Pablo Fabián Jaramillo- López : “Las mariposas monarca son un indicador de la salud del ecosistema. Si hay menos, significa que estamos haciendo algo mal”

Foto: James Gilmore
Cedida por Pablo Jaramillo-López

      Ingeniero Agropecuario y Doctor en Biología

El biólogo Pablo Jaramillo-López es investigador cátedra del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en el Instituto de Investigaciones y Ecosistemas en Sustentabilidad  (IIES). Se  ha dedicado a buscar alternativas para recuperar suelos empobrecidos, degradados y contaminados mediante el uso de enmiendas orgánicas y semi-orgánicas. Ha realizado investigaciones en Ecuador, Colombia, Canadá y actualmente en México. Mediante sus estudios se ha podido determinar la factibilidad de utilizar desechos de la actividad humana para preparar abonos que provean al suelo de los nutrientes que ha perdido.
El bosque de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM) y el fenómeno migratorio de la mariposa monarca inspiran al doctor Pablo Jaramillo-López a trabajar en proyectos orientados a la recuperación y mejora de las condiciones del suelo. Actualmente, está involucrado en proyectos para restaurar y mejorar suelos en campos de cultivo de maíz. Pero su mente y su corazón lo llevan a pensar constantemente en ideas que contribuyan a la conservación de la mariposa monarca. Un evento natural extraordinario que cada año busca refugio en los bosques del centro de México. Un fenómeno migratorio único que con el paso del tiempo encuentra cada vez más complicaciones en su camino.

Pregunta: ¿Cómo y cuándo surge en usted el interés por la conservación de la mariposa monarca?

Respuesta: Fue durante mi estancia doctoral en Canadá. Ahí, mi gran amigo David Lagace me presentó a Jeremy McNeil, un entomólogo y ecólogo químico. David era su estudiante y viajaba a México para tomar muestras en los árboles donde llegaban las mariposas. Su trabajo consistía en investigar si las mariposas dejaban en los árboles compuestos volátiles, feromonas o substancias que ayudaran a la siguiente generación a encontrar estos mismos lugares. A partir de ahí, decidí hacer mi trabajo postdoctoral sobre la mariposa monarca. A través de Jeremy, contacté a la doctora Isabel Ramírez, investigadora del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con quien hice mi estancia postdoctoral.

P.: ¿En qué proyectos relacionados a la conservación de la mariposa Monarca participa actualmente?

R.: Trabajo con mis estudiantes en un análisis del proceso de restauración de suelos empobrecidos en campos de cultivo de maíz en Michoacán. Pero el compromiso con el bosque y la naturaleza llevan a mi corazón a continuar buscando alternativas para poder hacer algo en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM). Conozco a fondo el conflicto de las comunidades indígenas que viven ahí y la situación es muy compleja. Sólo tienen trabajo de noviembre a marzo, cuando están las mariposas. El resto del año, a muchos de ellos les toca migrar a ciudades grandes a buscar alternativas laborales para sobrevivir.

P.: ¿Cómo es el ciclo de vida de la mariposa monarca y su trayecto migratorio?

R.: Partamos del momento en el que las mariposas llegan a los bosques de México, es decir, entre los últimos días de octubre y los primeros días de noviembre. En ese momento, las mariposas que estaban repartidas en Estados Unidos y el Sur de Canadá llegan a México para pasar el invierno. Esta generación, la que viene desde allá, pasa todo el invierno aquí. Durante los meses más fríos, noviembre, diciembre, enero y hasta mediados de febrero más o menos, pasan los días colgadas en racimos en los árboles de Oyamel distribuidos en la zona núcleo de la Reserva. Cuando hace frío tienen muy poca actividad, vuelan sólo cuando sale el sol para tomar agua y alimentarse del néctar de las flores que hay en el sotobosque. Pero la mayor parte del tiempo están en los árboles para refugiarse de las bajas temperaturas. Un poco antes de la primavera, cuando los días ya son más cálidos, las mariposas se activan y comienza el periodo de apareamiento. Una vez que termina la etapa de reproducción, las hembras, vuelven a Estados Unidos. Y en el trayecto de regreso empiezan a poner huevecillos en las plantas de Asclepias spp. que encuentran en su camino. De esos huevecillos nacerá la primera generación.

P.: Dice que las hembras vuelan de regreso al norte para poner sus huevecillos ¿qué pasa con los machos?

