Un estudio del proyecto INMA detecta una falta de vitamina D en las embarazadas asturianas

Entre los factores que afectan al déficit de esta sustancia asociada al calcio se encuentran el sobrepeso y una dieta desequilibrada

Javier Oliva González

Una investigación del proyecto INMA, centrado en el estudio del medio ambiente y la infancia, ha detectado un déficit generalizado de vitamina D tras la observación de un grupo de 453 embarazadas. La investigación se realizó en hospitales asturianos mediante procedimientos estadísticos a mujeres que se encontraban entre la décima y la décimo tercera semana de gestación. Entre los resultados que arrojó el estudio, se halló una relación entre la falta de vitamina D y factores como el sobrepeso y la obesidad, la ingesta insuficiente de alimentos que contengan esta vitamina o, en menor medida, una exposición insuficiente a la luz solar.

La vitamina D es una sustancia crucial para el organismo que se obtiene a través de la ingesta de alimentos y la exposición directa al sol. Entre sus funciones más importantes está llevar a cabo los procesos necesarios para que el calcio pueda llegar a los huesos. Por tanto, un déficit de esta vitamina puede acarrear problemas óseos como la osteoporosis y, en el caso de los recién nacidos, podría llegar a causar raquitismo u otros problemas en el desarrollo del niño. Pese a todo, una cantidad significativa de la población mundial  presenta déficit de vitamina D, por lo que este tipo de estudios resultan cruciales a la hora de poner remedio a este problema.

Durante la investigación, la edad resultó también significativa a la hora de analizar los datos obtenidos, ya que se observó un mayor déficit de vitamina D en las embarazadas menores de 25 años mientras que las que mostraron unos niveles más altos fueron las gestantes comprendidas entre los 30 y los 34 años. Este aumento en las mujeres treintañeras se debe principalmente a una dieta más equilibrada y saludable, siendo en este caso la ingesta de alimentos un factor determinante a la hora de mantener unos niveles adecuados de vitamina D.

Se observó un mayor número de mujeres con déficit de vitamina D entre las menores de 25 años, mientras que las treintañeras mostraron unos niveles más altos

Por otro lado, el estudio también reflejó cambios en los niveles de esta sustancia a lo largo del año. Por ejemplo, los niveles más altos se observaron en verano a causa de la mayor exposición solar, mientras que primavera y otoño fueron las estaciones en las que se registró un mayor número de gestantes con déficit de vitamina D. En los meses en los que hay menos horas de sol, la dieta resultó determinante a la hora de mantener unos niveles óptimos, y se observó que el aumento en  la ingesta de lácteos y colesterol (el cual es transformado en vitamina D mediante la exposición al sol) ayudaron a las embarazadas a paliar el déficit causado por la falta de luz solar.

La investigación señaló como otra de las causas del déficit de vitamina D al sobrepeso, ya que muchas de las embarazadas que presentaban esta característica reflejaron niveles bajos durante el estudio. Esto se debe a que el tejido adiposo suele retener cantidades de esta vitamina que luego no son aprovechables para las funciones vitales del organismo. Como medidas para paliar la falta de esta sustancia en las embarazadas, la investigación sugirió la utilización de complementos vitamínicos y llevar un especial cuidado en la dieta de las gestantes.

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