La Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, un bosque de migrantes

Cada invierno, los bosques del centro de México se tiñen de naranja y negro con la llegada de millones de mariposas a la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca. A la distancia, se aprecian las ramas de los árboles de oyamel vencidas por el peso de los racimos que forman para protegerse del frío. Y cuando sale el sol, en medio del silencio que ofrece el bosque, se escucha su vuelo y empieza la magia.

El fenómeno migratorio de la mariposa monarca fue descubierto en 1975 por Ken Brugger y su esposa Catalina Aguado, cuando encontraron en territorio mexicano una mariposa que había sido previamente etiquetada en Massachusetts. Este proyecto, dirigido por Fred y Nora Urguhart, comenzó en 1940 y termina con el descubrimiento de los sitios de hibernación de la mariposa en los bosques de Michoacán y el Estado de México.

A partir del descubrimiento de las zonas de hibernación de la mariposa monarca en México, se comienzan a dar pequeños pasos para proteger estos bosques. Finalmente, en  el  año  2000, estas tierras son decretadas como área natural protegida con carácter de Reserva de la Biosfera, lo que hoy se conoce como Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM). Estas 56,259 hectáreas están ubicadas en los límites de los estados de Michoacán y el Estado de México. Las zonas que están por encima de los 3,000 metros de altura son consideradas como zona núcleo y comprenden una extensión total de 13,551 hectáreas. El resto del territorio protegido funciona como zona de amortiguamiento, es decir, el territorio de bosque que rodea y protege las zonas núcleo.

Ciclo de vida y migración

La migración es parte del ciclo de vida de la mariposa monarca y también de muchos de los pobladores de la RBMM. Tal es el caso de Emilio Velázquez, oriundo de Macheros, una pequeña y pintoresca localidad de tan sólo 315 habitantes ubicada en la parte baja de Cerro Pelón, uno de los santuarios de mariposa monarca que pertenece al Estado de México. Al igual que las mariposas, un día él y su esposa decidieron cruzar la frontera y migrar al norte en busca de una vida mejor. Estuvieron 10 años en Estados Unidos y allá nació su hija. Ambos tenían un buen trabajo y vivían bien, pero debido a un conflicto de un familiar en el que se vieron injustamente involucrados, los deportaron a México. Se fueron “de mojados”, es decir, sin papeles, por lo que una vez deportados ya nunca pudieron regresar.

A diferencia de los migrantes mexicanos, la mariposa monarca viaja cada año de un país a otro sin necesidad de visas ni papeles, el ir y venir es simplemente una parte de su ciclo de vida. Canadá, Estados Unidos y México, son el hogar de la mariposa a lo largo del año, tanto es así, que este lepidóptero se ha convertido en el símbolo del libre comercio entre los tres países de América del Norte.

La mariposa encuentra alimento, vive y se reproduce durante la mayor parte del año en Estados Unidos y Canadá, pero para completar su ciclo, cada invierno migra a los bosques mexicanos para refugiarse del frío. Eliseo Verduño, guía de turistas del Rosario, entiende esto muy bien: “Aquí en el bosque no hemos visto ni oruga ni asclepia, porque aquí no nacen mariposas, nacen en Canadá y Estados Unidos. A México nomás vienen a hibernar. Las mariposas aquí no necesitan algodoncillo, necesitan árboles grandes para colgarse y protegerse del frío.”

La migración de este insecto, de apenas medio gramo de peso, es considerada una de las más espectaculares del reino animal, ya que a pesar de la aparente fragilidad de la mariposa, cruza tres fronteras y realiza un trayecto de más de 4 mil kilómetros en aproximadamente 33 días de vuelo.

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A lo largo de un año, nacen entre 4 y 5 generaciones de mariposas que viven entre 15 y 45 días. Sin embargo, la migración la lleva a cabo una generación muy especial, que  nace en septiembre y puede llegar a vivir hasta 9 meses. Esta generación de mariposas muere en primavera una vez que ha pasado el invierno en México y ha depositado los huevecillos en el trayecto de regreso a Estados Unidos. Pablo Fabián Jaramillo-López, doctor en biología de la Universidad Autónoma de México, explica que a la generación migratoria se la conoce como generación matusalén, precisamente, porque vive mucho más que las otras.“Desde que nacen, son diferentes al resto, es como si su desarrollo se quedara bloqueado. A este  proceso se le llama díapausa reproductiva”, apunta el experto.

Durante el periodo de hibernación y estancia en los bosques mexicanos, las mariposas pasan la mayor parte del tiempo colgadas de las ramas de los árboles formando grandes racimos. Esto les permite conservar su energía y mantener la temperatura corporal para no morir de frío. Un poco antes de la primavera, cuando el clima es más cálido y los días son más largos, comienza la etapa de apareamiento. En marzo, las hembras emprenden el viaje de regreso al norte en busca de asclepia para ovopositar los huevecillos que darán vida a la siguiente generación de mariposas. Jaramillo-López explica que las mariposas macho mueren en México y que las que sobreviven, mueren en el camino de regreso. “Se sigue estudiando si los cuerpos de las mariposas macho que quedan en los bosques de México, son parte de lo que ayuda a la siguiente generación de mariposas a regresar, un  año después, al mismo lugar a pasar el invierno”, señala el biólogo.

Para el guía Eliseo Verduño, eso de dejar a las mariposas en su lugar, no tiene gran ciencia:Estos bosques son santuario y cementerio de la mariposa monarca, por eso yo les explico a los turistas que no hay que llevárselas ni muertas, si no, luego, cuando regresan los bisnietos al siguiente año ¿a quién visitan? Ellas llegan el mero día 28 –de octubre- y celebran a sus muertos tal y como hacemos nosotros, por eso siempre están aquí para esa fecha”, apunta el ejidatario.

Mariposa monarca macho. El Rosario, Michoacán

Declive histórico en la población de monarcas

En las últimas décadas, los registros de presencia de mariposa monarca en los bosques mexicanos han sido poco alentadores. A pesar de los esfuerzos realizados para la conservación del lepidóptero, en el periodo de 2017- 2018 hubo un descenso aproximado del 15% con respecto al periodo anterior. Desde 1993, Wild World Fund (WWF) realiza un trabajo de monitoreo de la ocupación de monarcas durante el periodo de hibernación en la RBMM. A partir de estos registros, se ha elaborado una gráfica en la se aprecia con claridad la gravedad del asunto. Eduardo Rendón Salinas, biólogo de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y encargado de este proyecto desde hace 25 años, asegura que la disminución de mariposas responde a diferentes factores y que hay que tener en cuenta que las 4 ó 5 generaciones de mariposas que nacen durante un año se enfrentan en cada territorio con diferentes problemas: “Lo que le pasa a una generación, le afecta directamente a las siguientes”,indica.

Fuente: http://oberhauserlab.cfans.umn.edu/sites/g/files/pua2976/f/media/pleasants-and-oberhauser-2012-milkweed-loss-in-ag-fields.pdf

Aunque la mariposa monarca no está considerada como especie en peligro de extinción, su fenómeno migratorio se ha visto gravemente amenazado por diversas cuestiones, todas ellas, relacionadas con la actividad humana. Con los datos que se tienen actualmente en el ámbito científico, no es posible determinar con exactitud cuál o cuáles son las causas que infieren de manera más contundente en la pérdida de la mariposa monarca. Además, debido a que existen poblaciones repartidas por todo el mundo, no es posible declarar a este insecto en peligro de extinción. Sin embargo, la inquietud por parte de algunos científicos y de la sociedad civil han conseguido llevar una petición al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los E.U. para incluir estas mariposas como especie amenazada bajo la Ley de Especies en Peligro. Esta petición, según un reciente artículo publicado en la revista Science, deberá resolverse antes del mes de junio del próximo año.

Los pobladores de la RBMM conocen bien los riesgos que supone cruzar la frontera norte. “Aquí hay variación, unos años vienen más mariposas y unos años menos, pero sí ha disminuido su presencia. Dicen que en la frontera de Estados Unidos con México echan muchos pesticidas, ahí es donde matan a las mariposas, por eso llegan menos…”, opina Emilio Velázquez mientras camina junto a su caballo en Cerro Pelón.

Si bien, por el momento no es posible determinar con certeza las causas del declive en las poblaciones de mariposas, se considera que hay una serie de prácticas que no contribuyen a la supervivencia de la especie. Tal es el caso de  la escasez de asclepia –planta de la que se alimenta la oruga-; la reducción de su hábitat; la deforestación en los bosques de hibernación; el uso de insecticidas y diversos eventos climáticos.

Escasez de asclepia en Estados Unidos y Canadá

La asclepia o algodoncillo es la planta hospedera de la monarca. Aunque la mariposa puede obtener néctar de otras variedades de flores, es completamente dependiente de la asclepia para completar su ciclo de vida, ya que, la monarca sólo deposita sus huevecillos en esta planta y es el único alimento de la oruga cuando nace.

Si bien durante el invierno las mariposas permanecen juntas formando racimos en las ramas de los árboles para mantener su temperatura y conservar la energía, cuando llegan a territorio estadounidense, su comportamiento es totalmente distinto. En esta etapa de su ciclo de vida, las mariposas expanden su hábitat en busca de asclepia y de manera individual, van depositando sus huevecillos.

Al igual que las mariposas, muchas familias mexicanas también migran al norte en busca de “alimento”, aunque ellas, normalmente prefieren estar juntas. Emilio Velázquez y su mujer no tuvieron esa suerte cuando estuvieron viviendo allá. Aquel conflicto familiar en el que se vieron injustamente involucrados los llevó a pasar un tiempo en la cárcel. “Estuvimos encerrados y separados como 1 año. Le tuvimos que pedir a un buen amigo que adoptara a nuestra hija, porque si no, el gobierno americano la hubiera dado en adopción o la hubieran dejado en un orfanato. Estuvimos pagando abogados para demostrar nuestra inocencia, hasta que por fin nos recomendaron declararnos culpables y salir deportados… Y así lo hicimos.”

La asclepia, como la familia de Emilio Velázquez, tampoco es bien recibida en el terreno de la agricultura. A pesar de su belleza  y de su relación simbiótica con la mariposa, esta planta compite con cultivos de gran demanda mundial como el maíz y la soya, por lo que en las grandes extensiones agrícolas de Estados Unidos y Canadá es tratada como maleza o cualquier otra plaga oportunista. Para evitar su propagación, se utilizan sofisticados métodos de fumigación y estas prácticas han disminuido de manera considerable la abundancia de los diferentes tipos de asclepia en América. El doctor Pablo Fabián Jaramillo-López asegura que las grandes extensiones de cultivos transgénicos de Estados Unidos y Canadá se han convertido en un factor de riesgo para el fenómeno migratorio de la mariposa monarca, ya que con los métodos  que se utilizan actualmente para eliminar las plagas, la asclepia no tiene posibilidad de sobrevivir en estos territorios. “La asclepia puede desarrollar resistencia a los compuestos químicos de manera natural, pero para evitarlo, en este tipo de cultivos, cada año hacen rotación, es decir, cambian los insecticidas y herbicidas –cada uno con diferentes compuestos activos-. Con esta técnica, las plagas quedan sin posibilidad de supervivencia”, apunta el biólogo.

Tala clandestina en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca

Si bien en Estados Unidos y Canadá el foco de atención está puesto en la escasez de asclepia, en México, los problemas a resolver tienen un orígen distinto. Uno de los grandes conflictos a los que se ha enfrentado esta reserva natural es la tala clandestina. Según los datos que publica WWF, entre 2003 y 2005 se registró el índice más alto de deforestación en la RBMM,  cuando se alcanzó una pérdida de bosque de casi 500 hectáreas en la zona núcleo.

Fotografía: Jorge E. Schondube F

Jorge E. Schondube, doctor en Biología de la UNAM y ecólogo de campo, asegura que mantener el bosque de la reserva en buenas condiciones es fundamental para la supervivencia del fenómeno migratorio de la mariposa monarca. Y que no se trata sólo de la zona núcleo, ya que la zona de amortiguamiento también tiene una función vital. “El territorio de bosque que está alrededor de las zonas núcleo de la reserva actúa como buffer, de modo que, si lo reduces o lo eliminas, el ambiente pierde la capacidad de mantenerse estable y las temperaturas se vuelven más extremas.” señala el experto.

A partir del año 2000, cuando estas tierras se declaran reserva de la biosfera, WWF comienza a trabajar en la RBMM bajo el esquema Fondo Monarca. Un fondo patrimonial de 6.5 millones de dólares, resultado de la donación de 5 millones de dólares de la Fundación David and Lucile Packard, un millón de dólares que aportó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y otras donaciones de los gobiernos estatales. Con los intereses que se generan, se les ofrece a los habitantes y propietarios de la zona núcleo de la RBMM un incentivo económico por realizar servicios ambientales.

El biólogo Rendón Salinas explica que al principio fue complicado convencer a ejidatarios y comunidades indígenas para trabajar bajo este esquema, ya que cada grupo tenía diferentes ideologías e intereses. Sin embargo, según el encargado de este proyecto, a partir del año 2009, se logró controlar la tala clandestina en la zona núcleo de la RBMM: “El programa Fondo Monarca ha funcionado y las cifras así lo demuestran. Actualmente la tala clandestina está prácticamente erradicada en la zona núcleo”, concluye el coordinador del proyecto.

Eliseo Verduño, al igual que los 261 ejidatarios de la comunidad del Rosario,  es beneficiario del incentivo económico que ofrece Fondo Monarca a través de WWF: “Nuestro sueldo es de $800 por semana y a veces los turistas nos dan alguna propinita.” Este sueldo, explica el ejidatario, lo reciben un año sí y dos no, porque hay turnos y no todos los años les toca.  “Ahorita trabajamos 87 gentes en este grupo y para el siguiente año trabajan otros 87, nos vamos turnando”. Cuando se van las mariposas y con ellas los turistas, los jefes de familia y los jóvenes mayores de 15 años, migran a ciudades cercanas -o lejanas- a buscar trabajo para llevar dinero a casa. “Yo tengo 5 hijos, tres mujercitas y dos hombres. Ya no quisieron estudiar más cuando terminaron la secundaria, mejor se fueron a la capital a trabajar para ayudar con el gasto y tener comida”, relata el guía.

La llegada del aguacate a la RBMM y el cambio de uso de suelo

El cambio de uso de suelo es quizá el problema más importante al que se enfrenta el fenómeno migratorio de la mariposa monarca, debido a que es una actividad frecuente tanto en Canadá y Estados Unidos como en México.

Actualmente, el aguacate mexicano se consume en 34 países alrededor del mundo. El auge que ha adquirido este fruto en los últimos años ha motivado a algunos agricultores de la RBMM a cambiar el uso de suelo de sus tierras para cultivarlo y así beneficiarse de este jugoso negocio. Según el biólogo Jorge Schondube, profesor titular en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES), “el protagonismo del aguacate en la Reserva tiene dos costos importantes: el primero es la deforestación, ya que rompe más la capacidad de los bosques para mantener un clima estable; el segundo son los químicos que se le agregan al ambiente. Aquí los aguacateros utilizan insecticidas y herbicidas y fumigan una vez al mes, incluso cuando es la temporada de hibernación de la monarca.”

Fotografía: Luis José Delaye

Los cambios en el uso del suelo afectan a los ecosistemas en mayor o menor medida. El árbol del aguacate, por ejemplo, requiere de mucha agua para crecer, de modo que si se cambian territorios de bosque por este cultivo, los mantos acuíferos se quedan sin la ayuda de los árboles para seguir almacenando agua. Pero el problema del cambio de uso de suelo no tiene que ver sólo con los cultivos, la minería es otra de las actividades que podría afectar gravemente a la RBMM.

La minería es una actividad de gran tradición en México, sin embargo, también es una de las industrias que afectan de manera más negativa al medio ambiente. En el año 2006, el gobierno mexicano otorgó a GRUPO MÉXICO un permiso para la explotación de la mina de Angangueo, ubicada en el subsuelo de la zona núcleo de la RBMM. Hasta ahora, no se ha registrado actividad, sin embargo, este permiso aún no ha expirado, por lo que los científicos mexicanos lo consideran un peligro latente para la reserva. Isabel Ramírez Ramírez, investigadora titular en el Centro de Investigación de Geografía Ambiental de la UNAM, asegura que hacer minería a gran escala en la zona núcleo de la RBMM puede traer graves consecuencias en el corto, mediano y largo plazo. “La minería actual no es como la que se hacía hace años, ahora, con la maquinaria moderna se llega mucho más profundo y para sacar el mineral se bombea el agua de los mantos acuíferos. Además, esta agua que sacan, sale contaminada y ocasiona graves daños al ecosistema, de dimensiones difíciles de estimar” , indica la experta.

Si bien la mina aún no se está explotando, según relata Eliseo, él y los otros 261 ejidatarios del Rosario reciben de parte de este grupo minero $5,000 mensuales. “Es un acuerdo al que se llegó con los ingenieros que andan ahí en la mina. Nos dan ese dinero porque de alguna manera nos están rentando las tierras”, explica el guía.

Dadas las circunstancias actuales de la RBMM y la situación de la asclepia en Estados Unidos y Canadá, el fenómeno migratorio de la mariposa monarca se enfrenta a una serie de desafíos que superar. Los científicos mexicanos coinciden en que la parte que le toca a México es darle a la RBMM un manejo integral, en el que se tengan en cuenta tanto los aspectos biológicos y ecológicos del bosque y la mariposa, como las necesidades de los pobladores de la RBMM. Pablo Fabián Jaramillo López considera que “esta situación es en la que realmente habría que centrarse, en darles un trabajo bueno a los habitantes de la reserva, que les deje suficiente dinero para vivir bien todo el año, sin tener que salir de sus casas”, apunta el científico.

La migración de la mariposa monarca es un fenómeno natural reconocido, admirado y protegido gracias al apoyo y al acuerdo que existe tanto por parte de la sociedad civil como del gremio científico y los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México. Desde hace años, se trabaja en conjunto para conseguir su preservación y para que la mariposa transite libremente entre las tres fronteras. Existen diferentes programas que se llevan a cabo en función de que la mariposa tenga un tránsito libre, sin muros y con las mínimas amenazas. Este es un privilegio del que disfruta la monarca y que, con el paso del tiempo, se les niega cada vez más a los habitantes de la RBMM y el resto de los mexicanos.

Eduardo Rendón Salinas: “El Cambio Climático es uno de los problemas más fuertes que tenemos y es una presión con la que ya están lidiando las mariposas”

Eduardo Rendón Salinas es biólogo de la Facultad de Ciencias de la Universidad  Autónoma de México (UNAM). Actualmente, ocupa el cargo de coordinador en jefe del programa de Ecosistemas Terrestres de World Wildlife Fund (WWF). Su trabajo de conservación de la mariposa monarca comenzó hace 25 años con la tesis de licenciatura, cuando el profesor Alfonso Alonso de la Universidad de Florida en Gainesville, lo invitó, junto con otros dos biólogos, a colectar datos de campo para su trabajo de doctorado. La investigación, dirigida por el profesor Lincoln Brower del Smithsonian Institution, consistía en estudiar la interacción de la mariposa con el bosque desde diferentes aproximaciones. Y es precisamente, a partir de este trabajo, que comienza a hacer monitoreo y estadística de la ocupación de la mariposa monarca durante su periodo de hibernación en México.
En 2004, Rendón Salinas fue contratado como asesor científico en WWF por el Doctor Enrique Galindo, actual Director de Comunicación de la Ciencia de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO). Un año después,  lo hicieron parte de la fundación. Desde entonces, ha estado al frente del proyecto de conservación de mariposa monarca en la oficina de Zitácuaro Michoacán.

Pregunta: ¿Qué es World Wildlife Fund (WWF)? 
Respuesta: Es una organización que nace en Suiza en 1961, a partir de la inquietud de 16 líderes conservacionistas de diferentes partes del mundo preocupados por el cuidado del medio ambiente. Entre ellos, estaba el biólogo Julian Huxley, apasionado por la fauna africana y nieto de Thomas Henry Huxley, uno de los investigadores más importantes de la historia de la naturaleza. Este grupo de científicos firmó el Manifiesto de Morges, de donde nace World Wildlife Fund o Fondo Mundial para la Naturaleza, como le llamamos en español.

P: ¿Cuál es la misión de esta fundación?
R: Esta organización fue creada con el fin de recaudar fondos para apoyar el movimiento de conservación mundial. Su misión es precisamente conservar la biodiversidad a través de la disminución del impacto de la huella ecológica, con el fin de dejar la naturaleza en buen estado a las generaciones futuras. Actualmente, WWF cuenta con alrededor de 100 oficinas ubicadas en sitios estratégicos alrededor del mundo.Por supuesto, México no podía ser la excepción, ya que es el cuarto país a nivel mundial con más diversidad biológica y el segundo con mayor diversidad de ecosistemas.

P: ¿Qué lo motivó como biólogo para dedicarse a la gestión administrativa?
R: Bueno, para empezar. soy hijo de un ejidatario. Cuando era niño, aunque vivíamos en la Ciudad de México, pasábamos muchos veranos en Michoacán, la tierra de mi padre. Durante las vacaciones, me ponía a trabajar en el campo, a escarbar la tierra,  a quitar las hierbas de los plantíos de maíz y a preparar la comida con lo que salía de la cosecha.Estas fueron experiencias únicas y que claramente me acercaron a la naturaleza y a estas tierras. Decidí estudiar biología porque me interesaba mucho la biología molecular, pero lo que definitivamente terminó de atraparme fue la biología evolutiva y la ecología de la conservación. Con las monarcas descubrí que a través de ellas, tenía la posibilidad de combinar el trabajo científico, el contacto con la naturaleza y la parte social y comunitaria. Y este trinomio de la gente, las mariposas monarca y los bosques me parece una manera encantadora de vivir.
«…el 10 de noviembre del año 2000 entró en vigor el decreto en el que se declaran estas 56.259 hectáreas como área natural protegida con carácter de Reserva de la Biosfera, que es lo que hoy conocemos como la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca (RBMM)»

P: La mariposa monarcano es una especie considerada en peligro de extinción, ¿cómo consiguieron que fuera parte del programa de WWF?
R: Así es, de hecho la mariposa monarcano está en la red prioritaria de WWF como el tigre y el rinoceronte, por ejemplo. Tampoco es una prioridad para Estados Unidos – de donde nosotros somos filial-. Está dentro del programa porque desde que se descubrió el fenómeno migratorio y sus sitios de hibernación en 1975, empezó un movimiento conservacionista muy fuerte abanderado por Lincoln Brower. Esta iniciativa, coincidió con que en ese momento Julia Carabias, investigadora de la UNAM y reconocida activista mexicana en el ámbito de la conservación de la biodiversidad, estaba como secretaria de la entonces Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP). Gracias a esta conjunción, el 10 de noviembre del año 2000 entró en vigor el decreto en el que se declaran estas 56.259 hectáreas como área natural protegida con carácter de Reserva de la Biosfera, que es lo que hoy conocemos como la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca (RBMM)

P: ¿Cuál ha sido el reto más grande al que se ha enfrentado durante su trabajo en WWF?
R: Gestionar una reserva es un gran reto. Pero un momento especialmente complicado fue justo cuando empecé a trabajar en WWF. La tala ilegal estaba disparada en la zona de la reserva y había que pararla. Los niveles más graves de tala clandestina se registraron en 2004, por lo que cuando asumí mi primer cargo en WWF, es decir, en 2005, la situación era complicada.

«…el punto más álgido de tala ilegal en la RBMM fue en el periodo del 2003 al 2005, se perdieron casi 500 hectáreas, un dato realmente alarmante.»