R.:  Los machos ya cumplieron su ciclo, muchos mueren en México y los que sobreviven mueren en el camino de regreso. De hecho,  se sigue estudiando si los cuerpos de las mariposas que quedan en los bosques de México, son parte de lo que ayuda a la siguiente generación de mariposas a regresar el siguiente año al mismo lugar a pasar el invierno.

P: ¿Y en Estados Unidos y Canadá cómo se comportan las mariposas? ¿también están juntas en zonas concretas como en México?

R.: Esto es algo muy interesante,  allá se comportan de manera totalmente distinta porque en ese punto de su ciclo de vida las necesidades son otras. Lo que buscan es un lugar donde poner los huevecillos y alimento para la oruga. Y la única planta que cubre esta necesidad es la Asclepias spp., también conocida como algodoncillo. Es por esto, que cuando llegan a Estados Unidos vuelan y expanden mucho su hábitat por donde encuentran alimento. Tanto es así, que la segunda generación puede llegar hasta Florida, Dakota del Norte y Ohio.

P.: ¿Cuánto tiempo viven estas generaciones, las que nacen entre la primavera y el otoño?

R.: Entre 5 y 7 semanas.

P.: ¿y la generación que viaja para hibernar en México cuánto tiempo vive?

R.: Su ciclo de vida es de 6 meses más o menos. Nacen a mediados de octubre y en seguida empiezan la ruta migratoria a México. Casi siempre llegan el 01 de noviembre y pasan ahí el invierno. Cuando los días empiezan a ser más cálidos y largos, a finales de febrero o primeros días de marzo, comienza la fase reproductiva. Vuelan de regreso al norte, ponen sus huevecillos en el trayecto y entonces termina su ciclo.

P.:  ¡La diferencia es muy grande! Hay una generación que vive casi tres veces más que las otras ¿a qué se debe?

R.: Sí, es una generación diferente, se la conoce como generación Matusalén precisamente porque viven mucho más que las otras. Esta generación detiene su ciclo reproductivo, es como si su desarrollo se quedara bloqueado. A este proceso se le llama díapausa reproductiva. La diferencia del ciclo de vida entre esta generación y las otras tiene que ver con las condiciones del clima. Cuando en primavera las mariposas salen de México hacia Estados Unidos, tienen todas las condiciones para reproducirse en un periodo de tiempo “normal”. Sin embargo, la cuarta o quinta generación de mariposas -que nace cuando comienza el invierno- no tienen buenas condiciones, es por eso que de alguna manera, saben que tienen que migrar a una zona más cálida, detener su desarrollo y esperar a que las condiciones sean favorables para aparearse.

P.: ¿Cómo se orientan las Monarcas? ¿Cómo saben cuándo salir a volar y hacia dónde?

R.: Todo tiene que ver con las condiciones del clima que les toca durante el viaje. Sólo vuelan de día y no viajan cuando llueve. Se orientan con el sol, así saben que van siempre hacia el sur. Cada día recorren un tramo del camino y a lo largo de la ruta, se detienen en ciertos lugares de paso para descansar y alimentarse. Hay unas que salen de Texas, otras de Carolina del Norte otras de Ontario, pero todas, casi todas, viajan más o menos al mismo tiempo. Algunos años se adelantan y otros se retrasan. Recuerdo que una vez llegaron más tarde porque hubo un huracán. En cambio este año se adelantaron, llegaron el 27 de octubre.

P.: ¿Y esta generación especial cómo sabe que tiene que esperar para madurar y volar al sur?

R.: ¡Esa es la pregunta del millón, el meollo del asunto! Hay una teoría que dice que estas mariposas son tropicales  y que este fenómeno sucede desde hace 10 mil años, cuando fue la última glaciación. En aquel entonces, toda la franja norte del planeta estaba congelada y las mariposas estaban aquí en el trópico. Conforme se iba derritiendo el hielo, se iba ampliando el territorio en donde crecía la Asclepias spp. y ellas iban moviéndose para alimentarse. Desde entonces, hay también una especiación de Asclepias spp., es decir, en cada zona geográfica crece un tipo diferente de esta planta.

P.: ¿Entonces la mariposa Monarca es mexicana?

R.: Bueno, según esta teoría sí, pero es muy difícil comprobarlo ya que tiene que ver con una cuestión genética de coevolución entre mariposas y Asclepias spp.. Existe la idea de que supuestamente las mariposas iban viajando hacia al norte y promovían la expansión de las Asclepias spp. en esas zonas. Toda una teoría muy compleja…

  P.: ¿A qué amenazas se enfrenta actualmente el fenómeno migratorio de la mariposa monarca?

R.: Hay diferentes problemas, esto depende del territorio en el que estén. En Estados Unidos y Canadá el problema son los campos de cultivo de maíz y soya, principalmente los transgénicos. Te explico por qué: las grandes expansiones de cultivo han sido siempre un paraíso para las plagas, por lo que es necesario aplicar insecticidas y herbicidas a gran escala durante todo el año. Esto hace que mueran tanto los bichos como las plantas que crecen ahí. Pero el maíz, es una especie que se poliniza por el viento, de modo que no importa si hay abejas o mariposas ya que el cultivo se poliniza sin su ayuda.

Al igual que las plagas de las plantas, las Asclepias spp. se desarrollan y crecen de manera natural en los campos de cultivo, pero con las técnicas que se utilizan actualmente para fumigar, éstas no resisten y se mueren. Por esta razón, se han perdido grandes extensiones de Asclepias spp. en Estados Unidos y Canadá, que es la principal amenaza que enfrenta la mariposa por allá, la pérdida de su hábitat reproductivo.

P.: ¿Cómo funcionan los campos de cultivos transgénicos y qué técnicas se utilizan para fumigarlos?

R.: Las semillas transgénicas han sido modificadas genéticamente, esto es, que se les ha introducido genes de otros seres vivos para diferentes fines. En el caso de los cultivos, lo que se busca con esta modificación genética es que resistan a los compuestos que traen los herbicidas e insecticidas. De este modo, es posible controlar todo tipo de plagas sin afectar el cultivo de interés. El problema aquí, es que entre todo lo que se muere, está la Asclepias spp., que es la única planta en la que la mariposa pone sus huevecillos y de la que posteriormente se alimentará la oruga.

Las plantas pueden desarrollar resistencia a los compuestos químicos de manera natural, pero para evitarlo, en este tipo de cultivos, cada año hacen rotación, es decir, cambian los insecticidas y herbicidas –cada uno con diferentes compuestos activos-. Con esta técnica, las plagas quedan sin posibilidad de supervivencia. Es por eso, que en Estados Unidos y Canadá hay todo un esfuerzo para que la gente siembre Asclepias spp. o haya más superficie con esta planta, para que la mariposa tenga más lugares en donde poner sus huevecillos.

P.: La población de mariposas que llega a México ha descendido de manera importante en las últimas décadas ¿ con qué problemas se encuentra la monarca en nuestro país?

R.: En México hay varios problemas, pero creo que el orígen de buena parte de ellos es es precisamente lo que a mí me mantiene siempre pensando en alguna solución. En la zona de la Reserva viven muchas comunidades indígenas que dependen del bosque y sólo tienen trabajo cuando las mariposas están aquí. El resto del año, tienen que ver qué hacen o a dónde se van a trabajar. Yo creo que esta situación es en la que realmente habría que centrarse, en darles un trabajo bueno, que les deje a los habitantes de la Reserva suficiente dinero para vivir bien todo el año, sin tener que salir de sus casas. Habría que cuestionarse, por ejemplo, si vale la pena que la reserva sea tan grande. Quizá si fuera más pequeña sería más fácil promover un buen manejo forestal.

P.: ¿No hay otro trabajo que puedan llevar a cabo los habitantes de la Reserva para conseguir recursos?

R.: Yo creo que sí. Pensemos por ejemplo en el aguacate, que ahora está en conflicto porque están expandiendo las huertas de este cultivo. O en el peor de los casos, pensemos que se está quitando bosque para cultivarlo. Si esos aguacates tuvieran una producción más responsable y amigable con el ambiente podrían venderse a un mejor precio. Ahora la gente es cada vez más consciente de la cantidad de químicos que lleva la comida y está dispuesta a pagar un poco más por un producto orgánico. Si a esto le sumamos que están cultivados en la Reserva y que una parte de ese dinero se utiliza para la conservación del bosque, el aguacate tendría un valor ecológico mayor. De este modo, el bosque también tendría más valor como bosque, no como madera. Los pobladores de la reserva lo empezarían a ver como un espacio que hay que cuidar para conservar los mantos acuíferos, ya que el agua garantiza que se mantengan los huertos con una buena producción de aguacate. Esto les permitiría tener trabajo e ingresos durante todo el año.

