Acerca de Beatriz Pascual

Nacida en Bilbao España en 1974. En 1981 migró a México y se estableció con su familia en la ciudad de Guadalajara. Estudió la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Socia fundadora de la Asociación Civil SIGNOS Irapuato, donde trabajó en el diseño e impartición de talleres de cultura ambiental para adolescentes. Recientemente trabajó como encargada de la Oficina de Comunicación en CINVESTAV Unidad Irapuato. Actualmente cursa el master de Historia de la Ciencia y Comunicación Científica.

Jorge E. Schondoube: “El aguacate está aquí para quedarse y hay que aprovecharlo, pero se tiene que trabajar con mucho cuidado para no afectar a la monarca.”

Fotografía cedida por: Jorge Schondoube

Jorge E. Schondoube es profesor titular en el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES). Trabaja con aves y mamíferos en sitios con diferentes niveles de perturbación humana y estudia las posibles respuestas de los animales frente al cambio global.  Es experto en ecofisiología y conservación y ha trabajado en varias áreas naturales protegidas del occidente de México. Adicionalmente participó en el diseño del programa de monitoreo de aves de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM) y capacitó al personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas que implementó las primeras etapas de este proyecto. La Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM) ha sido en muchas ocasiones escenario ideal para practicar dos de sus grandes pasiones: la observación de los animales en su  hábitat y la captura de imágenes extraordinarias a través de su lente.

Pregunta: ¿Hay normas generales en el comportamiento de los animales cuando se presenta un cambio en el hábitat?

Respuesta: Si hay normas generales, pero cada especie es susceptible a diferentes cosas y reacciona de distinta manera. Depende de la capacidad de adaptación de cada animal y de qué tan perturbado esté su hábitat.  En términos generales se puede decir que todos los animales tienen tres grandes necesidades: comer, beber y encontrar sitios de descanso que les aporten protección de sus depredadores. Las aves y los mamíferos, por ejemplo, se ven afectados cuando se modifica el alimento disponible y los lugares para descansar, dormir o hacer su nido. Sin embargo, los cambios de clima no les afectan tanto ya que son de sangre caliente y mantienen su temperatura corporal estable.

P: Las mariposas se consideran de sangre fría ¿qué cambios les afectan más y cómo reaccionan?

R: Los animales heterotermos o de sangre fría son más sensibles a los cambios de clima. En este sentido, las mariposas son particulares porque su cuerpo (tórax) está cubierto de pelitos. Esta característica, que comparten con las abejas y algunas arañas,  les ayuda a mantener la temperatura un poco más estable. De cualquier forma, son susceptibles a la temperatura y la humedad y los cambios dramáticos en el ambiente les afectan. Tanto es así, que cuando en 2016 cayó una tormenta invernal en la zona de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM),  murieron miles de mariposas porque no resistieron el frío. Para otro tipo de cambios podrían ser más adaptables. La monarca, por ejemplo, aprovecha todas las flores para alimentarse, aún si éstas crecen en ambientes perturbados o bosques secundarios.

“Si el bosque ya está dañado y llega un evento climático las mariposas quedan mucho más expuestas.”

P: ¿Hay alguna acción antropogénica que modifique el clima en los bosques de la RBMM que ponga en riesgo a las monarcas?

 R: Sí. Se ha encontrado una relación entre la deforestación y los efectos climáticos sobre las monarcas. Reducir la cobertura forestal tiene implicaciones en la temperatura. El territorio de bosque que está alrededor de las zonas núcleo de la reserva actúa como buffer, de modo que si lo reduces o lo eliminas, el ambiente pierde la capacidad de mantenerse estable y las temperaturas se vuelven más extremas. Si el bosque ya está dañado y llega un evento climático las mariposas quedan mucho más expuestas.

P: Las colonias de mariposa monarca viajan cada año para hibernar en los bosques mexicanos. ¿Qué ocurriría si no tuvieran las condiciones adecuadas? ¿Podrían llegar a cambiar de lugar para pasar el invierno?

