¿Un choquero en aguas marcianas?

“Eres más de Huelva que un choco”. Choquero es el gentilicio coloquial con el que se autodenominan los onubenses, habitantes de la provincia de Huelva. Pero, ¿podría un ser humano “mojarse los pies” en las aguas del planeta rojo o Marte? Estas aguas marcianas están más cerca de lo que creemos, y quizás podemos encontrar algún choquero en ellas…

La Sierra de Aracena y Picos de Aroche, al norte de la provincia de Huelva, alberga un ecosistema vivo único en el mundo: el nacimiento del río Tinto. Este se encuentra en el interior de la Peña de Hierro, un yacimiento mineralógico que cesó su actividad en los años 70, aunque a día de hoy todavía se lleva a cabo la explotación minera en otras latitudes del cauce de este río. El mineral extraído por la compañía Rio Tinto Company Limited (RTC) era entonces transportado en ferrocarril hasta la capital de la provincia, donde se fundía con el río Odiel gracias a las vigas de hierro del Muelle del Tinto, emblemático bien de interés cultural de Huelva. Una vez allí, el mineral partía en buques hacia tierras inglesas, por aquel entonces gerentes de la compañía, proceso que duró hasta 1975.

Yacimiento minero Peña de Hierro (izquierda). Foto: Ana Isabel Serrano Mendoza. Muelle del Tinto (derecha). Foto: María Isabel Mendoza Sierra.

Debido al emplazamiento de su nacimiento, el río Tinto posee una importante particularidad… ¡Es rojo! Este peculiar color se debe a la presencia de microorganismos en este “subsuelo marciano”, donde encontramos bacterias autótrofas, es decir, sintetizan sus propios compuestos orgánicos a través de compuestos inorgánicos con la ayuda de una fuente de energía. En función de la fuente de energía utilizada, podemos distinguir los organismos fotoautótrofos, que adquieren la energía química a partir de la luz (por ejemplo, las plantas durante el proceso de fotosíntesis), y los organismos quimioautótrofos, que adquieren la energía química a partir de procesos de oxidación de materia inorgánica.

Para leer más sobre modelos metabólicos: Tortorelli, M. del C. (2023). Ríos de vida. Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), pp. 51-52.

En el caso de las bacterias presentes en este río, nos encontramos ante esta segunda posibilidad, donde individuos de la especie Thiobacillus ferrooxidans utilizan compuestos inorgánicos de azufre y hierro, contenidos en los minerales de pirita y la calcopirita, oxidándolos con ayuda del CO2 atmosférico para la creación de materia orgánica. Estas oxidaciones poseen distintas repercusiones: por un lado, la génesis de ácido sulfúrico (H2SO4) a partir de compuestos azufrados conlleva a una disminución del pH de estas aguas (pH ácido en torno a 2,3, sabiendo que el agua de consumo humano posee un pH de 7) y, por otro lado, la transición de hierro ferroso (Fe2+) a hierro férrico (Fe3+) conlleva al enrojecimiento del agua (como un caramelo masticable, a medida que este se chupa va perdiendo el color, y en este caso en nuestra lengua la que acaba apareciendo roja). Asimismo, bajo esta alta acidez, los metales de los minerales se liberan más fácilmente, disolviéndose en el agua, por lo que estas bacterias poseen un gran interés en minería para la extracción y recuperación de metales (proceso de lixiviación de mineral).

Comparación de la recuperación de oro en lixiviación de mineral en ausencia de tratamiento biológico (izquierda) y en presencia del efecto oxidante de la bacteria Acidithiobacillus ferrooxidans (derecha). Fuente: Gil Robles, 2020.

Este ecosistema oligotrófico y anóxico (escaso en nutrientes para los seres vivos que lo habitan y bajos contenidos en oxígeno, respectivamente) posee características geoquímicas y mineralógicas muy similares a las que se han podido observar en Marte. Así, tanto la National Aeronautics and Space Administration (NASA) como la European Space Agency (ESA), así como científicos del Centro de Astrobiología de Madrid, están estudiando este lugar con el fin de crear instrumentos que puedan detectar vida extraterrestre, como por ejemplo en Europa, una de las lunas de Júpiter. El Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) lleva a cabo un proyecto intitulado Life-detection Mars Analog Project (LMAP), el cual explora ambientes extremos (aridez, alta radiación UV, elevado contenido en sales, temperaturas extremas) en busca de vida, la cual podría ser análoga al planeta marciano. Tanto los sulfatos (jarosita) como los óxidos de hierro (hematita) comparten localización con la cuenca del río Tinto y Marte, además de que estos minerales preservan de manera fidedigna restos de materia orgánica, por lo que son buenos indicadores de posible existencia de vida extraterrestre. Un muestreo llevado a cabo en territorio terrestre ha permitido analizar tres tipos de biomarcadores (inmunológicos, lipídicos y genéticos) que permitirían comparar las comunidades microbianas presentes en la Tierra con potenciales señales de vida marciana en su subsuelo helado en el marco de la misión IceBreaker.

Cauce del río Tinto (izquierda). Foto: Ana Isabel Serrano Mendoza. Trayectoria del rover en el cráter Jezero de Marte. Fuente: NASA.

Recientemente, se han aprobado nuevas misiones espaciales, como es el caso del regreso de Artemis II, la cual busca ahondar más los conocimientos que poseemos acerca de nuestro satélite, la Luna, con una nave tripulada que ha orbitado alrededor de este astro. Otra misión activa de la NASA es la Mars 2020 Perseverance Rover, esta vez no tripulada, cuyo objetivo es la recolección de muestras de roca y regolito (roca y polvo) de la superficie del cráter Jezero en Marte.

Ambas misiones tienen como propósito conocer en mayor profundidad los secretos del Universo, pero, ¿y si estos secretos se encontrasen más cerca de lo que pensamos? En The Martian (atención spoiler), el protagonista cultiva patatas en Marte. Pero no hace falta viajar tan lejos… e ir simplemente a “nuestro Marte en la Tierra” para observar una especie floral endémica (Erica andevalensis) que soporta estas condiciones extremas.

Ver a un choquero mojándose los pies en Marte quizás sea más fácil de lo que parece. Además, incluso si estas aguas poseen una gran acidez, tienen el mismo pH que una famosa bebida comercial (sí, increíble pero cierto), así que, ¡no dudes en probar la experiencia si no tienes miedo a un pequeño tatuaje temporal naranja durante un par de días!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *