y deciden dar el salto, sin ninguna experiencia.

¿Por qué tenía tan claro hacer el doctorado?

Cuando entré en el laboratorio todos mis compañeros eran técnicos y ninguno tenía doctorado, llevaban toda su vida dentro del mismo área. Es totalmente respetable, de hecho, me encantaría volver a trabajar en un laboratorio. Sin embargo, sin un logro de este tipo no puedes avanzar más allá. No quería quedarme en ese puesto para siempre. Necesitaba seguir aprendiendo y descubriendo.

Una vez que consiguió esta beca en el departamento de Biología de la Universidad del Oeste de Inglaterra, ¿Se le preestableció el tema a investigar o usted ya tenía planeada la temática?

La razón por la que escogí aplicar a este doctorado estaba en que se trataba de una mezcla de biología y conservación de la biodiversidad, una temática en la que yo me había especializado con la realización del máster. Lo vi el proyecto perfecto para continuar con mi carrera profesional. Yo siempre me había considerado bióloga de bota y no de bata pero, actualmente, no existe nada estrictamente de campo. Al final, todo se basa en ADN y proteínas.

Estáis trabajando en un método diagnóstico para una enfermedad bacteriana en robles, cuya bacteria puede llegar a matarlos en cinco años. ¿Cómo lo está llevando a cabo?

El método que estamos desarrollando es una técnica aplicada basada en la polymerase chain reaction (PCR) y, dentro de esta, la High Resolution Melting (HRM). Lo más especial e interesante de este proceso es un colorante fluorescente que se intercala con el ADN cuando está en forma de doble cadena. Al poner la muestra sobre dicho colorante, sabremos si hay bacterias, el número concreto y el tipo al que pertenece.

Y tras la utilización de este método diagnóstico, ¿Qué resultados ha obtenido hasta el momento?

He descrito tres nuevas especies de bacterias dentro  del grupo de las pseudomonas. Para conocer su posible función hemos experimentado con tres tejidos vegetales, inyectándoles las bacterias para poder así describirlas. Esto permitirá ahorrar tiempo a aquellos investigadores que se encuentren con este tipo de bacterias en un futuro.

¿Cuál es el objetivo que se le planteó desde el principio?

La idea de esta investigación viene del Forest Research. La principal organización de Reino Unido para la investigación forestal. Necesitaban un método rápido y barato. Ellos poseen una técnica que es seis veces más cara, por lo que no les era rentable procesar grandes cantidades de muestras. El Forest Research recibe numerosas cantidades de ejemplares de todo Reino Unido.

Me ha contado que esta enfermedad mata a los robles en cinco años, ¿Hay alguna forma de evitar que los robles mueran?

No. No es tan fácil como ponerles una inyección de antibiótico y matar las bacterias. Hasta ahora existen muchas líneas de investigación que están intentando averiguar cómo se transmite. Muchas de ellas relacionan las causas con dos hechos. Por un lado, que estas bacterias encontradas en el ADN crean sangrados verticales cuyos fluidos pueden llegar a contagiar. Por otro lado, han encontrado agujeros de salida en forma de ‘D’ realizados por escarabajos que almacenan sus huevos en la corteza y, una vez eclosionan, las larvas entran dentro. A su vez, están investigando si estos escarabajos tienen  dentro de su organismo esas bacterias encontradas en los robles.

Teniendo en cuenta que no existe una cura y que todavía no se sabe ciertamente como se transmite, ¿La mayoría de robles acaban muriendo por esta enfermedad?

Existen casos de robles que se han recuperado volviéndose resistentes a la bacteria. Por un momento piensas: vamos a clonarlos y los plantamos por todo Reino Unido. Esto los haría resistentes a las bacterias. En cambio, esta acción podría tener consecuencias como hacerles más vulnerables  a la sequía. Acabaría matándolos a todos. En este sentido, hay que dejar obrar a la naturaleza.

Afirma que clonar a los robles podría matar a todos ellos en ambientes de sequía, ¿Por qué?

Esto es equiparable con todas las especies. Lo sencillo es clonarse (reproducción asexual). Sin embargo, que no seamos todos clones, la variabilidad genética entre individuos debida a la reproducción sexual, hace que cada uno seamos más o menos aptos para potenciales amenazas a la supervivencia. Es decir, imagine que usted y yo hemos sido clonados y somos más vulnerables al frío. En una situación de condiciones adversas podríamos morir ambos. Que seamos diferentes posibilita que uno de los dos sea más resistente al frío y pueda sobrevivir. Es el éxito evolutivo de un individuo.

¿Qué tiene pensando hacer cuando acabe la tesis doctoral?

Tengo pensando seguir con un postdoctorado. De hecho, tengo una entrevista próximamente en el John Innes Centre de Norwich. Es uno de los centros más prestigiosos en relación a las ciencias de las plantas y los microbios. Trata problemas reales a nivel nacional e internacional. Cruzaré los dedos porque sería un paso muy grande para continuar con mi carrera.

Entonces, ¿No contempla volver a España?

Si me ofrecieran el mismo puesto con las mismas condiciones que tendría en Norwich, me lo pensaría. Por desgracia, no se invierte lo suficiente en mi campo de investigación.

¿Cree que su profesión está mejor valorada en Reino Unido que en España?

Yo creo que sí. No solo en mi campo, sino hablo ya de la profesión de científico como tal. Creo que realmente la sociedad en general no sabe lo que hacemos. Este hecho  también puede influir en la cantidad de dinero que se invierta en ciencia.

¿Cree que existe una mala imagen del científico?

Sí, y en parte es culpa nuestra porque quizá no divulgamos lo suficiente nuestro conocimiento o la forma de comunicarlo no es la más eficiente y accesible. Sin duda, todo científico debería poner de su parte para acercar su conocimiento a toda la gente.

El 8 de marzo fue el día internacional de la Mujer. Hemos avanzado mucho aunque aún queda camino por recorrer. ¿Cree que en Reino Unido se está  valorando más a la mujer en el terreno de la ciencia?

Creo que se está haciendo mucho para conseguir la igualdad eliminando muchos sesgos que siempre han existido. Un ejemplo claro es el grupo de investigación del que formo parte, donde somos todos mujeres. En cambio, en el área de ingeniera solo el 10% son mujeres, siendo uno de los porcentajes más bajos de Europa.  En mi opinión, existen áreas de la ciencia que atraen más a un sexo que a otro. Depende mucho del ambiente en el que se haya crecido. A pesar de esto, creo que se está haciendo un esfuerzo evidente aunque el objetivo no es solo que se valore más a la mujer, sino que camine al mismo paso que el hombre.