 R: Esto es difícil de predecir, pero me viene a la mente el caso de la Sierra de Manantlán. Hay reportes bastante confiables de que hace años llegaban mariposas a hibernar a este lugar ubicado en Jalisco y Colima. Luego hubo explotación forestal intensa y deforestación, el bosque quedó destruido y dejaron de llegar las mariposas. Con el establecimiento de la reserva, se detuvo la explotación forestal y se recuperó el bosque, pero las mariposas no han regresado. Este dato resulta muy interesante y podría ser un ejemplo de que, efectivamente, buscan otros lugares. Pero también se puede convertir en una trampa terrible, ya que a diferencia de otros animales, las monarcas no cuentan con un proceso de aprendizaje sobre las rutas migratorias y los sitios donde  van a pasar el invierno, no hay ese ejercicio de sobrevivo y aprendo que tienen otros animales migratorios. Las mariposas no tienen esa posibilidad porque cada año migra una generación diferente y no hay manera de transmitir el conocimiento de que sitios son mejores.

“Es muy difícil que una comunidad humana sobreviva de los recursos financieros que genera un santuario”

P: ¿Cuál es para usted el problema central en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca?

R: Es una de las zonas más pobres de México, ese es el problema de donde surgen los demás. Es muy difícil que una comunidad humana sobreviva de los recursos financieros que genera un santuario. No sé si han cambiado las cosas o si es un discurso político, pero la RBMM siempre se ha visto como una de las reservas más críticas de México en términos de conflictos sociales. A pesar de que se encuentra en el centro de México, sigue siendo un territorio con fuerte tradición indígena. Los mazahuas y los purépechas, por ejemplo,  viven en esa zona y -como todos los grupos indígenas de México- han sido abusados de manera importante. Los han relegado de las zonas buenas para vivir y se han visto orillados hacia zonas de montaña donde hay menos tierras de cultivo. La mezcla de tantas culturas es también uno de los elementos que hace complicada la organización social en la reserva. Y sin una buena organización social es complicado establecer estrategias de conservación y un desarrollo social que funcione.

P:  ¿Qué hay de los apoyos que reciben los pobladores de la RBMM de instancias como World Wildlife Fund (WWF), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONAMP) y Fondo Monarca?

 REstas organizaciones promueven la participación de los propietarios de los predios  en actividades de conservación. Les dan apoyos económicos para que durante el resto del año –cuando no hay mariposas- trabajen en la reforestación del bosque. Pero estos estímulos no son suficientes para sobrevivir todo el año. Es por eso que la gente busca alternativas para tener más ingresos. Por eso es difícil de combatir al 100% la tala ilegal o controlar la siembra de algunos cultivos. El aguacate, por ejemplo, es muy rentable, porque es un producto con gran demanda en el mundo y su valor de exportación es muy alto. En el mercado mexicano, hasta el año pasado, costaba alrededor de $30 el kilo. En cambio en el extranjero un solo aguacate mexicano puede llegar a costar más de 3 dólares.

P.: ¿De qué manera afectan los cultivos de aguacate en la zona de la RBMM?

 R: El problema es que las zonas de cultivo tienen que estar libres de plagas y para conseguirlo hay que usar un montón de pesticidas. El protagonismo del aguacate en la Reserva tiene dos costos importantes: el primero es la deforestación, ya que rompe más la capacidad de los bosques para mantener un clima estable; el segundo son los químicos que se le agregan al ambiente. Aquí los aguacateros utilizan insecticidas y herbicidas y fumigan una vez al mes, incluso cuando es la temporada de hibernación de la monarca. Esto puede afectar a la mariposa, pero sobre todo sabemos que afecta a la asclepia,  de hecho es uno de los problemas que hay actualmente en Estados Unidos.  El aguacate está aquí para quedarse y hay que aprovecharlo, pero se tiene que trabajar con mucho cuidado para no afectar a la monarca, establecer las zonas donde sí se puede sembrar y en las que no.

 P: Si pudiera proponer una solución para este conflicto ¿cuál sería?

R: Proponer algo es complicado porque es una situación compleja y multifactorial. A mí me gustaría que se terminara la pobreza y la desigualdad en la región. Dentro de la RBMM hay santuarios que reciben muchísimos visitantes al año y otras que reciben muy pocos. Yo propondría dos cosas: la primera sería hacer un plan para toda la reserva, con un esquema tipo colectivo o de cooperativa; en segundo lugar zonificaría, porque cada territorio tiene diferentes potenciales de uso. De esta forma se le podría sacar provecho a cada una de las regiones dentro de la reserva y si las ganancias se dividen entre todas las comunidades, el recurso sería más equitativo. Quizá sea una idea un poco idealista, pero me parece que el trabajo en colectivo es una práctica que beneficia a todos.

“Sin justicia social, es muy difícil que podamos conservar la mariposa monarca y muchas otras especies más”

P.: Ha visitado al menos 3 o 4 santuarios ¿hay alguna experiencia que lo haya impactado de manera particular?

 R: Así es, he visitado Sierra Chincua, Cerro Pelón y El Rosario. Respecto al fenómeno natural, la experiencia ha sido siempre diferente y extraordinaria a la vez. Pero tengo un recuerdo que me impactó de manera especial. Fue hace años cuando visité por primera vez el santuario de Sierra Chincua. Yo iba bien abrigado porque hacía mucho frío. Lo primero que ví en la zona de la entrada fue un montón de niños mazahuas descalzos, con la ropa sucia y llena agujeros. Tenían la nariz llena de mocos, el vientre hinchado por los parásitos y una conjuntivitis terrible. No sé si esto sigue siendo así, pero es una imagen que no se me olvida, que me recuerda la falta de justicia social en ese lugar y, en general, en todo el país. Se necesita mucho trabajo para lograr romper la inequidad y fomentar procesos de desarrollo que repartan las utilidades entre las diferentes comunidades. Sin justicia social, es muy difícil que podamos conservar la mariposa monarca y muchas otras especies más.

Pablo Fabián Jaramillo- López : “Las mariposas monarca son un indicador de la salud del ecosistema. Si hay menos, significa que estamos haciendo algo mal”

Foto: James Gilmore
Cedida por Pablo Jaramillo-López

      Ingeniero Agropecuario y Doctor en Biología

El biólogo Pablo Jaramillo-López es investigador cátedra del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en el Instituto de Investigaciones y Ecosistemas en Sustentabilidad  (IIES). Se  ha dedicado a buscar alternativas para recuperar suelos empobrecidos, degradados y contaminados mediante el uso de enmiendas orgánicas y semi-orgánicas. Ha realizado investigaciones en Ecuador, Colombia, Canadá y actualmente en México. Mediante sus estudios se ha podido determinar la factibilidad de utilizar desechos de la actividad humana para preparar abonos que provean al suelo de los nutrientes que ha perdido.
El bosque de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM) y el fenómeno migratorio de la mariposa monarca inspiran al doctor Pablo Jaramillo-López a trabajar en proyectos orientados a la recuperación y mejora de las condiciones del suelo. Actualmente, está involucrado en proyectos para restaurar y mejorar suelos en campos de cultivo de maíz. Pero su mente y su corazón lo llevan a pensar constantemente en ideas que contribuyan a la conservación de la mariposa monarca. Un evento natural extraordinario que cada año busca refugio en los bosques del centro de México. Un fenómeno migratorio único que con el paso del tiempo encuentra cada vez más complicaciones en su camino.

 

Pregunta: ¿Cómo y cuándo surge en usted el interés por la conservación de la mariposa monarca?

Respuesta: Fue durante mi estancia doctoral en Canadá. Ahí, mi gran amigo David Lagace me presentó a Jeremy McNeil, un entomólogo y ecólogo químico. David era su estudiante y viajaba a México para tomar muestras en los árboles donde llegaban las mariposas. Su trabajo consistía en investigar si las mariposas dejaban en los árboles compuestos volátiles, feromonas o substancias que ayudaran a la siguiente generación a encontrar estos mismos lugares. A partir de ahí, decidí hacer mi trabajo postdoctoral sobre la mariposa monarca. A través de Jeremy, contacté a la doctora Isabel Ramírez, investigadora del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con quien hice mi estancia postdoctoral.

P.: ¿En qué proyectos relacionados a la conservación de la mariposa Monarca participa actualmente?

R.: Trabajo con mis estudiantes en un análisis del proceso de restauración de suelos empobrecidos en campos de cultivo de maíz en Michoacán. Pero el compromiso con el bosque y la naturaleza llevan a mi corazón a continuar buscando alternativas para poder hacer algo en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM). Conozco a fondo el conflicto de las comunidades indígenas que viven ahí y la situación es muy compleja. Sólo tienen trabajo de noviembre a marzo, cuando están las mariposas. El resto del año, a muchos de ellos les toca migrar a ciudades grandes a buscar alternativas laborales para sobrevivir.

P.: ¿Cómo es el ciclo de vida de la mariposa monarca y su trayecto migratorio?

