María García, presidenta de la APIA: «Greta también habrá sufrido cansancio»

María García de la Fuente es licenciada en Periodismo e Historia. Empezó su andadura en el periodismo ambiental en 1999 en Europa Press, y desde entonces ha estado en medios como Diario Público, o en el Gabinete de Prensa del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, para temas de la presidencia de la UE. Actualmente es la presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

María García de la Fuente. Imagen de archivo de la web APIA.
  • ¿Cuándo y por qué se crea la Asociación de Periodistas de Información Ambiental?

Surgió hace 25 años, cuando hubo una explosión en la biodiversidad y medios que apostaron por el periodismo ambiental. En ese momento, un grupo de periodistas se dio cuenta de que tenían temáticas similares, sensaciones afines y dificultades comunes. Surgió un poco por vernos y ponernos cara todos que estábamos dispersos por España. Se empezó con 35 compañeros y ahora somos más de 200. A lo largo de estos 25 años hemos ido creciendo en número y calidad de periodistas.

En España llegó a haber 35 revistas de medioambiente, había una conciencia por parte de la ciudadanía y un interés por ello. Era una apuesta personal del periodista pero sí que había un caldo de cultivo y temáticas que interesaban por parte de los medios. Era una forma de reivindicar la presencia e importancia del periodismo verde, poder tener cursos de formación especializada. No es lo mismo escribir de energía que de agua o biodiversidad. 

  • ¿Cuál es su objetivo? 

Reivindicar la presencia de periodistas especializados en este ámbito, y que aunque hay muchos compañeros que están lejos, las problemáticas son similares. También es una forma de buscar soluciones y poder tener acceso a una formación común.

  • Llegó a haber 35 revistas, pero muchas han cerrado. ¿Es porque ha disminuido el interés? 

No. Hubo un cambio importante, las editoriales siguen sus líneas de trabajo, pero hay grandes grupos que se unifican, por ejemplo. 

La aparición de Internet tuvo un impacto bastante fuerte en las revistas de papel. Cuando además acostumbramos a los lectores a tener información gratis en las redes, ir al quiosco y pagar se hace más difícil. No bajó la demanda informativa porque en Internet se siguió pidiendo información medioambiental. Los temas medioambientales eran los máximos consultados. Aún así, las revistas científicas con suscriptores, como Quercus, siempre se van a querer seguir leyendo en papel.

  • ¿Cuáles son las claves que debe seguir un periodista especializado en la comunicación medioambiental? 

Tener una buena agenda de fuentes. A la hora de especializarse lo importante es que te hayas formado primero sobre ese tema, que te documentes y aprendas. 

Que las fuentes sean fiables y rigurosas es otro punto vital, porque en muchos programas se le pone el micrófono a alguien que pasa por la calle. Debe haber una información contrastada. 

También es importante que ese lenguaje se haga entendible para la población. En el periodismo ambiental hay temas de gran importancia que explicar, desde qué comemos, hasta la energía que vamos a contratar en nuestro hogar, por lo que tenemos que hacer todo esto comprensible.

«No puedes mantener una figura mucho tiempo porque produce cansancio y no todos los días es noticia«

  • Greta Thunberg se ha convertido en un referente en este ámbito. ¿Qué diferencias ha habido en su discurso para que una niña se haya vuelto la voz de una generación?

El trabajo que han venido haciendo las organizaciones ecologistas ha sido muy importante para crear una conciencia medioambiental. Ese discurso se ha ido dirigiendo a una población concreta y se ha despegado el vínculo a la población más joven, que no se sentían tan identificados con las organizaciones activistas. A mí los programas de Félix Rodríguez de la Fuente me siguen encantando pero para chavales de 15 años quizás está alejado. 

En cambio, un referente adolescente que te cuenta algo que te afecta directamente y hace cosas que tú puedes hacer, con tus mismas características y en una sociedad similar, es el click:  hablar con el mismo lenguaje y mostrar que “Greta podría ser yo”.

  • ¿Ha disminuido la popularidad de Greta y su discurso?

Es un lenguaje muy directo, que no tiene nada que perder ni le debe nada a nadie, y la transparencia es muy importante. Creo que es un fenómeno que sufrió popularidad mundial en muy poco tiempo, y eso es digno de estudio. 

Es muy difícil que actrices o famosos entren en la agenda mediática como lo hizo Greta. No puedes mantener una figura mucho tiempo porque produce cansancio y no todos los días es noticia. Una vez terminó el año pasado, donde ella tuvo muchísima agenda y acabó con la cumbre del clima en Madrid, Greta cerró una etapa muy importante para hacer campaña y presión. Este año, seguramente tenía bastantes más actos pero con la pandemia ha tenido que cancelar muchos y por eso su discurso está más apagado. Aunque sí que está relacionado, ya que el foco se está poniendo en la crisis sanitaria. Greta también habrá sufrido cansancio, porque no es fácil estar en el candelero, y más siendo tan joven.

«Muchas empresas petroleras son las primeras que están apostando económicamente por energías renovables»

  • A pesar del activismo y la popularidad de Greta, también existen corrientes contrarias, como el negacionismo. ¿Cuál es la tendencia sobre la preocupación por el cambio climático?

La evolución que ha tenido el cambio climático primero fue más circunscrito a los ámbitos científicos en los años ochenta, aproximadamente. Dentro de la comunidad había negacionistas y voces en contra diciendo que por qué se tenía que invertir en esto. Ahí vieron que era algo global y que tenía que ser multisistémico, no solo temperaturas, sino estudios completos de ámbitos científicos. 

Cuando ya se ha superado eso, esa propia negación viene de la parte política y económica: en los 90 y el siglo XX se tienen que tomar decisiones políticas que conllevan un cambio de modelo económico, por lo que la presión por parte de las compañías y los intereses en combustibles fósiles, hacen que los políticos no quieran dar los pasos necesarios.

Eso es dando la cara, porque por detrás se están diversificando: muchas empresas petroleras son las primeras que están apostando económicamente por energías renovables. 

Algunos líderes han dado pasos atrás porque siguen empeñados en una serie de negocios e inversiones que no tienen mucho futuro, por lo que ponen trabas y niegan el cambio climático, lo que contradice un poco a los propios estados de EEUU, porque las mayores inversiones en energías renovables y cambios de modelo de construcción, se están produciendo dentro de las compañías de este país. Sí que hay un contraste de lo que dice Trump a lo que hace Trump, por lo que hay un movimiento importante también de alcaldes por el clima y gobernadores por el clima curioso. Y luego, viene la movilización social y hay una respuesta por parte de la ciudadanía.

  • ¿Qué puedes decirnos sobre el movimiento medioambiental y activista actual?

Creo que se ha conseguido desvincular el activismo ecológico de tener una conciencia ambiental. A los periodistas se nos llamaba “los ecologistas” o “los de los pajaritos”. No tienes que ser ecologista militante para tener conciencia ambiental. Cuando vas al súper o a una tienda de ropa, empiezas a mirar las etiquetas, saber dónde se ha producido el alimento, en qué condiciones… Los criterios ambientales se abren un hueco. 

Con la pandemia nos ha dado tiempo a hacer una reflexión para saber por qué hemos llegado aquí, porque al final lo que estamos viviendo es una zoonosis, un virus que pasa de un animal a los humanos, pero es un animal que no está en buenas condiciones, que tiene estrés, que está en un ambiente X.

  • ¿Y la comunicación ambiental actual?

Hay una gran diferencia entre cuando hay un periodista especializado o uno que cubre varias temáticas y le cae medioambiente. Se nota porque en el primer caso la información es rigurosa, contrastada, sabe a dónde acudir, y la noticia engancha, conocen perfectamente la temática. Desde la asociación reivindicamos que se cuente con un periodista especializado porque se necesita la especialización. Se nota mucho por ejemplo cuando llegan los veranos con los incendios. Cuando haces un tema de incendios no puedes poner el micrófono al primero que pasa por la calle, sino hablar con las brigadas forestales, asociaciones de montes, organismos judiciales… Es necesario reforzar la especialización y contar no solo con cosas de relleno, sino que sean noticias casi diarias, porque la ciudadanía lo demanda, ya que es la que más interesa a la gente. Cuando hablamos de energía, agua y movilidad, son temas que preocupan y que van a tener lectores.