P: ¿Cómo y cuándo comenzó la tala clandestina en la RBMM?
R: En realidad, la tala siempre ha existido, el bosque es un recurso natural y la gente ha vivido de él. Aquí el problema es que se empezó a explotar el bosque sin control. Hemos trabajado en una gráfica en la que mostramos el número de las hectáreas que se han perdido desde 2001 hasta 2017. En esta gráfica se aprecia claramente que el punto más álgido de tala ilegal en la RBMM fue en el periodo del 2003 al 2005, se perdieron casi 500 hectáreas, un dato realmente alarmante.

Gráfica cedida por: Eduardo Rendón Salinas

P: ¿Qué fue lo que ocasionó esta situación de descontrol en la RBMM?
R: Es algo complicado de explicar, pero parte del orígen tiene que ver con la propiedad social de la tierra en México. Casi todo el territorio de la RBMM pertenece a ejidatarios y comunidades indígenas, esto es así desde que en la Revolución Mexicana se  hizo el reparto agrario. Estamos hablando de una reserva en la que conviven grupos sociales distintos, con ideologías y formas de pensar diferentes y en las que los esquemas de división de la tierra varían en cada caso. Es muy complicado gobernar un espacio así, que ha sido nombrado Reserva de la Biosfera y que al mismo tiempo son tierras de la gente que vive ahí. Pero, curiosamente, el primer gran golpe de tala clandestinaempezó en unos terrenos que no son propiedad social.  Se trata de 700 hectáreas que son zona Federal y 70 que son propiedad del Estado de Michoacán. Estas tierras, por lo tanto, no son ejidales ni tampoco de ninguna comunidad indígena, de modo que los taladores empezaron a entrar por ahí, ya que por quedar fuera del esquema el lugar estaba desprotegido.
«Por eso no es fácil la gobernanza en la RBMM, porque no se puede gestionar como una sola pieza, la reserva está hecha de terrenos divididos, de ideologías y costumbres diferentes.»

P: ¿Qué diferencias existen entre la forma de organizarse de los ejidatarios y las comunidades indígenas?
R: En lo que tiene que ver con la división de la tierra, los ejidos son grupos con un número definido de propietarios. Es decir, cada ejidatario tiene su parcela y la hereda uno de sus hijos –o familiares- por lo que es un grupo que siempre tiene el mismo número de personas. Además, tienen áreas comunes, que son las que mantienen como bosque. De estas tierras comunes, los ejidatarios también son los únicos propietarios y quienes tienen voz y voto. En cambio, en las comunidades indígenas se organizan de manera diferente. Ahí todos los integrantes de la comunidad son dueños de las tierras comunes. En este caso el número de propietarios es mucho mayor y cambia constantemente, porque cada persona que nace ya tiene un derecho sobre esa tierra común. También hay zonas parceladas con propietarios independientes. Por eso no es fácil la gobernanzaen la RBMM, porque no se puede gestionar como una sola pieza, la reserva está hecha de terrenos divididos, de ideologías y costumbres diferentes. El trabajo va  mucho más allá de la gestión de un bosque,  es lidiar, es negociar con los conflictos y las necesidades de toda esa gente.

P: ¿Qué acciones han implementado para organizar este territorio en función de controlar la tala?
R: A partir del año 2000 se empezó a trabajar bajo un esquema que se llama Fondo Monarca. Se trata de un fondo patrimonial de 6.5 millones de dólares. Este fondo es el resultado de la donación de 5 millones de dólares de la Fundación David and Lucile Packard,un millón de dólares más que donó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y otras aportaciones de los gobiernos estatales. Con los intereses de este fondo, se le ofrece un incentivo y un pago por servicios ambientales a la gente de la zona núcleo de la reserva que no tala. Bajo este esquema, los ejidatarios y comuneros cuidan su bosque y no practican -ni permiten- la tala. También tenemos programas de reforestaciónen los que la misma gente participa y viveros en los que producimos plantas. Llevamos alrededor de 13 millones de plantas sembradas en la zona núcleo de la reserva y el 95%  de estos árboles han salido de nuestros viveros.

P: ¿Y cómo consiguieron que ejidatarios y comunidades indígenas aceptaran trabajar bajo el esquema de Fondo Monarca?
R: Fue todo un proceso. De hecho no todos quisieron, hubo una comunidad que se negó. Se llama Cresencio Morales, está ubicada al noreste de la ciudad de Zitácuaro. Básicamente nos dijeron que nosotros no íbamos a llegar decirles cómo tenían que usar el bosque. Pero precisamente en este momento, (2003-2005)  en estas tierras se empezó a exacerbar la tala clandestina. Un año después, me visitó un comisariado –actualmente encargado de uno de nuestros viveros- para decirme que querían parar la tala clandestina en sus tierras. Dialogamos con ellos y la comunidad finalmente entró al esquema de Fondo Monarca. Los incluimos también a la concurrencia con la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), les dimos apoyos económicos con brigadas comunitarias pagadas, viveros para producir planta para la reforestación y entraron en esquemas de conservación. En 2009, con el final de este comisariado, desapareció la tala clandestina en la zona núcleo, que es donde monitoreamos cada año como parte de nuestra responsabilidad desde la perspectiva de monitoreo de especies.

P: ¿Considera entonces que se ha logrado acabar con este problema?
R: Sí, por fortuna no todo son malas noticias. El programa Fondo Monarca ha funcionado y las cifras así lo demuestran. Actualmente, la tala clandestina está prácticamente erradicada en la zona núcleo. Hemos tenido pérdida de bosque, pero ha sido poco. También han interferido otros factores. Pero este es otro problema.

P: ¿ Se refiere al cambio climático?
R: Efectivamente, el cambio climáticoes uno de los problemas más fuertes que tenemos y es una presión con la que ya están lidiando las mariposas. En marzo de 2016, por poner un ejemplo reciente, tuvimos una tormenta muy fuerte. Fue totalmente anómala, ya que estas tormentas suelen presentarse entre diciembre y enero. Pero por tercer año consecutivo se presentó el fenómeno del Niño, que produce cambios en las corrientes de los océanos y provoca que haya más humedad en el ambiente. Esto, combinado con mucho viento y frío, terminó en una nevada invernal espantosa, que convirtió la reserva en un bosque boreal congelado. A raíz de esto, murieron muchas mariposas, pero también debido al peso del granizo, la nieve y  a la fuerza del viento cayeron muchos árboles.

P: Ya que hablamos de recuento de daños… WWF hace cada año un monitoreo  de las mariposas que llegan a hibernar a México ¿qué método utilizan para contarlas?
R: Gracias por hacer esta pregunta, es muy importante explicarlo, ya que en realidad, en México no contamos mariposas como tal, eso es prácticamente imposible con los medios que tenemos. El método que utilizamos para graficar la presencia de monarca, consiste en medir la superficie de bosque ocupada por las colonias de mariposa durante el periodo de hibernación. Salimos al bosque cada mitad de mes -de noviembre a marzo- a tomar medidas. Finalmente, con los datos que se registran en  diciembre, se hace la  suma de las áreas y es así como tenemos el total de hectáreas de bosque que ocupan cada año las mariposas.

Fuente: http://oberhauserlab.cfans.umn.edu/sites/g/files/pua2976/f/media/pleasants-and-oberhauser-2012-milkweed-loss-in-ag-fields.pdf

«Cada generación de mariposas se expone a diferentes eventos y contextos y lo que le pasa a una generación le afecta a las siguientes.»

P:  ¿Por qué históricamente ha ido en descenso la población de mariposas?
R: El fenómeno migratoriode la mariposa depende de muchos factores, ya que durante un año nacen más o menos 5 generaciones. Una es la generación migratoria, que es la que viene a México a hibernar, pero su lugar de reproducción y en donde cumplen su ciclo de vida completo es en Estados Unidos y Canadá. Cada generación de mariposas se expone a diferentes eventos y contextos y lo que le pasa a una generación le afecta a las siguientes. Si pensamos, por ejemplo, en la generación migratoria que hiberna en nuestros bosques, hay que considerar si tuvieron suficiente alimento en Estados Unidos y Canadá. También si durante los días que realizaron la ruta hubo algún evento climatológico particular. Este año, por ejemplo, a mediados de septiembre, que es exactamente cuando las mariposas comienzan la migración, tuvimos tres huracanes, se apagaba uno y se encendía otro. Todo este mal tiempo les afectó,  no podían volar y tampoco había plantas con flores suficientes, que es de donde toman su energía. Como resultado, este año no tuvieron una migración tan buena, incluso se fueron antes, porque no contaban con  suficiente energía los adultos para mantenerse todo el tiempo que normalmente están en México.

«Sin agua no hay árboles, no hay posibilidad de vida y la mariposa perdería su lugar de hibernación.»

P: En 2007 el gobierno otorgó un permiso a Grupo México para explotar la mina de Angangueo ubicada en la zona núcleo de la RBMM ¿es esto una amenaza adicional para la supervivencia del fenómeno migratorio de la monarca?
R: El tema de la minería es delicado. No hace falta ser geógrafo ni especialista para saber que las consecuencias de sacarle el agua por debajo a este bosque serían terribles. Sin agua no hay árboles, no hay posibilidad de vida y la mariposa perdería su lugar de hibernación. Pero no es sólo eso, el agua de este bosque produce servicios ecosistémicos para buena parte del país. De la región monarca,  sale  el 38% del agua que consumen los habitantes de la Ciudad de México y la zona metropolitana del Estado de México. Dicho de otra forma, 4.1 millones de personas toman del agua que generan estos bosques. Pero sí, el gobierno aceptó una manifestación de impacto ambiental y se otorgó un permiso de aprovechamiento a este grupo minero. Por fortuna este contrato ya va expirar.

P: A pesar de que hay un permiso no se ha visto actividad en la mina ¿a qué se debe?
R: No se ha hecho nada porque los empresarios pidieron un segundo permiso para cambiar el uso de suelo en 7 hectáreas de la parte superficial del bosque. Lo querían  para poner maquinaria y cuestiones operativas generales que se requieren en minería. Y a esta segunda manifestación de impacto ambiental el gobierno dijo que no. Y no porque no quisieran, sino porque había una  presión muy fuerte por parte de los activistas para que no se hiciera mineríaa gran escala en la RBMM. Pero este tema sigue siendo un problema latente.

P:  Michoacán es el productor más importante de aguacate en México y actualmente hay cultivos en la zona de amortiguamiento de la RBMM ¿cómo está la situación en la zona núcleo?
R: Por el momento la siembra de aguacateno es un problema en la zona núcleo, pero la gente está embelesada con este cultivo, por lo que no estamos exentos de que en algún momento llegue. Históricamente, el aguacate se cultivaba en la región de Uruapan, que es una zona templada y con bastante humedad, ideal para producir aguacate. Hace unos años los agricultores se dieron cuenta de que Zitácuaro tiene prácticamente el mismo clima y que era viable producirlo en sus tierras,  por lo que dejaron de sembrar maíz, chícharo y flor de noche buena y empezaron a sembrar aguacate.

P: ¿Cuál es la diferencia entre un cultivo de maíz, por ejemplo, y uno de aguacate?
R: El problema con el aguacate es que producirlo requiere de mucha agua, pero a la larga, los suelos se vuelven poco fértiles, incluso para el aguacate. Es un cultivo que ofrece un beneficio económico a corto plazo y eso es muy tentador, sin embargo, en el largo y mediano plazo afecta el ecosistema y, por lo tanto, los servicios ecosistémicos que ofrece el bosque también se verán afectados.

«…la institución pone la filosofía, la misión y la visión, pero somos nosotros, los que trabajamos aquí todos los días, los que le ponemos el sentimiento y la dedicación.»

P: Durante su gestión en WWF y su trayectoria en la conservación del fenómeno migratorio de la mariposa monarca ¿cuáles son los logros que considera más importantes?
R: Un gran logro son los viveros, actualmente producimos 12 millones de plantas al año para la reforestación del bosque. Y no sólo es eso, con el apoyo de la Alianza WWF, Fundación Telmex, Telcel, Alianza WWF, Fundación Carlos Slim, SC Johnson, Yves Roccher y el gobierno del Estado de México, entre otros, le damos trabajo a 44 personas durante todo el año y a 340 personas más en los periodos de reforestación. Pero creo que el hito más importante durante mi gestión en WWF ha sido formar parte de la estrategia para erradicar la tala clandestina. Este no ha sido un logro sólo institucional, tiene algo de personal, porque la institución pone la filosofía, la misión y la visión, pero somos nosotros, los que trabajamos aquí todos los días, los que le ponemos el sentimiento y la dedicación. Las condiciones que enfrentamos en aquel momento eran sumamente complicadas. El país estaba en medio de una guerra contra el narcotráfico y Michoacán es de donde originalmente son los narcos. Hubo un momento en donde confluyeron los taladores, los narcotraficantes y los problemas sociales. Ya te puedes imaginar la situación… Pues con todo y eso conseguimos hacer gestión social y gestión para la conservación de este hábitat. El tema de haber erradicado la tala ilegal en la zona núcleo es algo con lo que yo me puedo morir tranquilo y decir: lo hicimos bien, por lo menos en mi tiempo.

«…las mariposas, poco a poco, lograrán adaptarse genéticamente a todos estos cambios, ya que como buenos insectos con ciclos de vida cortos, irán adquiriendo propiedades que no tenían.»

P: Consideras que el trabajo que se hace en México, Estados Unidos y Canadá está siendo suficiente para la conservación de este fenómeno migratorio?
R: Estoy convencido de que entre todos estamos ayudando para que la monarca se mantenga como población y como especie. En México, hemos controlado el problema de la tala clandestina en la zona núcleo de la RBMM, que es fundamental para la temporada de hibernación de la monarca. Este año tuvimos 2.48 hectáreas de ocupación de mariposa, esto es, un 15% menos que el año pasado. Pero teniendo en cuenta que fue un año con tantos eventos climatológicos, la cifra no está mal. Por otra parte, en Estados Unidos y Canadá la sociedad está muy comprometida y bien organizada. Se está haciendo un gran esfuerzo por plantar asclepia para que no le falte alimento a la mariposa. Además, las mariposas, poco a poco, lograrán adaptarse genéticamente a todos estos cambios, ya que como buenos insectos con ciclos de vida cortos, irán adquiriendo propiedades que no tenían. Creo que con eso y la ayuda de los humanos lo van a lograr.

Jorge E. Schondube: “El aguacate está aquí para quedarse y hay que aprovecharlo, pero se tiene que trabajar con mucho cuidado para no afectar a la monarca.”

Fotografía cedida por: Jorge Schondoube

Jorge E. Schondube es profesor titular en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES). Trabaja con aves y mamíferos en sitios con diferentes niveles de perturbación humana y estudia las posibles respuestas de los animales frente al cambio global.  Es experto en ecofisiología y conservación y ha trabajado en varias áreas naturales protegidas del occidente de México. Adicionalmente participó en el diseño del programa de monitoreo de aves de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM) y capacitó al personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas que implementó las primeras etapas de este proyecto. La Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM) ha sido en muchas ocasiones escenario ideal para practicar dos de sus grandes pasiones: la observación de los animales en su  hábitat y la captura de imágenes extraordinarias a través de su lente.

Pregunta: ¿Hay normas generales en el comportamiento de los animales cuando se presenta un cambio en el hábitat?

Respuesta: Si hay normas generales, pero cada especie es susceptible a diferentes cosas y reacciona de distinta manera. Depende de la capacidad de adaptación de cada animal y de qué tan perturbado esté su hábitat.  En términos generales se puede decir que todos los animales tienen tres grandes necesidades: comer, beber y encontrar sitios de descanso que les aporten protección de sus depredadores. Las aves y los mamíferos, por ejemplo, se ven afectados cuando se modifica el alimento disponible y los lugares para descansar, dormir o hacer su nido. Sin embargo, los cambios de clima no les afectan tanto ya que son de sangre caliente y mantienen su temperatura corporal estable.

P: Las mariposas se consideran de sangre fría ¿qué cambios les afectan más y cómo reaccionan?

R: Los animales heterotermos o de sangre fría son más sensibles a los cambios de clima. En este sentido, las mariposas son particulares porque su cuerpo (tórax) está cubierto de pelitos. Esta característica, que comparten con las abejas y algunas arañas,  les ayuda a mantener la temperatura un poco más estable. De cualquier forma, son susceptibles a la temperatura y la humedad y los cambios dramáticos en el ambiente les afectan. Tanto es así, que cuando en 2016 cayó una tormenta invernal en la zona de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM),  murieron miles de mariposas porque no resistieron el frío. Para otro tipo de cambios podrían ser más adaptables. La monarca, por ejemplo, aprovecha todas las flores para alimentarse, aún si éstas crecen en ambientes perturbados o bosques secundarios.

«Si el bosque ya está dañado y llega un evento climático las mariposas quedan mucho más expuestas.»

P: ¿Hay alguna acción antropogénica que modifique el clima en los bosques de la RBMM que ponga en riesgo a las monarcas?

 R: Sí. Se ha encontrado una relación entre la deforestación y los efectos climáticos sobre las monarcas. Reducir la cobertura forestal tiene implicaciones en la temperatura. El territorio de bosque que está alrededor de las zonas núcleo de la reserva actúa como buffer, de modo que si lo reduces o lo eliminas, el ambiente pierde la capacidad de mantenerse estable y las temperaturas se vuelven más extremas. Si el bosque ya está dañado y llega un evento climático las mariposas quedan mucho más expuestas.

P: Las colonias de mariposa monarca viajan cada año para hibernar en los bosques mexicanos. ¿Qué ocurriría si no tuvieran las condiciones adecuadas? ¿Podrían llegar a cambiar de lugar para pasar el invierno?

 R: Esto es difícil de predecir, pero me viene a la mente el caso de la Sierra de Manantlán. Hay reportes bastante confiables de que hace años llegaban mariposas a hibernar a este lugar ubicado en Jalisco y Colima. Luego hubo explotación forestal intensa y deforestación, el bosque quedó destruido y dejaron de llegar las mariposas. Con el establecimiento de la reserva, se detuvo la explotación forestal y se recuperó el bosque, pero las mariposas no han regresado. Este dato resulta muy interesante y podría ser un ejemplo de que, efectivamente, buscan otros lugares. Pero también se puede convertir en una trampa terrible, ya que a diferencia de otros animales, las monarcas no cuentan con un proceso de aprendizaje sobre las rutas migratorias y los sitios donde  van a pasar el invierno, no hay ese ejercicio de sobrevivo y aprendo que tienen otros animales migratorios. Las mariposas no tienen esa posibilidad porque cada año migra una generación diferente y no hay manera de transmitir el conocimiento de que sitios son mejores.

«Es muy difícil que una comunidad humana sobreviva de los recursos financieros que genera un santuario»

P: ¿Cuál es para usted el problema central en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca?

R: Es una de las zonas más pobres de México, ese es el problema de donde surgen los demás. Es muy difícil que una comunidad humana sobreviva de los recursos financieros que genera un santuario. No sé si han cambiado las cosas o si es un discurso político, pero la RBMM siempre se ha visto como una de las reservas más críticas de México en términos de conflictos sociales. A pesar de que se encuentra en el centro de México, sigue siendo un territorio con fuerte tradición indígena. Los mazahuas y los purépechas, por ejemplo,  viven en esa zona y -como todos los grupos indígenas de México- han sido abusados de manera importante. Los han relegado de las zonas buenas para vivir y se han visto orillados hacia zonas de montaña donde hay menos tierras de cultivo. La mezcla de tantas culturas es también uno de los elementos que hace complicada la organización social en la reserva. Y sin una buena organización social es complicado establecer estrategias de conservación y un desarrollo social que funcione.

P:  ¿Qué hay de los apoyos que reciben los pobladores de la RBMM de instancias como World Wildlife Fund (WWF), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONAMP) y Fondo Monarca?

 REstas organizaciones promueven la participación de los propietarios de los predios  en actividades de conservación. Les dan apoyos económicos para que durante el resto del año –cuando no hay mariposas- trabajen en la reforestación del bosque. Pero estos estímulos no son suficientes para sobrevivir todo el año. Es por eso que la gente busca alternativas para tener más ingresos. Por eso es difícil de combatir al 100% la tala ilegal o controlar la siembra de algunos cultivos. El aguacate, por ejemplo, es muy rentable, porque es un producto con gran demanda en el mundo y su valor de exportación es muy alto. En el mercado mexicano, hasta el año pasado, costaba alrededor de $30 el kilo. En cambio en el extranjero un solo aguacate mexicano puede llegar a costar más de 3 dólares.

P.: ¿De qué manera afectan los cultivos de aguacate en la zona de la RBMM?

 R: El problema es que las zonas de cultivo tienen que estar libres de plagas y para conseguirlo hay que usar un montón de pesticidas. El protagonismo del aguacate en la Reserva tiene dos costos importantes: el primero es la deforestación, ya que rompe más la capacidad de los bosques para mantener un clima estable; el segundo son los químicos que se le agregan al ambiente. Aquí los aguacateros utilizan insecticidas y herbicidas y fumigan una vez al mes, incluso cuando es la temporada de hibernación de la monarca. Esto puede afectar a la mariposa, pero sobre todo sabemos que afecta a la asclepia,  de hecho es uno de los problemas que hay actualmente en Estados Unidos.  El aguacate está aquí para quedarse y hay que aprovecharlo, pero se tiene que trabajar con mucho cuidado para no afectar a la monarca, establecer las zonas donde sí se puede sembrar y en las que no.

 P: Si pudiera proponer una solución para este conflicto ¿cuál sería?

R: Proponer algo es complicado porque es una situación compleja y multifactorial. A mí me gustaría que se terminara la pobreza y la desigualdad en la región. Dentro de la RBMM hay santuarios que reciben muchísimos visitantes al año y otras que reciben muy pocos. Yo propondría dos cosas: la primera sería hacer un plan para toda la reserva, con un esquema tipo colectivo o de cooperativa; en segundo lugar zonificaría, porque cada territorio tiene diferentes potenciales de uso. De esta forma se le podría sacar provecho a cada una de las regiones dentro de la reserva y si las ganancias se dividen entre todas las comunidades, el recurso sería más equitativo. Quizá sea una idea un poco idealista, pero me parece que el trabajo en colectivo es una práctica que beneficia a todos.

«Sin justicia social, es muy difícil que podamos conservar la mariposa monarca y muchas otras especies más»

P.: Ha visitado al menos 3 o 4 santuarios ¿hay alguna experiencia que lo haya impactado de manera particular?

 R: Así es, he visitado Sierra Chincua, Cerro Pelón y El Rosario. Respecto al fenómeno natural, la experiencia ha sido siempre diferente y extraordinaria a la vez. Pero tengo un recuerdo que me impactó de manera especial. Fue hace años cuando visité por primera vez el santuario de Sierra Chincua. Yo iba bien abrigado porque hacía mucho frío. Lo primero que ví en la zona de la entrada fue un montón de niños mazahuas descalzos, con la ropa sucia y llena agujeros. Tenían la nariz llena de mocos, el vientre hinchado por los parásitos y una conjuntivitis terrible. No sé si esto sigue siendo así, pero es una imagen que no se me olvida, que me recuerda la falta de justicia social en ese lugar y, en general, en todo el país. Se necesita mucho trabajo para lograr romper la inequidad y fomentar procesos de desarrollo que repartan las utilidades entre las diferentes comunidades. Sin justicia social, es muy difícil que podamos conservar la mariposa monarca y muchas otras especies más.

Pablo Fabián Jaramillo- López : “Las mariposas monarca son un indicador de la salud del ecosistema. Si hay menos, significa que estamos haciendo algo mal”

Foto: James Gilmore
Cedida por Pablo Jaramillo-López

      Ingeniero Agropecuario y Doctor en Biología

El biólogo Pablo Jaramillo-López es investigador cátedra del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en el Instituto de Investigaciones y Ecosistemas en Sustentabilidad  (IIES). Se  ha dedicado a buscar alternativas para recuperar suelos empobrecidos, degradados y contaminados mediante el uso de enmiendas orgánicas y semi-orgánicas. Ha realizado investigaciones en Ecuador, Colombia, Canadá y actualmente en México. Mediante sus estudios se ha podido determinar la factibilidad de utilizar desechos de la actividad humana para preparar abonos que provean al suelo de los nutrientes que ha perdido.
El bosque de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM) y el fenómeno migratorio de la mariposa monarca inspiran al doctor Pablo Jaramillo-López a trabajar en proyectos orientados a la recuperación y mejora de las condiciones del suelo. Actualmente, está involucrado en proyectos para restaurar y mejorar suelos en campos de cultivo de maíz. Pero su mente y su corazón lo llevan a pensar constantemente en ideas que contribuyan a la conservación de la mariposa monarca. Un evento natural extraordinario que cada año busca refugio en los bosques del centro de México. Un fenómeno migratorio único que con el paso del tiempo encuentra cada vez más complicaciones en su camino.

Pregunta: ¿Cómo y cuándo surge en usted el interés por la conservación de la mariposa monarca?

Respuesta: Fue durante mi estancia doctoral en Canadá. Ahí, mi gran amigo David Lagace me presentó a Jeremy McNeil, un entomólogo y ecólogo químico. David era su estudiante y viajaba a México para tomar muestras en los árboles donde llegaban las mariposas. Su trabajo consistía en investigar si las mariposas dejaban en los árboles compuestos volátiles, feromonas o substancias que ayudaran a la siguiente generación a encontrar estos mismos lugares. A partir de ahí, decidí hacer mi trabajo postdoctoral sobre la mariposa monarca. A través de Jeremy, contacté a la doctora Isabel Ramírez, investigadora del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con quien hice mi estancia postdoctoral.

P.: ¿En qué proyectos relacionados a la conservación de la mariposa Monarca participa actualmente?

R.: Trabajo con mis estudiantes en un análisis del proceso de restauración de suelos empobrecidos en campos de cultivo de maíz en Michoacán. Pero el compromiso con el bosque y la naturaleza llevan a mi corazón a continuar buscando alternativas para poder hacer algo en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM). Conozco a fondo el conflicto de las comunidades indígenas que viven ahí y la situación es muy compleja. Sólo tienen trabajo de noviembre a marzo, cuando están las mariposas. El resto del año, a muchos de ellos les toca migrar a ciudades grandes a buscar alternativas laborales para sobrevivir.

P.: ¿Cómo es el ciclo de vida de la mariposa monarca y su trayecto migratorio?

R.: Partamos del momento en el que las mariposas llegan a los bosques de México, es decir, entre los últimos días de octubre y los primeros días de noviembre. En ese momento, las mariposas que estaban repartidas en Estados Unidos y el Sur de Canadá llegan a México para pasar el invierno. Esta generación, la que viene desde allá, pasa todo el invierno aquí. Durante los meses más fríos, noviembre, diciembre, enero y hasta mediados de febrero más o menos, pasan los días colgadas en racimos en los árboles de Oyamel distribuidos en la zona núcleo de la Reserva. Cuando hace frío tienen muy poca actividad, vuelan sólo cuando sale el sol para tomar agua y alimentarse del néctar de las flores que hay en el sotobosque. Pero la mayor parte del tiempo están en los árboles para refugiarse de las bajas temperaturas. Un poco antes de la primavera, cuando los días ya son más cálidos, las mariposas se activan y comienza el periodo de apareamiento. Una vez que termina la etapa de reproducción, las hembras, vuelven a Estados Unidos. Y en el trayecto de regreso empiezan a poner huevecillos en las plantas de Asclepias spp. que encuentran en su camino. De esos huevecillos nacerá la primera generación.

P.: Dice que las hembras vuelan de regreso al norte para poner sus huevecillos ¿qué pasa con los machos?

R.:  Los machos ya cumplieron su ciclo, muchos mueren en México y los que sobreviven mueren en el camino de regreso. De hecho,  se sigue estudiando si los cuerpos de las mariposas que quedan en los bosques de México, son parte de lo que ayuda a la siguiente generación de mariposas a regresar el siguiente año al mismo lugar a pasar el invierno.

P: ¿Y en Estados Unidos y Canadá cómo se comportan las mariposas? ¿también están juntas en zonas concretas como en México?

R.: Esto es algo muy interesante,  allá se comportan de manera totalmente distinta porque en ese punto de su ciclo de vida las necesidades son otras. Lo que buscan es un lugar donde poner los huevecillos y alimento para la oruga. Y la única planta que cubre esta necesidad es la Asclepias spp., también conocida como algodoncillo. Es por esto, que cuando llegan a Estados Unidos vuelan y expanden mucho su hábitat por donde encuentran alimento. Tanto es así, que la segunda generación puede llegar hasta Florida, Dakota del Norte y Ohio.

P.: ¿Cuánto tiempo viven estas generaciones, las que nacen entre la primavera y el otoño?

R.: Entre 5 y 7 semanas.

P.: ¿y la generación que viaja para hibernar en México cuánto tiempo vive?

R.: Su ciclo de vida es de 6 meses más o menos. Nacen a mediados de octubre y en seguida empiezan la ruta migratoria a México. Casi siempre llegan el 01 de noviembre y pasan ahí el invierno. Cuando los días empiezan a ser más cálidos y largos, a finales de febrero o primeros días de marzo, comienza la fase reproductiva. Vuelan de regreso al norte, ponen sus huevecillos en el trayecto y entonces termina su ciclo.

P.:  ¡La diferencia es muy grande! Hay una generación que vive casi tres veces más que las otras ¿a qué se debe?

R.: Sí, es una generación diferente, se la conoce como generación Matusalén precisamente porque viven mucho más que las otras. Esta generación detiene su ciclo reproductivo, es como si su desarrollo se quedara bloqueado. A este proceso se le llama díapausa reproductiva. La diferencia del ciclo de vida entre esta generación y las otras tiene que ver con las condiciones del clima. Cuando en primavera las mariposas salen de México hacia Estados Unidos, tienen todas las condiciones para reproducirse en un periodo de tiempo “normal”. Sin embargo, la cuarta o quinta generación de mariposas -que nace cuando comienza el invierno- no tienen buenas condiciones, es por eso que de alguna manera, saben que tienen que migrar a una zona más cálida, detener su desarrollo y esperar a que las condiciones sean favorables para aparearse.

P.: ¿Cómo se orientan las Monarcas? ¿Cómo saben cuándo salir a volar y hacia dónde?

R.: Todo tiene que ver con las condiciones del clima que les toca durante el viaje. Sólo vuelan de día y no viajan cuando llueve. Se orientan con el sol, así saben que van siempre hacia el sur. Cada día recorren un tramo del camino y a lo largo de la ruta, se detienen en ciertos lugares de paso para descansar y alimentarse. Hay unas que salen de Texas, otras de Carolina del Norte otras de Ontario, pero todas, casi todas, viajan más o menos al mismo tiempo. Algunos años se adelantan y otros se retrasan. Recuerdo que una vez llegaron más tarde porque hubo un huracán. En cambio este año se adelantaron, llegaron el 27 de octubre.

P.: ¿Y esta generación especial cómo sabe que tiene que esperar para madurar y volar al sur?

R.: ¡Esa es la pregunta del millón, el meollo del asunto! Hay una teoría que dice que estas mariposas son tropicales  y que este fenómeno sucede desde hace 10 mil años, cuando fue la última glaciación. En aquel entonces, toda la franja norte del planeta estaba congelada y las mariposas estaban aquí en el trópico. Conforme se iba derritiendo el hielo, se iba ampliando el territorio en donde crecía la Asclepias spp. y ellas iban moviéndose para alimentarse. Desde entonces, hay también una especiación de Asclepias spp., es decir, en cada zona geográfica crece un tipo diferente de esta planta.

P.: ¿Entonces la mariposa Monarca es mexicana?

R.: Bueno, según esta teoría sí, pero es muy difícil comprobarlo ya que tiene que ver con una cuestión genética de coevolución entre mariposas y Asclepias spp.. Existe la idea de que supuestamente las mariposas iban viajando hacia al norte y promovían la expansión de las Asclepias spp. en esas zonas. Toda una teoría muy compleja…

  P.: ¿A qué amenazas se enfrenta actualmente el fenómeno migratorio de la mariposa monarca?

R.: Hay diferentes problemas, esto depende del territorio en el que estén. En Estados Unidos y Canadá el problema son los campos de cultivo de maíz y soya, principalmente los transgénicos. Te explico por qué: las grandes expansiones de cultivo han sido siempre un paraíso para las plagas, por lo que es necesario aplicar insecticidas y herbicidas a gran escala durante todo el año. Esto hace que mueran tanto los bichos como las plantas que crecen ahí. Pero el maíz, es una especie que se poliniza por el viento, de modo que no importa si hay abejas o mariposas ya que el cultivo se poliniza sin su ayuda.

Al igual que las plagas de las plantas, las Asclepias spp. se desarrollan y crecen de manera natural en los campos de cultivo, pero con las técnicas que se utilizan actualmente para fumigar, éstas no resisten y se mueren. Por esta razón, se han perdido grandes extensiones de Asclepias spp. en Estados Unidos y Canadá, que es la principal amenaza que enfrenta la mariposa por allá, la pérdida de su hábitat reproductivo.

P.: ¿Cómo funcionan los campos de cultivos transgénicos y qué técnicas se utilizan para fumigarlos?

R.: Las semillas transgénicas han sido modificadas genéticamente, esto es, que se les ha introducido genes de otros seres vivos para diferentes fines. En el caso de los cultivos, lo que se busca con esta modificación genética es que resistan a los compuestos que traen los herbicidas e insecticidas. De este modo, es posible controlar todo tipo de plagas sin afectar el cultivo de interés. El problema aquí, es que entre todo lo que se muere, está la Asclepias spp., que es la única planta en la que la mariposa pone sus huevecillos y de la que posteriormente se alimentará la oruga.

Las plantas pueden desarrollar resistencia a los compuestos químicos de manera natural, pero para evitarlo, en este tipo de cultivos, cada año hacen rotación, es decir, cambian los insecticidas y herbicidas –cada uno con diferentes compuestos activos-. Con esta técnica, las plagas quedan sin posibilidad de supervivencia. Es por eso, que en Estados Unidos y Canadá hay todo un esfuerzo para que la gente siembre Asclepias spp. o haya más superficie con esta planta, para que la mariposa tenga más lugares en donde poner sus huevecillos.

P.: La población de mariposas que llega a México ha descendido de manera importante en las últimas décadas ¿ con qué problemas se encuentra la monarca en nuestro país?

R.: En México hay varios problemas, pero creo que el orígen de buena parte de ellos es es precisamente lo que a mí me mantiene siempre pensando en alguna solución. En la zona de la Reserva viven muchas comunidades indígenas que dependen del bosque y sólo tienen trabajo cuando las mariposas están aquí. El resto del año, tienen que ver qué hacen o a dónde se van a trabajar. Yo creo que esta situación es en la que realmente habría que centrarse, en darles un trabajo bueno, que les deje a los habitantes de la Reserva suficiente dinero para vivir bien todo el año, sin tener que salir de sus casas. Habría que cuestionarse, por ejemplo, si vale la pena que la reserva sea tan grande. Quizá si fuera más pequeña sería más fácil promover un buen manejo forestal.

P.: ¿No hay otro trabajo que puedan llevar a cabo los habitantes de la Reserva para conseguir recursos?

R.: Yo creo que sí. Pensemos por ejemplo en el aguacate, que ahora está en conflicto porque están expandiendo las huertas de este cultivo. O en el peor de los casos, pensemos que se está quitando bosque para cultivarlo. Si esos aguacates tuvieran una producción más responsable y amigable con el ambiente podrían venderse a un mejor precio. Ahora la gente es cada vez más consciente de la cantidad de químicos que lleva la comida y está dispuesta a pagar un poco más por un producto orgánico. Si a esto le sumamos que están cultivados en la Reserva y que una parte de ese dinero se utiliza para la conservación del bosque, el aguacate tendría un valor ecológico mayor. De este modo, el bosque también tendría más valor como bosque, no como madera. Los pobladores de la reserva lo empezarían a ver como un espacio que hay que cuidar para conservar los mantos acuíferos, ya que el agua garantiza que se mantengan los huertos con una buena producción de aguacate. Esto les permitiría tener trabajo e ingresos durante todo el año.

P.: ¿Entonces el bosque tiene capacidad para alojar a las mariposas y para sembrar aguacate?

R.: Totalmente, sí. Especialmente si se desarrolla un buen plan de ordenamiento territorial y si el cultivo de aguacate se mantiene en los límites establecidos. Hay que tomar en cuenta que los árboles de aguacate no sobreviven en la franja de bosque donde forman sus colonias las mariposas. Este tema es complejo ya que todos los actores involucrados deberían formar parte del proceso de toma de decisiones.

P.: ¿Conoce algún caso en donde algo así haya funcionado?

R.: Sí. Hay una comunidad modelo donde esto ya está funcionando. Es la comunidad de Carpinteros, está ubicada en la zona núcleo de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca. Son más de 800 hectáreas, no recuerdo bien el número de ejidatarios que viven ahí, pero casi la mayoría tiene su huerto de aguacate. Ellos no cortan ni un árbol, porque saben que los árboles del bosque son la fuente de agua de sus huertos. Para ellos el bosque es su seguro de vida, lo cuidan bien porque saben que dependen de él y como el aguacate es rentable, no tienen necesidad de cortar árboles, que es uno de los problemas que tenemos en la RBMM.

P.: ¿Cree que con los apoyos y recursos que se destinan a la conservación de la mariposa se están consiguiendo los objetivos?

 R.: Esta es una pregunta difícil de responder, la situación es compleja, el fenómeno migratorio de la mariposa Monarca y sus ciclos de vida están en tres países y en cada uno hay diferentes asuntos que atender. Lo importante es que cada país asuma su responsabilidad y tome las acciones pertinentes. Lo que no se vale es que nos echemos la pelotita unos a otros.

En general el objetivo no debería ser que lleguen más mariposas, no se debería entender así. En realidad las mariposas son un indicador del ecosistema. Si hay menos, significa que nosotros estamos haciendo algo mal, que estamos consumiendo alimentos con grandes cantidades de insecticidas, herbicidas y un montón de agroquímicos. También es una señal de que no estamos cuidando nuestro entorno natural.

P.: ¿Hay algo que como ciudadanos podamos hacer para contribuir a la conservación de la mariposa?

R.: Esta pregunta es interesantísima, porque cuando la gente ve un fenómeno natural así, tan maravilloso, tan puntual y sabe que está en peligro, se pregunta: ¿qué puedo hacer yo? Y hay muchas cosas que se pueden hacer. Lo primero es que si vamos a visitar los santuarios, debemos comportarnos con todo el respeto que merece un santuario, ¡por algo se llaman así! Hay que guardar silencio, caminar con cuidado y, por supuesto, no dejar basura. Hay que tener bien presente que ahí los intrusos somos nosotros y que debemos dejar la menor huella posible, que las mariposas no noten nuestra presencia.

Nuestros hábitos de consumo también cuentan. La mayoría del maíz y la soya que se siembra en Estados Unidos se utiliza para alimentar a las vacas y a los cerdos. Así que moderar nuestro consumo de carne y cereales contribuye directamente a la conservación de la mariposa. Tenemos que empezar a ser más responsables con nuestros hábitos de consumo en general, investigar un poco de dónde vienen los productos que compramos y consumimos. Nos tendríamos que volver muy autocríticos, muy conscientes. Tal vez así vengan más mariposas, cuando empecemos a hacer las cosas bien.