R.: Partamos del momento en el que las mariposas llegan a los bosques de México, es decir, entre los últimos días de octubre y los primeros días de noviembre. En ese momento, las mariposas que estaban repartidas en Estados Unidos y el Sur de Canadá llegan a México para pasar el invierno. Esta generación, la que viene desde allá, pasa todo el invierno aquí. Durante los meses más fríos, noviembre, diciembre, enero y hasta mediados de febrero más o menos, pasan los días colgadas en racimos en los árboles de Oyamel distribuidos en la zona núcleo de la Reserva. Cuando hace frío tienen muy poca actividad, vuelan sólo cuando sale el sol para tomar agua y alimentarse del néctar de las flores que hay en el sotobosque. Pero la mayor parte del tiempo están en los árboles para refugiarse de las bajas temperaturas. Un poco antes de la primavera, cuando los días ya son más cálidos, las mariposas se activan y comienza el periodo de apareamiento. Una vez que termina la etapa de reproducción, las hembras, vuelven a Estados Unidos. Y en el trayecto de regreso empiezan a poner huevecillos en las plantas de Asclepias spp. que encuentran en su camino. De esos huevecillos nacerá la primera generación.

P.: Dice que las hembras vuelan de regreso al norte para poner sus huevecillos ¿qué pasa con los machos?

R.:  Los machos ya cumplieron su ciclo, muchos mueren en México y los que sobreviven mueren en el camino de regreso. De hecho,  se sigue estudiando si los cuerpos de las mariposas que quedan en los bosques de México, son parte de lo que ayuda a la siguiente generación de mariposas a regresar el siguiente año al mismo lugar a pasar el invierno.

P: ¿Y en Estados Unidos y Canadá cómo se comportan las mariposas? ¿también están juntas en zonas concretas como en México?

R.: Esto es algo muy interesante,  allá se comportan de manera totalmente distinta porque en ese punto de su ciclo de vida las necesidades son otras. Lo que buscan es un lugar donde poner los huevecillos y alimento para la oruga. Y la única planta que cubre esta necesidad es la Asclepias spp., también conocida como algodoncillo. Es por esto, que cuando llegan a Estados Unidos vuelan y expanden mucho su hábitat por donde encuentran alimento. Tanto es así, que la segunda generación puede llegar hasta Florida, Dakota del Norte y Ohio.

P.: ¿Cuánto tiempo viven estas generaciones, las que nacen entre la primavera y el otoño?

R.: Entre 5 y 7 semanas.

P.: ¿y la generación que viaja para hibernar en México cuánto tiempo vive?

R.: Su ciclo de vida es de 6 meses más o menos. Nacen a mediados de octubre y en seguida empiezan la ruta migratoria a México. Casi siempre llegan el 01 de noviembre y pasan ahí el invierno. Cuando los días empiezan a ser más cálidos y largos, a finales de febrero o primeros días de marzo, comienza la fase reproductiva. Vuelan de regreso al norte, ponen sus huevecillos en el trayecto y entonces termina su ciclo.

P.:  ¡La diferencia es muy grande! Hay una generación que vive casi tres veces más que las otras ¿a qué se debe?

R.: Sí, es una generación diferente, se la conoce como generación Matusalén precisamente porque viven mucho más que las otras. Esta generación detiene su ciclo reproductivo, es como si su desarrollo se quedara bloqueado. A este proceso se le llama díapausa reproductiva. La diferencia del ciclo de vida entre esta generación y las otras tiene que ver con las condiciones del clima. Cuando en primavera las mariposas salen de México hacia Estados Unidos, tienen todas las condiciones para reproducirse en un periodo de tiempo “normal”. Sin embargo, la cuarta o quinta generación de mariposas -que nace cuando comienza el invierno- no tienen buenas condiciones, es por eso que de alguna manera, saben que tienen que migrar a una zona más cálida, detener su desarrollo y esperar a que las condiciones sean favorables para aparearse.

P.: ¿Cómo se orientan las Monarcas? ¿Cómo saben cuándo salir a volar y hacia dónde?

R.: Todo tiene que ver con las condiciones del clima que les toca durante el viaje. Sólo vuelan de día y no viajan cuando llueve. Se orientan con el sol, así saben que van siempre hacia el sur. Cada día recorren un tramo del camino y a lo largo de la ruta, se detienen en ciertos lugares de paso para descansar y alimentarse. Hay unas que salen de Texas, otras de Carolina del Norte otras de Ontario, pero todas, casi todas, viajan más o menos al mismo tiempo. Algunos años se adelantan y otros se retrasan. Recuerdo que una vez llegaron más tarde porque hubo un huracán. En cambio este año se adelantaron, llegaron el 27 de octubre.

P.: ¿Y esta generación especial cómo sabe que tiene que esperar para madurar y volar al sur?

R.: ¡Esa es la pregunta del millón, el meollo del asunto! Hay una teoría que dice que estas mariposas son tropicales  y que este fenómeno sucede desde hace 10 mil años, cuando fue la última glaciación. En aquel entonces, toda la franja norte del planeta estaba congelada y las mariposas estaban aquí en el trópico. Conforme se iba derritiendo el hielo, se iba ampliando el territorio en donde crecía la Asclepias spp. y ellas iban moviéndose para alimentarse. Desde entonces, hay también una especiación de Asclepias spp., es decir, en cada zona geográfica crece un tipo diferente de esta planta.

P.: ¿Entonces la mariposa Monarca es mexicana?

R.: Bueno, según esta teoría sí, pero es muy difícil comprobarlo ya que tiene que ver con una cuestión genética de coevolución entre mariposas y Asclepias spp.. Existe la idea de que supuestamente las mariposas iban viajando hacia al norte y promovían la expansión de las Asclepias spp. en esas zonas. Toda una teoría muy compleja…

  P.: ¿A qué amenazas se enfrenta actualmente el fenómeno migratorio de la mariposa monarca?

R.: Hay diferentes problemas, esto depende del territorio en el que estén. En Estados Unidos y Canadá el problema son los campos de cultivo de maíz y soya, principalmente los transgénicos. Te explico por qué: las grandes expansiones de cultivo han sido siempre un paraíso para las plagas, por lo que es necesario aplicar insecticidas y herbicidas a gran escala durante todo el año. Esto hace que mueran tanto los bichos como las plantas que crecen ahí. Pero el maíz, es una especie que se poliniza por el viento, de modo que no importa si hay abejas o mariposas ya que el cultivo se poliniza sin su ayuda.

Al igual que las plagas de las plantas, las Asclepias spp. se desarrollan y crecen de manera natural en los campos de cultivo, pero con las técnicas que se utilizan actualmente para fumigar, éstas no resisten y se mueren. Por esta razón, se han perdido grandes extensiones de Asclepias spp. en Estados Unidos y Canadá, que es la principal amenaza que enfrenta la mariposa por allá, la pérdida de su hábitat reproductivo.

P.: ¿Cómo funcionan los campos de cultivos transgénicos y qué técnicas se utilizan para fumigarlos?

R.: Las semillas transgénicas han sido modificadas genéticamente, esto es, que se les ha introducido genes de otros seres vivos para diferentes fines. En el caso de los cultivos, lo que se busca con esta modificación genética es que resistan a los compuestos que traen los herbicidas e insecticidas. De este modo, es posible controlar todo tipo de plagas sin afectar el cultivo de interés. El problema aquí, es que entre todo lo que se muere, está la Asclepias spp., que es la única planta en la que la mariposa pone sus huevecillos y de la que posteriormente se alimentará la oruga.

Las plantas pueden desarrollar resistencia a los compuestos químicos de manera natural, pero para evitarlo, en este tipo de cultivos, cada año hacen rotación, es decir, cambian los insecticidas y herbicidas –cada uno con diferentes compuestos activos-. Con esta técnica, las plagas quedan sin posibilidad de supervivencia. Es por eso, que en Estados Unidos y Canadá hay todo un esfuerzo para que la gente siembre Asclepias spp. o haya más superficie con esta planta, para que la mariposa tenga más lugares en donde poner sus huevecillos.

P.: La población de mariposas que llega a México ha descendido de manera importante en las últimas décadas ¿ con qué problemas se encuentra la monarca en nuestro país?

R.: En México hay varios problemas, pero creo que el orígen de buena parte de ellos es es precisamente lo que a mí me mantiene siempre pensando en alguna solución. En la zona de la Reserva viven muchas comunidades indígenas que dependen del bosque y sólo tienen trabajo cuando las mariposas están aquí. El resto del año, tienen que ver qué hacen o a dónde se van a trabajar. Yo creo que esta situación es en la que realmente habría que centrarse, en darles un trabajo bueno, que les deje a los habitantes de la Reserva suficiente dinero para vivir bien todo el año, sin tener que salir de sus casas. Habría que cuestionarse, por ejemplo, si vale la pena que la reserva sea tan grande. Quizá si fuera más pequeña sería más fácil promover un buen manejo forestal.

P.: ¿No hay otro trabajo que puedan llevar a cabo los habitantes de la Reserva para conseguir recursos?

R.: Yo creo que sí. Pensemos por ejemplo en el aguacate, que ahora está en conflicto porque están expandiendo las huertas de este cultivo. O en el peor de los casos, pensemos que se está quitando bosque para cultivarlo. Si esos aguacates tuvieran una producción más responsable y amigable con el ambiente podrían venderse a un mejor precio. Ahora la gente es cada vez más consciente de la cantidad de químicos que lleva la comida y está dispuesta a pagar un poco más por un producto orgánico. Si a esto le sumamos que están cultivados en la Reserva y que una parte de ese dinero se utiliza para la conservación del bosque, el aguacate tendría un valor ecológico mayor. De este modo, el bosque también tendría más valor como bosque, no como madera. Los pobladores de la reserva lo empezarían a ver como un espacio que hay que cuidar para conservar los mantos acuíferos, ya que el agua garantiza que se mantengan los huertos con una buena producción de aguacate. Esto les permitiría tener trabajo e ingresos durante todo el año.

P.: ¿Entonces el bosque tiene capacidad para alojar a las mariposas y para sembrar aguacate?

R.: Totalmente, sí. Especialmente si se desarrolla un buen plan de ordenamiento territorial y si el cultivo de aguacate se mantiene en los límites establecidos. Hay que tomar en cuenta que los árboles de aguacate no sobreviven en la franja de bosque donde forman sus colonias las mariposas. Este tema es complejo ya que todos los actores involucrados deberían formar parte del proceso de toma de decisiones.

P.: ¿Conoce algún caso en donde algo así haya funcionado?

R.: Sí. Hay una comunidad modelo donde esto ya está funcionando. Es la comunidad de Carpinteros, está ubicada en la zona núcleo de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca. Son más de 800 hectáreas, no recuerdo bien el número de ejidatarios que viven ahí, pero casi la mayoría tiene su huerto de aguacate. Ellos no cortan ni un árbol, porque saben que los árboles del bosque son la fuente de agua de sus huertos. Para ellos el bosque es su seguro de vida, lo cuidan bien porque saben que dependen de él y como el aguacate es rentable, no tienen necesidad de cortar árboles, que es uno de los problemas que tenemos en la RBMM.

P.: ¿Cree que con los apoyos y recursos que se destinan a la conservación de la mariposa se están consiguiendo los objetivos?

 R.: Esta es una pregunta difícil de responder, la situación es compleja, el fenómeno migratorio de la mariposa Monarca y sus ciclos de vida están en tres países y en cada uno hay diferentes asuntos que atender. Lo importante es que cada país asuma su responsabilidad y tome las acciones pertinentes. Lo que no se vale es que nos echemos la pelotita unos a otros.

En general el objetivo no debería ser que lleguen más mariposas, no se debería entender así. En realidad las mariposas son un indicador del ecosistema. Si hay menos, significa que nosotros estamos haciendo algo mal, que estamos consumiendo alimentos con grandes cantidades de insecticidas, herbicidas y un montón de agroquímicos. También es una señal de que no estamos cuidando nuestro entorno natural.

P.: ¿Hay algo que como ciudadanos podamos hacer para contribuir a la conservación de la mariposa?

R.: Esta pregunta es interesantísima, porque cuando la gente ve un fenómeno natural así, tan maravilloso, tan puntual y sabe que está en peligro, se pregunta: ¿qué puedo hacer yo? Y hay muchas cosas que se pueden hacer. Lo primero es que si vamos a visitar los santuarios, debemos comportarnos con todo el respeto que merece un santuario, ¡por algo se llaman así! Hay que guardar silencio, caminar con cuidado y, por supuesto, no dejar basura. Hay que tener bien presente que ahí los intrusos somos nosotros y que debemos dejar la menor huella posible, que las mariposas no noten nuestra presencia.

Nuestros hábitos de consumo también cuentan. La mayoría del maíz y la soya que se siembra en Estados Unidos se utiliza para alimentar a las vacas y a los cerdos. Así que moderar nuestro consumo de carne y cereales contribuye directamente a la conservación de la mariposa. Tenemos que empezar a ser más responsables con nuestros hábitos de consumo en general, investigar un poco de dónde vienen los productos que compramos y consumimos. Nos tendríamos que volver muy autocríticos, muy conscientes. Tal vez así vengan más mariposas, cuando empecemos a hacer las cosas bien.

 

 

Un bosque de plumas en el Jardín Botánico de Valencia

Minientrada

Un bosque de plumas en el Jardín Botánico

El Jardín Botánico de Valencia es mucho más que un jardín que alberga plantas de todo el mundo, es un espacio natural que da cobijo a más de 70 especies de aves urbanas.

Desde la entrada al Jardín se impone un aroma que invita a pasar. Las ramas de sus gigantescos árboles y palmas, generan un ambiente de luces y sombras bajo el que habita un ecosistema lleno de armonía, color y vida. Sus caminos son como un pequeño laberinto organizado, en el que se pierde la noción del tiempo escuchando el canto de las aves que han hecho de este hábitat su hogar.

Palmas y árboles del Jardín Botánico de Valencia Fotografía: Luis José Delaye

El Jardín Botánico de Valencia fue fundado hace 450 años y comenzó siendo, como muchos otros, un huerto de hierbas medicinales. Durante varios siglos, ocupó diferentes locaciones en la ciudad y fue en 1802 cuando la Universidad lo trasladó definitivamente al Huerto de Tramoyeres,  su ubicación actual. La biodiversidad vegetal con la que cuenta actualmente, lo convierte en un ecosistema muy completo y también en una estructura ideal para las aves urbanas. Es un lugar en donde encuentran cobijo y alimento suficiente para pasar largas temporadas, anidar o simplemente tomar un descanso, colmarse de energía y continuar su ruta migratoria.

La Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), lleva más de 60 años dedicándose al estudio y conservación de las aves silvestres en su hábitat. Son representantes de BirdLife en España y consideran que es importante sensibilizar a los ciudadanos con los elementos de la naturaleza que tienen más cerca. “Cualquier persona que vive en una ciudad tiene contacto con las aves urbanas prácticamente todos los días…”, comenta el biólogo Pablo Vera.

La presencia cada vez más abundante y diversa de especies de aves en el parque, motivó al equipo de SEO/BirdLife e investigadores y comunicadores del Jardín Botánico a trabajar en conjunto en una guía de aves. El resultado de este trabajo, es un libro de bolsillo, de tamaño y contenido manejable, que tiene como principal objetivo presentar al Jardín Botánico desde una perspectiva nueva, la de mostrar a los visitantes que hay otro jardín, uno que va más allá de una colección de plantas, Un bosque de plumas.

Los textos de la guía son del biólogo Pablo Vera, está editada en castellano y valenciano y ofrece la descripción e imágen de 79 aves urbanas. Contiene información como: medida, preferencias de alimentación, y los meses del año en los que se pueden observar las aves en el Jardín y sus alrededores. Las ilustraciones son obra del biólogo Juan Varela, uno de los más reconocidos pintores de naturaleza en España.

Mirlo común. Jardín Botánico de Valencia. Fotografía: Luis José Delaye.

“Hay especies de aves que están con los humanos desde que nos establecimos como sedentarios”, señala Vera. Las golondrinas, los vencejos y los gorriones comunes son algunas especies de aves urbanas con las que cohabitan los ciudadanos desde hace siglos. Son muy adaptables y prefieren hacer sus nidos en zonas antropizadas y en comunidades pequeñas localizadas cerca de espacios naturales. Sin embargo, están viviendo una transformación en el medio urbano porque cada vez encuentran menos lugares para nidificar. Esto se debe a que la arquitectura moderna tiende a diseñar edificios lisos, sin bordes en las ventanas, entrepaños exteriores o tejas, que son los lugares donde las aves, habitualmente, prefieren hacer sus nidos.

 Un bosque de Plumas, también recoge información de especies consideradas de reciente aparición en España. Tal es el caso de la tórtola turca, una de las aves que ha ampliado su territorio en el menor tiempo del que se tiene registro. Se observaron los primeros ejemplares en los setentas y actualmente es una de las aves más comunes. El éxito de su reproducción y colonización tiene que ver, entre otras cosas, con algunos de sus hábitos. Por ejemplo, este tipo de ave es capaz de hacer su nido en casi cualquier lugar, ya que a pesar de ser un pájaro grande sus nidos son pequeños. Por otra parte, su dieta es rica en frutos y semillas y no requiere tanto de los insectos, lo que les facilita la vida en la ciudad.

Una característica que las aves modifican para la supervivencia y adaptación en entornos urbanos es su canto. Mario Díaz, en su artículo “Serins respond to anthropogenic noise by increasing vocal activity”, comenta que debido al ruido que hay en las ciudades, si no “suben el tono” sería imposible escucharse entre ellas, lo que impide su comunicación. Las aves cambian los patrones de su canto tanto en frecuencia como en amplitud para adaptarse a la contaminación acústica. Pero esto pueden hacerlo hasta un cierto punto, ya que supone un gasto metabólico importante y no todos lo consiguen, agrega el experto.

Ginkgo biloba. Jardín Botánico de Valencia. Fotografía: Luis José Delaye

“Las aves se adaptan a los recursos que encuentran en las ciudades, pero es importante la creación y conservación de parques y jardínes urbanos para favorecer su existencia”, comenta la Doctora Blanca Estela Hernández de la Universidad Autónoma de México (UNAM). En estos oasis, se generan pequeños ecosistemas en los que participan plantas, insectos, aves e incluso algunos mamíferos pequeños. Pero también los ciudadanos pueden contribuir sembrando más árboles, arbustos y flores silvestres en lugar de plantas exóticas.

Con la edición de la guía “Un bosque de plumas”, el Jardín Botánico de Valencia y SEO/BirdLife pretenden promover la importancia de la conservación de la biodiversidad en las ciudades a través del conocimiento de las aves que habitan este espacio natural, uno de los pulmones de la ciudad de Valencia.

Beatriz Pascual Alonso

El estetoscopio, 200 años acompañando al médico

Un homenaje al instrumento que le ha devuelto el poder al médico

El Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero (IHMC) conmemoró el pasado 22 de febrero el 200 aniversario del estetoscopio, que  desde su invención en 1816, ha ocupado un lugar especial en los consultorios. El seminario fue coordinado por el profesor Joan Llorent, miembro activo del instituto y se contó con la participación de tres destacados médicos, quienes dedicaron sus charlas a diversos aspectos del emblemático instrumento.

La primera ponencia estuvo a cargo de José Luis Barona, profesor de historia de la ciencia del IHMC. El experto explicó cómo el estetoscopio contribuyó al desarrollo de la medicina, modificando las prácticas médicas, la organización de los hospitales y la relación entre el médico y el paciente. “Fue un descubrimiento muy importante, ya que por primera vez había algo que permitía conocer el interior del cuerpo humano sin necesidad de abrirlo, de poner en riesgo la vida”, comentó Barona.

José Luis Barona: “El estetoscopio permitió al médico escuchar y ver el interior del cuerpo humano”

Por su parte, Melisa Van Drie compartió con los asistentes el trabajo de investigación post doctoral que realiza en la Universidad de Cambridge. Un estudio centrado en los métodos didácticos que se utilizan en medicina para aprender a escuchar: “El estetoscopio permite escuchar la música del cuerpo humano, pero hay que aprender a distinguir la variedad de sintonías.” Para ello, explicó Van Drie, en la carrera de medicina se utilizan recursos como grabaciones, libros y clases prácticas, en las que se imitan y se representan los sonidos de la respiración, simulando tanto las que son “normales” como las “anormales”, es decir, cuando existe enfermedad.

A través de una video conferencia, Jacalyn Dufin, catedrática de la Queen’s University en Ontario Canadá, ofreció una interesante charla sobre el curioso origen del estetoscopio y cómo ha sido su evolución durante la historia de la medicina. “El primer prototipo del estetoscopio era una libreta de notas enrollada, esto permitió a Marie-Hyacinthe Laënnec, su inventor, acercarse a escuchar los latidos del corazón de una paciente enferma, sin tener que poner la cara tan cerca de su pecho, que en es caso concreto, resultaba un poco bochornoso”, relató Dufin.

A 200 años de su invención, el estetoscopio sigue ocupando las primeras páginas de los libros de texto de medicina y es, sin lugar a dudas, un símbolo distintivo de los profesionales de la bata blanca.

Beatriz Pascual Alonso