P.: ¿Entonces el bosque tiene capacidad para alojar a las mariposas y para sembrar aguacate?

R.: Totalmente, sí. Especialmente si se desarrolla un buen plan de ordenamiento territorial y si el cultivo de aguacate se mantiene en los límites establecidos. Hay que tomar en cuenta que los árboles de aguacate no sobreviven en la franja de bosque donde forman sus colonias las mariposas. Este tema es complejo ya que todos los actores involucrados deberían formar parte del proceso de toma de decisiones.

P.: ¿Conoce algún caso en donde algo así haya funcionado?

R.: Sí. Hay una comunidad modelo donde esto ya está funcionando. Es la comunidad de Carpinteros, está ubicada en la zona núcleo de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca. Son más de 800 hectáreas, no recuerdo bien el número de ejidatarios que viven ahí, pero casi la mayoría tiene su huerto de aguacate. Ellos no cortan ni un árbol, porque saben que los árboles del bosque son la fuente de agua de sus huertos. Para ellos el bosque es su seguro de vida, lo cuidan bien porque saben que dependen de él y como el aguacate es rentable, no tienen necesidad de cortar árboles, que es uno de los problemas que tenemos en la RBMM.

P.: ¿Cree que con los apoyos y recursos que se destinan a la conservación de la mariposa se están consiguiendo los objetivos?

 R.: Esta es una pregunta difícil de responder, la situación es compleja, el fenómeno migratorio de la mariposa Monarca y sus ciclos de vida están en tres países y en cada uno hay diferentes asuntos que atender. Lo importante es que cada país asuma su responsabilidad y tome las acciones pertinentes. Lo que no se vale es que nos echemos la pelotita unos a otros.

En general el objetivo no debería ser que lleguen más mariposas, no se debería entender así. En realidad las mariposas son un indicador del ecosistema. Si hay menos, significa que nosotros estamos haciendo algo mal, que estamos consumiendo alimentos con grandes cantidades de insecticidas, herbicidas y un montón de agroquímicos. También es una señal de que no estamos cuidando nuestro entorno natural.

P.: ¿Hay algo que como ciudadanos podamos hacer para contribuir a la conservación de la mariposa?

R.: Esta pregunta es interesantísima, porque cuando la gente ve un fenómeno natural así, tan maravilloso, tan puntual y sabe que está en peligro, se pregunta: ¿qué puedo hacer yo? Y hay muchas cosas que se pueden hacer. Lo primero es que si vamos a visitar los santuarios, debemos comportarnos con todo el respeto que merece un santuario, ¡por algo se llaman así! Hay que guardar silencio, caminar con cuidado y, por supuesto, no dejar basura. Hay que tener bien presente que ahí los intrusos somos nosotros y que debemos dejar la menor huella posible, que las mariposas no noten nuestra presencia.

Nuestros hábitos de consumo también cuentan. La mayoría del maíz y la soya que se siembra en Estados Unidos se utiliza para alimentar a las vacas y a los cerdos. Así que moderar nuestro consumo de carne y cereales contribuye directamente a la conservación de la mariposa. Tenemos que empezar a ser más responsables con nuestros hábitos de consumo en general, investigar un poco de dónde vienen los productos que compramos y consumimos. Nos tendríamos que volver muy autocríticos, muy conscientes. Tal vez así vengan más mariposas, cuando empecemos a hacer las cosas bien.

 

 

Print Friendly
Esta entrada fue publicada en Entrevistas y etiquetada por Beatriz Pascual. Guarda enlace permanente.

Acerca de Beatriz Pascual

Nacida en Bilbao España en 1974. En 1981 migró a México y se estableció con su familia en la ciudad de Guadalajara. Estudió la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Socia fundadora de la Asociación Civil SIGNOS Irapuato, donde trabajó en el diseño e impartición de talleres de cultura ambiental para adolescentes. Recientemente trabajó como encargada de la Oficina de Comunicación en CINVESTAV Unidad Irapuato. Actualmente cursa el master de Historia de la Ciencia y Comunicación Científica.

Un pensamiento en “Pablo Fabián Jaramillo- López : “Las mariposas monarca son un indicador de la salud del ecosistema. Si hay menos, significa que estamos haciendo algo mal”

  1. Muy interesante!!
    Me quedo con lo que puedo contribuir a conservar estas áreas, a hacerme autocrítica en mis consumos por el bien de nuestros ecosistemas.
    Gracias por compartirla y muchas felicidades Bety!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *